31.5.07 

Dulce de leche

Hoy finalmente Clarín sacó una notita sobre Fripp. Incluye una sola declaración, en la bajada destaca que Fripp "acá encuentra el dulce de leche", no da ninguna precisión de los shows en Rosario, Mendoza y Buenos Aires y copia título por título la lista de temas que repartían al comienzo. Habría que avisarle a Gaspar Zimmerman que el showcase terminó con "Vrooom", y que no tocaron "Are you Abel" ni "Asturias", pero un periodista de música no tiene por qué saber esas cosas, ¿verdad? Con saber que a Fripp le gusta el dulce de leche alcanza.

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30.5.07 

Inevitable

Hace trece años, la conferencia de prensa previa a las presentaciones de King Crimson en Argentina fue un auténtico tormento para periodistas: a lo largo de su carrera, Robert Fripp acumuló varias razones para odiar a la prensa británica, que solía tratarlo con un desdén digno de mejor causa. Fripp trasladó esa inquina al mundo periodístico en general, y por eso disfrutó la incomodidad que produjo en todos los presentes su irónica manera de desarmar las preguntas, repreguntar y salir con cosas como "Eso no es una pregunta, es una afirmación".

Sin embargo, el encuentro de ayer en el Ateneo, donde Fripp y la League of Crafty Guitarists dieron un adelanto de lo que se verá los días 6, 7, 8 y 9 y (¡¡esa versión de "Vrooom"!!) y luego se prestaron a un diálogo con la prensa, tuvo otro tenor. Sí, Fripp sigue siendo un tipo jodido (Arrancó diciendo "Asumo que todos ustedes son profesionales. Bueno, preferiría que no me hicieran preguntas profesionales"), pero esta vez tuvo otra onda, un sentido del humor más amable, menos feroz, que hizo que se riera con los periodistas y no de ellos. En la nota de Fernando D'Addario en el Página de hoy se cuenta todo el asunto, pero no puedo evitar contar una anécdota. Fue promediando la conferencia, cuando ya se habían hablado varias cosas pero no aparecía una cuestión que parecía obvia, que dije: "No puedo evitar preguntarle por la situación actual de King Crimson".

- ¿No puede evitarlo? Esa frase es muy interesante... hace poco, fuimos con la Liga a un festival de rock progresivo en Portugal. No me gusta ir a festivales de prog rock, pero cuando uno está de gira no es bueno tener más de dos días libres, la energía empieza a tener altibajos. Entonces, fuimos a este lugar, donde cientos de fanáticos con sus vinilos de KC y sus remeras con el hombre esquizoide esperaban para que les firmara todo. Al día siguiente, estaba desayunando y meditando sobre cosas que solo me interesan a mí, cuando entró un hombre, se sentó y empezó a mirarme fijamente. No decía nada, solo me miraba y anotaba cosas en una libreta. Al cabo de una hora, Hernán Núñez le preguntó por qué hacía eso. El hombre primero le dijo que había hecho lo mismo con Peter Hammill y a él no le había molestado. Y cuando Mr. Núñez insistió en preguntarle por qué lo hacía, dijo: "No puedo evitarlo". Desde entonces, cada vez que escucho esa frase me pongo a temblar.

Tras el inevitable coro de risas, Fripp inquirió: "Entonces, ¿cuál era su pregunta?"

Y después dijo algo que no me gustó nada: "Si aparece una música que solo pueda ser tocada por King Crimson, veremos. Pero KC ya no está en actividad, y creo que su música pertenece a un tiempo y un mundo que ya pasó".

(En el diario que cuelga en su sitio, Fripp dice que hubo 120 pedidos de nota con él, y que sólo "dos medios grandes" dijeron "No Fripp, no coverage". Y el guitarrista anota: "¿Es esta una oferta que no podemos rechazar? En realidad, es una oferta definida en términos que no se pueden aceptar". Casualidad o no, hoy Clarín no publicó nada. La Nación, una foto epígrafe con tres líneas, aunque Adriana Franco estuvo en el Ateneo. Los muchachos están tan acostumbrados a fijar sus reglas con los artistas que creen que pueden extorsionar a cualquiera)

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26.5.07 

Audiobiografía

Después del post sobre las obsesiones del coleccionista de música, hoy -por obvias razones de cronología- recordé una costumbre que me acompañó toda la adolescencia: el sábado a la mañana era un momento ideal para comprar discos. La semana era el colegio, las obligaciones, los deberes, las escapadas para compartir tiempo con los amigos de la cuadra. El sábado a la mañana todo era nuevo, todo estaba por hacerse, todo el fin de semana por delante, y la perspectiva de sumergirse en el quilombo de la avenida Rivadavia en Flores para ir hasta la disquería 43 o la Alex y ponerse a mirar bateas. En Alex lo primero era alzar la vista, a ver si había ingresado algo nuevo en el "cuadro de honor" que colgaba del techo, generalmente ediciones importadas de Queen, Kiss, Yes o Led Zeppelin (Black Sabbath y Van Halen llegaban muy de vez en cuando, y nunca eran considerados lo suficientemente populares como para el cuadro de honor). La excitación de ver un nuevo habitante en la fila de cinco discos justificaba vaciar el bolsillo llenado con tanto esfuerzo.

Todos los vinilos que conservo en el baúl, y que de tanto en tanto se imponen en la competencia con tanto estímulo audiovisual y vuelven a la bandeja, tienen su historia. Está Riff en acción, comprado un sábado lleno de sol a 75 mil pesos de la época (¿o eran 57 mil?), carísimo porque era doble, y pegado al disco está el recuerdo exacto de cuando lo pusimos en el living de la casa de Mauro y nos pusimos a saltar como endemoniados. Está otro disco de sábado a la mañana, uno que me regaló mi madre: la banda de sonido de Flash Gordon, un fiasco inolvidable. Un sábado a la mañana, también, mi amigo Diego compró el de Asia, "el primer supergrupo del rock sinfónico", y lo escuchamos y nos miramos y no supimos muy bien qué opinar. En un día así, también, canjeé en una cueva de discos alguna cosa que me habían regalado por One vice at a time, de Krokus (Krokus!!), y no pude creer que tuvieran un tema llamado "Rock'n'roll" y que fuera idéntico al "Rock'n'roll" de Zeppelin.

Privé, comprado un sábado en que transitaba mi primer divorcio.

Unmasked de Kiss con el comic en la tapa, mi lección de inglés más interesante.

Parallel lines de Blondie y The Singles de Pretenders, que me hicieron preguntarme por qué mi vieja era mi vieja y no Debbie Harry o Chrissie Hynde.

The pros and cons of hitch hiking de Roger Waters, con una tapa nacional inmunda y el culo de la mina tapado con una tirita negra.

El primero de Almendra edición 1970, Gulp de los Redondos recén editado y entregado por la Negra Poly en algunas disquerías, Wadu Wadu con su necesario sobre interno con todas las letras para entender qué carajo cantaba Moura en algunos pasajes, un Peperina gastadísimo, el doble We sold our souls for rock'n'roll totalmente cubierto de cinta scotch...

Ellos creen que no me doy cuenta, pero a la noche, con la casa ganada por el silencio, se escucha el rumor de los discos adentro del baúl, contándose sus historias.

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24.5.07 

Fierrazos

Científicos industria argentina, un programa de divulgación científica, ganó el Martín Fierro en el rubro "Periodístico". Guillermo Andino, un presentador de noticias en estudio, se llevó el de "Labor periodística masculina" ganándole a Daniel Tognetti (cuyo informe sobre la barra brava de Boca colaboró para que Rafael Di Zeo terminara preso) y a Daniel Malnatti, que descubrió a un milico con prisión domiciliaria muy campante por las calles. En un gestito cheronca hacia Mario Pergolini, Algo habrán hecho triunfó sobre Mirtha Legrand (quien dejó el claro mensajito de que el año que viene quiere el premio a la trayectoria que le dieron a Susana Giménez) y Mañanas Informales en "Interés general/ musical/ cultural" (?). Viviana Saccone envió a un nieto recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo a recibir su premio a "Actriz protagonista de telenovela" y nadie, ni los que seguían comiendo y charlando ni los conductores, pareció tomarlo demasiado en cuenta. En radio, Chiche Gelblung se dio el gusto de celebrar a toda Radio 10 y el staff integrado por muñecos como González Oro, Baby Etchecopar y Eduardo Feinmann al ganarle a Jorge Lanata y Ari Paluch en "Periodístico diario". El rubro "Interés general / cultural" estuvo integrado por tres programas radiales cuyo vínculo con la "cultura" es al menos discutible (Basta de todo, El oro y el moro, El show de la noticia). Aptra intentó calmar su conciencia (y la ola de críticas) entregando "menciones especiales" a dos programas culturales (y Cristina Mucci pidió desde el estrado que "revean su decisión" de eliminar el rubro "Educativo/cultural")...

Ya sabíamos que los Martín Fierro son una payasada. Pero los tipos hacen todo para profundizar aún más esa creencia.

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23.5.07 

"Hasta el silencio tiene significado"

(Publicado hoy en Página/12)


Sobre la escena planea una clase de magia que sólo la música puede producir. En el segundo piso de un antiguo edificio porteño, Hernán Núñez cuenta cuatro y once guitarristas se embarcan en una impactante versión de “Vrooom”, uno de los títulos que King Crimson presentó en aquella inolvidable reunión de 1994 en Buenos Aires. Núñez, Fernando Kabusacki, Mariana Scaravilli, Ignacio Furones, Claudio Lafalce, Ignacio Gracián, Martin Schwutke, Jorge Sevilla, Carolina Tonnelier, Leonardo Requejo y Luciano Pietrafesa se embarcan en una de esas complejas y atrapantes piezas instrumentales que llevan la marca de Robert Fripp en el orillo. Promediando la canción, Núñez detiene todo, y una parte del ensamble revisa la línea principal del tema: la revisión deja conformes a todos, y la performance arranca de nuevo, con precisión de relojería. En esa habitación luminosa y cálida, el sonido de las once guitarras tiene una contundencia que desmiente cualquier preconcepto sobre el instrumento acústico: cuando la League of Crafty Guitarists se embarca en la coda final, todo lo externo parece haber desaparecido, no queda nada más que esa inexplicable conexión que la música produce con los sentidos del oyente.

El regalo de compartir una parte del ensayo con la Liga es un final de nota más que satisfactorio: sobre todo porque hay una íntima relación entre lo que el cronista ve y escucha y todo lo hablado minutos antes con Núñez, director del ensamble de guitarras que actuará en el Teatro Ateneo a comienzos del mes próximo (ver aparte). “Para un músico, la performance en vivo es fundamental”, dice Núñez, nacido en Argentina pero radicado en Alemania, integrante de Los Gauchos Alemanes y Santos Luminosos y factótum de aquella reencarnación de Crimson en las pampas. “No sólo porque el músico se está expresando, no sólo por lo que le pasa al músico: el espectáculo es también lo que le pasa al público. En un concierto de la Liga hay todo un marco que conocemos, un material que sabemos que vamos a tocar, pero también... si alguien pregunta qué va a pasar, la respuesta es no lo sé. Depende de lo que pasa entre nosotros, incluso lo que surge cuando tocamos con Robert, y lo que pasa con el público. Hay mucho espacio para la improvisación, y hasta el silencio tiene su significado.”

El origen de la Liga tiene que ver con el hambre de experiencias de Robert Fripp. En 1985, el líder de King Crimson inició las actividades del Guitar Craft, seminarios de guitarra que se llevan a cabo en todo el mundo y que van más allá del concepto de “clase magistral” o “clínica”: el GC abre la puerta a otro tipo de afinación –la New Standard Tuning, que amplía el rango de la guitarra hacia arriba y abajo, convirtiéndola así en un instrumento aún más versátil, capaz de abordar tonalidades de otros instrumentos– y a una serie de ejercicios que incluyen las “circulaciones”, en las que cada guitarrista “entrega” una nota al siguiente y entre todos van formando un entramado, una creación colectiva que diluye las concepciones habituales sobre el ego del músico. La aparición de un ensamble mutante, que puede sumar o restar miembros y ganar nuevos matices en cada formación, fue consecuencia natural de esos seminarios: desde su fundación en 1986 y hasta 1991, la League tocó regularmente en todo el mundo, una tarea reflejada en los discos The League of Crafty Guitarists Live, Live 2 at Quebec, Show of Hands e Intergalactic Boogie Express. En 1991 la Liga se llamó a silencio, pero los Guitar Craft siguieron ofreciéndose regularmente. En abril de 1995, un seminario en un antiguo convento de la localidad bonaerense de Gándara inauguró los capítulos argentinos, que se siguen realizando hasta el día de hoy.

–Lo último que se supo de usted en Argentina fue en 1999, tenía que ver con los Gauchos Alemanes... y ahora vuelve como director de la LCG para Europa y Sudamérica. ¿Qué pasó en el medio?

–De algún modo, dejé aparte mi “carrera” de músico..., me fui a Alemania y me puse a estudiar, me dediqué a aprender sobre producción de sonido, me metí mucho en eso porque necesitaba aprender. Yo ya trabajaba con Robert, ayudándolo con los cursos, y en 2002 empezamos a tocar nuevamente con los músicos del Guitar Craft, probando diferentes formaciones y repertorio. Entre 2003 y 2005 estuvimos de gira, y un día vino Robert a vernos y nos dijo: “¿Puedo tocar con ustedes?”.

–Y lo dejaron, supongo.

–Le dijimos: “No sé, vamos a ver” (risas).

–Desde entonces, la Liga estuvo girando intensamente, acaban de terminar un tour en España y Portugal..., pero siempre encuentran un tiempo para hacer algo aquí. Evidentemente, en el “universo Fripp” hay un lugar particular para la Argentina.

–Sí, acá hicimos muchas cosas, el String Quintet, lo de King Crimson, los Soundscapes de Robert solo..., teníamos muchas ganas de traer a la Liga. Robert tiene una fascinación muy grande con Buenos Aires, le gusta mucho esta ciudad y lo que pasa acá. Incluso les dice como consejo a los músicos “andate a vivir a Buenos Aires”...

–Algunos músicos que sufren las dificultades de trabajar acá tendrían algunas cosas para decir de eso.

–Sí, bueno, pero el show business es igual en todas partes. Y acá es cierto que sucede algo diferente, la gente es especial, tiene avidez por ver cosas y prestar atención. Yo creo que es una apertura que tiene el argentino a que algo lo transforme. Pasaba con los que iban a ver a Pescado Rabioso en los ’70 y salían sintiendo que algo de eso que habían visto y escuchado los había transformado. Eso de que el público argentino es diferente no es un mito, es la pura verdad. Sí, también podés encontrar un público caliente en Inglaterra, pero en los países latinos es distinto, España, Italia..., pero Argentina es como ese público latino al extremo.

“La música desea tanto ser escuchada que llama a algunos a darle voz y a algunos a darle oídos”: ése es uno de los aforismos de Guitar Craft, que instruye no sólo sobre cuestiones estrictamente musicales y de ejecución del instrumento sino también sobre el rol del músico, la necesidad de entrenar su percepción y su receptividad para, según dice Núñez, “esperar el momento”. Pero ante todo lo que guía a la LGC es un valor que hoy parece sepultado por la omnipresencia de las reglas del mercado musical, potenciadas por la era de la tecnología y la hiperconectividad: el término “crafty” parece hoy aún más singular que hace veinte años. “Crafty es nada, se traduce como artesanal pero es sólo un término, un personaje”, dice Núñez. “En realidad refiere al acercamiento que un músico debe tener con respecto a la música, de honestidad, de respeto por uno y por el otro, de amor a la música. Yo creo que el músico tiene una responsabilidad. No es que va a cambiar el mundo, no es una cosa grandilocuente, pero sí tiene una responsabilidad con respecto a la música y lo que quiere decir.”

Desde que puso en operaciones Discipline Global Mobile, Robert Fripp se encargó de poner especial atención en el músico, no sólo en sus responsabilidades y la necesaria filosofía de amor y respeto por lo que hace sino también en lo que refiere a sus derechos. A contrapelo de las leyes del negocio, cualquier edición de Possible Records viene con el epígrafe “El copyright de estas canciones pertenece a sus autores”: mientras los popes de la industria encabezan sus campañas antipiratería con el sonsonete de “estamos defendiendo los derechos de los músicos”, el líder de King Crimson es el único productor que cumple a rajatabla ese precepto.

–Hoy por hoy, el esquema de trabajo diseñado por Fripp hace años, las “pequeñas unidades móviles” desperdigadas por el mundo, parece aún más viable. La tecnología de esta era eliminó varias de las barreras que le impedían al músico poder mostrar lo suyo...

–Se terminó esa tiranía del estudio de grabación, y la necesidad de tener que firmar sí o sí cualquier cosa con quien te edita el material. Si queremos, nosotros podemos grabar lo que estamos ensayando acá y subirlo inmediatamente a la red, y ofrecérselo a la gente. Hoy las bandas nuevas puede llegar al público más directamente, mostrar lo que hacen en su propio sitio, y eso es buenísimo.

–Pero al mismo tiempo la gran batalla sigue pendiente: los grandes sellos siguen imponiendo sus reglas.

–Lo del copyright es algo imperdonable, es lo único en lo que yo soy realmente inflexible: los derechos son del músico, no debería ser de otra manera. Lo que le pasa al pibe que está empezando es entendible: las compañías le ofrecen adelantos, y que su música va a estar en los medios, y que van a estar en la tele, y entonces firman lo que le ponen delante, y de pronto sus canciones ya no son de ellos. Y por ahí firmás con un tipo con el que dijiste: “Bueno, este tipo parece diferente, creo que puedo trabajar con él”, y a los dos años se muere y quedaste en manos de otra persona que no sabés quién es, y tu música ya no es tuya. No lo digo en general, lo digo con conocimiento, por experiencia propia. Entonces, el mensaje que nosotros tratamos de dar es que ante todo hay que ser honesto con uno mismo y honesto con lo que hace, y que las cosas se pueden hacer de una forma diferente. Eso no quiere decir ni mejor ni peor: solo diferente. Quizá los tiempos sean otros, pero la satisfacción que te deja al final también va a ser diferente.




Los shows en Argentina

Puede decirse que es “el Fripp que faltaba”: tras los shows del Robert Fripp String Quintet en el Coliseo, el regreso de King Crimson en el Broadway y los Soundscapes en el Goethe, los shows porteños de Fripp & The League of Crafty Guitarists permitirán apreciar en vivo otra de las facetas del músico inglés. La cita es para los días 6, 7, 8 y 9 de junio en el Teatro ND/Ateneo (Paraguay 918), pero también habrá presentaciones en Rosario (el 30 de mayo, en el Teatro de la Comedia) y Mendoza (1º y 2 de junio, Teatro Independencia). Antes de los conciertos, Fripp romperá una regla de oro y se prestará a una conferencia de prensa que incluirá un showcase. Allí podrá escucharse parte del material que la Liga está tocando en su gira y que abarca varios temas de Los Gauchos Alemanes –algo que a Núñez le produce especial orgullo, “porque al cabo los Gauchos surgieron del Guitar Craft y vuelven al Guitar Craft”–, Béla Bartók, dos temas de King Crimson (“Thrak” y “Vrooom”) y un par de covers de The Beatles “de su etapa más psicodélica”. Las entradas están a la venta a través del sistema Ticketek (5237-7200) y en la boletería del teatro.


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22.5.07 

Vrooom

Que la League of Crafty Guitarists te invite a presenciar parte del ensayo y te regale una versión inolvidable de "Vrooom", de King Crimson: esas cosas te garpan largamente la profesión.

Tocan el 6, 7, 8 y 9 de junio en el Teatro Ateneo, junto a un señor llamado Robert Fripp. Consejo de amigo: no te lo pierdas.

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17.5.07 

Un paso más allá del típico brit pop

(Publicado hoy en Página/12)


Allá lejos y hace tiempo, parecieron sintetizar a la perfección ese espíritu melancólico que suele caracterizar a las bandas surgidas de las islas británicas: “Por qué siempre me llueve encima?”, se preguntaba Travis, y era una exageración, pero una de esas exageraciones que terminan conectando con el sentimiento de millones de personas. Las unidades vendidas por The man who (1999) también se contarían por millones, así como The invisible band (2001) certificaría la pertenencia del cuarteto escocés afincado en Londres a la canción pop en el mejor sentido, el sentido que le dieron The Beatles. En la industria –que se rige más por los números que por el mérito artístico– la estrella de Travis se apagó con 12 memories, su oscuro disco de 2003, íntimamente ligado con el descontento general por los dislates de Tony Blair en Irak. Además, los medios ya tenían un nuevo nombre para adorar, el de Coldplay, que no casualmente seguía las líneas de las mejores canciones de Travis.

Pero el guitarrista y cantante Fran Healy, el guitarrista Andy Dunlop, el baterista Neil Primrose y el bajista Doug Payne están más allá de las directivas y definiciones del mercado. “Closer”, el single que preludió la salida del flamante The boy with no name, es una canción de amor, pero su primera línea, “Ya tuve suficiente de este desfile”, podría ser aplicada a su propio historial en el mundillo de la música. Habituado al jueguito de meter y sacar fichas descartables en el mapa de la música inglesa, en su quinto disco Travis parece haber superado las tensiones a las que suele quedar sometida una banda en la cresta de la ola. Y este nuevo paquete de canciones, que podría engañar a un oído poco enterado como “una copia de Coldplay, a su vez una copia de Radiohead”, no hace más que rescatar su propia esencia, algo tan difícil de conseguir como una canción pop británica con identidad y sonido propio.

Travis tiene un pulso particular, una manera de encarar las canciones, entrelazar las melodías y armonizar el todo que lo aleja del típico librito. Es por eso que los dos tracks que abren el disco, “3 times and you lose” y la galopante “Selfish Jean” producen un plus de entusiasmo, una sensación de que se está ante algo muy british, pero no por eso predecible. Si viejos sucesos como “Side” o “Sing” entraban de inmediato, aquí canciones como “Battleships”, “One night”, “Out in space” o la melancólica “Colder” (“Y el cielo está cayendo, y hay un ángel en el suelo, se está poniendo frío”) exigirán algo más al oyente que la inmediata satisfacción de un estribillo memorizable. Y para ello, en todo caso, están pasajes como “Eyes wide open”, “Under the moonlight”, “Big chair” o “My eyes”, canciones típicamente-Travis, bien guiadas por ese sonido guitarrero (que en “Sailing away”, el track oculto al final de “New Amsterdam”, lleva a recordar de inmediato a un tal George Harrison) que hizo que hasta los eternos malaonda de Oasis les dieran la mano y los invitaran a su gira. Suficiente como para saltar por sobre los lugares comunes de “Travis ya pasó” y, citando una de sus propias canciones, solazarse con el “welcome in, welcome in: you’re welcome”. Un disco de Travis siempre será bienvenido.

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16.5.07 

Cartoon Telerwork

Ah, no.
Acabo de ver la nueva campaña "hizo el doble en la mitad de tiempo" con el dolape convertido en cartoon, un teletubbie animado alla Roy Lichtenstein.
Esto es demasiado.
Por favor: que el tiempo avance y pasen las elecciones.

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15.5.07 

Obsesiones

Cualquier análisis medianamente sensato lleva a esa conclusión: la revolución tecnológica va conduciendo a una lenta extinción del disco. El fenómeno, sin embargo, no es nuevo. Tuvimos que acostumbrarnos a perder esa fabulosa sensación de abrir un sobre desplegable de los discos de vinilo, a perder todos los ritos que implicaba poner la placa negra sobre su bandeja reproductora. Hubo quien debió acostumbrarse a ya no tener los magazines en la guantera del Torino. Ya nadie se queja del estiramiento de la cinta de un TDK de 120 minutos. Y de a poco, una nueva generación presenta otro modo de fetichismo, el fetichismo por el aparato reproductor y no por aquello que lo alimenta. La vieja guardia se encamina al estante del tanguero, nos vamos convirtiendo en bichos molestos que sacan a relucir cuestiones como "qué bueno tal tema, era la perfecta apertura del lado B", o "yo descubrí el track oculto de Nevermind dos meses después de tenerlo, el día que me dejé el disco olvidado en el CD player" mientras los melómanos del siglo XXI ajustan los seteos de su Ipod para que suene más alto y no tengan que escuchar tanta pavada.

Viejos carrozas.

Hagamos un aporte a la historia del consumidor de música. Conocer a tantos periodistas de rock, músicos, amigos que hacen de la música una compañía permanente, permite repasar algunas de esas obsesiones y características que en breve serán prehistoria. Por ejemplo:

  • El ordenado. Tiene su discoteca rigurosamente clasificada, por métodos comprensibles para el resto de la humanidad como el alfabético, por país, por estilo (lo cual de todos modos introduce toda una serie de inconveniencias), por año o lo que sea, o con ordenamientos imposibles de desentrañar por el resto de los mortales, como el Rob Gordon de Alta Fidelidad que se pone a reorganizar sus discos por orden "autobiográfico". Se pone loco si algo está mínimamente fuera de lugar: un enfermito.
  • El enquilombado. Contracara del anterior, es capaz de tener por toda la casa CD's apilados sin ton ni son, a los que no se les puede aplicar ningún criterio. Generalmente escucha no lo que quiere, sino lo que puede encontrar, pero es feliz igual: puede cerrar los ojos, tocar una cajita al azar y decir "OK, a ver qué le podemos encontrar de bueno a esto".
  • El doblemente enquilombado. Puede parecer raro, pero los casos abundan: vas a su casa, tomás la cajita de Discipline de King Crimson y adentro te encontrás el primero de Rage Against the Machine. O nada. Y hay CD's sin cajas por todas partes.
  • El esteta. Insoportable. Toma los librillos por las puntas y los maneja como en una delicada operación a corazón abierto: no puede tolera que sus huellas digitales queden marcadas en los booklets impresos en colores oscuros, tan delatores de las manchas. Admira las ediciones "raras" que se salen de la norma, pero al mismo tiempo le rompe las pelotas que produzcan una alteración en el orden natural de la discoteca. Es de esos que en los '70 amaban y odiaban a la vez la idea de Spinetta con el sobre deforme de Artaud.
  • El quejoso. Nada lo conforma. El sonido del CD, "tan frío", los booklets, la tipografía, la mala impresión de las fotos, que Lovesexy de Prince no esté separado en tracks, que Paul's boutique de Beastie Boys solo tenga los nombres de los temas en el disquito, que los músicos tengan esa maldita costumbre de los tracks ocultos o empiecen un disco con el remanido chiste de la fritura de púa... los Patty y Selma Bouvier del mundo musical.
  • El optimista. Frase de cabecera, repetida una, y otra, y otra vez: "¿Escuchaste el último de XX? ¡¡Está buenísimo!!".
  • El doblemente optimista. "El último de XX es una mierda, pero me viene bien para usar en la patente del auto/en los rayos de la bicicleta/como posavelas".
  • El recolector. Hay un par de casos en el periodismo musical: se queda con todo. Pero con todo lo que le mandan. Algunas mujeres han pedido el divorcio... desde atrás del mueble para discos número 38.
Y vos, ¿de cuál club sos socio?

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14.5.07 

La familia Ingle

Hace poco, en este post, Herbie sugería que los periodistas de rock no se tomaban muy en serio los discos que venían con el sello UMI (Unión de Músicos Independientes). El asunto desató toda una discusión sobre la industria, la independencia y las compañías que no voy a reproducir acá, porque para eso está el post original. Pero Herbie tenía algo de razón: tengo varios discos de UMI que están buenos, pero en general hay mucho material que no pasará precisamente a la historia.

Todo esto viene a cuento de otro sello que opera a la inversa: cuando llega un lanzamiento de Los Años Luz, uno sabe que difícilmente el disco sea malo. Los tipos han editado a Axel Krygier, Kevin Johansen, Fernando Samalea, Liliana Felipe, Ramiro Musotto, Minino Garay, Lisandro Aristimuño, Martín Buscaglia, Santiago Vázquez... artistas a los que la gran industria no suele prestar atención, pero que -como en el caso de Johansen- si llegan a demostrar poder de ventas se los "chupan" rápidamente.

Pues bien: LAL acaba de editar otro de esos disquitos que dan gusto escuchar, que rompen con las normas IRAM de la música, que es necesario destacar para que la gente se entere que existe. Se llama La Familia Ingle, nombre de la banda que integran Andrés Reboratti, Juan Alvarez, Maximiliano Padín, Emilio Bertolini, Omar Ramírez, Mariano Massolo y Lucas Espina. Los tipos son integrantes de The Nada, y aun quien no gusta demasiado de las canciones de Kevin Johansen debería reconocer las bondades de su banda. Pero, además, el disco no es "The Nada sin Johansen" sino un proyecto con identidad y sonido propios, que abre con "La familia Ingle se despierta motivada", cierra con "La familia Ingle se retira resignada", y en el medio entrega un puñado de canciones inspiradas, delicadas, de buen gusto y honestidad musical, que masajean el alma. Si lo ven por ahí, sepan que es una excelente inversión.

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9.5.07 

Salir de la melancolía

Es, por decirlo de alguna manera, el plato del día en mis auriculares: dos "segundos discos" de bandas inglesas que habían debutado muy bien. Ya se sabe lo que se teme cuando un grupo publica un muy buen primer álbum: abundan los ejemplos de one hit wonders que se pierden en la noche de los tiempos, o de tipos que a la hora de grabar su opus dos no están a la altura. En 2004, Kaiser Chiefs, un quinteto surgido de la ciudad de Leeds, publicó Employment: con solo escuchar el primer tema, "Everyday I love you less and less" se ganaron mi atención... y afortunadamente el resto del disco no decaía. En 2006, Arctic Monkeys, cuarteto de la legendaria Sheffield, me produjo un entusiasmo similar con Whatever people say I am, that's what I'm not, "Fake tales of San Francisco" y otra colecta de canciones igualmente inspiradas.

Ahora, en rápida sucesión, aparecieron Yours truly, angry mob, de los Chiefs, y Favourite worst nightmare, de los Monkeys, y da gusto comprobar que no se trataba solo de buenos discos sino de buenas bandas. Pero, sobre todo, el combo viene a cortar con la melancolía y languidez tan habituales en la música inglesa: me encantan esas construcciones de clima que -a mi gusto- encuentran su mejor tono en Travis más que en Coldplay, pero la inyección de energía que meten estos muñecos, ese sonido filoso y preciso que le dio personalidad a la new wave y ahora se reactualiza, son un golpe de timón de esos que se agradecen. A la hora de darse un shot de adrenalina y abrir la posibilidad de terminar haciendo pogo en el living, esta nueva ola -quizá autorizada por el éxito de los escoceses Franz Ferdinand- viene a confirmar que, aunque el género haya nacido en Estados Unidos y en la tierra de Elvis abunden las bandas guitarreras, el rock británico siempre tiene un plus que lo pone un paso adelante.

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8.5.07 

Prime time

Se puede imaginar la escena de Marcelo y sus productores, arengándose, felices de encontrar la jugada justa para la guerra del rating: "Lo traemos al Diego y rompemos todo, nos va a salir sus buenos mangos pero de la final de Gran Hermano no habla nadie". Y allá fue Diego, otra vez al circo mediático, a exhibirse empastillado, jurando por las hijas, prometiendo cartas documento a quienes sostuvieron la teoría de su muerte, dándole "material" a Tinelli al acusar directamente a Aníbal Fernández y Néstor Kirchner, un adicto en el enésimo intento de recuperación prestándose a la carnicería televisiva solo un día después de salir de una clínica psiquiátrica, dando pie a la "emoción" de ver al astro "más vivo que nunca".

Está claro desde hace un buen tiempo: en la tele todo vale.

Y Gran Hermano terminó haciendo un pico de más de 40 puntos de rating.

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4.5.07 

Una ley

Quiero echarle un vistazo en profundidad para ver hasta qué punto ofrece soluciones, pero parece un comienzo.

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Karate Kid

"Se me fue la pierna", le dijo Gastón Sessa a El Clásico, suplemento deportivo del diario El Día de La Plata. El Gato intentó justificar así la salida karateca con pelota dominada en la que casi le saca un ojo a Rodrigo Palacio durante el partido Vélez-Boca, y en la que no parece que se la haya "ido" la pierna ni pasando la jugada cuadro por cuadro. El muchacho es un verdadero peligro, un peligro impredecible: le pega a los rivales, le pega a los compañeros, le pega al árbitro, le pega al alcanzapelotas, y además ahora demuestra soltura para las excusas, aunque sean insostenibles. Tanto, que en breve podrá comprobarse que hizo escuela:

  • "Se me fue el pituto", declarará Carlos Carrascosa en el juicio por la muerte de María Marta García Belsunce.
  • "Se me escapó el avión", dirá Osama Bin Laden en un mensaje grabado en las cavernas de Afganistán.
  • "Se me saltaron los tapones", dirá Luis Patti sobre sus conocidas prácticas para hacer cantar a los delincuentes.
  • "Se me escapó un gas", argumentará el asesino de Carlos Fuentealba, con cara de piedra al uso.
  • "Se me dispararon los misiles", dirá George W. Bush Jr. para explicar al Congreso cómo comenzó su manía de bombardero.
  • "Se me fue el fútbol", alegará Daniel Passarella para justificar la pobre campaña de River.
Y así.

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1.5.07 

Capo trabajando

Además de su sitio, toda una invitación a colgarse y colgarse mirando ilustraciones de todo tipo, ahora Costhanzo puso un blog, Nothingland, en el que -por ejemplo- cuenta paso a paso cómo hizo un trabajo para la revista La Cosa para festejar los 30 años de la saga Star Wars... impresionante.

Con Augusto nos conocemos desde hace años, más precisamente de 1989 y la revista 13/20, donde sufrimos juntos a un insecto-jefe de redacción llamado César Volco e hicimos algunas notas en conjunto que me gustaría haber conservado. Y ya entonces se notaba que era un capo, y en los años siguientes lo demostró una y otra vez. No exagero: dense una vuelta por ambos sitios.

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Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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