Disco baby disco
¿Puede un hombre morir aplastado por su propia discoteca? Esa es la clase de preguntas que aparecen cuando te ponés en la tarea de ordenar un poco ese quilombo de cedés y de pronto, corriendo cajitas, advertís que el mueble que las contiene hace una ligera oscilación. Ligera, pero oscilación al fin. Bruta paradoja sería que un amante de la música quedara frito por su propia pasión.
Los periodistas que nos dedicamos a la música somos fetichistas. Tenemos la enorme fortuna de figurar en el mailing de las discográficas y en el correo de un buen puñado de artistas independientes, lo que genera un flujo de discos... importante. Estoy muy lejos del ser el periodista con más discos, pero sí tengo algunos problemas de espacio. En cualquier caso, lo que más me preocupa de una discoteca es el orden en que se ponen los discos, lo cual sirve como índice de mi grado de enfermedad. Aquellos que no pueden resistir la tentación de tener cada vez más discos, clasificarlos, ordenarlos, reciclarlos, probablemente tengan algún punto de vista sobre las siguientes preguntas.
¿Es posible ordenar una discoteca por estilos o tendencias, y hoy recordar –tanta agua bajo el puente musical, tanta neurona atomizada- la clasificación que hizo esa persona que era uno en 1998?
Las bandas de sonido, ¿las guardamos por su título, ordenadas alfabéticamente a partir de la "S" de "Soundtracks" o la "B" de "Bandas de sonido", o alfabéticamente a partir de la "V" de "Varios Artistas"?
¿Es el orden alfabético una tiranía necesaria? ¿Y si viene un amigo a casa que no retiene nombres de artistas y busca "algo oscurito", cómo lo busca sin nuestra guía?
¿Cuántos discos de Operación Triunfo se necesitan para nivelar una mesa ratona en mal estado? ¿Y una mesa de pool?
¿Para qué sirven todas esas lucecitas de los minicomponentes – pista de aeropuerto que venden en Musimundo?
¿Cómo se evita una pelotera con tu mujer cuando advierte que a la plaga de los cedés se va uniendo lentamente la de los devedés, cuya medida no está prevista en la mayoría de los estantes?
¿¿Eeeeeh??
Los periodistas que nos dedicamos a la música somos fetichistas. Tenemos la enorme fortuna de figurar en el mailing de las discográficas y en el correo de un buen puñado de artistas independientes, lo que genera un flujo de discos... importante. Estoy muy lejos del ser el periodista con más discos, pero sí tengo algunos problemas de espacio. En cualquier caso, lo que más me preocupa de una discoteca es el orden en que se ponen los discos, lo cual sirve como índice de mi grado de enfermedad. Aquellos que no pueden resistir la tentación de tener cada vez más discos, clasificarlos, ordenarlos, reciclarlos, probablemente tengan algún punto de vista sobre las siguientes preguntas.
¿Es posible ordenar una discoteca por estilos o tendencias, y hoy recordar –tanta agua bajo el puente musical, tanta neurona atomizada- la clasificación que hizo esa persona que era uno en 1998?
Las bandas de sonido, ¿las guardamos por su título, ordenadas alfabéticamente a partir de la "S" de "Soundtracks" o la "B" de "Bandas de sonido", o alfabéticamente a partir de la "V" de "Varios Artistas"?
¿Es el orden alfabético una tiranía necesaria? ¿Y si viene un amigo a casa que no retiene nombres de artistas y busca "algo oscurito", cómo lo busca sin nuestra guía?
¿Cuántos discos de Operación Triunfo se necesitan para nivelar una mesa ratona en mal estado? ¿Y una mesa de pool?
¿Para qué sirven todas esas lucecitas de los minicomponentes – pista de aeropuerto que venden en Musimundo?
¿Cómo se evita una pelotera con tu mujer cuando advierte que a la plaga de los cedés se va uniendo lentamente la de los devedés, cuya medida no está prevista en la mayoría de los estantes?
¿¿Eeeeeh??


Para mi, el orden alfabético se hace absolutamente necesario, pero no creo mucho en el tema de los estilos, q se la pasan copulando entre ellos y depredándose a lo pavote.
En mi caso, yo separo en 4 grandes categorias, a saber:
Bandas, Solistas, Varios y Soundtracks. Y, para cada uno de ellas divido entre nacionales y extranjeros.
Hasta ahora, todo bien, el problema surge con los discos de colaboraciones: X+Y en vivo en Bucaramanga... va con los discos de X o de Y... y si es una banda mas un solista el q colabora???
Y para las bandas que son el nombre de un tipo mas algo (Huey Lewis and The News, La Sonora de Bruno Alberto, Juan Carlos y Sus Rumberas, etc) como catzo se ordena??/ x nombre, apellido, x nombre de la banda??/
La cagada es q nunca podes dejar q te saquen los discos de lugar, x q he comprobado en mi caso q gente mas o menos lista se olvida completamente del alfabeto y te pone los disquitos en cualquier lado. Y, entonces, la catástrofe: jamás volvés a encontrar el puto disco!
Atentamente
Martín
Pienso en mi discoteca reordenada con el criterio de las 4 categorías divididas en nac y extranjero, y sospecho que me volvería loco para ordenarla y para después encontrar un disco. Ni hablar de esas malditas colaboraciones y el espíritu We are the world, we are the children.
En cuanto a los discos perdidos, uh. Debe haber un limbo en alguna parte donde se reúnen todos los discos perdidos y delatan las perversidades culturales de sus ex dueños.
Salud.
Fabre.
ay... tocaron el tema de los discos prestados...
Piso la frontera de la angustia total cuando algún santo de mi devoción tiene el finísimo detalle de devolver un disco prestado y me enfrento a la pared de discos nuevamente...
Especialmente con los de Jazz me pasa... ¿Iba en "Miles Davis" o en "pre 70´s"?
¿Iba en "soundtracks" o en "música electrónica"? (por eso no presto más la banda de sonido de Pi).
¿Uno de Piazzolla está bien que vaya con la única maravilla solista que editó Edgardo Cardozo o a este lo tengo que poner con los de "música popular argentina" y a Astor en "tango"?
puff..... ya me puse nervioso de nuevo...
C
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