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10.7.07 

Una visita al universo Marx

(Publicado hoy en Página/12)


Hay cómicos que operan por repetición. Conocedores de la efectividad de una rutina, hacen uso cabal de ella y la convierten en la herramienta primordial, y el resto es la efectividad del cómico para darle potencia a ese devenir que el espectador ya conoce, pero que de algún modo espera. Pero hay otro rango de cómicos, con muchos menos representantes, que operan sobre lo imprevisible, sobre la quimera de que cada gag sea nuevo o lo parezca, cada línea de diálogo, y especialmente los remates, sean un misterio para quien está del otro lado. Allí es donde brillan Groucho, Harpo, Chico y Zeppo Marx, monarcas absolutos del absurdo y la improvisación: a casi cien años de su debut sobre un escenario de vodevil, a 68 años del estreno de The Cocoanuts, los hermanos antienen la virtud de sorprender y hacer reír. Teniendo en cuenta toda el agua que corrió bajo el puente del humor aplicado al cine, sólo puede entenderse como un milagro. O como la enésima comprobación de genialidad de los Hermanos Marx.

¿Por qué rescatar a los Marx hoy, que no se cumple ningún aniversario (recién el 19 de agosto serán 30 años desde la muerte de Groucho), ni hay alguna de esas noticias de “encontraron un film inédito” o algo así? Nada menos que por el regreso de la familia a la pantalla grande. Desde hoy, la Sala Lugones del Teatro San Martín será centro de encuentro para los marxistas argentinos, cuando Los cuatro cocos abra el ciclo “Saludos desde Freedonia”, once-películas-once que vienen a recordar, en su ámbito original, por qué el humor sería mucho más gris sin los hermanos. Cocoanuts, Animal Crackers, Monkey Business, Horse Feathers, Duck Soup, A Night at the Opera, A Day at The Races, At The Circus, Go West, The Big Store, A Night in Casablanca: semejante menú invita a hacerse habitué del edificio de avenida Corrientes, apoltronarse en la butaca y descubrir que, sí, tantos años y tanto cinismo después, el marxismo sigue siendo efectivo.

Difícil encontrar una sola clave en la efectividad de los hermanos. Pero, sin duda, la base de todo estuvo en su formación como artistas de vodevil, primero bajo la tutela de su tío Al Shean y luego solos, convirtiendo cada actuación en un evento único, donde el guión y las rutinas estaban entrenados, pero siempre había espacio para lo inesperado. También sucedió que en los hermanos operó cierto darwinismo que dejó en pie a los tres personajes más efectivos. Gummo no llegó a aparecer en pantalla, mientras que Zeppo integró el grupo hasta 1933 y Sopa de ganso y luego dio un paso al costado. Fue natural, al cabo, la permanencia hasta el fin –hasta Love Happy, de 1950, con el cameo de Marylin Monroe– del trío más filoso. Harpo, el mimo que saca exquisiteces del arpa y los objetos más insólitos de su capote (y a quien, según la nada confiable fuente de Groucho, convirtieron en “mudo” luego de que maldijera a un empresario teatral, y al día siguiente ese teatro quedara reducido a cenizas). Chico, el falso italiano que podría haber sido argentino, rapidísimo para ventajear y maestro en el arte del juego de palabras. Y a la cabeza, claro, Groucho Marx, su habano y su bigote pintado, su instinto estafador y su lengua viperina, capaz de destruir todos los tópicos de corrección política, humana, social.

Sin temor a la injusticia con el resto de la familia, ese trío fue el que impulsó la leyenda. Hay varias citas de Groucho bien conocidas, pero lo que no se puede recrear así como así es lo que podrá apreciarse en estos días en el encantador blanco y negro de una pantalla grande. La escena del camarote y la lectura (y destrucción) de contratos en Una noche en la ópera; el veloz juego de frases, contrafrases y palabras parecidas que refieren a objetos muy diferentes, un juego intraducible al castellano entre Groucho, Chico y Harpo frente al cuadro robado en Animal...; la mirada siempre azorada de Margaret Dumont frente a los avances de Groucho; las zancadas de Rufus Firefly arengando a los freedonianos en Sopa...; el diálogo entre Chico (vendedor de helados y de “datos calientes”) y Groucho en el hipódromo en Un día...; Harpo dándole la pierna a quien quiere darle la mano, Chico tocando esas extrañas piezas de piano con dedos bailarines, los diálogos pulidos en escritura tras escritura hasta dejar piezas de relojería cómica...

La antología marxista rebosa de escenas, situaciones y retruécanos que provocan la sonrisa con sólo recordarlos. Verlos de vuelta ya no en una tele sino en la sala de cine, sin la interferencia del mundo exterior, es lo más parecido al paraíso que pueda dar la comedia moderna. Nada de repeticiones: como si fuera la primera vez. Marxismo puro y sin fronteras.



"Le doy mi palabra de estafador"

El ciclo “Saludos desde Freedonia: los hermanos Marx en la Lugones”, que se realizará desde hoy y hasta el viernes 20 en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530) está integrado por once de los films más importantes realizados por Groucho, Harpo, Chico y Zeppo. La agenda completa (con una cita que ilustra cada una de las películas) es la siguiente:

- Hoy: Los cuatro cocos (The Cocoanuts, 1929). Dirección: Robert Florey y Joseph Santley. En el primer largometraje de los hermanos Marx, Groucho es el director del hotel Los Cuatro Cocos. “Hay muchas oportunidades en Florida. Hace tres años yo vine sin un centavo en el bolsillo... y ahora tengo un centavo en el bolsillo” (Groucho).

- Mañana: El conflicto de los Marx (Animal Crackers, 1930). Dirección: Victor Heerman. La señora Rittenhouse da una fiesta en su mansión, con dos atracciones principales: el gran explorador Jeffrey Spaulding (Groucho), de regreso de su última expedición africana, y el famoso cuadro “Después de la caza”. “Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida... lo cual no dice mucho en su favor” (Groucho).

- Jueves 12: Polizones y polizontes (Monkey Business, 1931). Dirección: Norman Z. McLeod. Mientras se ocultan de las autoridades en un lujoso transatlántico, los hermanos Marx se convierten en guardaespaldas de dos gangsters rivales. “¿Es usted el conserje de este barco? Quiero registrar una queja. ¿Sabe quién se escabulló en mi cuarto a las tres de la mañana? Nadie. Esa es mi queja” (Groucho).

- Viernes 13: Plumas de caballo (Horse Feathers, 1932). Dirección: Norman Z. McLeod. Esta vez los Marx incursionan en el mundo del deporte universitario. El nuevo director del prestigioso colegio Huxley comete un error. En lugar de tomar a los dos jugadores estrella con quienes pretendía ganar la final del campeonato, hará ingresar al equipo a dos aficionados. “No sé lo que tienen para decir. De todas formas me es indiferente. Sea lo que sea, me opongo. Su propuesta puede ser buena, pero dejemos algo en claro. Sea lo que sea, me opongo” (Groucho).

- Sábado 14: Sopa de ganso (Duck Soup, 1933). Dirección: Leo McCarey. La República Democrática de Freedonia, un pequeño país centroeuropeo, a cuyo frente se encuentra el muy liberal Rufus T. Firefly (Groucho), se ve amenazada por la dictadura de Sylvania. “No permitiré injusticias ni juego sucio, pero... si agarramos a alguien haciendo algún acto ilícito sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared... ¡Y daremos la orden de disparar!” (Groucho).

- Domingo 15: Una noche en la ópera (A Night at The Opera, 1935). Dirección: Sam Wood. El extravagante sentido para los negocios de Groucho hace embarcar hacia Nueva York a las grandes estrellas de la ópera de Milán, con unos polizones inesperados: Harpo y Chico. “El contrato tiene una cláusula por accidente que te protegerá completamente sin importar lo que suceda. Si pierdes una pierna, te ayudaré a buscarla” (Groucho).

- Lunes 16: Un día en las carreras (A Day at The Races, 1937). Dirección: Sam Wood. Groucho es un veterinario que se hacer pasar por doctor para ayudar a mantener en el hospital a una hipocondríaca ricachona. “Emily, tengo que hacerte una confesión. En realidad soy un doctor de caballos. Pero cásate conmigo, nunca miraré otro caballo” (Groucho).

- Martes 17: Los hermanos Marx en el circo (At the Circus, 1938). Dirección: Edward Buzzell. Los hermanos Marx y un gorila llamado Gibraltar revolucionan el mundo del circo. “Sabes lo que dicen. Cuando tengas problemas con los negocios lo mejor que puedes hacer es conseguir un abogado. Luego tendrás más problemas, pero al menos tienes un abogado” (Chico).

- Miércoles 18: Los hermanos Marx en el Oeste (Go West, 1940). Dirección: Edward Buzzell. Los hermanos se dirigen al Oeste a hacer fortuna. “Volveré en diez minutos, le doy mi solemne palabra de estafador” (Groucho).

- Jueves 19: Tienda de locuras (The Big Store, 1941). Dirección: Charles Reisner. Los Marx se desempeñan como detectives en unos grandes almacenes. “¿Estás diciendo que una mujer de su cultura y su dinero, su belleza y su dinero, de su riqueza y su dinero, se casaría con ese impostor?” (Groucho).

- Viernes 20: Una noche en Casablanca (A Night in Casablanca, 1946). Dirección: Archie Mayo. El gerente del Gran Hotel ha muerto en extrañas circunstancias y Groucho será contratado para ocupar la vacante. “De ahora en adelante la prioridad del hotel será la velocidad. Si un cliente pide por un huevo cocido en tres minutos, le daremos uno hecho en dos. Si pide por un huevo hecho en dos minutos, le daremos uno hecho en un minuto. Y si pide un huevo hecho en un minuto, le daremos la gallina y que se encargue del resto” (Groucho).

(De lunes a viernes a las 17, 19.30 y 22 horas. Sábados y domingos también a las 14.30. $7 entrada general y $4 para estudiantes y jubilados.)

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Para los marxistas fanáticos que ya pasaron por Groucho y Yo, o por Memorias de un amante sarnoso, sugiero leer "Groucho y Chico, abogados". Se trata de los guiones que ambos Marx representaban en un radioteatro de la, creo, NBC. Imperdibles.

buenisimo el recuerdo, eduardo.
el otro dia por retro creo estaban dando una que no recuerdo el nombre y mi mujer me decía esto es gracioso? y yo me atoraba de la risa pero bue ,si no le gusta mi comentario ,tengo otros

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