31.10.06 

Humo de mesa

El Gobierno de la Ciudad quiere flexibilizar los permisos para poner mesas en las veredas, y que los locales gastronómicos compensen así la baja en las ventas del último mes. Todo indica que la Ley Antitabaco cumplió los objetivos en lo que hace a la salud pública, pero la letra escrita provocó además toda una serie de pequeños focos de caos que, bien vistos, tienen su gracia. Entonces, cafés, heladerías, pizzerías, restoranes de toda clase podrán satisfacer las demandas de centenares, miles de comensales hambrientos de... humo de tabaco.

Está bien. Hay que buscar variantes. Un bar puede ocupar una limitada cantidad de espacio en la vereda, y por supuesto que nuestro omnipresente SuperTelerman enviará a las calles legiones de inspectores con la instrucción de verificar que no haya superpoblación de mesas y no se tenga que comer un cromañón de fumadores. No puedo esperar a ver el sistema con el que algún propietario pionero logrará instalar una mesa amurada a la pared. O varias, con sus correspondientes sillas. Conozco a más de un puesto que al leer estas líneas le van a entrar ganas de dibujar los planos.

Me parece que el negocio está en el alquiler de mesas para fumadores. Mañana mismo me voy a una mueblería y encargo una con sus sillas, y me agencio un par de termos de café, y muchos encendedores y ceniceros. Al cabo, la vereda de casa está sin uso.

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29.10.06 

Diez años atrás

Subí en el arcón una nota sobre el cumpleaños 45 de Charly García. Y viene bien para hacer el juego de las coincidencias con la muy buena nota de Cristian Vitale sobre el cumpleaños 55.

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25.10.06 

Hack

A este tipo lo va a querer un montón de gente.

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24.10.06 

Charlysmo

¿Quién puede sorprenderse de que el cumpleaños público de García en el Gran Rex haya sido lo que fue? ¿Alguien esperaba algo diferente? Anoche, Muriel Balbi hasta logró dejar de tartamudear por un instante para dar pie al informe y poner cara de "Ay, este Charly..." ¿Qué esperaban de un típico happening Say No More transmitido no por PA, sino por FM?

Yo un día de estos quiero ir a uno de esos shows con auriculares. Solo para esperar que comience el show, sacármelos y disfrutar el espectáculo de García ladrando sobre el escenario y la gente tarareando, cada cual en su manera particular de entender la afinación, melodía y armonía. Si puedo, llevo filmadora y todo.

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20.10.06 

Lobo suelto

"Hay un montón de bandas con remeras del Che, discurso rastafari o lo que sea, y cobran entradas de 50 mangos, están con multinacionales, tienen un empresario que se los coge y los discos salen un montón de guita. Por más que seamos una banda instrumental, el mensaje que mandamos pasa por ahí. Y la gente lo capta. Si fabricar un disco sale seis mangos, ¿por qué lo vendés a 25? Y peor aún es que no lo decidas vos sino otro. Eso es cualquiera. No sirve tener una letra combativa si después sos un caretón."

(Hugo Lobo, trompetista de Dancing Mood, ayer en el Suplemento NO)

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19.10.06 

Servido en bandeja

Y de pronto, se me cayó encima todo el archivo.

No soy lo que se dice un viejo -recién el año próximo voy a internarme en el distrito de Tacuarentown-, pero a esta altura, cualquiera que esté en la misma situación lo sabe, la memoria ya viene bien provista. Tanto como para que todo se mezcle y empiece a difuminarse, pero recuperar una bandeja giradiscos permite -gracias al enorme poder evocativo de la música- extraer momentos y recuerdos muy precisos. Fue llenarse los dedos de mugre adentro del baúl y extraer las joyas, fueran de bisutería barata o de auténtico brillante: Unmasked de Kiss, Starfleet Project, un EP de Brian May y Eddie Van Halen, que en el lado 2 (ah, qué sensación inolvidable, levantarse del sillón a dar vuelta el disco) se enzarzan en un blues zapado, "Blues breaker", que es... bueno, imaginate, una zapada entre May y Van Halen, nada menos. Y también una grasada titulada Gangbusters, de 1978, a cargo de unos ladri llamados Gary's Gang (a mi hermana le encantaban, una de tantas diferencias musicales que nos separaban), y Crimes of passion de Pat Benatar (¡¡Pat Benatar!!) y por supuesto el primero de Van Halen (que también tengo en CD), que me recordó una nota de Gloria Guerrero en la Humor en la que escribió sobre Van Halen en Obras y los mató y me enojé mucho con ella. Y al final, mirá las cosas, con el correr del tiempo debe ser incontable la cantidad de veces que un lector pensó lo mismo de mis notas. Y más acá en el tiempo Should the world fail to fall apart de Peter Murphy (uno de los pocos que me faltan en formato láser del ex Bauhaus), el Tango modelo 1986 de García/Aznar (que nunca tuve en CD), y la payasesca versión en castellano "Si estamos juntos" de Sting en Nothing like the sun, para colmo anunciada como "Si estaremos juntos". Y la oportunidad de hacerle escuchar "Comiendo gefilte fish" de Sueter a mi mujer, y demostrarle que cuando en unas vacaciones le cantaba semejante estribillo no estaba delirando, que aunque pareciera imposible era una canción grabada por un grupo de pop rock de los '80, quizá en su mejor momento. Y el extraño EP The emotional hooligan (un título ciertamente atrayente) de Gary Clail. O The rise and fall de Madness (¡¡"Tomorrow's just another day"!!) Y el inefable One vice at a time de Krokus, choreando de principio a fin a Led Zeppelin y tan campantes. Qué generosos, los ochenta.

Tengo el pasado servido en bandeja.

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18.10.06 

"Montecristo", al compás del rating

(Publicado hoy en Página/12)

El tira y afloje de los canales por cuestiones de rating sumó esta semana nuevos matices. La semana pasada, Canal 13 sacó nuevos réditos: la buena marcha de Sos mi vida se vio acompañada por el crecimiento de ShowMatch, que a caballo del desfile freak de sus concursos por un sueño tuvo un repunte que doblegó a Montecristo. La telenovela progre de Telefé, que en sus mejores momentos llegó a 35 puntos de rating, terminó la semana con 24, y hasta el notable Hermanos y detectives (que llegó a nuevas cotas de calidad con el episodio “El loco de la azotea”) tuvo que esforzarse contra el pack de bailarines, cantantes, jurado de figurones y gritoneo constante de Marcelo Tinelli. Nada casualmente, las promociones de Montecristo del fin de semana se movieron en un terreno genérico, sin adelantar nada de lo que sucedería el lunes: son de imaginar los devaneos de Claudio Villarruel y los productores de la ficción en búsqueda de una estrategia que vaya más allá del ya insoportable corrimiento de horario.

La decisión, entonces, vino por el lado argumental. En las últimas semanas, Montecristo se fue volcando más y más a seguir la agenda actual de derechos humanos, y más de una vez la ficción reflejó novedades de la Justicia argentina pos anulación de los indultos y leyes de la impunidad. La semana pasada, la novela se encontró frente al problema de tener demasiadas cuestiones ya resueltas para bien (el mafioso Lombardo y el represor Lisandro presos, el héroe Santiago recuperando la tenencia de su hijo), y se concentró en situaciones de amor más típicas de telenovela, que espantaron al público masculino que eventualmente seguía la trama policial/judicial. Este lunes, entonces, la serie escrita por Adriana Lorenzón y Marcelo Camaño dio un giro sorpresivo, saltando seis meses en el tiempo, diluyendo tanta buena noticia con la misteriosa desaparición de los personajes de Laura y el pequeño Matías. Lo primero que resuena es el nombre de Julio López: Laura acaba de descubrir que es hija de desaparecidos, es una testigo clave en la causa por apropiación de menores, y la búsqueda infructuosa de Santiago y los suyos, reforzada por los flashes con Rodolfo Barili y Cristina Pérez –auténticos conductores de Telefé Noticias–, refuerza la sensación de estar observando una ficcionalización de los noticieros de los últimos días.

¿Dio resultado? Depende de cómo se mire. Por un lado, Montecristo volvió a perder en el rating, clavado en 24 puntos contra el pico de 30 de los bailes carnavalescos de Tinelli. Por otro, el del lunes fue todo un capítulo sin los inexpresivos suspiros de Paola Krum. Algo es algo.

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16.10.06 

Chabanismo






Este es el aspecto que presentan todas las salidas de emergencia del Easy de Palermo. OK, es un simple suncho de plástico, que es probable que se parta fácilmente si uno empuja la puerta. Pero después de tanto asunto con las puertas de emergencia, ¿es necesaria esta pequeña muestra de desidia, tan argentina?

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13.10.06 

La nostalgia y el baúl

"La palabra que hoy sirve para definir la fascinación que todavía se siente por los '90 es nostalgia. Y mirando hacia atrás estoy convencido que no nos dimos cuenta de lo que realmente estábamos gestando, porque aquello fue mucho más grande de lo que pensamos", dice Ian Brown, ex Stone Roses, en la última edición del Suplemento NO. Más allá de las diferentes sensaciones que dispara la alusión a esos años para un británico (la movida de Madchester) y para un argentino (la devastación de Madmenem), la nostalgia siempre es un tópico interesante. Pensaba en eso hoy, mientras llevaba a arreglar una bandeja giradiscos que me regalaron y que me produce más emoción que el último de Outkast. Tengo un baúl lleno de vinilos que esperan volver a vivir, y los tipos de la casa de audio me dijeron que llame el miércoles y cuento las horas que faltan para tener el aparatito conectado y en funciones. Eso, desear apasionadamente pasar las tapas de los discos con la punta de los dedos, elegir una tapa, sacar un disco negro y con surcos que reflejan la luz en un pincelazo, elegante, sobrio, vintage puro frente a los reflejos estrobocópico-electrónicos del CD, también es nostalgia. Abundan los discos con el chiste del track uno comenzando con el ruido de la púa sobre el vinilo, pero eso es una representación de la nostalgia, un decorado berreta, un engaño difícil de creer. Jajá, qué vivo, es un láser leyendo unos y ceros y hace ruido a púa, ¿te acordás de...? La nostalgia provocada por algo que no está sucediendo. De todos modos, en los recuerdos de años más jóvenes siempre hay cosas que sucedieron y cosas que no, cosas que surgieron en la construcción de la memoria. No solo tenemos buenos recuerdos, también aprendimos a contárnoslos.

(En una de las obras de Los Macocos, Daniel Casablanca declara muy serio en el escenario: "Solo me quedan los recuerdos. Y me los olvido")

A cuento de qué todo esto? En estos días me colgué escuchando discos de mi adolescencia, discos que no llegaron al reciclaje en CD y que ahora se pueden conseguir en bits rodando por la web, y esa ausencia de años le da más poder al momento de volver a escucharlos. Nunca dejé de escuchar de vez en cuando a King Crimson o Black Sabbath, pero volver a escuchar cosas como Blackout de Scorpions (antes de esa cosa insoportable llamada "Wind of change"), Platinum & Gold de Lynyrd Skynyrd, el primero de los Specials, hacen que la memoria pegue un salto que da vértigo.

Y tengo una montaña rusa completa encerrada en ese baúl.

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5.10.06 

Pequeños placeres

Lo marco como un día más o menos histórico en el santoral de mis pasiones musicales: hoy, después de al menos diez añitos de búsqueda sin resultados, al fin conseguí Rise and shine, segundo disco de The Bears -banda de ese señorito de la guitarra llamado Adrian Belew-, grabado en 1987, editado en 1988 y luego descatalogado, desaparecido de todos lados.

No me vengas ahora conque "¡Eh, yo lo tenía, me lo hubieras pedido!".

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4.10.06 

The Beatles, o el tambo de la música

(Publicado hoy en Página/12)

Había una vez una vaca, la vaca más rendidora de la industria discográfica: desde sus primeros días en Liverpool, Gran Bretaña, la ubre de The Beatles les ha dado de mamar a tres generaciones de ejecutivos. El domingo 10 de septiembre, este diario publicó un racconto de los diez juicios más resonantes que tuvieron que ver con la banda de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, varios de los cuales se resolvieron con pagos millonarios a los músicos. Eso da una idea de lo que genera la marca Beatles y sus subsidiarias, y eso sirve para explicar cómo, a 36 años de su disolución, el grupo sigue sobrevolando las disquerías.

Por supuesto, no se trata sólo de vampirizaciones de catálogo, sino de una cuestión de calidad artística. En ese sentido, quizá la prueba más contundente sea The U.S. vs. John Lennon, banda de sonido del documental de David Leaf y John Scheinfeld que retrata la sorda lucha del gobierno de Nixon por deportar al ex beatle y sus molestas diatribas contra Vietnam y la corrupción política. Con un sentido texto introductorio de Yoko Ono (asesora necesaria para el proyecto, que abunda en imágenes poco vistas), el disco engloba 21 canciones de temática social y política, títulos emblemáticos como “Power to the people”, “Working class hero”, “Give peace a chance”, “Imagine”, “Gimme some truth” y “I don’t wanna be a soldier mama”, que, como bien apunta Yoko, “han sido y siguen siendo relevantes hoy”. Visceral y comprometido con sus ideas, el Lennon de este soundtrack es el que se ganó posters en todo el mundo, cuya muerte produjo escenas de dolor en todos lados.

Pero otro de los lanzamientos de esta semana viene a refrendar que Lennon no era el único beatle interesado en el discurso humanitario. Sin mayor excusa que las ganas de hacerlo (el disco fue grabado en 1973, lo que no da ningún aniversario redondo), EMI lanzó una edición especial de Living in the material world, el segundo disco solista de Harrison, el que arrancaba con el mantra de “Give me love (Give me peace on Earth)” y demostraba que el beatle tranquilo podía salir airoso del éxito de All things must pass y su otro mantra, “My sweet Lord”. Acompañado por un DVD con dos versiones acústicas, una filmación de 1991 en el Tokyo Dome y un clip mostrando la fabricación del disco al ritmo de “Living in the material world”, el disco de George incluye a otros integrantes del universo beatle como Ringo y el artista y bajista Klaus Voormann. Pero, sobre todo, incluye canciones inolvidables, que recuerdan por qué atraían tanto títulos como “Something”, “Taxman” o “Here comes the sun”. Basta volver a escuchar perlas remasterizadas como “Don’t let me wait too long”, “Living in the material world” o “Sue me, sue you blues”, su irónica visión de la tormenta de juicios en el cuarteto.

Pero aún hay más: finalmente editado en Argentina, Ecce cor meum (ver aparte) es otra incursión de McCartney en el terreno clásico. Y, para que el arbolito de Navidad tenga una opción de fierro, en breve verá la luz Love, soundtrack del espectáculo creado por Cirque du Soleil, con composiciones nuevas de George Martin y un surtido que incluye “A hard Day’s Night”, “Get Back”, “Within You, Without You”, “Tomorrow Never Knows”, “Penny Lane” y “Strawberry Fields Forever”. Había una vez una vaca. Y sigue dando leche.

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3.10.06 

No pictures

Lo dijo un periodista ayer en una redacción: "No, los de El Bordo no quieren dar ninguna nota porque quieren ser la primera banda que llega a Obras sin haber dado un solo reportaje".

Curiosos objetivos. Es como Kenobi el Calabacero de acá abajo: poner todo el empeño del mundo en aparecer en el Guinness o algo que se le parezca. Y la calabaza, ¿es rica, sirve para algo? Qué onda las canciones, en vez de esa premisa de superación personal reality show?

Yo no quiero ser la banda que deje más y mejores canciones en un movimiento de 40 años. Quiero ser la banda que llegó a Obras sin dar un reportaje.

Dicen que la Negra Poly, ingeniera psíquica de los Redondos que muchos toman de guía espiritual, dijo después de Cromañón: "Pero estos pibes no aprendieron nada..."

En mi opinión -solo eso, una opinión-, el rock argentino debe plantearse metas algo más elevadas que el eslogan fácil. Seguir poniendo el cuero en las canciones, por ejemplo. Nadie lo quiere decir a gritos, pero el standard compositivo de la música rock argentina, lo que proviene de la franja estilística más en boga hoy, es muy pobre. No hay audacia en replicar el esquema más básico del rock and roll y quedarse allí, formando parte de un rock que supo distinguirse precisamente por no quedarse con la fácil, tratar de extender los límites.

Sí, en los medios contribuimos al circo, celebramos el movimiento después de la depresión y vamos y cubrimos puntualmente todos los festivales y la rueda sigue girando. Que si los grupos no tocan y los discos no se difunden nosotros no tenemos de qué escribir y etcétera. Tengo claro desde hace rato que la prensa no está compuesta por carmelitas descalzos, pero también quiénes son los que cruzan un límite del que no se vuelve.

¿Cuál es el mérito de lo que se propone El Bordo? La autenticidad: llenar Obras con el boca a boca demuestra que es una banda que surge de la base y crece por un gusto popular, no digitado por nadie. Pero la segunda lectura es que se llega a Obras desdeñando el apoyo del enemigo, ese cliché del que hablaba en esta columna. Opiniones como esta suelen habilitar a la respuesta de que el periodista sangra por la herida porque no le dieron bola. Pero conozco pocos periodistas que se adjudiquen el éxito de un artista que se defiende muy bien solo con su música, y no les tengo mucho respeto.

Yo quiero discos buenos, no records de ausencia periodística.

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1.10.06 

Calabazas


Uh. Claro, es lo primero que uno pronuncia frente a semejante imagen: "uh", con la inflexión y el gesto que quieras. Y después vienen las preguntas, como cuál fue el método usado para transportar la calabaza desde la huerta hasta el festival donde acusó más de 400 kilos de peso y ganó el primer premio. Lo que nos lleva a la huerta, la huerta con capacidad suficiente para semejante cucurbitácea transgénica, anabolizada, cargada de cosas que no pasarían el más mínimo control antidoping.

¿Cómo hace un tipo para criar esta cosa? ¿Cuánto tiempo le lleva? ¿Le deja tiempo para relacionarse con una familia, o vive día y noche dedicado a la calabaza más grande del mundo, bajando a la huerta en medio de la noche para comprobar que todo está bien, que la calabaza respira? ¿Es aplicable a otro tipo de botánica?

Y el tipo, ¿no tiene un lejano parecido con Obi Wan Kenobi?

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Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
Prontuario
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