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22.12.07 

La leyenda de la pelada que llegó de Italia

(Publicado hoy en Página/12)


Comenzar el recordatorio de la figura de Luca Prodan con una anécdota personal no parece tener ninguna lógica, pero hace al caso. En 1983, este cronista debutaba en el mercado laboral con un puesto de cadete en una agencia de publicidad: allí, en el reducido cubículo de Expedición, abundaban los lunes en los que otro chepibe apodado El Prócer llegaba, se tiraba en una silla, achicaba los ojos y soltaba: “El sábado fui a ver a la banda del Pelado”. Lo que seguía era una larga perorata sobre el irresistible encanto de un grupo que tanto podía pasarte por encima como largar un reggae hipnótico de diez minutos de duración, puntuado por encendidos discursos en italiano. Porque el Pelado era italiano aunque también cantaba en inglés, abundaba El Prócer, y de vuelta al Pelado y al convencimiento de que quien se perdía a Sumo se estaba perdiendo la mejor banda del país.

Que en 1983 la progresión del relato fuera del Pelado italiano a la increíble banda que lo rodeaba resultaba –ya entonces– una fiel síntesis de lo que significó, lo que aún significa, Luca Prodan para el rock argentino. Hay toda una generación que no vio al cantante en escena, pero no cabe ninguna duda de que Luca es un icono indiscutido de la patria rockera. La breve pero imponente obra que dejó Sumo sirve para realimentar esa convicción toda vez que se quiera encender la compactera, pero es también lo que sucede cuando un artista toma magnitud de leyenda. Y aunque es cierto que toda leyenda encuentra su mejor alimento en la necrofilia (no por nada se habla de la leyenda y la leyenda viviente), también ocurre que Prodan consigue transmitir en las grabaciones algo de la intensidad que tenía su presencia en vivo. El Prócer tuvo el privilegio de verlo en la escala de pub (¡El Prócer tenía una de las 300 copias de Corpiños en la madrugada!); este cronista recién vio a Sumo en 1986, cuando presentaba Llegando los monos, y le dejó una impresión indeleble. Luca se adueñaba del escenario y tenía un imán en la pelada, cantaba “Heroin” y se frotaba la calva y le ponía tal garra que más de uno quería que cerrara de una vez y al mismo tiempo que no terminara nunca. Y después pasaba el mozo con la bandeja, y de repente todo se iba al cuerno con “Fuck you” o “El ojo blindado”. Sumo ya era un grupo grande, capaz de llenar dos Obras en una época en que eso suponía un esfuerzo supremo. Y Prodan, hombre de mil lugares y cientos de viajes, había encontrado un lugar sólido como una roca.

La biografía es casi de dominio público: Luca Prodan, nacido el 17 de mayo de 1953 en Roma, hijo de un italiano y una escocesa, languideciendo primero en un exclusivísimo colegio escocés y estallando luego en la Londres punk, más devoto de Joy Division que de Sex Pistols (“A Sid Vicious lo conocí, era un idiota”, cita Pettinato en La jungla del poder), cargando con el suicidio de su hermana Claudia, de novio con la heroína; Luca buscando refugio en las sierras cordobesas junto a Timmy McKern, Germán Daffunchio, Alejandro Sokol y Stephanie Nuttal; Luca en Hurlingham, donde comenzó a cruzar su destino con Diego Arnedo, con Roberto Pettinato, Superman Troglio y Ricardo Mollo; Sumo debutando en el pub Caroline de El Palomar; Sumito, Ojos de Terciopelo y la Hurlingham Reggae Band; Sumo imponiéndose en una escena post Malvinas con Luca cantando en inglés. Luca compartiendo escenario en Cemento con los Redondos –ese otro calvito– en una inolvidable versión de “Criminal mambo” inmortalizada en casetes piratas de la época; Luca y los tres discos oficiales de Sumo, que modificaron las coordenadas del rock hecho acá. Así dibujada, la historia parece lineal, un argumento cinematográfico: la ignominiosa adaptación televisiva con Luis Luque, el fracaso de películas como Luca vive de Jorge Coscia, demuestra que nada en la vida de Prodan fue lineal. Que Luca, el documental que Rodrigo Espina acaba de estrenar en el circuito rockero, dibuje el mejor retrato del músico apelando a su propia voz guardada en cintas de valor incalculable, es otra confirmación. El problema con las leyendas es la manera en que confunden persona y personaje.

Una noche en New York City

El big bang de Sumo tuvo lugar en la paz cordobesa en 1981: a la luz del rock argentino modelo 2007, no es una exageración hablar de prehistoria. Apelando a la convención de que todo comenzó en 1966 con los náufragos de La Cueva, parece claro que el movimiento local apenas si se estaba probando los largos. Han pasado más años desde la muerte de Luca que los que el rock tenía de existencia cuando el italiano aterrizó en este país, encontrándose con una escena extraña. Prodan, testigo presencial de un momento clave en la escena inglesa –en la historia de la música contemporánea–, cayó en un medio que sufría las consecuencias de la ubicación geográfica, años de mordazas culturales e inestabilidad económica. El, que había visto cómo la ola punk y postpunk habían barrido con el mito hippie y la artificiosidad sinfónica, no podía entender las variables que movían (pequeñas) multitudes aquí. Resulta curioso que Luca haya dedicado más de una parrafada ofensiva a Virus, que en ese 1981 ofrecía el único rapto de modernidad, la única sintonía fina con lo que sucedía en el resto del mundo, en su debut Wadu Wadu; por fuerza, debía resultarle más vomitiva la abundancia de ensambles de jazz rock que el instinto new wave de los Moura.

Para cuando Luca bajó de Córdoba a Buenos Aires, dejando tras de sí las artesanales grabaciones que luego se editarían como Time fate love, algo estaba empezando a cocinarse, y Sumo sería un ingrediente necesario. Justo antes de la Guerra de Malvinas, el entonces periodista Pettinato se encargó de amplificar, a través de Expreso Imaginario, el efecto que los shows del grupo en general y el cantante en particular producían en el público que los seguía por pubs y clubs de barrio. El 20 de marzo, el festival Rock del sol a la luna en el estadio de Estudiantes de Buenos Aires incluyó a Sumo (con la palabra “London” entre paréntesis) en un cartel encabezado por Riff y Orions: el laudatorio comentario de Pettinato en la revista Le Cirque comenzaría a pavimentar su camino de ingreso a la banda, así como la actitud de Luca en escena (que se atrevió a desafiar a un intocable como Pappo a “correr una carrera tomando vodka”) empezó a instalar la imagen de ese tipo que se comía el escenario.

El delirio de Galtieri y sus secuaces y la prohibición de todo lo anglo solo puso un freno temporario al inevitable ascenso. Lejos de sintonizar con el pretendido espíritu general, Prodan se animó a salir a cantar con un colador en la cabeza, asegurar que “las Malvinas son italianas”, y que los italianos bombardearían a la Argentina con fideos. La única incógnita en el grupo fue impuesta por el mismo Luca, que en 1984 fue al reencuentro de su hermano Andrea en Túnez –donde rodaba una miniserie para la RAI–, se convenció de que en Roma y en Londres ya no había nada para él y volvió para terminar de consolidar la historia. Buenos Aires ya era otra cosa: caída la dictadura y con la efervescencia cultural producida por el regreso a la democracia, Sumo encontró un terreno mucho más fértil. Bastó que Walter Fresco los viera un pub para que convenciera a CBS (hoy Sony BMG) de grabarles un disco. Ninguno de los músicos recuerda con mucha simpatía lo que fue grabar Divididos por la felicidad. Pero allí quedaron registradas nada menos que “El reggae de paz y amor”, “Mejor no hablar de ciertas cosas”, “Kaya” y “Debede”. Y bastó que en Radio del Plata sonara “La rubia tarada” para que el Pelado Italiano y los demonios que lo rodeaban dejaran de ser el secreto del Prócer y los acólitos de pub para convertirse en patrimonio general. La leyenda echó a andar.

El chabón de los monos

En el Suplemento NO del jueves pasado, el humorista Gustavo Sala ironizó sobre el mito fundado en esos años: así como una verdadera legión de gente afirma haber estado en los shows de Patricio Rey en La Esquina del Sol, Luca Prodan parece haberse tomado una ginebrita con una larga fila de confidentes ocasionales. Quizá tenga que ver con la célebre estrofa “Basta! Me voy rumbo a la puerta, y después al boliche a la esquina a tomar una ginebra con gente despierta”, o con la conocida costumbre del músico de trabar diálogo con una variopinta galería de personajes urbanos. Lo cierto es que, a partir de ese 1985 y especialmente en 1986, el pelado dejó de ser un secreto. Si la grabación de Divididos por la felicidad había sufrido las consecuencias del apuro, de la inmediatez de aprovechar esa oferta de un sello major, el segundo disco vino a marcar un punto mucho más alto, y el más parejo nivel compositivo del calvo cantante. Fogueadísima en el vivo, la banda entró con otra seguridad al estudio: que el estudio fuera Panda, que el ingeniero fuera Mario Breuer en lugar de un señor de guardapolvo acostumbrado a hacer un mero registro correcto desde lo técnico, ayudó a que Llegando los monos sea lo que es. Un disco tan potente como “El ojo blindado” o “Nextweek”, tan profundo como “Estallando desde el océano”, tan oscuro como “Cinco magníficos” y “Heroin” y tan entrador como “Los viejos vinagres”, ese otro himno, “Que me pisen” o “No good”, para recordar a todo el mundo lo bien que Sumo tocaba reggae.

Casi todas las versiones coinciden en señalar que el proceso de grabación de After chabon se pareció bastante a un parto, en especial porque ese último año Luca se dejó ir. Sus compañeros de banda estaban habituados a esa sensación de “Luca se va a morir”, pero la vida del Pelado se desbarrancaba de modo ostensible, como si se hubiera dado por satisfecho con todo lo logrado en Argentina después de haber dado todo por perdido en Europa, y ya no le interesara demasiado nada. Eso lleva a cierta suposición de que After chabon es más flojo, pero en todo caso será más flojo en la apreciación de los músicos que vivieron su construcción o en el análisis de la prensa: para el oyente, Sumo se despidió con un álbum tan notable como para contener la contundente “Lo quiero ya”, el melancólico reggae “La gota en el ojo”, las gaitas de “Crua chan”, el galopante bajo de “Banderitas & globos”, la deforme versión de “Noche de paz” que años después copiarían los Die Toten Hosen y, claro, “Mañana en el Abasto”. La temática –y la belleza– de esa canción hace que se lamente también la muerte de Luca “justo cuando empezaba a porteñizarse en sus canciones”, pero la canción de un Abasto que ya no existe parece más bien otro de los recursos creativos de Luca, el mismo que, bajo el clima disco de “Hola Frank”, anuncia que se va a poner azul, que va a yacer en su cama.

En la noche del 21 al 22 de diciembre de 1987, Luca Prodan yació definitivamente en su cama, derrotado no por la heroína sino por una cirrosis. Hoy la pensión de San Telmo es declarada “de interés cultural”, el cementerio de Avellaneda aún recibe peregrinos que le dejan un botellín y la pelada italiana se multiplica en remeras, mochilas, carpetas, posters, tarjetas, cualquier pieza de identificación de un público al que no le importa no haberlo visto sobre tablas, en patas, transpirado, sangrando, frotándose la calva, apuntando con el dedo mientras advierte que “sería bueno que pidieras que la tierra se mueva”, aterrando y atrayendo: las canciones dicen lo suficiente. Y cuentan con la amplificación eterna de la historia y la leyenda, esa materia de próceres.

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Gran post, Fabregat. Esta banda impresionante lo merecia.
Abrazo cordial.

Hay pocos personajes que realmente me llegan y de una forma muuuy profunda...Joe strummer, Manu chao y este loco...

gracias por el post.

Ya se que el "que hubiera pasado si..." es un ejercicio inútil, pero no puedo evitar pensar que, si Luca no hubiera muerto, el panorama actual del rock nacional no sería tan lúgubre. Creo que Sumo alumbró un camino brillante que, por desgracia, murió con Luca.

Muy bueno como siempre.
SOlo queria aclarar que ayer en un homenaje de la fm de la boca pasaron el audio originald el famoso recital donde supuestamente Luca dice lo de "ahora vienen los putitos"
En realidad, se escucha claramente que lo de putitos lo dice cierta parte del publico y el dice "somos todos putitos entonces" en clara defensa.
Y lo de la entrevista que bardea a todos, era porque el ya estaba mal y siempre jodia pero en realidad creo que fue mas una broma tipica dle tano.
saludos

yo fui al estudiantes de buenos aires, ese fest con riff, estaba alli ... en el stud, en el astros y en el obras ... y mas veces que vi a sumo ... hasta en canal nueve los cruce ... falto nombrar el encuentro con carlos galanternik y calamaro para grabar años de milanes, una grabacion que emociona por lo que entrega luca en un ocho pistas y haciendo trova cubana, no ?
siempre me llama la atencion cuando la escucho en alguna radio que se acuerda de pasarla ... sin publico, sin sumo ... y los huevos que le pone a ese grito "shiiiiiiiine" ..... 20 años !!

Petra, anoche veíamos con mi mujer imágenes de Sumo en la tele y hablábamos de lo mismo. Ella me decía "sí, bueno, pero andá a saber cómo estaría hoy, mirá a Charly" y es cierto, pero de haber sobrevivido a su propio lifestyle tendríamos entre nosotros a un tipo cuyo talento era innegable. ¿Qué no daríamos por otros 3, 4, 5 discos de Sumo?

¿Alguien sabe si están exhibiendo o van a exhibir la película "Luca" en algún cine de Capital?

No encuentro info por ningún lado más allá del estreno de hace algunas semanas en el Roxy.

En el Roxy queda el próximo fin de semana, y después sale de gira por el interior.

Todos los que tuvieron la posibilidad de ver a Sumo en vivo ojalá tengan idea de lo afortunados que son, siempre digo lo mismo y no me canso: me hubiese encantado vivir esa época. Admirar al pelado en vida, pero bueno...toda nuestra generación que no pudo disfrutar de la grandeza de Luca, al menos escucha los discos, lee las entrevistas y siente que Luca va a vivir para siempre en nuestros corazones.

un abrazo

es verdad que HERBIE (de camisetas) es ROQUE C. ?
(eso tenes que saberlo, eduardo !!!)
y RINGO STARR sera pipo lernoud .... mmmmmm
Viste que ESPINA descubrio a LUCA en el festival de VELEZ, con NINA HAGEN, quer antes ni habia escuchado SUMO jamas !!!!
y CHILAROCK, superfan de SODA, quien sera ?
Fabre, revelanos la interna del periodismo blogger

Preguntador: estoy en condiciones de afirmar que no, Herbie no es Roque Casciero. Roque es lector de blogs, pero no tiene uno propio. Y no, tampoco Ringo es Lernoud.

Fede: aunque tuve la suerte de ver a Sumo, más de una vez me recriminé el no haberle dado pelota al Prócer en aquel momento, no haberlo acompañado en una de sus aventuras por los bolichones donde tocaban. Tuve cerca a un fan de esos que realmente los vieron "cuando eran 20", y sin embargo tardé un par de añitos en decidirme a ir a un show. Con los Redondos me pasó algo similar: un sábado de 1983 pasé por la puerta de La Esquina del Sol. Pero la chica con la que salía tenía orden de sus padres de volver a casa antes de la 1 de la mañana, y seguimos de largo. Recién los vi en 1987 en el Teatro Fénix de Flores, y ya éramos bastante más que 20.

Eduardo: el artículo es lo de lo mejor que leí sobre luca en los últimos años. Hay tambien una historieta- creo que de rep- que salió en Página hace montón de años, donde aparecía el angel de luca (y decía algo así como "a mi me gustan los chabones simples, ginebrita"). Nunca la pude volver a encontrar ¿tenés idea de si existe?

Muchas gracias. Será que fue escrita con un cariño especial.

Ah, hubo un "Recepcionista de arriba" de Rep protagonizado por Luca, si no me equivoco se publicó en Humor (y fue reproducida varias veces en otros medios).

oh ... al principio no me llamaban tanto la atencion, ni luca ni redondos ... supongo que preferia waylers o ian dury , pero con el tiempo, poco tiempo, me fui entregando a esta banda mitologica ... los vi en el stud, en la cancha de estudiantes, en el einstein, mas que nada porque estaba ahi ... y claro que me gustaba un tipo como luca, despues supe que ademas era culto y educado, callejero y libre ....
cuando entraron los de palomar y petti se formo la superbanda que todos recordamos de obras ... yo los vi desde el costado del escenario fumando un porro, tambien nos cruzamos en canal nueve, en badia, en micros a mar del plata ... a los redon2 los vi en el 79 ... y en el famoso excursionistas del ballet censurado y erotico ricotero ... hay que hacer mencion de la forma en que ambos grupos se bancaron crecer (sumo mientras duro).... porque en obras y grandes me gustaron mucho ...
sumo y luca, redondos y indio, las letras, el rock, el reggae, el funk ... la suciedad ...
sin dudas le pusieron el moño a los ochenta ...
sin desmerecer a otros grupos que hicieron cosas lindas o grandes, como virus y soda y ... claro: RIFF ... riff y pappo ... otra gran vuelta en los ochenta ... le pusieron campera al rock argentino.
LIBERTAD DIVINO TESORO
en aquel momento el nucleo duro de los redo estaba formado por unos cuantos cagatintas de pagina12 , incluyendo a carlitos poli que despues seria archienemigo ... y SYMMS ... que merece muchos comentarios ... el enrique si quiere nos cierra la boca a unos cuantos, no ?
UN ABRAZO !!

buenisimo el post que me trajo mil recuerdos, al igual que la nota de la R.S.
en mi blog escribi acerca de esos recuerdos ya que mi hermano era el dueño de Caroline`s, un pub de ciudad jardin palomar y ahi vi por primera vez a sumo con stephanie en la bata .
genial recuerdo.
feliz año.

Edu, hermoso post... no se me ocurrió un adjetivo mejor. Me hizo recordar mis épocas de niño (yo tenía once cuando "Llegando los monos"), con la suerte de tener un compañero de primara con hermanos más grandes, con el que descubrimos desde Rockas Vivas, hasta Oktubre, pasando por supuesto por "la banda del pelado".
Un abrazo...

Por esto y mil cosas mas maldigo ser tan chica...

Lo que hubiera dado..aunque sea por escuchar unos segs de algun tema de Sumo en vivo (como de otras bandas de la época...o bueno, soñando mas, bandas anteriores tmb).

Yo ni siquiera habia nacido cuando Luca murio.

Muchas muchas gracias x la nota!

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  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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