29.6.07 

Compactera en llamas

Es así. El menú descartable de cada semana incluye a Dolores O'Riordan y Are you listening? (no soportaba sus gorjeos en The Cranberries, no veo por qué ahora debería caerme simpática: no, Dolores, no te estoy escuchando), Razorlight (aburridísimos), la Pop life del DJ franchute David Guetta (un muñeco que en el look se pretende Beck pero musicalmente chorrea tuco), 30 seconds to Mars y A beautiful lie (que, si mal no recuerdo, ya me enviaron antes y me aburrió casi tanto como Razorback: ni siquiera recuerdo haber pasado del tema 4), la enésima recopilación de The Police (esta vez, 28 canciones en dos discos) que aunque ya los tengas todos te hace decir "bueno, pero para el auto...", precalentando para los shows de diciembre...

(a propósito: ¿será cierto que DG estudia pedir convocatoria de acreedores para DG?)

Pero también, la vida te da sorpresas, los muchachos de los sellos se equivocan un poco y pelan cosas para alterarte el marote a gusto. Como el Multiply de Jamie Lidell (gracias ernesto puesto), un blanquito que se las arregla bastante bien con unas deformidades que lo ubican en el árbol natural que desciende de James Brown, Prince y Terence Trent D'Arby. O Sebastien Tellier, tan francés como Guetta pero con catorce mil veces más onda, como demuestra Universe. Y ya hablamos de Beastie Boys, pero EMI tuvo la corrección de editar The Mix-Up y hay que recomendarlos de nuevo, porque los Chicos Bestia en plan cuelgue son una excelente terapia. O, ya que estamos con el cuelgue, la conversión de Jaime Torres en estrella tecno del tripi NOA: Electroplano podría haber sido una berretada chill out y no, es un mazazo más cerca de Massive Attack que de José Padilla. Y en el medio, dos potencias se saludan: el Dylanesque de Bryan Ferry. Todo lo que se espera del viejo decadentón pero con muuucho estilo, con una banda filosa cuando se necesita y melancólica cuando corresponde. "Simple twist of fate", preciosa. Y "Knockin' on heaven's door" tiene la dosis justa de glamour Roxy Music sin empalagar.

Y para el final, la perlita. El tipo es inglés, pero desde pibe vivió en New York y ahí se chocó con el rap, los BBoys -otra vez los BBoys-, Run D.M.C. y la muchachada Def Jam y empezó a reventar bandejas. Como también es músico, Mark Ronson terminó sacando un par de discos. El segundo, Version, es una salvajada. Va sin complejos de "God put a smile upon your face" (Coldplay) y el "Just" de Radiohead a "Toxic" de Britney Spears, pasando por "Stop me" de los Smiths, "Oh my God" de Kaiser Chiefs, "Apply some pressure" de Maxïmo Park y "Pretty green" de The Jam. Un quilombo. Pero la ensalada no importa, porque el punto es que Ronson y una sección de vientos medio engualichada que tiene se encargan de meter tanta deformidad, y el asunto tiene tanto groove, que da lo mismo. De paso, mete tres temitas de su cosecha a cuál más delirio, "Inversion - Diversion - Outversion". Plato del mes.

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27.6.07 

Lennon, una contraseña por la paz

(Publicado hoy en Página/12)


Parece la ecuación perfecta: un desastre humanitario de proporciones en un país africano, la intervención de Amnesty International y las canciones de John Lennon como estandarte para llamar la atención del mundo. Hace ya 26 años y medio que el músico no está para encabezar aquellas campañas que irritaban tanto a Nixon, pero esta vez el efecto aparece multiplicado: de eso se trata Make Some Noise – The Amnesty International campaign to save Darfur, el disco doble que acaba de aparecer en el globo y que presenta una formidable lista de artistas que asumen la doble función de alertar sobre una masacre política, y a la vez rendir homenaje a uno de los compositores más valiosos del siglo pasado.

¿Qué es lo que sucede en Darfur? Uno de esos conflictos que provocan caras de preocupación en las Naciones Unidas y los gobiernos europeos, pero que se multiplica día a día sin que haya acciones efectivas. En 2003, el gobierno sudanés soltó una jauría de Janjawid, un grupo de paramilitares que, en nombre de la eliminación de actividades subversivas, se dedica desde entonces al asesinato, la violación de mujeres y la destrucción de aldeas enteras. No por repetida la historia deja de ser aterradora: miles de muertos, pueblos arrasados, millones de refugiados, conforman el panorama de una región ya asediada por las hambrunas y los males sanitarios que aquejan a toda Africa. Amnesty viene realizando presentaciones y campañas de todo tipo frente a los gobiernos, y para la organización que impulsó cosas como The Secret Policeman’s Ball y Human Rights Now! resultó lógico acompañar la acción con un giro artístico que sumara voluntades jóvenes. Hacer algo más de ruido.

Para ello, los productores ejecutivos Jeff Ayeroff, Larry Cox y Bill Shipsey afrontaron una de esas tareas que sacan canas verdes: realizar la logística necesaria para reunir en dos CD a gente como U2, REM, The Cure, Green Day, Lenny Kravitz, Aerosmith, Black Eyed Peas, Duran Duran, Ben Harper y Jakob Dylan –entre otros–, superando barreras de géneros, tiempos y hasta limitaciones contractuales. Proyectos como Make Some Noise, además, corren el severo riesgo de convertir una buena idea en un mercado persa, donde a pesar de los nombres involucrados los desniveles artísticos atenten contra el propósito inicial.

Sin embargo, basta empezar el recorrido para tranquilizar las expectativas. En especial con el desempeño de U2 para “Instant Karma” o REM en “9 Dream”, la preciosa versión que entrega Jack Johnson de “Imagine”, las oscuras visiones que proponen Flaming Lips en “(Just Like) Starting over”, The Cure en “Love” y The Raveonettes en “One Day at A Time”; la relectura reggae de Matisyahu en “Watching The Wheels”, el curioso cruce entre Aerosmith y los Sierra Leona’s Refugee All Stars en “Give Peace A Chance”, las delicadezas de Corinne Bailey Rae en “I’m Losing You”, Regina Spektor en “Real Love” y el Jealous guy de Youssou N’Dour, que produce un raro efecto al mezclar inglés y senegalés. En ese sentido, otro cambio de idioma marca el punto más discutible de MSN: el atentado de los mexicanos Jaguares en “Gimme Some Truth”. Apenas un detalle de una obra que, más allá de los reparos que suelen surgir cuando el rock se prueba el traje humanitario, cumple sobradamente su objetivo artístico. El político, en el actual estado de las cosas en el mundo, depende de milagros mayores.

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Jugo de Nostradamus

¿Y si al segundo o tercer ensayo de Soda Stereo se recontrapudre todo, Gustavo le hace un comentario a Charly sobre la sexualidad de Deborah, o Charly le dice a Zeta que estará más flaco pero le cuelga todo, o Zeta le recomienda un peluquero a Gus de mala manera o lo que sea, y terminan cagándose a palos pero mal, ojos morados, dientes rotos, instrumentos partidos con furia en la cabeza del otro, frases demasiado hirientes para ser perdonadas o siquiera ocultadas? ¿Qué hacemos con los cinco o seis River (a esta altura lo mismo da), y la gira reventando estadios por todos lados y el porcentaje del merchandising, las entradas y los sponsors y las promos de celulares y del shopping y la venta para TV y el disco el devedé el casete el magazine el reviposter y el Laserdisc?

Alguien debería filmarlo, aunque sea en joda.

Y hablando de otra cosa, pero que podría ser parecida: lo viste a Peter el lunes, ¿no?

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26.6.07 

"¿Tá?"

Veo en la tele el despelote en Mataderos tras Nueva Chicago - Tigre, esa curiosa habilidad que tiene la cana en las canchas para no estar nunca donde debería estar y hacer siempre lo contrario de lo que dicta la lógica. Tras la enésima demostración de su dominio en la materia "cómo hacerse el boludo cuando las papas queman" y el consecuente descontrol, la toma de territorio por parte de los muchachos de la barra y el desbande generalizado, un bigotudo de uniforme declaró a cámara: "El operativo fue el correcto", para agregar, con un inexplicable giro uruguayo: "¿Tá?".

No, agente. El operativo fue cualquier cosa menos "el correcto". Los valerosos muchachos que cobran por garantizar el normal desarrollo del espectáculo deportivo rajaron cuando los de Chicago empezaron a subirse al alambrado y se fueron a la tribuna de enfrente a apretar a los de Tigre para que salieran rápido. Y a dos cuadras de la cancha, donde también deberían estar los valerosos muchachos de azul organizando las cosas para que las hinchadas no se crucen, mataron a un tipo de un piedrazo en la cabeza.

(párrafo aparte: creo que fue en Canal 7, pero el zapping podría estar engañándome. Alguien preguntó "¿Y Javier Castrilli?", y su compañero de estudio respondió: "Castrilli tiene que ver con lo que es en Capital". O sea, Mataderos se habría separado de Buenos Aires. ¿Mataderos no es pro?)

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22.6.07 

Goles y votos

Me parece a mí, estoy exagerando, o la Libertadores de Boca fue el último clavo en el ataúd electoral de Daniel Filmus? No sé ustedes, pero yo perdí la cuenta de la cantidad de gente que escuché convencida de que una ciudad es igual a un club de fútbol. Y así como tengo este pálpito, también me veo venir la cantinela de los próximos años: "¡¡Pero qué hijo de puta este tipo!! ¡¡Qué suerte que YO NO LO VOTÉ!!"

Como Méndez: a la hora de arrepentirse va a resultar que no lo votó nadie, llegó al poder por arte de magia.

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20.6.07 

Hablando de regresos

Aquí va el informe que la logia de los puestos presentó el miércoles pasado en la edición especial de Radiocaníbal en La Tribu:

Se puede decir que es la noticia de la semana, la que rebotó por todos lados y tiene excitada a la mitad de la patria rockera argentina: vuelve Soda Stereo. Hay que decir que, al escuchar la novedad, más de un integrante de la logia de los puestos enarcó las cejas y preguntó cuándo se había separado Soda Stereo, pero no vale la pena hacer un gran asunto: para los puestos esa clase de cuelgue es cosa de todos los días. La cuestión es que a los puestos esta clase de cosas los entusiasma: más de uno cree que, por simple reacción lógica, solo es cuestión de días que se anuncie el retorno de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Pero los visionarios de la logia fueron más allá y, en tren de volar, proponen los siguientes regresos:

  • El Italpark. ¿Quién no se pegó un viajecito en el Tren Fantasma? ¿Quién no se clavó un finito y se metió en el Túnel del Terror a bardear a los pobre desempleados disfrazados de Drácula? ¿Quién no se morfó un vidrio de frente en el laberinto de espejos, quién no sufrió o presenció una buena fractura de brazo en el Samba? Los puestos proponen un regreso a la infancia y adolescencia a la vieja usanza, matándose por tratar de conseguir un talonario de cumpleaños en lugar de ir a clavarse un bicho a las matinés de los boliches de moda.
  • Los discos de Alta Tensión. Esta es difícil, sobre todo porque el uso de vinilos está más bien discontinuado. Pero no hay puesto que no recuerde su primera experiencia psicodélica, observando con una fijeza digna de mejor causa el giro a 33 1/3 de esos discos multicolores en el Winco de los viejos. "¡¡Mamá, mamá, comprame ese que me hace trepar por las paredes!!"
  • Los dibujitos de Capitán América, Aquaman, Hulk y Astroboy. ¡Ya basta de gráficos ultramodernos, animación con Flash y YouTube al instante! Algunos integrantes de la logia organizan reuniones para observar esos VHS que conservan con amor desde tiempos inmemoriales, en los que los superhéroes se quedan fijos en una pose heroica y lo que se mueve es el fondo. Eran tan artesanales que te convencías más de que vos también podías ser un superhéroe.
  • Los shows gratuitos en Barrancas de Belgrano. Antes de que el rock se convirtiera en un fenómeno de masas -de muchas masas-, se podía programar un show en el escenario frente a la estación y acudía la cantidad exacta de gente como para sentir que eran muchos y a la vez ver y escuchar perfectamente. Hoy, cualquier gilastro toca en Libertador y Pampa y lleva 25 mil personas, tenés treinta cabezones adelante y suena como el orto.
  • Jorge Telerman. ¿Qué pasó con el pelado sonriente que inauguraba el contenedor de basura número diez mil, hacía ademanes locos en infinidad de actos públicos, repetía como si nada "licenciado, licenciado" y se convertía en cartoon para la enésima campaña de Actitud Buenos Aires? Ahora tenemos a este señor amargo que levanta todos los festivales programados, elimina la programación de Radio Ciudad y echa gente a diestra y siniestra para ajustar las cuentas antes que asuma el nuevo jefe de gobierno.
  • Diego Armando Maradona. Pero no el viejo gordo hecho pelota que se desgañita en el palco de Boca. Queremos al Maradona modelo 1986, y ganamos la Copa América caminando. Bueno, caminando no: corriendo. Y durísimos.

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17.6.07 

Domingo en el centro

Odio trabajar los domingos.
Y si el domingo es además Día del Padre, hay odio doble.

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13.6.07 

Sold out

Pavada de cifras: Soda Stereo ya vendió más de 90 mil entradas para los shows de River. Y, obviamente, se agregó una tercera fecha el 21 de octubre. La registradora de Roberto Costa está echando humo...


(update tardío del viernes 15: ya son cinco, el 3 y 4 de noviembre. La registradora de Costa tiró la toalla)

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Despuntar el vicio

Mis amigos Lucas Ribaudo y Hernán Petriz me convidaron una hora de su programa Como con un sifón para hacer un poco de Radiocaníbal. Esta noche a las 21, en FM La Tribu 88.7 (o por internet acá).

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12.6.07 

El regreso, un deporte nacional

(Publicado hoy en Página)

En Argentina hay una pasión por el retorno, y no sólo por aquellos retornos tan célebres del PAMI de Matilde Menéndez. El Partido Justicialista esperó 18 años por el regreso del líder, acunando la palabra con amor y trasladándola a las paredes con el potente graffiti Perón vuelve. Más allá de los vaivenes políticos, la música es un campo donde el concepto de “regreso” cotiza alto: cuando un grupo con cierta importancia anuncia su separación, inmediatamente sus seguidores comienzan a jugar con la idea del regreso. Los que volvieron a ver a Almendra en Obras, a Seru Giran en River o a Sui Generis en Boca tuvieron su recompensa: aquellos que testimoniaron el “Gracias totales” de Gustavo Cerati en el Monumental tendrán su revancha el 19 y 20 de octubre (y los radiopasillos bien informados señalan que el año próximo será el turno de los fanáticos que viajan en Cadillac, cuando regrese la banda con su formación original, incluyendo a Vaino en guitarra y Luciano Jr. en percusión).

Lo que no es tan común es el concepto de “reunión”, que es bien diferente. Almendra y Seru Giran llegaron a grabar discos nuevos de estudio, con resultados bien diferentes: mientras El valle interior es una dignísima rentreé de la banda de Luis Alberto Spinetta, Emilio Del Guercio, Rodolfo García y Edelmiro Molinari, Seru 92 y Sinfonías para adolescentes tuvieron resultados artísticos más bien discutibles. En todos los casos, poco después las bandas volvieron a disolverse. En ese sentido, Soda Stereo ataja toda presunción: según el comunicado oficial, no habrá disco nuevo y cada cual volverá a lo suyo en 2008, con lo que lo apropiado es hablar de un regreso del trío, acotado en el tiempo y con objetivos claros desde el principio, mas no de una reunión, concepto algo más amplio en el que la banda no sólo vuelve a la actividad arriba del escenario, sino que también busca reconstruir la química y el modo de trabajo necesarios para generar nuevas obras en la sala de ensayo y el estudio de grabación.

¿Agregará algo el retorno de Soda a su riquísimo historial? No en términos de canciones nuevas, pero sí en cuanto a la calidad de lo que se verá. El trío siempre puso un profesionalismo intachable en todo lo que hizo y, por ello, y aun considerando las cifras siderales que se menean, sería una injusticia caer en el lugar común de acusarlos de “salir a robar”. No caben dudas de que los shows de River tendrán el previsiblemente alto grado de emoción, pero también la solidez artística de un grupo que supo brillar en el escenario. Soda Stereo es la única banda que puede alardear de haber juntado un cuarto de millón de personas nada menos que dos veces, una en Buenos Aires y otra en La Plata: salvo el debut, demasiado clavado en su tiempo, sus discos han envejecido bien, y su aporte a la escena argentina y latinoamericana es indiscutible. Por ello, está bien que media patria rockera viva por estos días momentos de gloria. La otra mitad sigue soñando, y alimentando ese sueño (“Sólo te pido que se vuelvan a juntar...”) en cada presentación solista del Indio Solari y de Skay Beilinson. Perón volvió. Soda también. ¿Y Patricio Rey?

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9.6.07 

Carta de Soda

SODA STEREO 2007
ME VERAS VOLVER

Triple Producciones Musicales y Pop Art anuncian, con orgullo, la gira 2007 de Soda Stereo.
A diez años de su último show en vivo, los Soda han decidido festejar con una serie de conciertos que darán comienzo los días 19 y 20 de octubre en el estadio River Plate de la ciudad de Buenos Aires. El tour recorrerá luego distintos países de América como Chile, Perú, Venezuela, Estados Unidos, México, Ecuador y Colombia, entre otros, y concluirá antes de fin de año.
Oportunamente se informará la lista completa de las ciudades y las fechas de la gira.
A partir de 2008 Gustavo, Zeta y Charly tienen previsto retornar a sus respectivas actividades individuales.
No se prevén entrevistas individuales ni grupales aunque, en fecha a confirmar, los Soda ofrecerán, en Buenos Aires, una única conferencia de prensa para los medios nacionales e internacionales.

Daniel Kon (Triple Producciones SRL)
Roberto Costa (Pop Art SA)

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Números rojos

El aviso aparece en la contratapa de La Mano de este mes: Bajo el título Ahora! - Festival de vidas urbanas, invita con un "Vení y participá!". "Conciertos, muestras, teatro, talleres", detalla, e informa: del 14 al 18 de junio, El Dorrego, Dorrego y Zapiola. Firma el Gobierno de la Ciudad Actitud BsAs.

Sin embargo, el festival terminará llamándose Nunca!: tras gastarse todo el presupuesto de un año en la campaña para una elección que lo dejó tercero y fuera del combate final, Jorge Telerman ordenó poner todo en caja y evitar gastos ahora inútiles. Como ese festival, como la programación de Radio Ciudad -que se levanta a fin de mes- y como los sueldos de 18 personas de la Secretaría de Prensa y Difusión que acaban de ser despedidas.

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8.6.07 

Música, alimento del alma

(Publicado hoy en Página/12)

ROBERT FRIPP & THE LEAGUE OF CRAFTY GUITARISTS
10 PUNTOS

Músicos: Robert Fripp (guitarra eléctrica sintetizada), Hernán Núñez, Mariana Scaravilli, Ignacio Furones, Fernando Kabusacki, Claudio Lafalce, Ignacio Gracián, Martin Schwutke, Jorge Sevilla, Carolina Tonnelier, Leonardo Requejo, Luciano Pietrafesa (guitarras electroacústicas).
Sonido: Sylvain Truchet y Biff Uranus Blumfungagnge.
Teatro ND Ateneo, miércoles 6. Repitió anoche y continúa hoy, mañana y el domingo.



¿Se puede sintetizar en palabras aquello que resulta indefinible hasta en términos musicales? ¿Sirve de algo, más que cumplir con ciertas formalidades, poner un puntaje a lo experimentado en el debut porteño de la League of Crafty Guitarists? Cuando el ensamble de cuerdas surgido del seminario Guitar Craft creado por Robert Fripp y dirigido por Hernán Núñez desenchufó sus instrumentos y se colocó al borde del escenario para despedirse con “Calliope”, no sólo quedó expuesta en carne viva la delicadeza de una performance inolvidable: también afianzó la sensación de estar recibiendo alimento para el alma, un saludable homenaje a la esencia de la música entre tanto ruido inútil que ataca los sentidos. A Frank Zappa se le suele adjudicar la frase “Escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura”, y es en casos como éste cuando el concepto cobra más peso. Es difícil escribir sobre la Liga. Es mejor acomodarse en la butaca, dejar que la campana de cristal baje, anular la influencia externa y dejarse llevar.

Uno de los conceptos que Fripp presenta en el Guitar Craft es que la música está ahí todo el tiempo, aunque no haya nadie para escucharla o tocarla. “La música desea tanto ser escuchada que llama a algunos a darle voz y a algunos a darle oídos”, propone el guitarrista inglés. Y es curioso el modo en que los once guitarristas de la Liga ofician de antena y prestan su voz. En subgrupos nunca estáticos, el ensamble sigue diferentes líneas, cambia roles, ejecuta “circulaciones” en las que se “pasan” las notas de una en una, edifica acordes complejos entre tres o cuatro instrumentos. En la historia del rock, la guitarra es el instrumento más dado al ego trip, pero en un show de la League todo eso desaparece: el supuesto héroe es apenas visible detrás del rack donde el Solar Voyager System convierte a su guitarra en una amplísima paleta de sonidos y matices. Y el semicírculo de instrumentistas, en vez de dedicarse a momentos individuales de virtuosismo, da una lección de creación colectiva.

Es por eso, además, que la Liga es tan versátil como para adaptarse a un repertorio que puede abordar las complejas construcciones propias de grupos satélite del GC como Los Gauchos Alemanes (“Burning siesta”, “Voices of ancient children”) o el California Guitar Trio (el delicioso “Yamanashi blues” alguna vez utilizado, vueltas de la vida, como cortina de los clips de Fútbol de Primera); el espíritu pop de The Beatles (con una vibrante versión de “Hey bulldog” y un rescate de “Flying”, de Magical Mystery Tour) o el argentino Astor Piazzolla, cuyo “Tango apasionado” pareció haber sido compuesto especialmente para guitarras. Ocurre que, además de su modo de trabajo, el ensamble cuenta con un “arma secreta”, la New Standard Tuning, una afinación que enriquece los matices tímbricos más allá de lo usualmente esperable en una guitarra: nada más lejano a la cancioncita de fogón que los once crafties lanzados a la aventura de explorar el mundo musical.

¿Y Fripp? Es evidente que el Comandante Crimson disfruta la performance de sus discípulos y aliados tanto como la platea. Claro que sus Soundscapes suponen una exigencia alta: cuando dibuja sus paisajes sonoros en soledad, más de uno se revuelve en el asiento esperando que comience la acción. Con una técnica impecable, el hombre le extrae a su guitarra una amalgama de sonidos y contrapuntos consigo mismo que, si se presta atención, es similar a la que pintaba en aquel “doble trío” que volvió a la vida en Buenos Aires en 1994. En el contexto obviamente diferente de la Liga, Fripp “prepara el terreno” mientras las demás guitarras descansan, o proporciona un trasfondo hipnótico cuando éstas suenan. Y por ahí, un guitarrazo, un ataque inesperado viene a recordar que ese señor tranquilo, tímido, alejado de las luces del ring, es el mismo de la guitarra esquizo de “The great deceiver”, alucinada apertura de Starless and bible black.

Los fans de la mutante banda inglesa, al cabo, también tuvieron su golosina: pocas apuestas parecen tan alocadas como convertir el contracturado “Thrak” a este formato, que al cabo pagó un pleno. Ni hablar de “Vrooom”, que abrió la tanda de bises y unió las puntas del universo Fripp con su arrasadora carga de 72 cuerdas llevando las líneas melódicas al infinito... y trayéndolas de vuelta en un arpegio delicioso. Tras los bises y la ceremonia desenchufada, la Liga –ya sin Fripp– volvió para una inesperada coda, tres canciones en el hall del teatro con una asistente pasando la gorra, una manera de recordar que la música está allí donde haya voces y oídos y no solo en una escena formal. Digno broche para una velada en la que los postulados de honestidad y amor por la música fueron mucho más que promesas de ocasión: larga vida al Guitar Craft.

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Y hablando de bestias

Un extraño experimento con el Animal Planet.


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6.6.07 

Confirmado

Firmaron el contrato hace un año. Habrá dos shows en River en octubre y la consabida gira latinoamericana: vuelve Soda Stereo. Lo anuncian oficialmente este domingo.

(update del miércoles: aquí, la nota en el Página de hoy de Roque Casciero)

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Cuando los rappers se cuelgan


(Publicado hoy en Página/12)

La faceta más conocida de Beastie Boys es aquella que los hizo vender millones de discos: el rap y el hip hop, el sampleo como herramienta para construir nuevas canciones a partir de pedazos sueltos (con Paul’s Boutique como primer y mejor ejemplo), el scratching frenético. Sin embargo, los seguidores del trío de Brooklyn conocen su otro lado, una costumbre que Mike D, Adam “MCA” Yauch y Adam “Ad Rock” Horovitz inauguraron en el seminal Check Your Head de 1992: el de los instrumentales colgados, climáticos, en los que los rappers toman el mando de batería, bajo y guitarra respectivamente y demuestran su conocimiento de las nobles vetas del funk y el soul, siempre acompañados por su socio Mark Ramos Nishita (a) Money Mark, mago del órgano Hammond. En 1995, el disco The in Sound from Way out! recopiló todos esos tracks ocasionales en la discografía del grupo. Pero tras la edición de To The Five Boroughs, su álbum de 2004, los Chicos Bestia volvieron al estudio, esta vez para darle forma a una serie de canciones originales “sin rap, sin scratches, sin samples”. Y así nació The mix-up.

Con todos esos antecedentes, el nuevo disco de Beastie Boys no puede menos que despertar entusiasmo. Y el trío vuelve a estar a la altura: desde “B for My Name” a “The Kangaroo Rat”, pasando por títulos tan Beastie como “Suco de tangerina”, “Electric Worm” y “Freaky Hijiki”, el grupo entrega un delicioso paquete en el que los bajos gordos, las guitarras espaciales con wah wah y los tempos arrastrados llevan el pulso. A esta altura, y después del algo decepcionante show que ofrecieron en el Club Ciudad, este es el costado quizá más interesante del grupo. La pregunta del millón es: ¿se editará en la Argentina?

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Cómo rockear en la tercera edad

(Publicado hoy en Página/12)

Resulta muy significativo que Paul McCartney edite un disco nuevo justo en la ola del 40º aniversario de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. No porque haya detrás de eso una aviesa fórmula de marketing, sino por la multitud de asociaciones y reflexiones que el hecho dispara. En primer lugar, una cuestión formal, nada menor: Memory Almost Full es el primer disco que el bajista y cantante edita fuera de EMI, en un acuerdo cada vez más común en Estados Unidos, que involucra a la cadena de cafeterías Starbucks como punto principal de venta. Pero la cuestión lleva a pensar también en la actualidad artística de Macca, que a comienzos de los ’90 –con discos como Flowers in the Dirt y el intrascendente Off the Ground– estaba en seria discusión. Pero desde Flaming Pie (1997) y Driving Rain (2001), el ex Beatle pareció ordenar mejor sus pensamientos musicales, hasta llegar al soberbio Chaos and Creation in the Backyard. Aquel disco de 2005, en el que mucho tuvo que ver el productor Nigel Godrich a la hora de fijar el tono, rompió con todos los prejuicios que podían tenerse sobre la capacidad del músico inglés para crear algo nuevo después de tantos años de canciones. E instaló la maldita pregunta de siempre: y después de esto, ¿qué?

Lo que hizo McCartney, curiosamente, fue mirar al pasado. No al pasado lejano de Liverpool (aunque los recuerdos, como explica McCartney en esta misma página, estuvieron presentes en la concepción de las canciones) sino a uno bien reciente, a un disco que quedó por la mitad cuando Godrich se cruzó en el camino de Paul. Frente a los detalles que revela el músico, resulta curioso cómo un proyecto como éste derivó a un disco como Chaos... O no tanto: si Chaos... era la introspección profunda, canciones que se ofrecían en capas y terminaban conformando un álbum implosivo, Memory Almost Full es explosivo, rockero y contundente. Y, sobre todo, un disco luminoso, que diluye por completo el ambiente crepuscular de aquel álbum. El ejemplo más obvio, como suele suceder, es el single “Dance Tonight”, que a puro bombo y mandolina invita, más que a “bailar esta noche”, a salir a caminar en una mañana de sol. Primer aviso de que se está ante otro McCartney.

Nuevamente a cargo de todos los instrumentos –salvo las cuerdas–, el Beatle (“Once a Beatle, always a Beatle”) deja fluir entonces su instinto más extrovertido. Que, sumado a su reconocida capacidad como artesano de canciones, da como resultado otro paquete sorprendente y atractivo, muy lejos del rocker viejo y aburrido, amargado por un divorcio agrio y excesivamente público, que ciertas historias oficiales quieren dibujar. Allí está la demoledora “Only Mama Knows”, que arranca con violincitos, pero desencadena un rock energético y pegadizo. O las marchosas “Ever Present Past” y “That was me”, y la épica “House of Wax”, y la delicadeza de títulos como “See your Sunshine”, “You Tell me” y la beatlesca “Mister Bellamy”: juntas y en armonía, las nuevas canciones de este tipo con casi 50 años en la tarea de hacer música demuestran que la memoria puede estar casi llena, pero siempre hay lugar para una nueva melodía. Los trajes del Sargento podrán oler a naftalina, pero a McCartney le siguen sentando bien.

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2.6.07 

Headphones are great

No lo pude evitar: ayer, rumbo al diario, puse en mi querida carcacha del '83 Sgt. Pepper, y descubrí el placer de manejar cantando "Getting better". Es raro, porque los Beatles con auriculares son una cosa y en diferentes equipos suenan... distinto. Tuvieron que inventar tantas deformidades para ampliar las posibilidades tecnológicas de la época, que la separación en canales es todo un tema. Imagino que mi amigo ernesto puesto tendrá algunas cosas que decir al respecto, pero estoy convencido de que no era solo necesidad tecnológica sino también decisión artística. Y así, lo que con auriculares te atraviesa lentamente el cráneo dibujándote una diagonal en los oídos y el marote, en un auto se convierte en una vocecita, un sonido insidioso que te llega de atrás mientras adelante suena algo que te hace volar a otro lugar.

En 1992, The Spent Poets editó su único y maravilloso disco. Surgido en San Francisco, liderado por Adam Gates y Matthew Winegar, el proyecto incluyó a los Primus Les Claypool y Larry Lalonde (tocando la batería y la guitarra en "The rocks in Virginia's dress"), el saxofonista Stephen "Doc" Kupka y el productor Matt Wallace , entre muchos otros. El disco, uno de los mejores homenajes que se le han hecho al disco ahora cuarentón, tiene una canción llamada "Grassheads", en la que Gates canta: "Headphones are great with Sgt. Pepper". Claro que sí.

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1.6.07 

El disco que nunca envejece

(Publicado hoy en Página/12)

El primer disco de The Beatles desde que abandonaran el escenario. El primer disco de tapa desplegable. El primer disco en incluir las letras de las canciones. El primer disco que traía un sobre interno adornado con un arte especial. Había demasiadas cuestiones de marketing dando vueltas como para que el álbum que apareció el 1º de junio de 1967, hace hoy 40 años, pasara inadvertido. Y todo eso ni siquiera contemplaba una cuestión que instalaría definitivamente a ese disco en uno de los sitios preferenciales de la historia de la música: las canciones. Más allá de esas “primeras veces”, lo que realmente distingue a Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band es su paquete de trece títulos irrepetibles, tan revolucionario entonces como sorprendente hoy. Alguna vez Spinetta cantó que “mañana es mejor”, pero hasta esa máxima termina perdiendo potencia frente al simple acto de calzarse los auriculares y escuchar hoy la obra cumbre de The Beatles.

Como dice Rodrigo Fresán en esta misma página, es cierto que muchos acólitos de los Fab Four fueron deslizando el foco hacia discos como Revolver –el primer gesto de audacia profunda en el grupo– o el White Album, compendio de toda la música que vendría en los años venideros. Pero en el primero los Beatles estaban, por decirlo de algún modo, “probando sus músculos”, mientras que el mayor mérito del doble blanco fue conseguir semejante resultado en una banda cuya química interna ya estaba seriamente desbalanceada. Sgt. Pepper’s es el retrato de un momento único, lo que demostraron John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr y George Martin cuando al fin pudieron sacarse de encima el frustrante ruido de los shows a repetición y convirtieron al estudio de grabación en un instrumento más. “¿Así que Elvis envía su Cadillac dorado de gira, la gente paga para verlo y él ni se mueve de su casa? Esa es una idea muy interesante”, cuenta McCartney en el soberbio documental Anthology. “Ahí fue cuando dijimos: OK, enviaremos nuestro disco de gira.” Cuatro décadas y dos Beatles menos después, el disco sigue girando.

Curiosamente, la grabación de Sgt. Pepper’s comenzó con una canción que quedaría fuera de la lista final: el 24 de noviembre de 1966, el grupo ingresó al célebre estudio dos de Abbey Road para iniciar “Strawberry Fields Forever”. Recién el 6 de diciembre, “When I’m Sixty-Four” (la edad actual de su autor McCartney, al menos hasta el próximo 18) abrió lo que Peter Blake, artista responsable de la tapa que dio tantos dolores de cabeza a EMI, definió como “los 129 días más creativos en la historia del rock”. El segundo tema en empezar a grabarse fue nada menos que el monumental cierre del disco, “A Day in the Life”, quizás el último gran intercambio real entre las dos firmas más célebres. Pero la frase “empezar a grabarse” resulta capital: en un disco tan complejo, en el que las ideas del grupo superaban ampliamente la tecnología disponible y había que reinventar todo cada día, el proceso de llevar todo a la cinta fue tan trabajoso como para que Harrison y Starr terminaran resoplando. “No recuerdo haberme divertido mucho haciéndolo. Estaba con la cabeza en la India”, confesó el guitarrista, mientras que el baterista señaló que “me creció la barba... Grabábamos la base, y luego tenía que esperar muchísimo hasta que me tocaba hacer algo de nuevo. Pero el resultado, claro, valió la pena”. Un solo dato refleja cuánto habían cambiado las cosas para los Beatles: Please, Please me, su primer disco, fue grabado en nueve horas y 45 minutos. Sgt. Pepper’s insumió 700 horas de estudio.

“Lucy in the Sky with Diamonds”, “Being for the Benefit of Mr. Kite!”, “Sgt. Pepper’s...”, “She’s Leaving Home”, “Getting Better”, “Lovely Rita”, “With a Little Help from my Friends”... la lista de Sgt. Pepper’s impresiona, ofrece un auténtico desafío a la hora de elegir favoritos. Pero no sólo llama la atención la calidad compositiva del grupo, sino su trasfondo de investigación sónica, los ecos, las cintas al revés, los auriculares convertidos en micrófonos y metidos adentro de violines, la distorsión y compresión, las voces pasadas a través del parlante Leslie de un órgano Hammond, la manera en que cada canción se funde en la otra. El cuarteto supo decir después que la idea del “disco conceptual” de una banda paralela que presentaba a otros grupos se agotó en el doblete inicial de “Sgt. Pepper’s...”/ “With a Little...”, y que terminaron agrupando las canciones por cómo se iban relacionando. Ese es, en todo caso, el concepto real detrás del disco: no la idea del Sargento Pepper y Billy Shears, sino la aventura aplicada a lo musical, Sandokán invadiendo Abbey Road, la libertad total de creer que todo es posible y la voluntad de empujar los límites y torcer las lógicas de grabación y composición, la indicación de cerrar “A Day in the Life con “un orgasmo de sonido llegando de la nada”, una orquesta clásica lanzada al más allá de la mano de cuatro tipos que ni llegaban a la treintena.

Como no podía ser de otra manera, Sgt. Pepper’s tuvo problemas: el sello EMI puso el grito en el cielo más de una vez por tanto derroche, la BBC prohibió “A Day in the Life” y “Lucy in the Sky with Diamonds”, y bastó que, en una entrevista televisiva, McCartney respondiera afirmativamente a la pregunta “¿Consumís LSD?” para que la sociedad bienpensante volviera a saltarles a la yugular. Pero, aunque el disco opera como símbolo de unos sixties hedonistas, desprejuiciados, sin HIV ni efectos colaterales de las drogas, sería un error gigantesco considerar a Sgt. Pepper’s como el producto de mentes afiebradas o “expandidas” por el ácido. Como explicó George Martin en el mismo Anthology, Lennon sólo tomó ácido en el estudio una vez y por error, y le pegó tan mal que el productor lo tuvo que llevar a tomar aire a la terraza. O, como detalló Ringo: “Las veces que grabamos en ácido nos parecía muy divertido, pero cuando escuchábamos la cinta al día siguiente nos quedaba claro que había que hacerlo de nuevo. The Beatles no hacían buena música cuando estaban pasados”.

Es 2007, y The Beatles ya son pasado. Pero, a los 40, el Sargento Pepper sigue luciendo joven: getting better all the time.



La tapa que no pudo ser

Cuando Lennon, McCartney, el artista Peter Blake, su socio Robert Fraser y el fotógrafo Michael Cooper empezaron a cranear la tapa de Sgt. Pepper, en EMI se estremecieron. La lista de personalidades de John incluía a Jesucristo (¡otra vez Jesucristo!), el Mahatma Gandhi y Adolf Hitler. George propuso impronunciables nombres de gurúes hindúes. Para descomprimir, Ringo simplemente dijo “cualquiera que digan los otros va a estar bien para mí”. Metódico como siempre, Brian Epstein envió cartas a todos para solicitar autorización. Mae West contestó que ella no podía estar en algo presentado como “una banda de corazones solitarios”, pero bastó que los cuatro Beatles le enviaran una segunda carta para que aceptara. El actor Leo Gorcey pidió plata. Quizá Shirley Temple nunca supo que la muñeca con la remera “Welcome The Rolling Stones era una representación de su imagen. Gandhi, que iba a estar arriba de Diana Dors, fue retirado por pedido de EMI, al igual que Hitler. EMI también solicitó que se descartara la idea de un insert con figuritas recortables que incluían una postal del Sargento, sus bigotes, jinetas y medallas, que presentaban demasiadas dificultades de fabricación: los accesorios recién vieron la luz treinta años después, en la edición en CD de 1997.



El mito versión siglo XXI

El cuadragésimo aniversario de Sgt. Pepper’s abrió múltiples celebraciones en el Reino Unido. La más importante es la grabación de una nueva versión del mítico disco, a cargo de estrellas del rock británico. Oasis, The Killers y Razorlight, entre otros, concretaron la versión siglo XXI del mito, que por supuesto incluye una calidad sonora imposible en los ’60, aun cuando fue realizada con los históricos equipos analógicos de los estudios londinenses de Abbey Road, los mismos que usaron los “fab four” de Liverpool. La idea de la grabación, que será emitida mañana por la cadena pública BBC Radio 2, fue del cantante y “activista contra la pobreza” Bob Geldof y la supervisión del proyecto estuvo a cargo de Geoff Emerick, el ingeniero de sonido encargado de la grabación del álbum original. Sgt. Pepper’s también será homenajeado en la Universidad de Leeds, donde se analizará la influencia del disco. Las conclusiones académicas aparecen por adelantado: “Se trata del disco más importante hecho por la banda más importante”, sintetizó el profesor Simo Warner, organizador de la conferencia.



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