30.3.05 

Moneda corriente

Esto fue publicado hoy en Página (http://www.pagina12web.com.ar/diario/espectaculos/6-49080.html).


¿A quién beneficia el supuesto show a beneficio de Callejeros, anunciado para mayo en Vélez? Por primera vez desde la tragedia, un grupo de primera línea decidió salir con los botines de punta, evitar los eufemismos y posturas cautelosas y decir ciertas cosas necesarias para la reconstrucción de un medio seriamente amenazado. Firmado por sus seis integrantes, el mensaje de Las Pelotas señala que las versiones periodísticas que afirman que el grupo participaría del show anunciado por el baterista Eduardo Vázquez en La Voz del Interior (y luego relativizado por el saxofonista Juan Pablo Carbone) son inexactas, y que en caso de ser invitados declinarían participar del evento. “Las Pelotas lamenta y comparte el dolor de los familiares de las víctimas de la Tragedia de República Cromañón, pero a la vez le sugiere a los distintos protagonistas del hecho que asuman las diversas responsabilidades que les competen”.

Lo del grupo afincado en Córdoba no es un brulote, ni un intento de despegarse de nada: es la expresión de un sentimiento que campea entre muchos músicos del medio local. Días atrás, el grupo Tren Loco firmó un comunicado aún más fuerte, que empezó a ser reenviado vía mail por músicos de todo estilo: “La gente de Callejeros vuelve a subirse a un escenario a sólo 3 meses de la peor tragedia nacional, y aunque les pese, por responsabilidad de ellos en gran parte (...) Desde hace ya tres meses, muchos padres perdieron a sus hijos, muchos pibes perdieron amigos, algunos fueron en cana, y la verdad es que ese show fue responsabilidad de la banda y su manager, más allá de que Chabán tenía una mediasombra en el techo, y todas las boludeces que metan en el medio (...) Callejeros no paró el show, y no es la primera vez que arengan con las bengalas: háganse cargo de lo que vienen haciendo hace mucho tiempo (...) la escena argentina hace tres meses que está muerta, no hay lugares donde tocar, a las bandas chicas se les hace imposible continuar con lo que venían haciendo, y Callejeros vuelve a dar un concierto en la cancha de Vélez como si nada hubiera pasado”. Entre los familiares de los chicos que murieron hay opiniones divididas, pero no son pocos los que rechazan de plano la idea del show a beneficio. Gustavo Sosa, primo de la periodista Jacqueline Santillán, habló de “un atroz chiste sin gracia”, para analizar que “no pretendo que dejen de tocar, solo entiendo que en medio de un proceso judicial que NO los exime de responsabilidades, cualquier acción que realicen va a ser premeditada en virtud de demostrar su inocencia”, y luego hacer un par de sugerencias: “Si la intención de la banda es ayudar a los familiares, les pido que pongan todas las cartas sobre la mesa en la búsqueda de justicia y verdad, y asuman las consecuencias. Si la intención de la banda es ayudar ‘económicamente’ a los familiares (y éstos aceptan esa ayuda), les sugiero que donen las regalías obtenidas por los discos vendidos. Pero por favor, antes de volver a los escenarios, esperen a que la Justicia determine quiénes fueron los culpables y los responsables de la masacre”. Nilda Gómez, titular de la organización Familias por la Vida, dijo a su vez que “Callejeros debería juntar fondos de otra forma y no a través de un recital. A nosotros nos hace muy mal escuchar esa música. Nuestros hijos fueron a disfrutar de un espectáculo y no a inmolarse por un grupo. Es una falta de respeto hacer un show ahora. Seguramente lo hacen por su ambición de dinero”.

Esa última frase pone el dedo en la llaga: el dinero es lo que llevó a la sobreventa de entradas en Cromañón, el dinero compuso la coima para que alguien mirara hacia otro lado ante las deficiencias del lugar (un paréntesis necesario: ¿cuándo se van a conocer los nombres de quienes firmaron las habilitaciones de Cromañón?), el dinero hizo que un grupo que venía de tocar ante 18 mil personas en una cancha de fútbol se presentara días después en un lugar mucho más pequeño. El dinero no puede ser la solución al complejo panorama post Cromañón, ni le va a servir de mucho a quienes perdieron lo más preciado en esa maldita noche. Sirve, en todo caso, para pagar las cuentas de los abogados que arman la estrategia, que aconsejan salir a hablar en un medio fascista al día siguiente que cae preso el manager. Pero no existe un dinero “de beneficio” que cure estas heridas.

Y, mientras tanto, ¿qué va a pasar con el rock? Cuando la piratería empezó a secar a la industria discográfica, los músicos encontraron la saludable opción de mostrarse una y otra vez en vivo, regenerando el movimiento artístico, dándole de comer a una gran cantidad de gente involucrada en la producción de shows, mostrando sus canciones y ganándose la vida. La histeria después del incendio arrasó con todo, no contempló particularidades, no reparó en nada que no fuera la sobreactuación frente al reclamo popular de “hacer algo”. Aquellos que siempre tuvieron como enemigo al rock y lo que representa no caben en sí de satisfacción: grabar no es negocio, no hay lugares donde tocar (salvo esos megafestivales tan lindos, sponsoreados por marcas respetables, donde las bandas chicas tienen que dejar hasta los calzoncillos para que les permitan subirse al escenario Z, a las dos de la tarde y por quince minutos) y todos quedaron pegados al estigma de la bengala. Un rock amordazado, el sueño de la derecha que en los ’60 tenía a los peluqueros policiales de Onganía, en los ’70 tuvo a la Triple A amenazando artistas, furgones azules en la puerta de cada show y comandos asesinos chupando gente en las calles, y en los años posteriores aprovechó cada incidente en el mundo del rock, grande o pequeño, para sacar el garrote mediático y pedir orden.

Así como el reclamo de seguridad encabezado por Juan Carlos Blumberg llevó a que se aprobaran en el Congreso escrachos legales que atentan contra los derechos de los menores, cualquiera que quiera leer entre líneas puede ver lo que hay detrás de tanta preocupación por la seguridad en los conciertos. Si no fuera por ese peligroso trasfondo, resultaría gracioso ver a tanto señor de traje, tanta señora gorda, tanto periodista que no tiene la más mínima idea de lo que es un show de rock, mostrando su mejor ensayada cara de preocupación por “nuestros chicos”.

La preocupante situación después de la tragedia no se va a arreglar con shows a beneficio, ni con puestas en escena para la tribuna popular o la galería de primera clase. El único beneficio, la única moneda valiosa en este entuerto, es la que todos los involucrados en la tragedia siguen retaceando: la verdad.

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27.3.05 

Por las tapas

El otro día releía algo que escribió Pettinato en La Mano (paréntesis: qué buena que es La Mano, cómo me reconcilia con el rubro "revista de rock") sobre las tapas de discos y, como tantas veces cuando leo el Diario de cómo abandonar la Tierra, me encontré asintiendo estúpidamente con la cabeza una y otra vez. El tema era las tapas de discos, la diferencia entre el arte en tamaño vinilo y el arte en tamaño CD. No es que los digitales no presenten artes de tapa ingeniosos y atractivos: es cierto que el tamaño ínfimo de los CD lleva a que la presbicia se acerque unos casilleros, pero el tema es más bien (y así lo sostenía Petti) la impresión que te producían ciertas tapas, y cómo podías pasarte horas admirándolas, estudiándolas y buscándoles significados ocultos.

Me acuerdo, por ejemplo, de la mina en el ataúd que aparecía al abrir el doble We sold our soul for rock'n'roll de Black Sabbath (otro paréntesis: qué gran título, ¿no?), o ese increíble cartón platinado del Double Platinum de Kiss -el disco del que algunos delirantes afirmaban que, al ser importado y venir cerradito, traía droga en su interior-, o los mismos pintarrajeados caminando cual Jinetes del Apocalipsis en Destroyer, o el dibujito naif de Bajo Belgrano de Spinetta Jade y el desagrable gordo de los tallarines con un aparatejo en el cuello de Mondo di Cromo, y ni hablar de Sgt. Pepper o Revolver, y aquel gigante de metal destripando gente en News of the world de Queen...

¿Qué nos tiene que pasar para recuperar aquella inocencia, ese afán de descubrimiento, aquellas tardes de revisar nuestras tapas con el amor de la primera novia?

Me estoy poniendo viejo.

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24.3.05 

¿Beneficio?

Te juro que estoy tratando de escribir algo sobre el supuesto show de Callejeros en Vélez "a beneficio" que no sea un permanente vómito de bronca.

Se me hace difícil.

Cuando me baje un poco la furia, postearé algo.

Mientras tanto, algo que volví a escuchar en estos días. Entre tanta cajita en la discoteca, estas cosas siempre se abren paso hacia la compactera. No es casual.

"It’s silly, no?
When a rocket ship explodes
And everybody still wants 2 fly
Some say a man ain’t happy
Unless a man truly dies
Oh why
Time, time"

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22.3.05 

Lectura atrasada

Como en las vacaciones apenas sobrevuelo los diarios, recién al regreso pude echarle un vistazo a ciertas cosas. Y me encontré con la producción que hicieron los muchachos del NO hace un par de jueves, analizando el estado de las cosas después de Cromañón y en medio de esta histeria que lleva a cerrarlo todo, todo, todo, matando de paso al rock. Te recomiendo que le eches un vistazo:

http://www.pagina12web.com.ar/suplementos/no/vernota.php?id_nota=1595&sec=12

De esta nota con managers se ríe ChilaRock en su sitio, pero más allá de las agachadas que los tales personajes puedan habere tenido, dicen un par de cosas que no está mal repasar.

http://www.pagina12web.com.ar/suplementos/no/vernota.php?id_nota=1598&sec=12

Y esta otra, donde Juan Carlos Blander, sin dudas el tipo que más sabe de seguridad en recitales, da una visión bien certera del asunto, que dice mucho más que tanta mentira e intentos de lavadas de culo que se lee por ahí:

http://www.pagina12web.com.ar/suplementos/no/vernota.php?id_nota=1597&sec=12

Y también me sometí a la lectura de los patéticos textos de Luis Majul, el pibe que se quiere bautizar como descubridor de los blogs, y su larga y emotiva charla con Pato Fontanet. Pero mejor ahorrate las náuseas.

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Una carta

Transcribo algo que me reenviaron.


"Un atroz chiste sin gracia"

"La noticia me generó ese sentimiento, Callejeros volverá a tocar y lo recaudado será donado a los familiares de las victimas de Cromañón.

La banda realiza este anuncio mientras seguimos buscando a los responsables de la masacre, mientras los sobrevivientes intentan recuperarse, mientras la justicia investiga. Sin embargo, Callejeros vuelve a los escenarios sin asumir su cuota de responsabilidad en los sucesos conocidos.

En principio:

Vuelven cuando todavía se investiga quienes se encargaban de la seguridad la noche del 30 de diciembre del 2004.

Vuelven cuando todavía no se entiende de qué manera ingresaron las bengalas esa misma noche.
Una primera lectura señala la vuelta de la “banda de barrio” que sufrió como todos la masacre y en ayuda a los familiares realiza este recital.

Sin embargo nunca escuché a los familiares pedir ayuda económica a Callejeros. Por el contrario siempre escuché pedidos de justicia, esa que nos permita comprender como fueron los hechos y en base a eso juzgar a los culpables.

Entonces ¿por qué? No pretendo que dejen de tocar ni mucho menos, solamente entiendo que en medio de un proceso judicial que NO los exime de responsabilidades cualquier acción que realicen va a ser premeditada en virtud de demostrar su inocencia.

No pretendo culparlos, solo quiero que se conozca la verdad de los hechos CAIGA QUIEN CAIGA, y su ¿responsabilidad? (que ustedes no asumen como tal) fue al menos una instancia más en la cadena de negligencias que posibilitaron la muerte de 193 personas.

Si la intención de la banda es ayudar a los familiares les pido que pongan todas las cartas sobre la mesa en la búsqueda de justicia y verdad, y asuman las consecuencias.

Si la intención de la banda es ayudar “económicamente” a los familiares (y estos aceptan esa ayuda), les sugiero que donen las regalías obtenidas por los discos vendidos.

Pero por favor, antes de volver a los escenarios, esperen a que la justicia determine quienes fueron los culpables y los responsables de la masacre.

Recién ahí nuestros muertos podrán descansar en paz y aquellos jóvenes que desean volver a verlos tocar “en vivo” lo podrán hacer con la certeza de que se hizo justicia, mientras tanto todo lo que hagan me parecerá un atroz chiste sin gracia.

Gustavo Sosa
(Primo de Jacqueline Santillán, fallecida en Cromañón)
DNI.29867827
tavitososa@hotmail.com"

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21.3.05 

Regresando

Cosa difícil de sobrellevar, esto de volver al trabajo. Se me cae la cabeza, necesito el vigesimoquinto café del día y pensar en algo que encienda la sonrisa. Entonces, una seudo encuesta: ¿cuáles fueron los cinco shows que más te volaron el mate? Ahí va una lista mía, al voleo, de apurada antes del cierre y tratando de recordarme en situaciones más agradables que en este escritorio/12.

- King Crimson en el Broadway, 1994.
- Prince en River, 1991.
- Morphine en Prix D'Ami, 1996 o 1997 (creo).
- Mano Negra en Obras, 1992.
- U2 en River, 1998.

Seguro que en un rato me cambia toda la lista. No me importa.

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18.3.05 

La música, agradecida

¡Qué lindo que la gente se quiera! Acabo de ver en TN a dos de los Callejeros volviendo al escenario en un show de La 25. ¡Dos potencias se saludan! Al lado de esto, Seru Giran y Spinetta Jade en Obras son un poroto. Qué ganancia para la música toda, qué alegrón ser testigo aunque sea lejano de este encuentro de talentos, este non plus ultra de la creatividad y el riesgo musical. Cómo lamento estar pelotudeando de vacaciones y no haber estado en Córdoba para sumarlo a mis memorias de los grandes shows de la historia. Otra vez será.

Y hablando de "otra vez", también dijeron que los bengaleros locos planean dar un show a beneficio de las víctimas de Cromañón en una cancha de fútbol, Ferro, Vélez o la que sea. No hace falta tanto esfuerzo. Si es por hacer un beneficio, muchachos, háganle un bien a la música: retírense.

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15.3.05 

Me hubiera vuelto antes

Me enteré por los diarios que Fito Páez hizo un show con orquesta en el Ateneo. Puta, cómo me fui a perder semejante evento.

¿Por qué esa maldita costumbre de "vestir" las canciones con instrumentistas clásicos? ¿No tocó Gustavo Cerati todos los límites posibles con su show sinfónico vestido de principito? Esos productores que le hacen firmar cualquier batata a los músicos, ¿no pueden incluir la cláusula "el artista no realizará versiones con músicos clásicos"?

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14.3.05 

Ay, ay, ay

No, en vacaciones hay que evitar los rayos catódicos. Me sometí con gusto a la ceremonia dominguera de Fútbol de 1ª/Paso a Paso, pero un zapping de lunes me hizo pasar por Telenoche y no pude evitar a Catalina Drogui hablando de Lenny Kravitz. Y ahí lo mostraron a Lenny tribuneando para las niñas gritonas del Tirol, y Catalina levantando la nota de Clarín de hoy y eso del "rock para chicas" y asegurando que no, que lo de Kravitz fue mucho más que eso, fue como si un extraterrestre especialmente apuesto se hubiera posado en la Bombonera y hubiera convertido a cientos de miles de fieles a la fe en los discos con tapa roja y un tipo parecido a Prince bautizándose en sangre.

Ma callate de una vez, Catalina.

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12.3.05 

Un nuevo Primal Scream

Hoy puse Vanishing Point de Primal Scream en un equipito de esos plásticos marca Aiwa, CD, radio y casete todo junto en una carcaza celestita que da vómito. Yo ya sabía de antes que el disco es de esos que te parten la cabeza. Pero lo novedoso es que la extraña manera de comunicar el sonido que tiene el tal equipito -"!Exclusivo de Cartán!"- convirtió a canciones como "Kowalski", "If they move, kill'em" o "Out of the void" en una nueva experiencia: a la hora de grabar discos como éste o Screamadelica, Gillespie y sus amigotes suelen jugar mucho con la consola, mezclando toda clase de ruiditos, esas interferencias que escuchan cuando están muy drogados. Es decir, la mayor parte del día.

La cuestión es que en el Aiwa de juguete los ruiditos aparecen en diferentes planos a como aparecerían en un equipo de sonido normal (o un equipo de sonido, a secas), y hasta suenan con más nitidez que, por ejemplo, la voz. Completamente sobrio, me pegué un viaje de aquellos.

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11.3.05 

Lenny, rey fashion

Quizá me esté molestando al pedo, pero no puedo creer el modo en que Lenny Kravitz se ha convertido en ícono fashion. Este que viene a presentar Baptism en dos canchas de Boca llenas de gente que pagó una pequeña fortuna por ticket tiene poco que ver con el funkman oscurito y vintage de Let love rule, pero además su presencia levantó uno de esos revuelos con perfume de mil modelos que empalaga. Muchas notas con descripciones de sus pantalones oxford rayados y declaraciones de lo hermosas que son las mujeres argentinas, apuntes sobre las toallas "lavadas, no nuevas" que pidió para los camarines blancos, Catalina Drogui y todas las chicas de noticiero de la tele babeándose por el moreno cool, y una conferencia de prensa çcon todos los lugares comunes que hacen de la conferencia de prensa uno de los momentos más idiotas del ejercicio del periodismo. O del no-ejercicio, si se tiene en cuenta la pregunta sobre si el cameraman que andaba por ahí estaba grabando escenas para un DVD sobre la visita a la Argentina, o interrogantes candentes del tipo "¿Es verdad que viajás con un doble?". No faltó, por supuesto, quien pregunta en inglés aunque haya traductora (esta vez fue la movilera de Canal 26, un reconocido medio especializado en rock que no podía dejar de cubrir la llegada de la estrella). La convención de Ginebra, o algo así, debería prohibir las conferencias de prensa.

Parece que en la conferencia también se enojó cuando le preguntaron por Prince. Si no querés que te pregunten, no te cortes el pelo como él para la tapa del disco rojo-furia-fashion, salamín.

Y me quedo con Terence Trent D'Arby, cuyo Neither fish nor flesh es un verdadero escudo contra cualquier teenager gritona con los Oxford mojados.

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10.3.05 

Otra vuelta de subsidios

¿Te acordás del post "La cultura del pato criollo"? Bueno, echale un vistazo al link de acá abajo, una noticia publicada en Clarín, con declaraciones de Gustavo López y todo (sobre lo bueno que es para la cultura y esa boludeces que se dicen para la tribuna), sobre una nueva edición del "Fondo Cultura BA". La gente de Pop Art ya debe estar llenando la solicitud, a ver si todavía este año nos quedamos sin Quilmes Rock...

http://clarin.com/diario/2005/03/10/laciudad/h-04301.htm

Ya saben. Si quieren unos mangos para arreglar la piecita del fondo y tienen un par de amigos en la Secretaría, asunto resuelto.

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Palabras más, palabras menos

La cercanía del episodio de la moto lo convierte en un obituario bis: hoy Pappo cumpliría 55 años, y valela pena echarle un vistazo a la nota de Cristian Vitale en Página (http://www.pagina12web.com.ar/diario/espectaculos/6-48258.html) con Spinetta hablando del violero que se fue. Por otra parte, el otro día Martín Rea, periodista y experimentado manager, me contó que, ordenando su nueva casa, encontró varias cintas de reportajes que incluían uno a Pappo, fechada en el regreso de Riff con JAF y Moro en batería. Allí el Carpo decía: "Sí, BB King toca muy bien, pero a mí mucho no me gusta... yo soy más del palo de Albert King".

Lo que realmente me sorprende es que Rea, en un gesto muy diferente al habitual despelotamiento del periodista medio, tenga guardadas tantas cintas de entrevista. Yo sólo conservo 4 ó 5 casetes de notas que me hicieron feliz (David Bowie, Lou Reed, David Byrne, Robert Smith, no mucho más) y andá a saber dónde. Debe ser por eso que Martín terminó inclinándose por el management: es demasiado organizado.

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9.3.05 

Noticias lejanas

En una terminal de ómnibus que no viene al caso, la tele informa: Villarreal procesado por homicidio reiterado con dolo eventual, Argañaraz y Bussi excarcelados pero procesados por homicidio culposo. De a poco se van estableciendo responsabilidades, todos siguen mintiendo y señalando al otro pero la ficha va cayendo. Sigo esperando que alguien tire los nombres de quienes firmaron las habilitaciones de Cromañón, pero, en rigor: a la distancia y al fin relajado después de un verano-terminator, todo me importa bastante poco. En estos días, prohibido enojarse.

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8.3.05 

On the road

No te aburras de ver siempre lo mismo.
Hasta los periodistas asalariados nos tomamos, de vez en cuando, unas merecidas vacaciones.
En breve, algunas crónicas desde mi retiro espiritual.
Stay tuned.
Salud.

4.3.05 

Linda noche

Una frase de Andrés Calamaro en el último número de La Mano:

"Si voy preso por lo del porrito, conozco un montón de gente que va a querer venir conmigo. Adentro se va a poner bueno y afuera aburrido".

No lo pude ver a Andrés en Cosquín. Me hubiera gustado: se lo extrañaba.

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3.3.05 

Cabeza de avestruz

Basta leer y releer con atención todo lo sucedido en las últimas dos semanas para llegar a una conclusión por lo menos triste: a 60 días del incendio, lo que dejó Cromañón es un carnaval de la mentira, una estrategia de embarrar la cancha llenándose la boca con pedidos de justicia y palabras que llevan a callejones cada vez más oscuros. Los abogados curten su oficio y los indagados clonan el discurso cambiando de muñequitos según el bando: “La seguridad era él”. “El control lo tenían ellos.” “No, no, control no es lo mismo que seguridad.” “Cromañón era Chabán y aquél era el jefe de seguridad.” “Relacionista público, no jefe de seguridad. Relacionista público.” Y así.

La única manera de dilucidar todo lo que pasó para que hubiera un Cromañón es contarlo y hacerse cargo de la parte de responsabilidad que a cada uno le toca. Pero ninguno de los implicados está dispuesto a un acto que sería a la vez arrepentimiento y grandeza, un verdadero espíritu de honrar la memoria de 193 muertos. Hoy, la causa Cromañón es otro ejemplo del juego turbio que caracteriza tantos casos judiciales de la historia reciente. Fue el otro. Fue nadie.

Hace ya algunos años, una banda argentina de rock recibió una curiosa visita. En la puerta de su sala de ensayo apareció un grupo de pibes que tenía una propuesta: “Loco, queremos hacerles el aguante, seguirlos a todas partes, juntar a los pibes en colectivos, poner las banderas, armarles la movida”. La resonancia con los modos del fútbol y la convicción de que no necesitaba un “aguante” que empezara ofreciendo gente, siguiera pidiendo entradas de favor y terminara exigiendo que tocaran tal o cual tema o se pudría todo, hizo que la banda declinara la oferta.

A Callejeros los seguían Los Invisibles, El Fondo No Fisura y La Familia Piojosa, uno de cuyos integrantes aseguró en 2004 que arreglaba “personalmente” con el manager Diego Argañaraz las banderas y las medidas de bengalas que iban a llevar a Obras Sanitarias.

Antes de tocar en un lugar, incluso el mismo día del show en la prueba de sonido, los músicos tienen a la vista el local vacío, la puerta de emergencia ante sus ojos, el lugar por donde ingresará la gente, el VIP, hasta una mediasombra colgada. Si se quiere mirar.

Omar Chabán es un personaje en el mejor de los casos pintoresco. En el peor, uno de esos “empresarios” que, si dicen “hubo un incendio pero está todo bien, el techo es de material ignífugo, entran 4 mil personas, está todo habilitado”, más vale ir a mirar urgentemente los papeles. Si se quiere mirar.

En uno de los allanamientos realizados la semana pasada, apareció nada menos que una caja de bengalas. Pero Raúl Villarreal asegura que esas bengalas “no eran de Cromañón”, y eso es todo. La pirotecnia aparece por obra y gracia del espíritu santo; la llave de la puerta era de Mario Díaz, éste hacía esto y aquél hacía lo otro, nosotros no hacíamos nada malo y a los pibes los mató la corrupción.

Resulta llamativo que en toda esta danza de nombres sigan sin aparecer los dueños de las firmas estampadas en las habilitaciones del gobierno y de Bomberos. Explicar por qué República Cromañón estuvo habilitado desde mayo a noviembre sin mayores objeciones es también un paso imprescindible para llegar a la verdad.

La mejor manera de advertir la superpoblación de un local es desde arriba de un escenario. La mejor manera de evitarla es no vender ni una entrada más de lo que el sentido común, no sólo la cifra oficial, aconseja. Pero eso hace descender la recaudación. Y al cabo, los pibes nunca se quejan de estar tan amontonados y hasta reclaman en la puerta que los dejen entrar aunque el lugar esté hasta la manija. Y así las boleterías siguen expendiendo, y no por orden del dueño del local sino del representante del grupo. Un centenar más de entradas, o dos, o tres, nunca vienen mal.

Cuando se comienza de abajo, queda bien cancherear para la tribuna que la independencia está ante todo, que nunca se va a hablar con periodistas que no sean “del palo”, que no se va a tocar en tal lugar porque el control del show queda en manos ajenas. Después se firma un contrato con una empresa –Pelo Music, que hoy ve subir y subir la facturación de discos de Callejeros–, después sucede una desgracia y se guarda silencio durante 55 días, y el silencio se rompe sólo cuando está armada la estrategia.

Los careos entre Villarreal, Diego Argañaraz y Lorenzo Bussi terminan en cruces de insultos y acusaciones que nada agregan al esclarecimiento de 193 muertes. Pase lo que pase, Chabán ya está en el horno. Valijas de Ezeiza mediante, el plebiscito del gobierno hace la plancha. Patricio Fontanet aprovecha una marcha en Villa Celina para volver a recalcar que señalar responsabilidades de Callejeros es una injusticia.

Resulta asombroso el culto a la cabeza de avestruz, la argentinada de tirar todo bajo la alfombra y seguir tribuneando, la actitud de no aceptar los propios errores, por incapacidad o por cálculo de abogados hablando al oído. Cromañón es hoy una jungla en la que todos harán lo que sea necesario para hundir al otro y quedar brillando de tan limpitos. En nombre de la justicia.

(publicado hoy en Página/12, en http://www.pagina12web.com.ar/diario/contratapa/13-47970.html)

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2.3.05 

¿Hasta cuándo, Catalina?

Esta mañana la vi a Catalina Drogui entrevistando a Gustavo Cerati, a la salida de su reportaje en la FM X4, para su segmento TN Show. No sólo lo presentó como "Cherati", no solo apareció en el videograph como "Gustavo Ceratti" (¿por qué, siendo el ex Soda una auténtica estrella del rock argento, tanta gente escribe mal su apellido?): para cerrar, preguntó "¿Estás planeando escribir una canción sobre Cromañón?".

¿Hasta cuándo, Catalina, abusarás de nuestra paciencia?

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Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
Prontuario
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