30.11.07 

A saldar la deuda

Vi a Sting varias veces, incluyendo aquel River de diciembre de 1987. Vi a Andy Summers haciendo cosas raras con John Etheridge. Pero no, no vi aquella legendaria primera visita de The Police. Y más allá de todo cinismo con respecto a las reuniones de vejetes (¡¡mamita, el pelo blanco de Jimmy Page!!), estoy ansiando que sean las 21.30 de este sábado. Por suerte, hay aperitivo de lujo a cargo de Beck.

Etiquetas:

29.11.07 

El sanador

Es algo parecido al autobombo, pero sobre todo hay interés periodístico: muy buena entrevista de Javier Rombouts a Manu Chao en el Página de hoy.

Etiquetas: ,

28.11.07 

Peter TLP

Para los que habían preguntado: este viernes a las 22, en TN, va el Tiene la palabra con Diego Capusotto en el que no pude participar. Alisten la videocasetera y/o placa capturadora.

Etiquetas:

26.11.07 

Temporada de pelados

Tal como empezó a desmenuzar Herbie, el Indio Solari comenzó el operativo de puesta en marcha de su nuevo disco Porco Rex. No me parece censurable: un artista va a querer siempre que su obra se conozca y se difunda, y elegirá las formas que le parecen más convenientes. En uno de los comments de ese post alguien reeditó una vieja polémica señalando que en última instancia Gustavo Cerati y el Indio hacen lo mismo, solo que uno la disfraza y el otro admite abiertamente que está vendiendo algo. Prefiero no entrar en el enfrentamiento futbolero el uno se la come el otro se la da. Como sea, en los próximos días veremos una cadena del estilo de diciembre de 2004, en la que -nobleza obliga- Página/12 también estará... si el Indio nos da bola. De cualquier manera, lo primero que me interesa es escuchar el disco, que al fin y al cabo se trata de canciones.


Y guarda, que dado el lanzamiento del disco de la Bersuit podemos empezar a armar una teoría sobre la temporada de pelados que comienza, y que puede redundar en cosas como las nuevas obras del Bahiano o La Mosca. Eso sí que mete miedo.

Etiquetas:

24.11.07 

Menú para el fin de semana

Plan Melancólico: White Chalk, PJ Harvey.

Plan Electrificado: Una oración, Nikita Nipone.

Plan Etnico Loco: Rokku mi Rokka, Youssou N'Dour.

Plan Soulero Soleado: Back to black, Amy Winehouse.

Plan Colgate Conmigo: The three EP's, Beta Band.

Etiquetas:

21.11.07 

El mundo Beatle en fabuloso tecnicolor

(Publicado hoy en Página/12)


“Elegimos hacer una fantasía Pop Art en la que pudiéramos jugar con el estado de Gran Bretaña en 1965, la sociedad moderna de Harold Wilson. La era pre-Haight Ashbury, pre-Vietnam, guerra del petróleo y las revueltas de Mayo del ’68. (...) Si la película parece inocente, nos declaramos culpables: las canciones eran geniales, y filmarlas fue un placer absoluto.” La frase pertenece al director Richard Lester, y oficia de introducción al nuevo fetiche para la patria Beatle: un DVD que presenta la versión restaurada de Help!, junto a un segundo disco con documentales, trailers, clips radiales y recuerdos de quienes participaron en la producción. El ala cínica lo verá como una nueva forma de ordeñe de la inagotable vaca de Liverpool. Pero alcanza con tirarse frente al televisor para sindicarlo –con justicia– como un necesario rescate en el collar de perlas del pop.

En el mismo librillo, un tal Martin Scorsese da su testimonio de lo que significaron John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr para la generación de los sixties y las que siguieron, apuntando que “para aquellos que vivimos cuando estaban, la sola mención de su nombre traía todo un mundo, no sólo los 60. Verlos siempre nos hacía felices de estar vivos”. Desde este culo del mundo, la visión de Help! en las repeticiones televisivas significaba tal carga de sombras, defectos de sonido e imperfecciones que, más que “un mundo”, descifrar las expresiones de los actores en esas copias hechas pelota hacía pensar precisamente en los 60.

Todo eso cambia con esta reedición del segundo film del combo Beatles / Lester, que aparece con una viveza de imagen (¡esos filtros de color en “Another Girl”!) y tal calidad de sonido que recupera aquella frescura, convirtiéndola en una nueva experiencia. La manera en que se consiguió eso es el tema de uno de los documentales del segundo DVD, “The restoration of Help!, donde se explica el minucioso trabajo que se llevó a cabo sobre todos y cada uno de los fotogramas de los rollos originales: hasta es recomendable comenzar por allí (y por las declaraciones de Neil Aspinall y el mismo Lester en un making of de 30 minutos, reconociendo al fin el estado altamente marihuanero en que los cuatro Beatles hicieron la peli), antes de ir a la película en sí.

Y ese mundo vuelve a estallar, y hay mucha inocencia flotando en el aire, pero también una combinación del mejor soundtrack con un guión delirante, guiños pop (¿quién no quería tener una casa como la de ellos? ¿quién no vio en el personaje del Superintendente de Scotland Yard una carcajada en la jeta del sistema británico?) y unos Beatles aún a gusto en el juego de sus personajes, disfrutando que se cumpliera su exigencia de filmar en Bahamas y en los Alpes y de paso inventando el videoclip, disfrutando más del asedio de los seguidores de la diosa Kaili que de las fans enloquecidas de A hard day’s night. Llamado a ocupar un digno lugar en la deveteca junto a Anthology, este Help! restaurado viene a pintar como nunca aquel “mundo” que fascinó a Scorsese. Y que, más que lucir avejentado, parece recién salido del horno.

Etiquetas: , ,

20.11.07 

Todo es historia

Alguno de los comments del post anterior me "obligan", de algún modo, a hacer algo de historia y aclarar los tantos. Fui un asiduo asistente a shows de Charly García, e ir al Luna Park a ver la presentación de Piano Bar o al Gran Rex a las de Parte de la religión, Cómo conseguir chicas o Filosofía barata y zapatos de goma era una garantía de ver al rocker más lúcido de la Argentina, con canciones que te volaban el marote y -siempre- la mejor banda soporte de las pampas, ensayadísima y contundente como una trompada. Que Charly García esté hoy en notoria decadencia artística no anula su historia, su influencia, su significado y su aporte gigantesco al rock argentino, solo o con Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros o Seru Giran. Su frase "No se dan cuenta que compongo mejor que todos, canto mejor que todos, toco mejor que todos" era aplicable en 1987. Hoy, lamentablemente para un artista que nos dio tanto, no.

Etiquetas:

18.11.07 

Dos frases de domingo

“Yo tengo el sonido de la guitarra grabado en los huesos”. Skay Beilinson, Página/12.

"No se dan cuenta de que compongo mejor que todos, que canto mejor que todos, que toco mejor que todos". Charly García, Clarín.

No sé por qué será, pero una frase me parece la declaración de principios de un veterano con convicciones firmes. La otra, el ridículo alarde de un viejo decadente.

Etiquetas: ,

15.11.07 

Talento

"Vi Peter Capusotto y sus videos, pero se reiteró muchísimo. ¿Si me siento identificado con Pomelo? Bueno, uno siempre está expuesto. Es la regla. No estamos hablando de un artista que haya tenido mucho éxito. Hay un target que surgió a partir de un montón de años de permanencia. No está mal que él trate de ironizar pero yo creo que hay montón de ironía dentro de él mismo hacia él mismo. El talento no está en todos lados. Entonces, cuando uno no lo tiene hay que inventarlo. Me parece que ése es el resultado final".

Lo dijo hoy en Clarín Espectáculos Juanse, líder de Ratones Paranoicos, banda que -como es público y notorio- jamás se reiteró. Es cierto, flaco, el talento no está en todos lados. Especialmente dentro de vos mismo.

Etiquetas: , ,

14.11.07 

La lección de rock

(Publicado hoy en Página/12)

Es inevitable. Escuchar los 24 tracks que componen la colección de 2 CD, pero sobre todo prestar atención a las 20 performances que componen el DVD, llevan a la conclusión de que todo aspirante, incluso todo músico profesional dedicado al rock, debe ser obligatoriamente sometido a la misma experiencia. Es una cuestión educativa, algo que puede resumirse en la frase “¿Querés tocar rock? Bueno, primero estudiá a Led Zeppelin. No es ninguna novedad, pero reencontrarse con la banda de Robert Plant, Jimmy Page, John Bonham y John Paul Jones en formato digital hace que hasta aquel que conoce su carrera al dedillo no pueda dejar de sorprenderse, exclamar una y otra vez, con perdón de la definición poco académica, pero qué banda del carajo que eran.

La cajita se llama Mothership, nuevamente producida por Page –quien había hecho el mismo trabajo para la serie Remasters– y, quedó dicho, es lisa y llanamente una biblia de rock and roll, una demostración de que a varias superestrellas del mundo musical de hoy les falta tomar mucha, pero mucha sopa para llegar siquiera a los talones del dirigible inglés. En un bonito digipack que incluye un notable ensayo del periodista David Fricke, fotos y toda la data sobre fechas y lugares de grabación, el álbum recorre esa alucinante sucesión que comenzó con Led Zeppelin y Led Zeppelin II (1969), discos separados por apenas diez meses que pusieron una piedra basal en el heavy rock (las otras corrieron por cuenta de Deep Purple y Black Sabbath) y que aquí están representados por títulos como “Good Times Bad Times”, “Communication Breakdown”, “Dazed and Confused”, “Babe I’m Gonna Leave You”, “Whole Lotta Love”, “Ramble on” y “Heartbreaker”. El CD 1 se completa con perlas de los discos III (1970) y IV (1972) que incluyen a “Rock and Roll”, “Black Dog” y, cómo no, “Stairway to Heaven”, de la cual Fricke apunta, al estilo Wayne’s World, que “se volvió demasiado popular, tanto como para que te echen de las tiendas de instrumentos por tocar el arpegio inicial”. El disco 2 completa el viaje de Houses of the Holy (1973) a In through the Out Door (1979), con el grupo explorando nuevas profundidades en “D’yer Mak’er”, “No Quarter”, “Nobody’s Fault but Mine”, “Achilles Last Stand” y la monumental “Kashmir” de Physical Graffiti (1975).

Pero el plato fuerte, claro, está en el tercer disco. El DVD que completa Mothership es un resumen del doble Led Zeppelin DVD... pero un resumen sustancioso, dos horas, veinte canciones y un recorrido que va de un mísero teatrito de los comienzos, con la gente acodada en el borde del escenario, a los estadios llenos de esas giras monumentales por Estados Unidos que el grupo encaraba sin dejar de beber como cosacos, curtirse todo lo que cayera cerca y hacer visitas al estudio para seguir grabando. Ver en vivo a Zeppelin, sin los saltos de celuloide quemado de aquellas trasnoches en el Lara o el Ritz y con la posibilidad de darles rosca a los parlantes hasta espantar a los vecinos, termina de darle dimensión a lo que la banda hizo en solo doce años. Allí están los numeritos de Page y su arco de violín en “Dazed and Confused” o la lección de slide en esa topadora sonora que es “What Is and What Should Never Be”, la Gibson Les Paul por las rodillas que tan bien supo recrear un tal Slash, o el demoledor combo Page-Bonham para “White Summer”; allí puede apreciarse, por siempre joven, la estampa de Plant, bien frontman con el trío desatando un infierno a sus espaldas, pecho al aire y bulto marcado en unos yínes a reventar, y esa garganta prodigiosa capaz de reproducir en vivo los desvaríos vocales de “Whole Lotta Love”.

Y un necesario párrafo aparte para el motor ocho cilindros de Led Zeppelin. Basta ver la performance del Bonzo Bonham en “Moby Dick” para reconciliarse con la setentosa idea del solo de batería, verlo aporrear parches con brutal contundencia, precisión y ejemplar sentido del ritmo, para reconfirmar la idea extrema de que no hubo ni habrá baterista parecido en el rock. Y una reivindicación para John Paul Jones, inevitablemente eclipsado –ese karma del bajista– por el carisma de los otros tres: un tipo que también fue parte fundamental del grupo, por su aporte en las teclas y por seguirle el tren al batero salvaje, tan firme y efectivo en lo suyo como para disculparle ese peinado Boluda Total con el que se lo ve a veces.

A fines de este año –dependerá del dedo fracturado de Page– habrá una reunión para homenajear a Ahmet Ertegun, el tipo que los hizo firmar para Atlantic. Pero hasta el más fan sabe que será una única cita nostálgica, y que allá atrás habrá un Bonham junior. Como demuestra Mothership, Led Zeppelin fue irrepetible, un huracán de sangre, sudor y electricidad atronadora, material de leyenda. Una indispensable lección de rock and roll.

Etiquetas: ,

12.11.07 

Ceferino

Es, por decirlo de alguna manera, curioso. Viene la Iglesia y, en nombre de la evangelización, asociada con los milicos, arrasa con toda cultura indígena, se apropia de sus tierras, utiliza a los indios como mano de obra regalada para sus fastuosas iglesias de provincia y les da Jesucristo por la cabeza, con palabra, garrote y látigo, hasta dejarlos mansitos y bien cristianos. Unos cuantos años después, beatifica a Ceferino Namuncurá y así consigue notas de primera plana con el primer indígena santificado por el Vaticano. Ma' que santificaciones: devuélvanles sus tierras y sus dioses, purpurados hijos de puta.

Etiquetas:

6.11.07 

Offline

No esperan demasiada actualización en los próximos días. El autor se va offline de la vida habitual.
Salud.

 

Un clip

Fieles a su costumbre, anoche Peter Capusotto y Marcelo Iconomidis desempolvaron una de esas perlas que rara vez se ven: la incendiaria versión de "Summertime blues" que en los '60 hizo Blue Cheer, un limadísimo power trio de San Francisco que luego se perdió en la noche de los tiempos. Rock and roll, nene!!

Etiquetas: ,

5.11.07 

Una copa en la vitrina

(Publicado hoy en Página/12)

Tiene su lógica: lo que era rumor se terminó convirtiendo en rugido. En la noche del sábado, cuando Gustavo Cerati saludó a 65 mil personas con un aparentemente descuidado “Bienvenidos a casi el último show”, ya hubo un clamor generalizado. Y cuando el cantante y guitarrista lanzó que “esto es fresquito, recién llegado: 21 de diciembre”, ni siquiera faltó que sonara el primer acorde de “(En) La ciudad de la furia” para que todo el Monumental estallara. Con esa frase, Cerati convirtió los trascendidos en versión oficial: Soda Stereo ya puede colocar en su vitrina la copa por el record absoluto de shows en el estadio de Núñez, superando la serie de cierta banda llamada Rolling Stones en 1995 y 1998. Con lo que aquello de Me verás volver ya puede ser inmortalizado como Me verás arrasar, y el célebre interrogante de “¿hasta dónde llegaré?” ya tiene una (contundente) respuesta.

La confirmación de la sexta y última cita, cierre de la gira –mientras permanece, aunque con menos crédito, ese otro rumor que habla de un show gratuito en la 9 de Julio– no fue lo único destacable de la quinta fiesta del trío en River. Se llevó los títulos principales, es cierto (había que ver la fiebre de mensajes de texto desatada en el acto por la frase de Cerati), pero para quienes habían estado en el fin de semana del debut fue evidente que el primer rodaje de la gira, los shows porteños, en Chile y Ecuador, ya hicieron su efecto. La lista de canciones se mantiene casi inalterable, pero hay sutiles diferencias en la actitud de escenario: superada la etapa crítica del arranque, Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti parecen empezar a disfrutar cabalmente ya no solo del evento histórico, sino de lo que sucede ahí arriba, ese acto íntimo presenciado por miles de personas que, a medida que encuentra los cauces naturales del placer de tocar, se traduce en una mayor cohesión y potencia.

¿Suena mejor, entonces, este Soda Stereo que el de hace un par de semanas? Difícil saberlo con los remolinos de viento que atormentaron al ingeniero de sonido Adrián Taverna (y al público, claro) el sábado, pero de todos modos no se trata de una cuestión específica de sonido. La demostración de que el motor está cada vez más a punto pasó por las tremendas versiones de “Hombre al agua”, “Final caja negra”, una “Persiana americana” verdaderamente monumental, “Un millón de años luz”, la cancha temblando por “De música ligera”, ese momento de electricidad palpable en el aire que es “No existes” o la delicadeza de “Fue”, con el estadio convertido en arbolito de Navidad colmado de luces celulares, y no solo de la marca auspiciante. O por los espacios de juego con la gente en “Picnic en el 4 B”, o el auténtico arrebato de Cerati en “Sueles dejarme solo”, cuando, poseído por un espíritu Townshend, le arrancó a su guitarra todo un infierno sonoro y terminó lanzándola al piso. Si los detractores de Soda Stereo apuntan a la estudiada profesionalidad del grupo en escena, allí no hubo mayor ensayo, sino un brote de adrenalina provocado por la tormenta que el grupo estaba desatando.

“Me gustaría dedicarle a alguien todo esto que nos está pasando, que es verdaderamente increíble”, arrancó el líder en la primera tanda de bises, cuando “Cae el sol” había dejado paso a una cita del “Here comes the sun” Beatle y se preparaba la apoteosis de “Prófugos”. “Tenemos orgullo de haber nacido acá, donde hay muchos músicos realmente geniales. Esta es la mejor profesión del mundo, ¿no? Entonces, me gustaría dedicarle esto a todos los músicos increíbles que tiene este país, y que ojalá esto también sirva de algo para todos ellos”. El mensaje tiene su razón de ser. Más allá de que la fabulosa serie de seis estadios, cerca de 400 mil personas, tiene que ver con el regreso de una banda capital en la historia del rock argentino, no deja de resultar alentadora esta demostración de convocatoria de la música joven, esta capacidad de movilización en tiempos en que el rock de base vive acosado por la asfixia de no tener lugares para tocar ni lugares de expresión más allá de lo marginal o lo excesivamente sponsorizado. Sí, Soda es un fenómeno único, difícil de homologar con otras instancias y representantes del rock local. Para los músicos under, las cosas no cambian mucho por la heroica serie de Soda. Pero ese entusiasmo que baja desde el escenario también es contagioso, viene a recordar que esos tres tipos nacieron en un pub inmundo y llegaron a la gloria y, más allá de las diferencias estilísticas, pueden servir como espejo. Hasta para el pibe que quiere tocar rock duro y no melodías pop, ser un recordatorio de que, con una guitarra en la mano, cualquier sueño es posible. Hasta “ganarle” a los Stones.

Etiquetas: ,

2.11.07 

Procanroles

Mientras en el otro suplemento le dan la tapa a "Mi florcita" y lo que vendrá en la cumbia 2007, recomiendo leer la muy buena nota de Federicio Lisica en el NO de esta semana.

Etiquetas: , , ,

1.11.07 

Peter

Me invitaron a participar en Tiene la palabra, con Diego Capusotto como invitado... y no puedo ir. Me quiero matar.

Etiquetas:

Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
Prontuario
Powered by Blogger
Creative Commons License
Este blog está bajo una licencia Creative Commons Argentina.