31.10.05 

Gripe con plumas

En 1986, la tele argentina tuvo uno de esos momentos mágicos que no abundan. Para completarla, creo que fue en Canal 7, aunque podría equivocarme. No importa, lo que importa es lo que pasó. Esa noche dieron un documental llamado La era del ñandú, dirigido por Carlos Sorín y con guión de Alan Pauls. La historia te agarraba del cogote enseguida: un grupo de científicos argentinos estaba desarrollando la BIO K2, una droga realizada a partir de una sustancia presente en los huevos de ñandú que retardaba el envejecimiento. Había muchas imágenes de ñandúes, y plumereros en desgracia, y científicos que declaraban a cámara con total seriedad.

Te la creías. Te juro que te la creías. Solo promediando el documental algo te empezaba a hacer ruido, las conclusiones empezaban a salirse de caja, asomaba el pensamiento lateral y la historia de los ñandúes salía, como corresponde, al galope. La crotoxina estaba en todos los medios, y Sorín quiso demostrar al mismo tiempo el poder de manipulación en temas relacionados con las enfermedades y la medicina y en los documentales. Gran juego de espejos, La era del ñandú te sigue quemando la cabeza.

El problema es que hoy, como un tercer reflejo de ésos que te aparecen en el botiquín del baño, el ñandú está en el banquillo. Las aves tienen gripe, y parece que no es una gripe que se quede en los estornudos. La primavera no trajo paz y amor sino un florecimiento de titulares catástrofe, ahora sí que estamos jodidos, se nos vuelan los pajaritos y vamos todos al matadero, Hitchcock se debe estar cagando de risa en la tumba, los tres pajaritos de Bob Marley ya no quieren cantar don’t worry. Olvidate de ir a la cancha y cantar “hay que poner un poco más de huevo”.

Hace unos años, en Barcelona, un catalán me contó del horror que le había quedado después de visitar un criadero de pollos en su tierra. “Un gran archivero con cubículos donde los pollos no pueden hacer más que estar sentados, engordando”, contó. “Tienen los muslos bien gordos, pero los tiras al piso y no pueden caminar, tienen las patas atrofiadas”. El tipo hablaba de un campo de concentración apícola, y puede sonar medio escandaloso pero la analogía era válida.

Me parece que los pollos se hartaron, y sus congéneres se plegaron a la medida de fuerza.

Volverán las oscuras golondrinas, y nos van a hacer pelota. Que una paloma te cague en la cabeza te va a hacer recordar a Exterminio, la peli de Danny Boyle donde todos se volvían locos de rabia y Londres quedaba desierta y una gota de sangre en la cara era el fin. Después de años de adorar su canto, tu abuela se va a comprar un rifle y lo va a cagar a tiros al mirlo. El detergente que quería salvar a los pingüinos va a suspender la campaña porque el pingüino es un pájaro bobo y los pájaros, inteligentes o tontos, tienen gripe y mejor que se empetrolen y se mueran. Al fin podremos sacrificar a Condorito, la Gallina Turuleca pasará a la clandestinidad. Van a prohibir al Gallo Claudio y al Pato Lucas, va a haber un atentado en la granja del Jardín Zoológico, el psicópata que vive en Washington dirá que la culpa de todo la tiene Osama Bin Ave.

¿Y si todo fuera un ejercicio? Y si, como en Wag the dog, todo es una producción de Hollywood financiada por un gran laboratorio? La fantasía paranoica siempre garpa: un científico pagado por el poder piró, se puso a experimentar y todas las cuentas le salieron mal, y ahora hay que disfrazar todo de una gripe aviar hasta que llegue 007, Bond, James Bond, y arregle el entuerto. Una conspiración de la industria del pescado. La venganza de Mazzorín, una jugada para generar nuevas necesidades ahora que el HIV empieza a estar un poco más controlado.

Las aves tienen gripe, y nosotros necesitamos vacunas. Vacunas, vacunas, vacunas. Necesitamos vacunas para la gripe. Necesitamos vacunas para la realidad.

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27.10.05 

Slogans

La agradable noticia de una nueva visita de Manu Chao a la Argentina venía acompañada por un agregado a confirmar: cabía la posibilidad de que el ex Mano Negra, conocido militante anti globalización, tomara parte de las protestas en Mar del Plata contra la visita de Adolf Bush. Según me acaba de comentar Mariano Blejman, toda la idea se vino abajo, al parecer por una serie de desaveniencias entre los muchachos organizadores. Me imagino la escenita:

"La bandera del escenario tiene que decir No a Bush", dijo el del Partido Izquierda Auténtica.

"No, debe decir No Bush, como No Logo, que tiene más efecto", discutió el de la Unión Socialistas de Verdad.

"Ustedes son unos burgueses capitalistas, la bandera debe decir Muerte a Bush y todos los Cerdos Capitalistas", terció el representante del Movimiento Más Trotskistas que Trotski.

"Puras boludeces, la bandera tiene que decir América Libre de Bush", metió púa el de la Liga Revolucionaria Auténtica, Combativa y más Jodida que la Lepra.

Y así.

Y así les va en las elecciones.

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25.10.05 

¿Hay límites?

El domingo, Charly García celebró su cumpleaños en el Gran Rex. Hizo su conocido numerito de qué loco que soy cómo rompo guitarras cuando nadie tiene un miserable amplificador, ladró un par de canciones y hacia el final... invitó a subir al escenario, a cantar con él, a Ramón "Palito" Ortega.

El lunes, Diego Armando Maradona invitó a su programa a Rafaella Carrá, y ella cantó y juntos bailaron "En el amor todo es empezar" y "Fiesta".

La teoría de lo cool, lo zarpado, lo transgresor o como quieran llamarlo se está yendo un poquito al carajo. En los años '60, Palito Ortega era el enemigo: digno exponente del artista inventado, con todo el apoyo de la industria musical mientras varios artistas realmente valiosos encontraban todas las puertas cerradas. Siguió siendo el enemigo en los '70, cuando grababa jingles de apoyo a los milicos ("Me gusta el mar, tengo alma de marinero...") y filmaba películas en el mejor de los casos idiotizantes. Siguió siendo el enemigo en los '80, factotum de la visita de Frank Sinatra, beneficiado por todas las ventajas que le podían dar sus amigos represores. Siguió siendo el enemigo en los '90, cuando Carlos Saúl I (a quien también Charly le fue a cantar alguna vez) lo puso bajo su ala, como a tantos otros amiguitos de guante blanco. No, Charly, invitar a Palito no es reloco, transgresor y Say No More. Palito encarna todo lo que el rock nunca quiso ser.

Del mismo modo: Raffaella Carrá fue una de las bandas de sonido favoritas del milicaje para musicalizar la no-cultura de la dictadura, atosigando los parlantes con "Fiesta, qué fantástica fantástica esta fiesta" mientras la Argentina era la fiesta del asesinato y mientras, otra vez, los artistas que tenían más de dos neuronas encontraban todas las puertas cerradas. No, Diego, traer a Raffaella en decadencia no supone una fiesta, es recordar los tiempos de la mordaza y la incultura oficial.

Alguna vez, ya no recuerdo en qué programa y en qué situación, Charly se encontró en un piso televisivo con un artistejo melódico (tampoco puedo recordar quién) que, envalentonado, le propuso hacer algo juntos. Charly le dedicó una de sus miradas mefistofélicas y le disparó: "...hay límites". Parece que, para los ídolos argentinos, los límites se están volviendo cada día más difusos.

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24.10.05 

Urnas

Un plus para mis huevos llenos de campaña política, politiqueros dedicados a hablar pestes del otro en vez de intentar que se les caiga una idea y elecciones, elecciones, elecciones y vamos que estamos en vivo y en directo con el bunker de este y aquél: anoche no salió al aire Pampa Salvaje.

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20.10.05 

Depresión

¡Se suspendieron los premios de MTV Latino! ¡Y por una pavada como el huracán Wilma (Palma)!

Nos vamos a perder a Shakira subiendo una y otra vez a agarrar estatuillas en forma de lengua. Todavía no puedo creerlo.

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Basta, Chris Martin

Estoy aburrido de Coldplay. Será el repiqueteo incesante en todas las radios, será el tono que se me hace cada día más plañidero de Chris Martin, será porque me quedo toda la vida con Travis, pero no los soporto más. De acuerdo, es comprensible, encontraron el hueco que dejó Radiohead al dejar de hacer canciones épicas y coparse en construir cosas con zumbidos (y lo bien que les sale) y lo explotan a conciencia. Pero a mí me van a explotar los huevos. Callate, Chris. Por favor. Un ratito, dale.

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Chaleco naranja, control machete

Esto se publicó hoy en el NO (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-1934-2005-10-20.html). Es una leve variación de lo que colgué aquí el otro día...


Sucedió el viernes, en la fecha ocho, cuando Divididos recién se embarcaba en un demoledor bloque inicial de quince minutos a todo gas: atrás y a la izquierda de la torre de sonido, tres veinteañeros le daban curso a uno de los ritos más viejos desde que el rock es rock, haciendo de paso los honores a esa frase que tantos problemas le causó a Andrés Calamaro. A menor escala, los pibes también tuvieron lo suyo. No llevaban más de dos pitadas al faso cuando un señorito de chaleco naranja con la palabra “control” se les acercó, los abordó de mala manera y los hizo suspender la práctica con un par de amenazas poco elegantes. Para los pibes fue un mal momento; para el policía vocacional fue una manera de ejercer su cuota de poder para irse con una sonrisita a casa y contarles a sus amiguetes qué piola soy, ayer apreté a tres pendejos en el Pepsi.

¿Esto es lo que nos ofrece la ultraorganización de los festivales del nuevo siglo? Con lo que costó eliminar a la policía de adentro de los conciertos, ¿tenemos que volver a lidiar con unos monos que suponen tener carta blanca para andar jodiendo gente? Para que quede claro: aquellos que ostentan con orgullo el chalequito naranja son civiles, no tienen poder de policía para andar apretando a las personas.... que, recordemos, tampoco es una atribución de los azules. Los pibes no estaban cometiendo ningún daño a terceros ni a la propiedad, ni tenían pinta de que fueran a hacerlo en el futuro más próximo. El “control” en un show es evitar que haya hechos de violencia entre la gente o hacia los materiales e instalaciones, delimitar zonas, ordenar la entrada y salida, hasta orientar a la gente. Pero a los chalequitos no les interesa ofrecer un servicio útil; a los chalequitos les gusta ponerse a jugar a Starsky & Hutch por algo tan poco relevante como unos pibes fumándose un porro en un show de rock. Alguien debería recordarles que no son quiénes para meterse en las decisiones privadas de la gente. Es algo que se le reclama a la policía, ni hablar de unos empleados de la organización de un festival.

Así como la derecha se regodea en crucificar al rock en la era post-Cromañón, esos mismos efectos se traducen en una buena excusa para tenernos acorralados y amenazados. Ya hay que soportar bastantes mordazas como para asistir sin protestas a un estado de ultravigilancia en la cartelera oficial. Y si hay tanto interés en que no se cometan ilícitos, ¿no hay nadie que meta presos a los tipos que te roban 5 pesos por una miserable botellita de agua, con la tranquilidad de que en la puerta un “control” se encargará de que nadie entre con una comprada en el quiosco a un peso?

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19.10.05 

Y hablando de la logia

Un viejo blog vuelve a la carga: en La logia de los puestos, hannibal puesto y ernesto puesto (y quizá algunos invitados ocasionales) prometen colgar unas cosas... y aún sobreviven unos textos con más de dos años de antigüedad que todavía tienen su gracia.

18.10.05 

La logia: dinosaurios

Hay un nuevo dinosaurio para el álbum de figuritas de Steven Spielberg, y se llama… Gonzalo. ¿Gonzalo? Qué pasó con los triceratops, y los tyrannosaurus rex, y el velocirraptor y todos esos nombres encantadores? Teniendo en cuenta que el nuevo dinosaurio vivió en la zona de Río Negro -obviamente, hace una punta de años-, ¿no se podía buscar algún nombre con más chispa? Según dicen los científicos, el nombre oficial del bicho, un carnívoro “del tamaño de un pavo”, es Buitrerraptor Gonzalezorum… lo cual está muy lejos de mejorar las cosas: muchachos, ¿están seguros? Gonzálezorum??¿El de la radio con el brazo derecho siempre levantado?

Aunque no lo parezca, los puestos siguen atentamente las labores del mundo científico. Es cierto que no entiende ni la mitad de las cosas que pasan, pero eso no les niega el entretenimiento. Experimentos, grandes anuncios, investigaciones con gordos presupuestos estatales (no en Argentina, donde a los científicos les dan una probeta, dos guantes descartables y arreglate) para descubrir que escuchar música te da ganas de escuchar más música, esas cosas. Y este interés se traduce en una labor propia espontánea, que no agregará mucho al campo del saber pero engrosa la bibliografía de la logia. Así es como la logia de los puestos entrega su propio informe sobre los dinosaurios argentinos que aún resta descubrir, reconocer, oficializar y archivar. A saber:

Masseraraptor Masseterum. Esta temible variedad es producto de una mutación: al principio, el Masseraraptor era un dinosaurio feroz que devastaba todo a su paso, pisoteaba, asesinaba y se apropiaba de los hijos y bienes de sus víctimas. Pero un gen justiciero se le piró y lo dejó en estado vegetativo: de allí su nuevo nombre, Masseterum, que alude a su actual hábitat.

Ioriosaurus Hermeticum. Pesada especie capaz de emitir mugidos atronadores, atacar sin piedad a especies diferentes y juntarse a cometer tropelías con el Seineldinraptor, un dinosaurio carnívoro con la característica de poder lanzar descargas eléctricas con sus pezuñas.

Machetesaurus Bonaerensis. Curiosa especie de dinosaurio dedicada supuestamente a cuidar de las manadas, pero con una notable tendencia a patotear a sus mismos congéneres, golpearlos sin mayor motivo, robarles las reservas de comida y cometer diversas tropelías en nombre de la ley de los dinosaurios.

Tribunaraptor Barrabravum. Variante más gregaria aún que el Velociraptor: en vez de andar en tríos para cercar a la víctima, este dinosaurio argentino se junta de a cientos, y suele llevar una gran tortuga muerta para pegarle en la panza con un hueso grandote y marcar el ritmo de sus depredaciones.

Bondiplodocus Irascible. En realidad, no se trata de un dinosaurio sino de un ejemplar cavernario, un antepasado del hombre que suele ser visto al comando de grandes maquinarias utilizadas para el transporte de humanos, y a bordo de las cuales el Bondiplodocus maltrata sin piedad a todo lo que se le cruce en el camino.

Sauloraptor raptor. Quizá uno de los descubrimientos más sobrecogedores de la logia: un dino que arrasa literalmente con todo a su paso, y se junta con otros bichos menores que sacan provecho de sus saqueos. Los estudiosos no se ponen de acuerdo en si la cabeza del Sauloraptor presenta un par de cuernos de gran tamaño (en la jerga, boloccus) o un tigre dientes de sable muerto.

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17.10.05 

Bronca

Ah, la gente está loca, loca, loca. Según nos enteramos la semana pasada, un hombre decidió saldar una típica reyerta de autopista a los tiros: muy en el estilo argentino, Edgardo Petrocchi, perteneciente a un organismo de “seguridad”...

(paréntesis: ¿por qué será que los organismos y empresas de “seguridad”, invariablemente, nos producen esa sensación de... inseguridad?)

En una cabina de peaje de Pilar, este Petrocchi mató a un pibe de 18 años de un tiro, se escapó, se tomó tres días para arreglar todos sus asuntos, se entregó, dijo que era de la SIDE y consiguió que lo metieran en una celda VIP. Todo muy argentino, demasiado conocido, el pan podrido nuestro de cada semana, cada día, cada hora. Este país se empeña en que nos acostumbremos a la muerte inútil, la muerte con el agravante de crueldad, la que no te encuentra en la octava década durante el sueño sino que te agarra del cogote en el momento menos pensado, gratis, justo cuando tenés la cabeza tan llena de ideas, de proyectos, de ganas, de energía.

La iconografía oficial nos muestra a la Parca de esqueleto, túnica y guadaña, pero la verdadera sonrisa de la muerte es la que tienen estos hijos de puta después de haber apretado el gatillo, tranquilos porque siempre hay amigos y estados de emoción violenta para sacarla barata. Pampa Salvaje, un pistolero en cada esquina dispuesto a reventarte porque sí, porque sabe y puede, porque todos somos iguales pero algunos son más iguales que otros: los buitres de la derecha se la pasan pidiendo la cabeza de los desharrapados de la villa, pero los crímenes más abyectos son cometidos por sus vecinos de country.

Lo dijo el Guasón Jack Nicholson: esta ciudad necesita una enema.

Esta semana apareció un disco de Miguel Cantilo. Nunca fui demasiado fan de Miguel Cantilo, aunque recuerdo los bailes de Ferro o de Hebraica cuando el bloque de lentos incluía a “Dónde va la gente cuando llueve” y “Catalina Bahía”. Hace más de veinte años, trabajando en un local de videojuegos y pool por la temporada en San Clemente, la exposición a una fonola en la que los muchachos elegían una y otra vez “La marcha de la bronca”, por Pedro y Pablo en vivo, me llevó a desarrollar cierta resistencia a escucharla, un agotamiento auditivo.

Pero este disco, que recopila un puñado de las buenas canciones que ha escrito Cantilo, trae una marcha en la que expresan su bronca Gieco, García, Moris, Mollo, Calamaro, Cordera, Hilda y Fabi, Claudia Puyó, Lerner, María José Cantilo, Baglietto y los Super Ratones, y la cosa queda lejos de la payasada del We are the world we are the children.

Resulta dolorosamente curioso que, 35 años después, esas estrofas no suenen a bobería hippona, y te sigan quemando la garganta. Podemos permitirnos sonar a viejo, a que se nos pasó la fecha de vencimiento y nos probamos el traje de tanguero nostálgico: que un tipo te pueda cagar a tiros en la calle por nada, que los que se chorearon medio país sigan sonriendo, nos habilita a reivindicar ciertas cosas.

Porque matan con descaro, pero nunca nada queda claro.

Porque el del as de espadas nos sigue dominando, y con el de bastos entra a dar, y dar y dar.

Bronca.

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16.10.05 

Chalecos naranjas

El viernes fui al Pepsi Music. Con el correr del tiempo me fui volviendo cada vez menos afecto a estos megaencuentros, pero ese día tocaba Divididos (y a mi mujer le gusta mucho Catupecu Machu), y Mollo, Arnedo y el baterista de turno me pueden, hacen que me tome toda la caravana del gran festival con otra filosofía. Y, como me suele suceder con los paisanos de Hurlingham, valió la pena.

Pero la aneda del día no tiene que ver con la música. Durante los primeros y demoledores quince minutos del show (el Pity, de Intoxicados, se había pasado de tiempo y, por las quejas de los vecinos de Obras con respecto a los horarios del festival, el trío tocó casi sin pausas), adelante mío había unos pibes fumando porro. Nada para escandalizarse, el folklore habitual en cualquier show de rock, una costumbre conocida y a esta altura del partido hasta inocente. Pero los muchachos de seguridad del Pepsi Music parecen tener otra teoría: de pronto, un señorito de chaleco naranja (igual al que ahora usan los canas, y no es casualidad) con la palabra "Control" se les acercó y los apretó, hizo uso de su pequeña cuota de poder para irse con una sonrisita a casa y contarle a sus amiguitos qué piola soy, ayer apreté a tres pendejos en el Pepsi.

¿Esto es lo que nos ofrece la ultraorganización de los festivales del nuevo siglo? Con lo que costó eliminar a la policía de adentro de los conciertos, tenemos que volver a lidiar con unos monos que tienen carta blanca para andar jodiendo gente? El control de un show debe ser para evitar que haya hechos de violencia entre la gente o hacia los materiales, delimitar zonas, ordenar entrada y salida, etcétera: no para jugar a Starsky & Hutch por algo tan pelotudo como unos pibes fumando porro. ¿Considerarán estos muchachos al porro como una mini-bengala? ¿Quién le da poder de policía a unos tipos que no tienen ningun derecho a intervenir en las decisiones privadas de la gente? ¿Les gustaría meter presos a los miles de jóvenes que tienen esa costumbre, sobre todo en una ceremonia en vivo?

Y si tienen tanto interés en que no se cometan "delitos", ¿no hay nadie que meta presos a los hijos de puta que te cobran 5 pesos una botellita de agua?

Amiguitos: métanse los megafesivales, y sus precios abusivos, y su pequeño ejército de mediocres con chaleco naranja, allí donde no da el sol.

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15.10.05 

Buenas noticias

El 5 de noviembre en el Anfiteatro Municipal de Rosario, el 8 en Buenos Aires (quizá en el Estadio All Boys), el 13 de noviembre en el Pajas Blancas Center de Córdoba: Manu Chao vuelve a tocar en Argentina.

Vayan armando.

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14.10.05 

Belew, lado uno

Qué alegría reencontrarme con Adrian Belew. Ese muchacho no solo ha tocado con Frank Zappa, David Bowie, Laurie Anderson y King Crimson: toca la guitarra como los dioses y puede ir de los tempos y afinaciones más deformes a canciones de total sencillez pop en las que The Beatles le salen por todos los poros.

Una pequeña herejía: en 1990, cuando David Bowie vino por primera vez a la Argentina con una "gira despedida" (uno de los curros más revisitados de la industria musical), me pasé buena parte de la mitad de ese show en River mirando al guitarrista. No era tan loco que Bowie viniera alguna vez a la Argentina. Lo que no podía creer era que Adrian Belew estuviera tocando en el escenario: era uno de esos tipos que jamás te imaginarías verlo en vivo, un nombre en discos que te rompían la cabeza una y otra vez y una foto borrosa en la Expreso Imaginario, si tenías suerte.

Y lo que tocó ese buen hombre en el Monumental.

(Y total, con Bowie tuve revancha, en un show de 1997 en Ferro que consiguió lo imposible: que un concierto de rock en una cancha de fútbol sonara como los dioses)

Si eso me pareció increíble, que King Crimson se reuniera en 1994 en Buenos Aires fue directamente una marcianada. Me di el gusto de hacer nota con Belew, de ver nueve de los doce shows que dio el grupo, de apreciar cómo iba evolucionando el experimento sobre el escenario, de notar cierto desprecio de Bill Bruford hacia las labores más a tierra de su colega Pat Mastelotto, de atestiguar incluso varios manazos de tipos supuestamente infalibles como Belew, Robert Fripp o Tony Levin.

El punto es que Belew reapareció este año con una serie de tres discos y una gira, y acabo de escuchar Side One, y de ahí toda esta parrafada. Esta vez no hay nada de ese espíritu beatle presente en discos como Inner Revolution o Mr. Music Head: canciones, sí, pero cruzadas por esos sonidos enfermos de guitarra, y con un par de pasajes intranquilizadores como "Madness" o "Elephants". Más contaminado de su background crimsoniano, lo cual lo puede hacer parecer repetitivo, pero... prefiero repeticiones de Crimson a las de reggaetón.

Cuando quieras, Adrian, acá te espera un asadito.

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13.10.05 

Silencio, dijo el cura

Según dijo en una entrevista con Sebastián Ramos en La Nación (ando muy perezoso para buscar el link, lo siento), Charly García lleva adelante una serie de "shows para auriculares" porque quiere tener "la banda más silenciosa del planeta" y porque quiere "eliminar definitivamente al sonidista". Más allá de la gracia de esas frases que solo García puede disparar, la idea me da un poco de impresión: llegás al lugar, te calzás los auriculares y aparece Charly, se sienta al teclado, te dispara un sinte ultrapenetrante directo al oído medio y empieza a ladrar.

Yo ya no tengo cojones para semejante experiencia.

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10.10.05 

Menos diez

Hice un par de intentos, le puse un poco de onda, pero no hay caso: no logro tragar La Noche del 10. Hay algo que me hace ruido, y quizá sea el sonido de las lágrimas cayendo, cayendo, cayendo, todo el tiempo, todos muy emocionados, todos encontrando un motivo real no para brindar sino para lagrimear. Goycochea en plan de conductor experto, ex arquero salvador de penales devenido chico fashion y varias veces intervenido estéticamente, y el Diego... Maradona ya no es El Diego de la Gente, ahora es El Diego de la Tele, milagrosamente enflaquecido, sonriente, tratando de disparar algunna pregunta que valga la pena y representando el papel tranquilizador de conciencias bienpensantes, vio Doña Rosa que el Diego podía volver del infierno de la droga y los asados pantagruélicos, ahora es un buen padre de familia y todos los programas le hace ojitos a la Claudia para que vuelvan y la verdad que se lo merece, volvió a ser un buen chico y hasta le producen los dibujitos animados casi con el mismo aspecto que cuando jugaba en la primera de Argentinos y ya tenía alfajores con su marca.

Prefiero al Diego que patentaba frases como se le escapó la tortuga o le tomó la leche al gato, el que soltaba sin tapujos que Pelé había debutado con un bepi, el Diego peleador, quilombero, capaz de bardear a Havelange, Blatter, el Papa, el que pintara. Ahora tiene menos chispa que un enano de jardín, no se le cae una pregunta como la gente, se babosea con el mierda de Pelé y recibe a Cecilia Bolocco con una sonrisita, se la pasa lagrimeando y se acerca peligrosamente a la categoría del monito que viene y hace un par de gracias con la pelota para delicia de una tribuna que dice qué bueno, qué bueno que Diego está bien.

Sí, Diego está bien, y sube en el Pepsi Rock con Los Piojos y sube con la Bersuit y sonríe sonríe sonríe y hace jueguito y es la nueva estrella del rock pero después aparece en el 13 cantando una de Julio Iglesias.

Lo siento, Diego Armando, pero te prefería drogota y mal hablado.

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6.10.05 

The thin ice

No es joda, que la Tierra se sacude los bichitos. Uno lee tanta cosa por ahí que no cuesta nada elaborar un par de teorías propias y colgarse un rato con eso. Mirá los titulares, leé un par de párrafos, escuchate los noticieros un rato: todo es posible. Ahora la gente se cae a cada rato en una grieta en el hielo, y la grieta tiene sesenta metros de profundidad, no, ochenta, cientocuarenta, quién da más, qué importa cuántos metros son si al cabo el partido termina con el mismo score, no los vas a encontrar aprovechando tanto hielo para tomarse un whiskycito. Y afuera los pingüinos, los pingüinos explotados por una marca de detergentes que los usa como marketing políticamente correcto: compre nuestro detergente y estará ayudando a los pingüinos empetrolados. Los pingüinos explotados aplaudiendo la grieta como una pequeña revancha de la naturaleza.

Y ahí me pongo a pensar: ¿necesitan los pingüinos que una marca de detergente para platos los ayude? ¿Un producto químico fabricado por el hombre para quitarles del lomo el residuo de otro producto químico fabricado por el hombre? “Pingüinitos queridos, los hombres malos los ensuciaron, nosotros los hombres buenos los limpiaremos”... ¡lo mejor que podemos hacer para ayudar a los pingüinos es salir del paso... o, mejor, extinguirnos de una puta vez!

En conjunto y sin individualizar, somos el bicho más maligno del planeta. Algunos cometen atrocidades sin nombre contra la vida, otros no sabemos cómo detenerlas, o ya no importa, o nos fuimos acostumbrando o lo que sea. Pero a menudo parece que una serpiente de cascabel es más confiable que el tipo que mata animales por “deporte”, el que desde atrás de un escritorio dice sí, tiremos todo al río por ese caño que tenemos en el patio de atrás, o el vecino de la esquina que tiene un llerta y emite gases venenosos para todo un barrio.

Y como somos porfiados y no solo no nos extinguimos, sino que además nos reproducimos a un ritmo alarmante y refinamos los métodos autodestructivos, la pelotita en que andamos apoyando las patas decidió tomar cartas en el asunto. Estos bichos están jodiendo, me voy a sacudir un poco los bichos.

Y ahí vamos y convertimos la tragedia en otro festín mediático, imágenes de antes y después, pero mejor aún, imágenes del durante, ideales para meterle una musicalización a gran orquesta dramática y más subrayados y subrayados y muchas veces la palabra dolor. Fotos y fotos del dolor.

¿Dolor? ¿Dolor frente a una pantallita que transmite imágenes catódicas, frente a un rectángulo no muy bien impreso, eso es el dolor? Color, más bien. A todo color, y vamos que viene la tanda de los pingüinos que hay que vender muchos detergentes así los pingüinos se desempetrolan, vuelven a vestir frac y entonces quedan más graciosos cuando se inclinan a saludarnos por nuestra benevolencia, nuestra grandeza de raza racional, inteligente y superior.

Tsunamis, maremotos, terremotos, huracanes, trenes que chocan, pedazos de satélite aplastando vacas, el hielo fino que finalmente, cansado, hastiado de los bichos que le caminan encima, hace crac y se parte.

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4.10.05 

Pausa

Al fin, tras unos meses de refugiado, estoy concretando mi mudanza. De allí el silencio de estos días en este blog, pero volveré en breve...

Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
Prontuario
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