Hacete cargo, bengalero
Primero los ex empleados de Cromañón, ahora César Branzini: mientras algunos fanáticos me reputean en el foro de Callejeros por decir un par de verdades, empiezan a aparecer personas cercanas al asunto que no hacen más que corroborarlas. El padre de Romina Branzini, esposa de Diego Argañaraz que murió esa noche, habló esta semana y dijo todo eso que, por corrección política o lo que fuera, se prefería dejar en las sombras. Puede ser que el hombre esté siendo especialmente duro por el dolor de haber perdido a su hija, pero repite aquello que en el medio es sabido y fue apareciendo en las contratapas de Página/12: que las bengalas no solo llegaban de afuera, que no era posible que el manager no supiera de la puerta de emergencia cerrada, que la sobreventa de entradas no es un invento de Chabán. Branzini va más allá y, conocedor del círculo íntimo del grupo, tira un dato sobre la noche del 30/12: en La Nación del martes relata que las boleterías ya estaban cerradas y, ante la presencia de muchos pibes sin entrada, el manager las hizo reabrir para facturar un poquito más.
Otro invento de la prensa, seguramente.
Otro invento de la prensa, seguramente.

