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25.7.07 

Un día en el planeta Tierra

(Publicado hoy en Página/12)

A fines de mayo, cuando Prince anunció que regalaría nada menos que 2 millones de copias de Planet Earth con el diario inglés The Mail on Sunday, algún ejecutivo de Sony BMG debe haber querido comprar una ametralladora. El sello tuvo que conformarse con anunciar que suspendía la edición británica del disco, en un comunicado que remarcaba, más allá de una decisión que no compartía, el orgullo de trabajar con el rey de Minneapolis. Prince tiene esas cosas, le encanta andar irritando a los popes de la industria. Pero, aun en una carrera que dio lo mejor en los ’80, también se las arregla para demostrar con la guitarra que vale la pena bancarse sus caprichos. De eso se trata todo el asunto: ya no habrá otro Purple Rain, Sign’o’The Times o Graffiti Bridge, pero a los discos de Prince siempre hay que tomarlos en serio. Y eso incluye a Planet Earth.

Leve, cortito y al pie: así puede definirse el disco que apareció ayer en todo el mundo, en el que Prince pone algo de distancia de las densidades de los anteriores Musicology y 3121 y, en vez de preocuparse tanto por volver a ser, se concentra en simplemente ser... y tocar. Para ello recurrió a la enésima reencarnación de la New Power Generation, incluyendo a antiguos compañeros de ruta como Wendy y Lisa (guitarra y teclados), la percusionista Sheila E., la soberbia base que conforman el baterista Michael Bland y el bajista Sonny T., en una lista de personal que incluye al trompetista Christian Scott, las coristas Marva King y Bria Valente y el gran Maceo Parker.

Con ellos y desde un disco de tapa tridimensional a la Diamonds And Pearls, el moreno deja caer algunas referencias a su condición de Testigo de Jehová y su preocupación por la marcha del mundo, pero afortunadamente todo queda en ese par de referencias: lo importante es que, más allá de la rara apertura con “Planet Earth” –curiosa elección para un track one, con sus climas, idas y vueltas épicas–, Prince empaqueta diez canciones sin mayor carga de pretensiones. Y así encadena rockitos enérgicos como “Guitar” y “The one U wanna C”, cita el sonido de guitarra de “Purple Rain” en “Lion of Judah” –que arranca tranquilo y termina con uno de esos solos–, ofrece solo una balada empalagosa (“Somewhere Here on Earth”), tira un par de canciones bien resueltas como “All The Midnights in The World” y la final “Resolution” y visita su universo de deformidades rítmicas y sonoras en piezas como “Future Baby Mama” y “Mr. Goodnight”. Y hasta da pie a un giro disco como “Chelsea Rodgers”, vehículo de lucimiento de una NPG que es puro groove.

De eso, también, se trata: seguramente Prince ya no “hace historia” ni detiene los relojes de nadie. Pero esa voz, esa guitarra y la convicción que consigue transmitir a sus músicos hacen que todo Planet Earth resulte compacto, distinguido por un sonido filoso y efectivo y un pulso bien firme. Suficiente para que los ejecutivos sigan guardando la metralleta.

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que bueno! ,wendy , lisa y sheila escovedo de nuevo.

Yo me habia enamorado de la manera de tocar el bajo de Rhonda Smith...

Pero bueno, Prince es Prince, y sabe a quienes elegir para que lo acompañen...

En NPG nada es definitivo, los músicos entran y salen de acuerdo a lo que el morocho quiere o necesita, con lo que es probable que volvamos a escuchar a Rhonda (¡lo que toca esa chica en el "New Power Soul" del '98!). A mí me gustó volver a leer los nombres de Lisa & Wendy, las "rechazadas" de Purple Rain... y Michael B./Sonny T. la gastan.

Guitar suena igualito a un tema del primer disco de U2

Prince siempre garpa. Cuando uno creía que nada podría igualar a la Revolution que lo acompañó en Around the world... y otros (Wendy & Lisa, etc.), la NPG te volaba la peluca. Este disco está bajando desde hace un par de días, antes de que leyera esto.

Prince es de esos tipos a los que uno siempre puede volver, pasan los años y no defrauda.

A todos los que os guste Prince pasaros por aquí:

www.elpobladodeprince.com

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  • Buenos Aires, Argentina
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