Y de pronto, se me cayó encima todo el archivo.
No soy lo que se dice un viejo -recién el año próximo voy a internarme en el distrito de Tacuarentown-, pero a esta altura, cualquiera que esté en la misma situación lo sabe, la memoria ya viene bien provista. Tanto como para que todo se mezcle y empiece a difuminarse, pero recuperar una bandeja giradiscos permite -gracias al enorme poder evocativo de la música- extraer momentos y recuerdos muy precisos. Fue llenarse los dedos de mugre adentro del baúl y extraer las joyas, fueran de bisutería barata o de auténtico brillante:
Unmasked de
Kiss,
Starfleet Project, un EP de
Brian May y
Eddie Van Halen, que en el lado 2 (ah, qué sensación inolvidable, levantarse del sillón a
dar vuelta el disco) se enzarzan en un blues zapado,
"Blues breaker", que es... bueno, imaginate, una zapada entre May y Van Halen, nada menos. Y también una grasada titulada
Gangbusters, de 1978, a cargo de unos ladri llamados
Gary's Gang (a mi hermana le encantaban, una de tantas diferencias musicales que nos separaban), y
Crimes of passion de
Pat Benatar (¡¡Pat Benatar!!) y por supuesto el primero de
Van Halen (que también tengo en CD), que me recordó una nota de
Gloria Guerrero en la
Humor en la que escribió sobre Van Halen en
Obras y los
mató y me enojé mucho con ella. Y al final, mirá las cosas, con el correr del tiempo debe ser incontable la cantidad de veces que un lector pensó lo mismo de mis notas. Y más acá en el tiempo
Should the world fail to fall apart de
Peter Murphy (uno de los pocos que me faltan en formato láser del ex
Bauhaus), el
Tango modelo 1986 de
García/Aznar (que nunca tuve en CD), y la payasesca versión en castellano
"Si estamos juntos" de
Sting en
Nothing like the sun, para colmo anunciada como
"Si estaremos juntos". Y la oportunidad de hacerle escuchar
"Comiendo gefilte fish" de
Sueter a mi mujer, y demostrarle que cuando en unas vacaciones le cantaba semejante estribillo no estaba delirando, que aunque pareciera imposible era una canción grabada por un grupo de pop rock de los '80, quizá en su mejor momento. Y el extraño EP
The emotional hooligan (un título ciertamente atrayente) de
Gary Clail. O
The rise and fall de
Madness (¡¡
"Tomorrow's just another day"!!) Y el inefable
One vice at a time de
Krokus, choreando de principio a fin a
Led Zeppelin y tan campantes. Qué generosos, los ochenta.
Tengo el pasado servido en bandeja.
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