29.6.05 

Domingo, domingo

Está mal que lo diga, pero Pampa Salvaje está quedando... lindo. Este domingo de debut tenemos el Resumen Lerú de la Historia del Rock (con un rápido repaso de varias cantantes femeninas y la mano mágica de Lucas Ribaudo en la edición), Cinco Canciones para Toda Ocasión (un rejunte de temitas para arrancar la semana con un humor por lo menos potable), el informe de la logia de los puestos sobre las próximas medidas del Gobierno de la Ciudad para recuperar algo de popularidad, el Pronóstico de la Semana y más...

Será este domingo, de 21 a 24, en Radio Spika, 103.1. Si pueden, préstenle una oreja.

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28.6.05 

Y en otro orden de cosas...

¿La Corte Suprema de EE. UU. falló que no hay que perseguir a los usuarios? ¿No estaría bueno que aplicaran el mismo concepto al consumo de marihuana?

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El sello de la Corte

La Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo que pone muy contentos a la RIAA, la MPAA y la BSA, pero que al menos suspende la persecución de individuos por el "delito" de mover archivos en la red. La nota central del Página de hoy es bastante explicativa (http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-53007.html), y he aquí mi aporte:


Por qué fracasó la persecución al usuario

Tiempos de "Gran Hermano"

El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos vino a poner un poco de cordura en una situación que se estaba yendo de las manos de la industria, y en la que el concepto Gran Hermano aparecía una y otra vez. Desde el 20 de agosto de 1999, cuando Jeffrey Levy –un estadounidense de 22 años– se convirtió en el primer sentenciado (dos años de probation) por subir a internet archivos MP3, copias de software y películas, la legislación del Norte apuntó a los usuarios. Esto significó, entre otras cosas, una vigilancia policial de las redes de campus universitarios y procesos judiciales contra una niña de 12 años y una abuela de 80: la ola de críticas que levantó esa estrategia llevó a que la RIAA (Recording Industry Association of America, el ente que nuclea a los sellos discográficos), la MPAA (Motion Picture Association of America, su par del cine) y la BSA (Business Software Alliance, con jugadores de peso como Apple, Adobe y Microsoft) encararan un nuevo camino en la lucha contra la piratería. Lo de ayer significa un espaldarazo importante en esa guerra.

Levy, aquel caso testigo de la estrategia que llegaría a punto muerto, cayó bajo los efectos de una ley enviada al Congreso en 1997 por el presidente Bill Clinton. La NET (No Electronic Theft) fija un año de prisión para quien suba a un sitio de “archivos compartidos” una cantidad de files que supere los 1000 dólares, y de hasta cinco años si la cantidad de archivos totaliza más de 2500 dólares, con multas de hasta 250 mil. Pero esa ley quedó caduca por el propio progreso de la tecnología: en 1997, el rey de Internet era Napster, un servidor que ofrecía MP3 a todos los que quisieran suscribirse. A medida que los estrados judiciales fueron dando de baja a servidores como Napster, mp3.com, Scour y Audiogalaxy, los diseñadores de software crearon un monstruo mucho más elusivo: los peer to peer (P2P), un simple programita que sólo oficia de nexo entre las computadoras de usuarios de todo el mundo, que comparten los archivos guardados en su disco rígido y bajan lo que quieran.

Como en una partida de ajedrez, las “negras” de la Justicia debieron ir atrás de lo que hacían las “blancas” de Internet, y así comenzó la persecución judicial de los individuos. “Si en el campus de una universidad hay un asalto o un asesinato, debe acudirse a la Justicia. El intercambio de archivos es un delito y debe tratarse del mismo modo”, arengó el diputado republicano William Jenkins. Joseph Biden, senador demócrata, fue más allá: “La innovación y creatividad americana debe ser protegida, tanto como deben protegerse nuestras propiedades, nuestros hogares y calles. Las leyes no están siguiendo el ritmo tecnológico”. Para ponerle ritmo al baile, la Universidad de Wyoming, cuyo cuerpo estudiantil demostraba ser uno de los más activos en eso de escuchar música sin pasar por caja, fue seleccionada como base de una prueba piloto. A comienzos de 2003, la red de la universidad fue intervenida con un programa desarrollado por la compañía californiana Audible Magic, que permitía monitorear todas las conexiones del campus, bloqueando inmediatamente todo lo que tuviera un tamaño sospechoso. Aquel alumno que fuera sorprendido intercambiando canciones era amenazado con la expulsión.

El sistema tuvo éxito... o casi. Presionando a los grandes proveedores de internet para que revelaran las identidades de los usuarios que intercambiaban archivos, en septiembre de ese año la RIAA impulsó un juicio contra 261 personas, en base a la acusación de que ese hecho vulneraba el Digital Millennium Copyright Act. Uno de esos procesos terminó con un arreglo extrajudicial de 2 mil dólares, pero los congresistas no pudieron exhibirlo precisamente como un logro: la procesada era Brianna Lahara, residente de Nueva York de 12 años de edad, y fue su madre, Sylvia Torres, quien debió lidiar con los abogados. A pesar de ello, en enero de 2004 hubo otra demanda masiva contra 532 direcciones de Internet suscriptas a los proveedores de Internet Time Warner y Verizon: alegando que cada usuario intercambiaba un promedio de 800 canciones que violaban el copyright, la RIAA demandaba que esos proveedores revelaran la identidad de los usuarios de esas direcciones.

El escándalo que levantó esa nueva andanada llevó a que varios abogados presentaran demandas contra la RIAA por violación de la privacidad de las personas, y que músicos como Moby, Chuck D (Public Enemy) y Bob Weir (Grateful Dead) advirtieran públicamente que la defensa de sus derechos que enarbolaba la industria como argumento para las demandas debía tener un límite. Huey Lewis (líder de los veteranos Huey Lewis and The News) señaló que “la industria es un monstruo gigantesco, con demasiadas bocas intermedias que alimentar, vendiendo un producto sobrevaluado y muy a menudo mediocre”. David Draiman, cantante de los ultrapesados Disturbed, fue más allá: “En esto no hay ninguna ciencia complicada. En vez de gastar su dinero litigando contra pibes, los mismos a los que en primer lugar les quieren vender sus productos, las compañías deberían aprender a usar Internet de un modo efectivo”.

Están aprendiendo.

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24.6.05 

La maldición del Perla Negra

Esto fue publicado hoy en Página (http://www.pagina12.com.ar/diario/espectaculos/6-52815.html)


En los últimos años, se convirtió en una (desagradable) costumbre: cuando llega junio, la industria discográfica se echa a temblar. Justo en la mitad del año, IFPI (International Federation of the Phonographic Industry) publica su Commercial Piracy Report, el diagnóstico final del estado de las cosas en la guerra contra la piratería durante el año anterior. A pesar de que en los últimos tiempos la industria contabiliza más de un avance –tanto en el intento de frenar la descomunal producción pirata como en el desarrollo de formas alternativas de comercialización–, el Reporte suele venir cargado de nubarrones. Y este año no es la excepción: según la auditoría presentada ayer por John Kennedy, presidente de IFPI, la piratería de música creció durante 2004 un 2%, llegando a 1200 millones de unidades vendidas en el mundo (por un monto estimado en 4600 millones de dólares) y duplicando las cifras del año 2000. Así, el mercado paralelo global llegó a un 34%: una vez más, el hit que ocupó el primer puesto de los rankings en el mundo no fue de Eminem o U2, sino "Uno de cada tres discos es pirata", de autor anónimo.

Este año, la presentación del CPR cambió de sede, y no por casualidad: en vez de mostrar las cifras en Londres, como era usual, la IFPI hizo el acto en España, el país europeo más seriamente afectado, donde la venta de CDs ilegales causó una reducción de un tercio del mercado legal en los últimos tres años. Allí, Kennedy abrió el fuego con el anuncio de ese 2%, que muestra una ralentización de la tasa de crecimiento pero esconde cifras más preocupantes para la Federación de compañías discográficas: en 2004, 31 países (incluyendo a la Argentina) alcanzaron niveles de piratería iguales o mayores que su mercado legal, contra 23 países de 2003. Los nuevos socios del club del 50% o más alcanzan a Chile, varios países de América Central, República Checa, Grecia, India y Turquía. Es un rastreo que da cuenta de una parte del fenómeno, ya que este Reporte se concentra sólo en la piratería industrial (es decir, fabricantes de “clones” o medianos y grandes piratas dedicados a copias discos en CD-R) y deja el análisis de lo que sucede en internet y la piratería casera para el informe Online Piracy.

Como es costumbre, el informe de IFPI pone el acento en un paquete de diez “países prioritarios”. A la cabeza está China, por el elevado nivel de piratería (85%) y por el volumen de ese mercado paralelo, que mueve 460 millones de unidades. El peor alumno de Latinoamérica es Paraguay, donde el mercado legal quedó reducido hace tiempo al 1% y en 2004 el pirata movió 20 millones de copias. Para IFPI, Paraguay resulta clave como puerta de entrada a miles de CDs en blanco que siguen viaje a países vecinos como Brasil y Argentina. La tierra de Lula, precisamente, también ingresó en la lista roja de los diez, con el 52% de su industria tomado por un negocio que mueve 73 millones de unidades. Allí también aparecen India (56%), Indonesia (85%), México (60%), Pakistán (59%), España (24%), Ucrania (68%) y Rusia (66%), el segundo mercado pirata del mundo, con 243 millones de unidades y una política oficial algo negligente. De allí que IFPI insista una y otra vez con la necesidad de seguir apretando la legislación: “Una mirada global indica que se están realizando progresos, especialmente entre los diez más afectados”, señaló Kennedy. “Pero demasiados gobiernos todavía enfrentan el problema solo con buenas intenciones y promesas incumplidas. Eso no es suficiente. Se necesitan acciones apropiadas, sanciones severas y compromiso político.”

Además de los operativos centrados en la comercialización a mediana o gran escala, los capitanes de la industria volvieron a destacar la sobrecapacidad de producción de discos vírgenes en once países: el primer lugar está cómodamente ocupado por Taiwán, que fabrica anualmente 10.700 millones de unidades, con una demanda interna de apenas 300 millones. En total, las principales plantas productoras de CDs ponen en la calle 26.650 millones de disquitos, contra una demanda interna de 2.130. Y parece claro adónde van a parar los 24.520 millones de CD-Rs listos para desenvolver y usar. El año pasado, las acciones legales en el mundo cerraron 87 plantas e incautaron 28.350 quemadoras de CDs y 45 millones de discos, casetes y DVDs: México fue el escenario del mayor secuestro de la historia, cuando en noviembre de 2004 se capturaron nada menos que 15,8 millones de discos en blanco.

El baile de cifras viene con el cartelito de “continuará”. Pero también sería sensato que, entre tantas recomendaciones a diestra y siniestra, la industria mirara hacia adentro: quizás un cambio en la política de precios ayudaría a que la gente dejara de ponerse el parche en el ojo.


Las cifras argentinas

Aunque el informe de IFPI celebra “la recuperación del mercado argentino tras el colapso político-económico de 2002”, la situación local está muy lejos de librarse del fantasma de la piratería. Según las cifras de 2004, el 55% del mercado argentino está ganado por las copias ilegales, un 2% más que el año anterior: eso significa 7 millones y medio de discos piratas por año, lo que representa 136 millones de pesos. Estos son los datos principales del informe elaborado por Apdif, el ente antipiratería creado y sostenido por la Cámara de Productores e Industriales de Fonogramas (Capif), a través de un estudio de la Consultora CCR:

- El 52% de la música pirateada corresponde a repertorio local.

- Entre todos los usuarios de internet, un tercio usa ese medio para descargar canciones, un 10% más que en 2003.

- Hay un aumento de la cantidad de temas que se bajan (un promedio de 10,9 canciones por semana) y de los que se queman en CD-R (58% de la música bajada).

- En 2004, Apdif realizó 834 acciones (un 36% más que en 2003) orientadas a puestos callejeros (58%), laboratorios (15%), delivery y sitios de internet, entre otros. El 59% de esos operativos se realizó en Capital y el GBA.

- En esos operativos se incautaron 547.974 unidades (el 97% eran CD-R), 240 CPU y 426 grabadoras de CD, con un potencial anual de duplicación de más de 51 millones de unidades.

- En internet, se dieron de baja 1332 sitios (que ofrecían archivos de audio, streaming y delivery), y 1024 casillas de mail.

- En la Aduana argentina se secuestraron 3.205.118 discos en blanco de contrabando (un 211% más que en 2003), y 74.742 CD-R vírgenes en procedimientos antipiratería.

- En lo que va de 2005 se realizaron 451 operativos, en los que se secuestraron 291.942 CD y DVD, 701.126 discos vírgenes y 150 grabadoras de CD. En el aeropuerto de Ushuaia se incautaron 3.000 CD piratas provenientes de Buenos Aires, mientras que la terminal de ómnibus de San Salvador de Jujuy y los negocios aledaños fueron el centro de un megaoperativo en el que se secuestraron 13.000 CD y 24 quemadoras de DVD.

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23.6.05 

Rostro de concreto

El ex presidente Fernando De la Rúa dijo a comienzos de esta semana que la tragedia de Cromañón no hubiera ocurrido con él como Jefe de Gobierno, porque ponía especial atención al control de esos espacios y blablablá.

¿Cómo se hace para tener la cara tan, pero tan granítica?

Narigón, a vos no se te incendió un local bailable clase C, se te incendió un país. Las aspas del helicóptero, ¿no te habrán dejado mucho ruido en la cabeza?

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22.6.05 

Un juego de malabares con el Martín Fierro y el micrófono

Esto fue publicado hoy en Página (http://www.pagina12.com.ar/diario/discos/12-52708.html)


“La bestia te tienta, te seduce, te deja una bella modelo en tu cama una noche, un sobrecito con cocaína por si se te acaban las ideas, te ofrece tapas de revistas. Y después, cuando te distraés, cuando te la creés un poquito, zas, te pega un coletazo en la nuca, te tira en una bolsa gigante donde caés pisando a marcadores de punta de fútbol olvidados o ministros que ya fueron. Y en la bolsa hay pirañitas que te comen de a poquito, lentamente.” Alfredo Casero pronunció esa frase en Página/30, en septiembre de 1993, cuando estaba en las primeras casillas de una carrera que se fue diversificando y encontró escenarios muy diferentes a la bestia, la tele. Hoy, el gordo ex integrante de la delirante troupe de "De la cabeza" y "Cha Cha Cha" es un actor de talento indiscutido, tanto como para llevarse un Martín Fierro por su trabajo en "Locas de amor". Pero, además, supo encarar un camino particular en la música: apenas unos meses después de aquella entrevista, Casero abrió el juego con la Halibour Fiberglass Sereneiders, una aventura que respetaba el espíritu humorístico de los primeros programas pero también intentaba demostrar que la música, para él, no era sólo un juego.

El tiempo trajo unas cuantas satisfacciones, sobre todo a caballo de Casaerius y el tremendo éxito de "Shimauta", que reventó las radios argentinas y propició un vínculo con el público japonés, incluyendo una histórica performance frente a un estadio repleto durante el Mundial Corea/Japón 2002. Hubo quien supuso que el gordo cantando en japonés era otro buen chiste y no mucho más. Para desmentir esa visión, basta prestarle una oreja a Hiperfinits firulets, el nuevo disco de Alfredo Casero, donde la música se impone sobre los recursos actorales y el humor aparece en dosis bien equilibradas. Léase: aquellos que busquen “chistes” o puro delirio, que rastreen en su preciada colección de VHS.

¿Eso quiere decir que Casero se concentró únicamente en hacer un buen disco de canciones? No necesariamente. Las canciones están, pero Alfredo sí hace uso de sus posibilidades en la creación de diversos “personajes” vocales, al punto de que en el doblete "Or is it simply that you are Queer?"/ "Spiderman", el entorno heavy del grupo Hipnosis cabe como anillo al dedo a un Casero desconocido, tanto como el que asume la voz de "Je languis d’amere mort", un anónimo francés del siglo XIII sencillamente delicioso, en su versión original y en el earlyfusion que funde instrumentos antiguos y programaciones para generar un clima hipnótico. Hay allí, como en la bellísima "Hana" (basada en un tema popular de Okinawa) o en la juguetona "Haisai ojisan" (ambas cantadas en japonés), una intención de aprovechar los múltiples recursos de la voz del actor, pero hay un amor a la música que se impone sobre todo.

Claro que Casero es Casero, y tiene sus caramelos. La apertura y el cierre de Hiperfinits son sendas versiones de "Tetsuwan atomu", que en principio no suena a nada pero que inmediatamente se reconoce como la banda de sonido de Astroboy: la primera, orquestada por el experto director Mike Rivas, gana aún más puntos con el Coro de la Escuela Japonesa-Argentina Nichia Gakuin, mientras que la última viene con el áspero envase de Catupecu Machu. El rubro de covers encuentra sus mejores pastillas de naftalina a través de "La tarde que te amé", clásico setentoso de Industria Nacional que Casero interpreta sin excesos, encontrando el punto justo en una página que se podría haber pasado de kitsch.

Y el gordo juega y va, y no se queda con las lucecitas de colores. Está, sí, la tanada encantadora de "Pizzulino" (“canción despreocupada, refrescante del hipotálamo, ideal para escuchar mientras se toma un afrobasílico en el Cha Cha Club), y la inolvidable "Marcha del Dr. Vaporeso" con banda militar incluida, y el aire caribeño de "Genoa", y la historia de "Cacho" –que va del aire country del pedal steel a la potencia de Attaque 77– y "Prozaclounge", un ensayo disco que repite “Yo no sé vos... pero yo estoy bárbaro”, y que el protagonista define como un tema sobre “la cantidad de gente que conozco que antes estaba mal pero tenía ideas, y ahora está bien pero medicada”. Para completar la paleta estilística, el tango también dice presente, en un "Hechizo polaco" sostenido nada menos que por las guitarras de Edmundo Rivero. Así, lejos de aquellas tentaciones de la bestia y cómodo en los dos mundos que eligió transitar, Casero, el Fierro en una mano y el micrófono en otra, dibuja con estilo sus hiperfinits firulets. Y no es chiste.

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Otra vez en el aire

Allá lejos y hace tiempo, tras la inolvidable experiencia de La logia de los puestos en FM La Tribu, los meses de verano sirvieron de excusa perfecta para lanzar un proyecto radial que terminaría dándome muchas satisfacciones: Radiocaníbal. Durante 2000 y 2001, el programita ocupó las noches de domingo en FM Supernova, un más que digno proyecto encabezado por Sebastián Grandi que demostró que se podía hacer una radio diferente, que le abriera el parlante a toda una serie de artistas alternativos generalmente alejados del circuito grande, y que fuera rentable (también impuso el "Morrisey" de Leo García, pero esa es otra cuestión). Después Fernandito se fue a pasear en helicóptero y las nuevas autoridades decidieron cerrar la radio, con lo que se terminó una aventura que pintaba bien. Radiocaníbal tuvo un breve regreso en La Tribu, pero después se hizo imposible sostenerlo.

¿A qué viene todo esto? A una novedad que hacía tiempo tenía ganas de dar. El próximo domingo 3 de julio, de 21 a 24 y por FM Spika (103.1), estaré al aire con Pampa Salvaje, un nuevo (y no tanto) proyecto en el que mi viejo compañero de andanzas Lucas Ribaudo volverá a vérselas negras para hacerme callar. Quien quiera oír, ya sabe.

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20.6.05 

Protesto

Qué lindo que es estar en Página a las 12 de la noche, cerrando el Martín Fierro!

Y después dicen que los periodistas la tenemos fácil.

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16.6.05 

¿Por qué, Rick?

Rick Rubin era un amigo. Con su larga barba y sus modales exóticos, Rick tuvo mucho que ver en discos de gente con mucha onda, como Run DMC (a quienes se le ocurrió cruzar con Aerosmith y parió un tema histórico, "Walk this way"), los Beastie Boys y Red Hot Chili Peppers. Pero a Rick le anda pasando algo. Habrá hecho un par de malas maniobras financieras, quizá lo considera un desafío, tal vez esté mostrando una hilacha de mercenario. Pero algo empieza a alejarme de Rick, algo se ha roto entre nosotros.

Rick, ¿por qué produjiste Fijación oral, el nuevo atentado de Shakira?

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14.6.05 

Al fin algo nuevo, Oasis

Era hora. Al fin, los hermanitos Liam y Noel Gallagher dejaron de afanarle a The Beatles... ¡ahora le chorean a los Rolling Stones!

¿O acaso la primera línea de voz de "Lyla", primer single de difusión del flamante Don't believe the truth, no es un robo descarado a "Street fighting man"?

Guarda, muchachos, que los Ratones les van a hacer juicio.

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12.6.05 

Cajas cajas cajas

¿Habrá algo más rompebolas que una mudanza? En estos días me repitieron una y otra vez que una mudanza ranquea en el Top Five de los hechos más estresantes de la vida, y yo no sé si la cosa será así de científica o no, pero lo cierto es que tengo los huevos llenos. Habrán notado que en estos días hubo poco posteo: se hace difícil concentrarse cuando tu vida está adentro de cajas. Y se hace difícil escribir cuando tu computadora está adentro de una caja.

No es algo a lo que uno se acostumbre fácil. Yo me mudé unas cuantas veces. Muchas veces. Citando una frase de mi amigo fotógrafo Fernando Dvoskin, "Fabre, vos siempre te estás mudando". No es tan así, pero algo de razón tiene. Y cuando uno se ha quemado tantas veces con la misma llama, no puede menos que recordar aquella frase de Charly García ("Adoro la teletransportación") y desear de todo corazón que alguien, alguna vez, se anime a inventar el maldito aparatito. Qué contentos se van a poner los fleteros ese día.

Y los discos, los libros, los papeles, los juguetes del pibe, todo adentro de cajas cajas cajas. Lo que me lleva a recordar un viejo texto de mi amigo hannibal puesto. Ahí les queda.

724 desgracias desilusiones desesperanzas destrucciones desolaciones una noche en vela una vela de una noche una ventana a oscuras un teléfono que no suena y el descubrimiento no tan repentino de que la vida puede entrar en una veintena de cajas

725 cajas de color morado que contienen los sueños derruidos cajas de color amarillo con la música que se lleva a otra parte cajas de color desvanecido para los papeles inútiles cajas con sistema de refrigeración para el músculo que está a la izquierda

726 ante todo mucha calma ante todo mucha calma

727 a las cuatro de la mañana the fly voltea la botella apaga la colilla se tiende en el piso y apoya la oreja allá lejos muy abajo aún puede sentirse el traqueteo del subte a allá lejos muy abajo puede escucharse la última conversación que tuvo lugar en la estación loria

728 siempre es estación loria

729 y entonces dijo que en una vida anterior había sido gato y abrió la ventana y salió a caminar por las cornisas te juro que no sabía si llamar a los bomberos a un exorcista a defensa civil o al doctor cutini

730 los trenes del subte a se bandean y siempre parecen a punto de quebrarse pero lo mismo pasa con los bichicomes de plaza irlanda y sin embargo siguen juntando mugre lo mismo pasa con los tipos que meten su vida en veinte cajas y sin embargo encuentran la manera de abrirlas y ponerse a juntar pedazos

731 cajas de color rojo para las cartas que ya nadie va a leer cajas de color azul para guardar los brillos del pasado cajas cajas cajas

732 avanzando por el túnel del tren

8.6.05 

El disco perdido

Su presencia en la discoteca de mi vieja, que mezclaba con facilidad a los Beatles, Alfredo Zitarrosa, Carlos Torres Vila o dos Julios tan poco parecidos como Sosa e Iglesias, me llamaba la atención. Eran un grupo psicodélico en la Londres de los swinging sixties, y tenían un sonido y una onda irrepetibles. Con el correr de los tiempos y las mudanzas, el disco (creo que era una edición uruguaya) finalmente se perdió, y al día de hoy lamento no tenerlo a mano.

La pregunta es: ¿alguien sabe algo de Piccadilly Pickle, el disco perdido de Lady Nelson and the Lords?

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7.6.05 

Vayan sacando entrada

Mi hijo se bajó de internet una peliculita que, si bien todavía no terminé de verla, ya se garantizó mi presencia en el cine. Se llama The hitchhiker's guide to the universe, y arranca con un pibe que, tras la destrucción total de la Tierra bajo rayos alienígenas, se convierte en un viajero a dedo por la galaxia. Los 40 minutos que vi alcanzaron para doblarme de risa, sobre todo con cierto robot lejanamente parecido a los Stormtroopers de Star Wars, pero gordo, cabezón y depresivo. Hace poco vi un afiche en un cine de Belgrano, por lo que supongo que tendrá estreno en Argentina: anótenlo en la agenda.

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5.6.05 

Salgan al sol

Y al fin, una vez que quedó bien claro para dónde apuntaba el proceso judicial y la necesidad de utilizar verdes enzolves de alto poder se hizo imperiosa, los chicos callejeros dieron su nota exclusiva para un Clarín de domingo, en el interior de una combi en el estacionamiento de un country de Pilar (?). Y por supuesto, ellos no hicieron nada, y la culpa de todo la tiene Yoko Ono y el espíritu de Lennon que le sale por los poros. Y lloraron, lloraron, lloraron mucho, porque ellos no hicieron nada de nada y fueron vilmente engañados por gente mala pero mala de verdad.

No está mal para el comienzo de una serie. Clarín tiene para 22 domingos con procesados que juran y perjuran que no hicieron nada, que la culpa de todo etcétera etcétera. Sugiero Los Grandes Melodramas del Gran Diario Argentino, con dos o tres hectolitros bien colocados de lágrimas de saurio.

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2.6.05 

Sorpresa!

Anoche estaba viendo un DVD llamado Glastonbury Hymns, muy bonito, con performances de artistas que pasaron por el célebre festival inglés en los últimos años. Uno de los grupos que aparecen es Coldplay, que entrega una emotiva versión de "Yellow" para un público enfervorizado que acompaña toda la letra de pe a pa. Y en el final, en un paneo sobre ese público, ¿qué veo?

¡Una bengala!

Se supo: Coldplay no es un grupo perteneciente al más refinado brit pop. Chris Martin y sus muchachos, según venimos a descubrir, son unos rolingas bien de verdad, tienen aguante y no le temen a las clausuras y el qué dirán.

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Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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