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26.3.08 

Guitarras con caja de quinta

(Publicado hoy en Página/12)

“Nunca hicimos tan rápido un disco”, dicen que anda diciendo Michael Stipe en los días previos a la salida de Accelerate. Cierta o no, cuando terminan las once canciones, los deliciosos 31 minutos y fracción del decimocuarto álbum de estudio de REM, la frase parece tener correlato y sentido completo. Y no precisamente en el sentido negativo de “lo hicimos rapidito y sin ponerle mucho trabajo”: Accelerate tiene una urgencia, una honestidad y una actitud guitarrera que hace muy bien en prescindir de toda posproducción. Un nuevo disco de los veteranos de Athens es siempre una novedad a la cual se presta atención. Y cuando garpan, la novedad se vuelve buena nueva.

No debe ser fácil para un grupo como el de Stipe, Peter Buck y Mike Mills plantarse en el estudio (en este caso tres, en Berlín, Vancouver y su ciudad natal) y ver cómo se continúa una historia de casi 30 años. En este caso, REM parece haberse decidido por la faceta que hizo tan inolvidable aquel show del Campo de Polo en enero de 2001: salir al ruedo y tocar. Y acelerar, y si es necesario atropellar lo que se ponga delante. Será por eso que el disco que aparecerá el próximo 1 de abril es tan contundente, entrador desde “Living well is the best revenge”, una de esas canciones capaces de desatar catarsis, con esa potencia de pop guitarrero que se le reconoce al grupo desde “It’s the end of the world as we know it” y perlas similares.

Con ese background, el de una banda bien ensamblada, el grupo puede brillar en dos facetas fundamentales de su obra: la especial sensibilidad para construir canciones y la enorme personalidad de su cantante. Títulos que no concentrarán la atención del oyente en primera instancia, como “Sing for the submarine”, dan cuenta (otra vez) de la capacidad de Stipe para relatar cantando, tocar sutilmente ciertas fibras emocionales, vivir la canción mientras la entona. Esa “primera instancia” citada incluye ciertamente el single “Supernatural Superserious”, pero también “Man sized wreath”, luminosos midtempo con el ADN del grupo bien aplicado. O a la épica de “Accelerate”, un shot de adrenalina que marca la mitad justa del disco, preparando el terreno para la seguidilla de “Mr Richards”, el polvoriento clima de “Until the day is done”, “Horse to the water” y la apocalíptica “I wanna dj”, grabada en las épocas del anterior Around the sun. El disco se va en un suspiro, pero sabe dejar su marca.

Un último párrafo para la forma escogida a la hora de publicar el disco, que primero se dará a conocer a través de la red iLike (programa dependiente del Facebook): “Hacer debutar a Accelerate a través de Internet es mantener el espíritu y la inmediatez del disco”, dijo Stipe. “La forma en la que la gente accede a la música cambió en los últimos cinco o diez años. Pienso que o vas con la corriente o te quedás mirando: Yo prefiero estar en el campo, en lugar de estar sentado en las tribunas viendo qué pasa”.

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Se hacía necesario que llegara el nuevo disco del Movimiento Rápido de Ojos... mis oidos los estaban esperando. Bienvenidos una vez más.

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  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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