30.8.05 

Un chivete

Esta semana estoy empezando un curso online de Periodismo de Rock en el sitio www.periodismo.com. Dar clases a distancia es una experiencia medio rara, pero el primero que hicimos anduvo bastante bien. Si a alguien le interesa...

29.8.05 

The bubblemen are coming

50 muertos a causa de las lluvias en Europa. Dos muertos en Buenos Aires, la semana pasada, y a causa de otro diluvio. Temperaturas raras, 20 grados en pleno julio, 16 grados un día y al día siguiente dos bajo cero. El huracán Katrina que se lleva todo por delante y mata gente a puñados en Florida. Aviones que se caen todas las semanas. Atentados por todas partes, Irak a los tiros, 36 fusilados en la matineé y dos bombazos con cien muertos en la función vermouth. Mosquitos cordobeses que transmiten encefalitis, abejas asesinas que matan a los chaqueños. Yiojanos ladrones que quieren volver y curas que curten con remiseros. Bueno, no, eso no tiene mucho que ver.

¿Se acuerdan después del tsunami, cuando los especialistas de siempre dijeron que el eje de la Tierra se había corrido un par de grados, pero que de todos modos eso no iba a producir consecuencias graves? Bueno, yo me pondría a revisar los papeles. Se viene no el estallido, sino el apocalipsis.

¿Dónde vamos a estar cuando el mundo se termine? ¿Vamos a tener los papeles en orden, o los títulos finales nos van a encontrar con la vida tan despelotada como siempre? Y a fin de cuentas, ¿vale la pena hacerse mala sangre? Dejemos de encerrarnos porque afuera hay smog, dejemos de darle de comer a los fabricantes de máscaras antigás. Al final, los predicadores gritones de Plaza Once tenían razón. Los huracanes llegan sin pedir permiso, los aviones se desploman, una metralleta cuesta menos que un diccionario y the bubblemen are coming. El apocalipsis, amigos, está a la vuelta de la esquina. Y, la verdad, no hay de qué preocuparse.

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26.8.05 

"Este culebrón deja a la gente sin trabajo"

Esto se publicó hoy en Página (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-253-2005-08-26.html)

Son, quizás, una de las bandas de rock más laburadoras. Desde hace 18 años, A77aque cultiva una carrera en la que hubo altísima exposición mediática y sus bajones, pero sus convicciones siempre fueron más allá del mero hit. Lo supieron con "Hacelo por mí" y lo saben ahora, que su disco Antihumano difundió canciones como "Western", dedicada a René Favaloro, o "Arrancacorazones", la balada rockera cantada por el guitarrista Mariano Martínez, que confirma la capacidad para pasar del punk más furioso a la canción capaz de sintonizar con el gran público. Certificando una vigencia sin maquillaje ni demagogias, A77aque armó una atípica fiesta: Obras será escenario de 77 canciones en 3 días, una ceremonia en la que la noche de hoy estará destinada a canciones “alternativas”, la de mañana a “clásicas” y la del domingo a las “punks”. Pero la charla con el cantante Ciro Pertusi y el baterista Leonardo De Cecco va más allá de cómo convivir casi dos décadas sin terminar a los cuchillazos y, de manera inevitable, tratándose de uno de los pocos grupos que asumió de entrada la necesidad de debatir el tema, lo sucedido en Cromañón terminará ganando la charla.

–¿Cómo se ensayan 77 canciones sin que se incendie la cabeza?
Leonardo De Cecco: –Se te incendia igual, aunque no quieras...
Ciro Pertusi: –Y además no fueron 77, fueron cien. Empezamos hace dos meses y fuimos clasificando.
–Semejante tarea de archivo los debe haber enfrentado a “otros” A77aque. ¿Qué descubrieron, con qué se encontraron?
C.P.: –El día punk era el más aguerrido, y habían canciones que ya no nos identificaban. Tenían su valor histórico, pero perdían sustento...
L.D.C.: –No pasaba nada.
C.P.: –Pero al mismo tiempo encontrábamos otras de esa época que tienen mucho que ver con nosotros ahora. Para el día alternativo no había tanta vuelta, y menos para el clásico. En el día punk hubo más ajustes, de pegar canciones, tratar de no saturar demasiado con la velocidad, que es una...
–Una ramonada... pero es lo que busca el pibe que va ese día, ¿no?
C.P.: –Las fechas están creadas para eso, y lo de hoy es muy especial para nosotros. Clásicos y punks hicimos toda la vida, pero a lo alternativo nunca le habíamos dedicado un show. Hay un segmento de canciones muy de construcción fogonera, otro con todos los reggaes juntos, y cuatro o cinco que tenemos con cuerdas, con un tinte más melancólico.
–Es raro que A77aque hable de “construcción fogonera”.
C.P.: –Es que el proceso fue muy interesante. Terminó el contrato de la casa en la que ensayábamos, guardamos todo en un depósito y agarramos poquitas cosas, una batería de estudio, y fuimos a mi casa e hicimos una especie de unplugged eléctrico: lo mismo pero sentados, la batería de estudio suena muy bajita e impone que todo el resto baje, y cantamos a capella. La voz era el parámetro.
L.D.C.: –Eso nos sirvió para recordar los temas, hay muchos que no tocábamos desde hace mil años.
C.P.: –Estuvo buenísimo, con otra onda, sentados, mirándonos, parábamos de tocar, tomábamos un tecito, jugábamos al Playstation, retomábamos. En el medio pintaban unas giras, pero ese lugar era intocable. Y al final, cuando necesitábamos el rock and roll, apareció la gente de la productora MTS, que nos ofreció El Teatro de Flores, el viejo Fénix, que lo estaban remodelando y en la lucha para habilitarlo. Es un teatro hermoso, ahí tocaron tantos...
–Pasaron 18 años juntos. ¿Cómo llevan la convivencia?
C.P.: –Lo bueno es confiar en lo que hace el otro, es central para que funcione lo artístico. Y tenés que lidiar con lo humano, somos personajes muy diferentes que coinciden en un montón de cosas. Cuando estás todos los días, las diferencias se enfrentan y hay que ser tolerante.
L.D.C.: –El respeto...
C.P.: –No meterte, bancar, decir: “Qué estoy por criticar yo que no pueda criticar frente al espejo”. Y no acumular un enfrentamiento. Guardarte un día para chocar, porque eso va a provocar lo de siempre, un buen abrazo. Al final del día es siempre lo mismo: chau, cuidate, que estés bien. El día que en la convivencia aparezca la posibilidad de perder la amistad, el cariño, ahí tenés que plantarte, se va uno, se va el otro, se separa el grupo o lo que sea.
–¿Alguna vez hicieron terapia?
L.D.C.: –Hacemos individual, pero fue algo que sin buscarlo se logró, volcando al grupo lo que decía el terapeuta de cada uno.
C.P.: –En vivo es un estado de gracia porque estás tocando. El estudio es un punto creativo, donde fantaseás con lo que vas produciendo y quizá se vuelve muy frío, y el show es muy caliente. El término medio es el ensayo: es un punto esencial para crear, sacar cosas, discutir, agarrarse a palos, divertirse. Es como el sexo, o la intimidad en una pareja. Tiene que tener su punto, no tiene que estar ni mamá ni papá, ningún testigo.
–¿Cómo es el vínculo con el público? En general, en los shows y en lo que habla la gente que los sigue, se advierte de movida un gran cariño.
C.P.: –Nosotros recibimos mucha buena onda, no nos podemos quejar, a veces tenemos que protegernos un poco para que en el abrazo no te rompan. Pero la gente te abraza, te acaricia, te quieren bien. Está eso, hay que cuidarse un poco de algo que no podemos manejar que es la hormona adolescente, porque te quiero te aporreo.
L.D.C.: –En estos años estamos más sueltos arriba del escenario, para tocar, disfrutar el momento de estar haciendo nuestra música frente al público. Y la gente lo nota, y creo que por eso nos demuestra ese cariño.
C.P.: –Es difícil salir abierto y sin miedo, bien parado, y mirándote con la gente. Yo antes me enfocaba en un punto y estaba bueno, y lo sigo haciendo en pasajes del show, pero hay momentos en los que estoy colgado en mirarme a los ojos con la gente, y es muy positivo.
–Y rompe un poco con eso del héroe arriba del escenario.
C.P.: –No es necesario llevar al público arriba del escenario y esa cosa demagógica de “ustedes son como nosotros”. Con algo tan simple como una mirada compartí###ás... Yo a veces estoy tocando y me estoy riendo, me estoy divirtiendo con lo que está pasando, por ahí veo a dos pibes que vi en el subte dos semanas atrás y me muestran una pulserita, “¿te acordás de esto?”, y yo me empiezo a reír, y estaba en La y aparezco en Do.
–¿Los sorprendió el éxito de "Arrancacorazones" o ya le tenían fe?
C.P.: –No, nos dábamos cuenta de cómo venía y por eso no lo pusimos adelante de entrada, salimos con "Iemanjá" como corte de difusión. Nos sorprendió "Western", que fue una elección de la compañía... Era raro, pensamos que iban a elegir "Arrancacorazones", u "Ojos de perro", temas más light, pero salió "Western" y fue impresionante, nos sorprendió que nos viniera a hablar gente grande... En todos los hospitales donde voy me dicen: “Gracias, loco”. Hay muchos mercenarios en la rama, pero hay muchos que hacen un federalismo anónimo que nadie se acuerda. Mirá en qué cosas se vino a destacar esta región, nosotros le dedicamos "Setentistas" a los pibes de Zanon, que es una utopía hecha realidad, Grissinopoli, Brukman, esta gente que tiene que laburar, pelear el pan de cada día, la familia, su intimidad, y dedicarle tiempo a la tan mentada y bastardeada lucha.
–De la cual hay mucho discurso grandilocuente, pero esos casos lograron cambiar lo particular. Dieron un paso.
C.P.: –En Neuquén vimos mucho cariño, la gente apoyó esa lucha, y con la canción quisimos poner como la música de la boda, oficializar ese romance, que no olviden de lo que lograron. Están protagonizando un cambio. Estamos sumidos en un individualismo instalado por el menemismo. Siempre estuvo en el argentino, con el palazo de la dictadura la gente se recluyó en su propia cárcel de carne y hueso. Pero ese turro arrasó con todo, y es terrible ver cómo tanta gente festejó ese circo frívolo.–Y las marcas que quedan...
C.P.: –Hay que darles la espalda, apagar la TV, es lo peor que les puede pasar. Ellos se manejan muy bien siendo cararrotas, salen a la calle después de la barbarie que han hecho, después de una AMIA... Lo peor que les puede pasar es la indiferencia. Sabemos la cantidad de bufones, periodistas que están ahí, siempre sobadores. No me gusta mucho usar el término “pueblo”, pero subestiman al pueblo, como diciendo “mirá a estos giles, me necesitan a mí”. La guita compra corazones, almas. Y no son improvisados, manejan la cosa psicológica.
–La derecha siempre es más pragmática.
C.P.: –La zurda está siempre peleada, en toda Latinoamérica. Por eso es tan importante lo de Zanon: la izquierda no está muerta.
–Ustedes fueron de los pocos que salieron a hablar inmediatamente después de Cromañón. ¿Qué análisis hacen hoy?
C.P.: –Está el dolor propio por las víctimas, porque nos duele a todos, aunque no podés comparar con el dolor de una madre, o de un padre. Pero dejando a un lado eso, la parte judicial, el culebrón de Chabán, Callejeros, los padres de las víctimas... acá hay uno que se está quedando afuera de todo, que es Aníbal Ibarra. El gobierno se lava las manos, todo recae en un montón de novelitas y ellos no solucionan nada, cerraron los dos lugares más importantes que teníamos... promiscuos o no, pero si eran promiscuos ellos eran cómplices. El sistema está creado desde hace décadas: mayor rentabilidad, menor costo. En este caso, el costo fue de vidas humanas. Sin querer amparar a Chabán, todos jugamos a lo que había. Estos ñatos cerraron dos lugares casi ejemplares, El Teatro de Federico Lacroze y el de Flores. Que tenían los mismos arreglos económicos para bandas grandes o chicas, y siempre atendieron las cosas con mucha responsabilidad, y ni hablar ahora. No los dejan hablar, los están diezmando, los tipos hacen todo lo que les piden y aún así no los dejan abrir. El Teatro de Lacroze tiene habilitación como discoteca para 1500 personas y como lugar de recitales para 900. ¿Cómo se explica? En el Fénix los vimos laburando todos los días. Y un día les hacen abrir una puerta en un lugar, otro día los hacen levantar todo. Hacen todo lo que hay que hacer, y se lo habilitan para... 500 personas. Y entran 1500.
–Después de no controlar nada, cayeron en la histeria de clausurar todo.
C.P.: –Son los lugares más importantes que hay para laburar. Si estos lugares estuvieran habilitados para 1500 personas, ya estaría bien para que funcionen y mantengan una infraestructura. Trabajarían de lunes a lunes con un montón de grupos, desde Cadena Perpetua, pasando por El Otro Yo, Arbol, Kapanga, Skay, La Mancha de Rolando, Pier, Almafuerte... Señor Ibarra: estos grupos son formadores de opinión y no tienen trabajo. Si cree que hay que aplicarle ignífugo a todo, póngase ignífugo usted, pongámosle ignífugo a la Argentina porque esto se prende fuego.
–Es funcional a la derecha: cerramos todo, cerramos el rock.
C.P.: –Ahora el rock es un peligro. ¿Y qué pasa con los hospitales públicos? ¿Qué pasa con las escuelas públicas, con el deporte, que es todo un desastre? Me revienta que el culebrón es quién se lleva la culpa, y es una buena pantalla para que no se vea lo que está pasando, que están dejando un lucro cesante tremendo, dejan sin laburo a un montón de gente.
L.D.C.: –Y no sólo el músico, son todos, el fletero, el sonidista.
C.P.: –Es el viejo cuento argentino de siempre, a ver quién puede cargar con la cruz de toda esta sociedad.
L.D.C.: –Chabán no es un asesino, los Callejeros tampoco son asesinos.
C.P.: –O lo de Gieco. León da su opinión, hace un tema con el Pato Fontanet y lo quieren crucificar... macho, no podés desconfiar de León, es más bueno que Lassie. Hizo una cosa sentida y se puso en el lugar de Fontanet, que está en un infierno de sensaciones terrible, perdió familia, más allá de las negligencias que cometieron, que las tuvimos todos.
–Cargarle la culpa a uno solo es inútil: es una cadena de responsabilidades en la que estamos todos.
C.P.: –Hay un instinto natural de que alguien pague por nuestras culpas a ver si podemos barrer la suciedad bajo la alfombra y seguir con nuestras vidas. Pero cuando levantemos la alfombra, la suciedad va a seguir ahí, y la alfombra la vamos a levantar cuando nos pase lo mismo. Porque pasó en la AMIA, y me dicen que lo de la AMIA no es comparable, y para mí sí.
L.D.C.: –Y no hay nadie preso.
C.P.: –Nos tenemos que movilizar, se nos está escapando la tortuga. Nosotros queremos llamar la atención, queríamos armar un frente e ir a hablar con Kirchner, a ver qué pasa, loco, tiranos una mano, abrí el juego con sentido común.
L.D.C.: –Nosotros íbamos a hacer un show en marzo en Lanús y lo terminamos haciendo en Moreno dos meses y medio después.
C.P.: –Y nos pasa a nosotros, que tenemos cierto “poder”; imaginate el resto... Por eso queríamos hacer ese frente, pero sólo respondió la Bersuit, no hubo un consenso general. Creo que cada uno, sin querer tirar palos a nadie, tiene abrochado su quiosco. Estamos hablando de lo que puede cada quien, pero no todo el mundo puede lo mismo. Las Pelotas tuvo que repartir un show en tres fechas, y tiene un grueso de gente humilde, laburante: ¿cómo le explicás en la puerta que no entra? Y la respuesta del gobierno es: “Les mandamos un carro de asalto, la Gendarmería”. ¡Ah, buenísimo! ¿Estoy escuchando mal o está buscando generar violencia?

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23.8.05 

La logia y "La noche del 10"

Y sí, cómo no hablar de Diego Armando Maradona: todo el mundo habló del Diego y su programa de TV, y los puestos a veces parecen vivir dentro de un termo pero tampoco pueden blindarse a la realidad. Además, esa mutación pública del Diez es, a los ojos puestos, simplemente fascinante. Maradona en el gol a los ingleses; Maradona gordo en el derpa de Caballito; Maradona demacrado en el regreso en Newell’s; Maradona ballenato de los tiempos pos Cuba, y este Diego resplandeciente que saca pecho y hace un cabeza con Pelé y a él se le cae primero, pero después Diego se juega un fútbol tenis y Pelé da solo el puntapié inicial y lo mira desde la tribuna. Con mucho menos que eso, los puestos se han quedado pegados a la pantalla.

Ante semejante rebote mediático, los puestos decidieron investigar un poco más. Es por eso que ofrecen, el siguiente reporte sobre los invitados que la producción de La noche del 10 tiene en carpeta para próximas emisiones.


Osama Bin Laden. Desde su cueva cinco estrellas en Biladistán, il capo di tutti capi en el terrorismo islámico conectará vía satélite con el estudio del Diez. Así como le preguntó a Pelé por su relación con Joao Havelange, Diego interrogará: “Osama, ¿cómo es tu relación de George Bush?", a lo que Bin Laden replicará: “Bueno, hemos tenido momentos intensos...”

Mulder & Scully. Los ex agentes de la división Expedientes X estarán en los sillones para explicar su teoría de que el bidón de Branco en realidad estaba contaminado por extraterrestres que habitaron Italia 2 mil años antes de Cristo.

Los Ramones. Gracias a los servicios de una espiritista de Villa Fiorito, el Diez entrevistará a Joey, Johnny y Dee Dee Ramone, aunque sólo logrará arrancarles gruñidos y declaraciones del estilo “Now I wanna sniff some glue”.

Hueso. El efímero toon-mascota seudo rasta de Fútbol de Primera, abruptamente sacado del aire por bocón, revelará, en una entrevista íntima con abundante lagrimeo, que es objeto de una persecución que lo llevó a vivir en la clandestinidad en Isla Maciel, donde fue objeto de variados abusos.

El Huevo Toresani. En tren de reconciliaciones, Maradona invitará a su programa a aquel jugador con quien patentó la frase “Que se haga un mechón”. Pero, promediando la entrevista, el Diego no podrá evitar enrostrarle al Huevo que es un fracasado que apenas si puede dedicarse a lustrar los botines de la Reserva y él es una estrella mundial con programa de tele propio.

Mick Jagger. Y esta no es un delirio de la logia, sino un rumor más o menos fidedigno: según se filtró a fines de esta semana, estarían negociando con el mismísimo líder de los Rolling Stones para hacer una teleconferencia con el Diego. La frase está muy gastado, pero no hay otro modo de definirlo: Jagger y el Diego. ¡Dos potencias se saludan!

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19.8.05 

Jirafas drogadas

Un juez brasileño, Alexandre Morais da Rosa, prohibió que los niños y adolescentes de su país vean Madagascar, aun acompañados por sus padres. Según el magistrado, la peli de Dreamworks "estimula el uso de drogas".

Parece evidente que el Dr. Morais da Rosa es de esas personas que en todo ven una incitación al sexo, el pecado y la partuza con sustancias ilegales. Pero... ¿Madagascar, estimulando el uso de drogas? ¿Qué se fumó este buen muchacho?

Y por otra parte, el juez debería plantearse seriamente la prohibición de buena parte de lo que se ve habitualmente por televisión: eso sí que da ganas de drogarse con lo primero que haya a mano. O, como decía el amigo Beck Hansen: "MTV makes me want to smoke crack".

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17.8.05 

Retrato del grupo en estado de gracia

Esto se publicó hoy en Página (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-156-2005-08-17.html)


¿Qué hace un músico con su banda cuando se ha sobrevivido a todo, se tocó fondo sin remedio aparente y de a poco, con paciencia y con trabajo, se ingresa en un período de gracia? Desde aquellos lejanísimos fines de los ’80, los camarines de Bersuit Vergarabat han sido testigos de toda clase de escenas, algunas de ellas francamente patéticas. Y esto no es una afirmación caprichosa, sino un producto del testimonio del mismo Gustavo Cordera, quien alguna vez reconoció que hubo un tiempo en que la banda se saboteaba una y otra vez, comenzaba el año tocando para quinientas personas y lo terminaba en un triste show para quince en el Viejo Correo, con el cantante rifándose a sí mismo en escena y consiguiendo... una solitaria moneda de un peso.

Como al rock le encantan las historias de hundimiento y rendición, la actualidad de La Bersuit conforma todo un leading case. El "Señor Cobranza" prestado por Las Manos de Filippi significó un buen espaldarazo para empezar a dejar atrás aquellas noches de rifa, pero de allí en adelante el grupo consiguió la confianza necesaria para defenderse solo. Bueno, y con la manito de Gustavo Santaolalla. En 2000, Hijos del culo tuvo en "El gordo motoneta", "La petisita culona" y "La bolsa" los caballitos de batalla necesarios para seguir construyendo. Pero el disco en vivo De la cabeza (2002) y el doblete de La argentinidad al palo (2004) llevaron sin escalas a un estado de alta popularidad que llenó con facilidad el Luna Park y provocó una venta de discos muy lejana a aquella solitaria monedita de un mango.

Y entonces, lo del principio: ¿Qué se hace cuando tu banda es una de las más populares del medio? ¿Convertirse en una caricatura repetitiva? ¿Sentarse a contar plata? ¿Comprarse una mansión, llenarla de chiches y terminar imantado a una pantalla de plasma de mil pulgadas clavada en el Llame ya? ¿Renunciar a todo, comprarse un equipo de fútbol? Bersuit podría haber elegido cualquiera de esas opciones, o simplemente dejar que La argentinidad... siguiera su marcha y tomarse un descansito hasta la próxima aventura. Pero, en estado de gracia, el grupo eligió seguir generando. Y así apareció en estos días Testosterona, otra colección de canciones que, reducida al formato de único disco, hasta parece más compacta y efectiva que el derroche de Se es / Lo que se es.

Para este 2005 de buena cosecha, la apuesta de Cordera, Juan Subirá, Carlos Martín, Pepe Céspedes, Oscar Righi, Albertito Verenzuela, Daniel Suárez y Germán Sbarbatti es confiar en las canciones. La filosofía queda clara desde "Yo", el track de apertura que, bien coloreado por las cuerdas de Alejandro Terán, navega entre la delicadeza, la oscuridad y la intensidad eléctrica para decir que “Venía, vengo, estoy/ Encallado aquí/ Disfrazado de yo”. Claro que, para dejar claras sus dos facetas más célebres, Testosterona desemboca de inmediato en un par de esas bacanales que llaman al baile desatado, la festiva "Me duele festejar" y "En la ribera", una oda a los desharrapados cantada por Subirá, que habla de rebeliones indigentes y púas que reemplazan a las lanzas guerreras y advierte que “en la ribera se culea, el parapléjico te mueve, los abuelos te voltean”. En ese terreno se ubica también "O vas a misa...", que más allá del jueguito de palabras con el salamín termina garpando con la voz invitada de Andrés Calamaro y una referencia a Cromañón y aquella “ambición” de la que habla Cordera: “Con mis amigos teníamos una orquesta/ Monedas en la gorra y no había protestas/ Y ahora que hacemos canchas de fútbol/ como no nos alcanza buscamos más laburo”.

En la otra mano, Bersuit tiene más cartas para mostrar. Como el aire reggae de "Sencillamente", la influencia murguera de "Andan yugando", el ska furioso de "Vamo’ en la salud", el pasaje sedante de "Barriletes", el relato musicalizado de "La flor de mis heridas" o "Inundación", que desde el arranque viene preanunciando una de esas tempestades de salto general ideales para el vivo. Así se prepara todo para la despedida de "Llegará la paz", otro ensayo sexópata del grupo, esta vez en tiempo de marcha. Y así se cierra el nuevo disco de un grupo para el cual las rifas de un peso ya son solo una graciosa anécdota. Y frente al que solo cabe preguntarse por qué, frente a tantas canciones de buena factura, en las radios suena ese choreo desvergonzado al "Creep" de Radiohead llamado "Madre hay una sola".

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16.8.05 

Si es Burton, es bueno

Sí señor, El planeta de los simios fue una triquiñuela de Tim para recordarnos que es humano, tiene que pagar las expensas y a veces un megaproducto viene bien. Pero allí estuvo El Gran Pez para reconciliarnos (y no sé a ustedes, pero a mí me hizo llorar como un hijo de puta), y ahora, ahora...

Gracias, Tim, por Charlie y la fábrica de chocolate. Desde el arranque nomás (cómo te gustan las maquinitas filmadas en estilo oscurito, eh, Tim?), y con los oompa loompas y sus musicales freak, y el gordito alemán morfando a lo pavote y la ricachona inglesa pidiendo un pony nuevo y la competitiva yanqui con su mamita Barbie y el adicto a los videogames con ese aspecto tan poco querible que tienen los adictos a los videogames y Charlie, y el abuelo de Charlie, y todos los abuelos de Charlie viviendo en la cama-sillón de una casa torcida. Y Johnny Depp, ah, ese pibe sí que es un grande, con ese corte taza y las miraditas incómodas que le echa a los pibes, el gesto de asco a la hora de decir "papá" y el vestuario marca Jackson. Repasemos: Johnny fue Edward Scissorhands, y Cry Baby, y Ed Wood, y el inolvidable Duke siempre drogado de Fear and loathing in Las Vegas, y el investigador raro del Jinete sin cabeza, y el Axel de Sueños en Arizona... y hasta uno de los fiambres de Freddy Krueger!

Tim, Johnny, nunca van a leer esto, pero no importa: sigan así.

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15.8.05 

El Día del Niño Puesto

A los puestos, las ocasiones “especiales” los ponen nerviosos. Una Navidad puede significar un verdadero tormento, en especial si tienen que comprar regalos para varias personas y deben enfrentarse a los múltiples problemas que implica ir a un shopping en esas fechas. Algo similar sucede con el Día del Niño, fecha afectivo – comercial para la cual el puesto se mete en una juguetería para comprarle algo al sobrinito, choca una y otra vez con góndolas, otros puestos y gente digamos “normal” y termina colgándose hora y media con la caja gigante de un Lego para armar la estación espacial MIR con un ruso adentro y todo. Ah, sí, los puestos le sacan el jugo al Día del Niño. Veamos algunas escenas que sucedieron en el día de ayer en Aires Dudosos.

· En un teatro dedicado al género infantil, diez adultos puestos salieron de la sala llorando, mientras sus hijos intentaban consolarlos diciéndoles “tranquilo, papá, no era de verdad, eran actores”.
· En otro, en cambio, un puesto exigió a los gritos que sacaran a ese estúpido títere de Pinocho y que viniera el Gato de Verdaguer.
· Cuatro locales de juegos en red debieron llamar a un médico para intentar destrabar el ataque de pánico sufrido por puestos sometidos a la exposición de decenas de pantallas con juegos de guerra.
· Los complejos cinematográficos de Aires Dudosos informaron que en sus instalaciones, durante las funciones de Madagascar, debieron atenderse 132 casos de puestos indigestados por el consumo compulsivo de superpanchos con toda la salsa, caramelos de malvavisco, baldes de pochoclo y tres bebidas cola de este tamaño. Y cuatro casos de atragantamiento por reírse demasiado con los pingüinos de la peli.
· En una plaza pública, una integrante de la logia, al parecer poseída por un espíritu Mariana Fabbiani, durmió al hijo de su novio de un pelotazo.
· Según la División de Estadística y Censos de la logia, hubo 14 casos de padres puestos que les regalaron a sus hijos un metegol, pero el niño todavía está esperando a que terminen de “probarlo” su padre y sus tres amigotes, a esta altura algo desencajados por la acumulación de partidos.
· En Parque Lezama, un puesto algo distraído dejó que su ahijado tomara un ramillete de globos inflados con gas y el niño se elevó por los aires, con rumbo a Ezpeleta. Todavía lo están buscando: seguiremos informando.

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11.8.05 

Chinito, chinito

Según cierta visión ultracrítica, de "no-hay-poronga-que-te-venga-bien", Ry Cooder es el típico yanqui que fue a "descubrir" a los viejitos cubanos del Buena Vista. Pero Ry es también el nene que lustra las cuerdas en Paris, Texas, y recientemente el autor de un delicioso disco llamado Mambo Sinuendo junto a Manuel Galbán. Pues bien, Ry vuelve a endulzar oídos (y no como Patricia Sosa): para Chavez Ravine, el guitarrista se inspiró en un libro de fotografías en el que Don Normark retrata la barriada pobre del mismo nombre, una villa en las afueras de Los Angeles poblada por chicanos que, en los años '50, fue desalojada y demolida para construir... un estadio de béisbol. Ah, el progreso...

Como sea, el disquete que grabó este buen hombre, con amiguitos de lujo como Los Lobos, el Flaco Jiménez, Jim Keltner y Little Willie G., es uno de esos banquetes en el que no podés evitar que se te mueva la patita. Polkas, guarachas, rhythm'n'blues, corridos, sones: en la coctelera de Cooder siempre hay unas generosas medidas de buen gusto, y el disco garpa de movida y hasta el final. Eso sí: puesto a elegir, no puedo evitar darle volumen, una y otra vez, a "Chinito, chinito", una de esas canciones que alcanza con la primera escucha para que se te queden a vivir en el marote.

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10.8.05 

Cuarenta temas, ninguna balada

Esto se publicó hoy en Página (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-94-2005-08-10.html)


La escena es digna de una antología de Grandes Momentos del Rock. En el escenario montado en una iglesia, cuatro inadaptados vestidos de monaguillos le dan curso a una base monolítica. Uno de ellos porta una Gibson SG roja que bien podría ser una ametralladora. Tiene un halo verde prendido en la cabeza, que sube y baja al ritmo del headbangin’ permanente, y una mueca feroz que desmiente cualquier asociación con los angelitos. Y aún falta el personaje que ocupa el púlpito, un tipo con vestimenta de sacerdote que canta: “En el comienzo, allá por 1955, el hombre no sabía nada del rock’n’roll... y entonces Tchaikovsky trajo las noticias, y dijo ‘que haya luz’, y hubo luz, ‘que haya sonido’, y hubo sonido, ‘que haya batería’, y hubo batería... ‘que haya guitarra’, y hubo guitarra... ¡¡que haya rock!!”. Y vaya si hubo rock: aún hoy, después de olas y olas de cambios, mutaciones, maquillajes y cruces estilísticos, AC/DC es el rock. Y Family Jewels, la antología de Grandes Momentos de AC/DC que Sony BMG acaba de publicar en Argentina, es una demostración capaz de desconar los parlantes.

La lectura más simplista dice que el grupo de escoceses transplantados a Australia vienen haciendo la misma canción desde 1975. Es que Malcolm y Angus Young (guitarras), Phil Rudd (batería), Cliff Williams (bajo) y Bon Scott, el predicador de mirada demoníaca, tradujeron su pasión por el blues y el boogie en una máquina arrolladora que evitó con toda dignidad la tentación de “renovarse” ensayando forzados injertos estilísticos. Let there be rock, pidió Scott, y allí estuvo Angus para acompañarlo en la tarea de enloquecer a los feligreses. Angus Young se disfrazó de monaguillo, y de Superman, y de Zorro, hasta que adoptó el trajecito escolar con la valija a la espalda, y esa combinación de vestuario naïf con una guitarra que era pura ferocidad lo instaló como uno de esos iconos a los que no se baja así como así del panteón.

Con semejante dúo a la cabeza, el disco 1 de las Joyas de la familia va de una presentación televisiva con "Baby, please don’t go" a la última actuación del grupo con Scott, en febrero de 1980, en el programa español Aplauso y tocando "Highway to hell". Lo de la “autopista al infierno” sería premonitorio: diez días después Bon sería encontrado muerto en el asiento trasero de un auto, donde pasó de la enésima curda al sueño eterno. Pero en el medio hay suficiente para desquiciar al no iniciado: "High voltage", "Dirty deeds done dirt cheap", "TNT", "Rock’n’roll damnation", "If you want blood (you’ve got it)" y las demoledoras "Whole lotta Rosie" y "Riff Raff" ponen en escena a ese primer AC/DC que tuvo en Bon a un agitador profesional y a Angus como el niño psicótico del rock, siempre electrificado y llevando el goosewalk de Chuck Berry a velocidades que uno no debería intentar en casa. Nada de videoclips cuidados o lindas ediciones: la mayoría son escenas en vivo, crudas y demoledoras, que pintan a la bestia australiana con la fidelidad necesaria.

Como bien escribe el periodista David Fricke en el librillo del DVD, Family Jewels podría haber terminado allí... si hubiera sido cualquier otra banda”. Pero apenas un par de meses después de la última borrachera de Bon, el grupo había encontrado un reemplazante capaz de llenar sus zapatos: Brian Johnson, hijo de un minero de Newcastle y con pinta ad hoc, muestra por primera vez su gorra hasta los ojos en el cuarteto de canciones registradas en julio de 1980, en un teatro no identificado y como clips promocionales del flamante disco negro de la resurrección: "Hells bells", "Back in black", "What do you do for money honey" y "Rock and roll ain’t noise pollution" abren el segundo festín, otras veinte canciones sólidas como las pelotas de acero que cuelgan en la tapa de la cajita, y que sirven como separadores entre tema y tema. Aun con el traspié de Flick of the switch, el olvidable disco de 1983 que significó el reemplazo del histórico Rudd por Simon Wright –y luego por Chris Slade, hasta elretorno de Rudd para el Ballbreaker de 1995–, el segundo disco continúa la fiesta.

"For those about to rock (we salute you)", el videohome completo de Fly on the wall –con el grupo literalmente demoliendo un bar de mala muerte–, "Who made who", "Heatseeker", "Thunderstruck", el himno (otro más...) "Are you ready": la visión continuada de las cuarenta tormentas eléctricas que ofrece Family Jewels puede llegar a dejar a todo un barrio con tinnitus, pero quién quita lo bailado. En aquella escenita de junio de 1975, el grupo consiguió la iglesia sin decirle al cura los sacrilegios que iba a cometer. Como un castigo divino, Bon Scott terminó con un tobillo quebrado, cuando liquidó la canción saltando desde el púlpito. Pero ni la penitencia más dolorosa impidió que AC/DC ocupara un lugar de privilegio en la historia de la música más sanguínea y directa, arrastrando a miles de fieles a la autopista del infierno, sacudiendo sus cabezas y sin abandonar el grito de guerra: Let there be rock.

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5.8.05 

Otra visita a la Pampa Salvaje

¿Por qué no recomendar y chivear algo en lo que estoy poniendo tanto laburo? (con la obligada y agradecida mención a las labores de mi coequiper Lucas Ribaudo) . Este domingo, de 21 a 24, en Pampa Salvaje, la gente de Filippo va a relatar el enésimo episodio de clausura, y repasará las delicias de ser músicos under en esta Aires Dudosos histérica post Cromañón; vamos a presentar un menú de Cinco Canciones de Película, y no de cualquier película, sino de un puñado que vale la pena recordar y recomendar, estrenamos una nueva sección, Identikit, en la que Karamelo Santo, unos mendocinos que curtieron México, se la pasan girando por el mundo y terminaron copando la República de La Boca, intentarán algunas autodefiniciones; la logia de los puestos hará una serie de propuestas para nuevas aplicaciones de la tecnología al fútbol; le haremos caso a Lou Reed y nos vamos a dar un paseo por el lado salvaje, o más precisamente la Iglesia Universal del Reino de Dios; y el Noticiero Salvaje, el Pronóstico de la Semana, un reportaje exclusivo con el Oso Melero que niega toda vinculación con Daniel y música, música, música para que te partas la cabeza y aproveches para ordenarte las ideas.

Este domingo, a las 21, por Radio Spika, 103.1. Si podés, prestale una oreja.

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3.8.05 

Las canciones como biografía

Un grupo graba un disco que, según se dice por radio pasillo, es, sin vueltas, lo mejor que se hizo en toda la historia del rock. El chiste es que nadie puede escucharlo: el CD viene pegado a la caja y es imposible de sacar. Y si alguien, por algún metodo, consigue sacarlo, el disco se inutiliza. El misterio acrecienta la leyenda: todo el mundo efectivamente empieza a creer que es lo mejor que se haya hecho nunca, aunque no pueda comprobarlo. Y se venden millones de copias, y la industria es feliz porque nadie puede piratearlo y los músicos son felices porque nadie puede darse cuenta que en realidad las canciones son una porquería.

Esta es la clase de historieta que se te ocurre cuando tu mueble predilecto es una discoteca llena de cajitas. La música no es solo música, el tipo que se cuelga la guitarra y logra meterte en el cerebro algo que se le ocurrió en una trasnoche llena de alcohol, drogas o las dos cosas juntas o nada. Cuando en tu filosofía de vida la música es un alimento esencial, todo lo demás se contamina.

De repente escuchás una canción y decís “este es un perfecto track 3”. De repente escuchás un canción –y a veces ni siquiera “una canción”, a veces alcanza con un fragmento fugaz- y te acordás exactamente dónde estabas, qué estabas haciendo, con quién, si hacía frío o calor y hasta qué remera tenías puesta el día que esa canción se te quedó fijada. Y eso fue hace veinte años, y ni a palos te acordás lo que tenías puesto el martes... salvo que el martes hayas estado escuchando una canción que se te quedó fijada.

Escuchás una canción y te acordás que es la que sonó en la radio la tarde en que volvías de ver a tu equipo perder con Huracán en Parque Patricios, y de diez jugaba un mexicano que se tropezaba con sus propios tobillos, y Castrilli estuvo veinte minutos para tirar un penal.

Escuchás un tema entero de los Beatles con un canal anulado, y después lo escuchás de nuevo con el otro. Y después con los dos, y te sigue sorprendiendo.

Le das masa a los botones del Ipod, pero no hay manera de que te olvides de la imagen de la púa del Winco levántandose en alguna deformidad provocada por la escasa calidad del vinilo argentino. Y la perilla 16, 33 1/3 y 78 rpm, y poner los discos en velocidades incorrectas.

Por culpa de una mudanza interminable, mi discoteca está guardada en cajas. Bien etiquetadas y numeradas, pero cajas al fin. Visto desde lo general es complicado tener casi todos tus objetos cotidianos guardados en cajas, pero en el caso específico de los discos es... toda una experiencia.

Voy y vengo con discos del depósito a mi actual refugio y del refugio al depósito, y se vuelve como un memotest, tratás de recordar dónde pusiste la tapita, el disco, la caja para armar el rompecabezas. Y cada disco arrastra su historial, las fechas, los nombres, las circunstancias, y una canción no es una canción, es una esquina de Aires Dudosos en un invierno especialmente cruel.

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Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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