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9.3.08 

Sobre el malestar en la cultura

(Publicado hoy en Página/12)

“Yo voté a Sarkozy porque quise votar por el cambio. Pero la verdad es que no me gusta verlo todo el tiempo hablando, apareciendo en los medios, sacándose fotos... ya estoy un poquito harta de él.” Al día siguiente de escuchar esa frase de la señora parisiense, la tapa de Le Figaro muestra a un Sarkozy sonriente que vuelve a hablar del cambio, como intentando revertir esa tendencia que dice que en las elecciones municipales de hoy en esta ciudad arrasará el socialismo encarnado en el alcalde Bertrand Delanöe, en busca de un nuevo mandato que parece asegurado. Es sabido que la popularidad del presidente francés cayó en picada en los últimos dos meses, dilapidando el capital conseguido en las elecciones de 2007. Pero aquí en París no se trata únicamente de su tendencia a figurar, sino de esa vieja frase que habla del malestar en la cultura. Como un espejo de las inquietudes porteñas con respecto a Mauricio Macri, en estos días ciertos círculos parisienses no dejan de expresar su preocupación por una serie de medidas que, según interpretan, no pueden sino ir en detrimento de la cultura, uno de los patrimonios más preciados del ciudadano francés.

“El presidente ya anunció reducciones en programas dedicados a las artes, porque dice que la prioridad son los programas sociales. Yo creo que si el dinero debe salir de algún lado, no debe ser de la cultura”, dice un joven estudiante de cine que acaba de participar de una manifestación en el barrio de St. Germain-des-Près, con una remera blanca que exige que no se reste “un solo euro”. Esa caracterización de “un euro” tiene que ver con una promesa que el presidente hizo a la hora de anunciar una de sus medidas, la eliminación de la publicidad en los canales de radio y TV públicos a partir del 1º de enero de 2009. “Cada euro que no ingrese por la publicidad será reemplazado por otro euro”, afirmó el mandatario, y en la ronda de entrevistas –oficiales y extraoficiales, planificadas y no tanto– que Página/12 sostiene en estos días en la capital francesa pueden pulsarse diferentes estados de ánimo al respecto. Teniendo en cuenta que un porcentaje de esos ingresos se destina a financiar toda clase de actividades culturales (para el funcionamiento de los canales de TF y emisoras de Radio France, para el impulso a la producción cinematográfica y teatral, etcétera), la pregunta sobre qué sucederá en ese futuro no tan lejano es casi de libro.

Así, en el Consejo Superior del Audiovisual (comparable al Comfer argentino) parece respirarse un aire de tranquilidad, una confianza similar al “Dios proveerá”; un funcionario de segunda línea del Centre National de la Cinématographie admite que no son pocos los que se preguntan de dónde saldrá ese euro de reemplazo, que algunos suponen directamente utópico. “Si es tan fácil conseguir ese euro, ¿por qué no lo destinan directamente a los programas sociales, que por supuesto son necesarios, en vez de quitárselo primero a la cultura?”, insiste el muchacho de remera blanca en el Boulevard Raspail. En Radio France, un conglomerado público con cinco mil trabajadores que integra seis radios nacionales, 41 regionales, dos orquestas y un coro, el ingreso por impuestos relacionados con la publicidad supone el 8% de un presupuesto de 45 millones de euros anuales. Allí también se acepta que el debate está abierto, pero no hay mayores respuestas ni se arriesgan predicciones, y se descansa en el hecho de que ese 8%, al cabo, no es una porción que signifique necesariamente una catástrofe.

En el Sindicato Nacional de Periodistas (SNJ, por Syndicat National de Journalistes), en cambio, la lectura es bien diferente. Mario Guastoni, director de Relaciones Internacionales, deja claro que para el gremio es un tema central, y en el que la posición es bien clara: “Sarkozy insiste con el euro que reemplazará al euro faltante, pero sigue sin aportar la prueba de que puede conseguir el dinero necesario. De hecho, él mismo dijo que las cajas del Estado están vacías. Con lo que no entendemos por qué hace esto, y por qué toma esta decisión en solitario, sin consultarlo con ninguno de los actores involucrados”, explica el veterano periodista de origen italiano. Hace dos semanas, el reclamo provocó una huelga de 24 horas en la TV pública que causó el levantamiento de varios programas: sólo se emitieron los noticieros. Sarkozy recibió a los representantes del sindicato, pero el tema sigue empantanado. “Toda la publicidad que está en el servicio público en este momento se derivará a dos canales privados, el TF1 y el TF6. Y estamos hablando de mil millones de euros anuales”, dice Guastoni.

En este estado de las cosas, la elección de hoy en todo el país, aunque sea a nivel municipal, supone un desafío fuerte para la postura de Nicolas Sarkozy frente a la cultura. Como señaló a este diario el legendario periodista y hoy también asesor político Jean Luc Mano, el primer interrogante público al que fue sometido Sarkozy fue, dada cierta inacción inicial y su sonada telenovela con Carla Bruni, “si le sentaba el traje de presidente”. En estos días, el panorama en las calles de París, en los pasillos de los medios y en los ámbitos donde se produce la cultura en general hace pensar que tendrá que dejar la corbata y conseguirse un traje de combate.


Manifiesto y reclamo

El conflicto entre los trabajadores del arte y la cultura y el gobierno de Nicolas Sarkozy estalló a fines de febrero, cuando apareció en el diario Libération un manifiesto encabezado por el lema “Artistas, especie en peligro”. Allí, artistas y representantes sindicales pidieron al presidente un relanzamiento de la política de Estado y un mayor aporte económico, advirtiendo que “numerosas compañías teatrales, de danza y de circo, así como centros de creación, padecen las consecuencias de la falta de medios financieros”. Ante el riesgo de recortes en el presupuesto estatal destinado al sector, los artistas realizaron una marcha multitudinaria frente al Ministerio de Cultura. El hecho tuvo además un rebote espontáneo en el interior del país, y se produjeron manifestaciones en Marsella, Toulouse y Orléans.

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Excelente la nota, a mi parecer.
Es un tema en el que habría que hacer mucho hincapié, porque es la cara más externa, más visible, de todo esa ideología asquerosa de fachos..
Igual, que se quede tranquilo, que no escatima en hechos para que comprobemos sus verdaderos objetivos..
Trayendo algo relacionado, como habrá sido que haya despedido tantos "ñoquis", si recién ahora está haciendo un censo para saber si existen?? Que raro, habrá ido a un vidente seguramente...
Entre paréntesis, por un conocido, me llegó que entre la gente a la que le "fue suspendido el contrato" (como le gusta llamar a su ministro de Culturismo a los despedidos), echaron al tipo que proyecta las películas en la Sala Lugones del San Martín...
Para terminar no me quiero olvidar de todos los talleres culturales que se dictan a muy bajo precio, o gratis de teatro, literatura, y otras yerbas.
Me parece bárbaro que le des tanta bola Eduardo a cuestiones como estas.

Muy buena la nota, Eduardo. Los dos temas son terriblemente interesantes. Aunque, claro, de los dos, me sorprendió sólo el primero.

"Sacarle dinero a la cultura" digamos que es una cuestión histórica de los gobiernos de derecha. Por lo tanto, eso no le llama la atención a nadie.

Tampoco sorprende que hagan desastres con la televisión (como Mauricio con Ciudad Abierta, que tenía buenos programas).

Lo raro del asunto es que una cosa es masacrar un canal cortándole el presupuesto...y otra es masacrar el presupuesto cortándole la publicidad. Eso es lo que al menos a mi me resulta más sospechoso y extraordinario.

Saludos

Lucas

Hay un mérito en la derecha europea que nos aventaja: allá creen que el aporte privado a los medios públicos es dinero que se podría gastar en los medios privados y así alejar al aparato público de la búsqueda de competencia y rating, privilegiando un contenido de mejor calidad y menos chabacano.
Nuestros dirigentes de derecha cosnideran, por el contrario, que a los medios públicos hay que someterlos a la competencia con los privados también en la búsqueda de anunciantes. Desde el menemismo para acá, TODOS los gobiernos vienen analizando cómo apoyar menos y librar al mercado mas de esos medios que les toca manejar.

Lo bueno de leer este tipo de cosas es que uno se da cuenta que en el primer mundo también están alertas y pendientes de que las decisiones de los políticos no perjudiquen a la sociedad. Y cuando sucede también dan pelea. Creo que la diferencia reside en que esas objeciones encuentran vías para ser escuchadas y respetadas.
Bueno, nada que no se haya dicho antes, pero bueh...

Sin dudas la cultura es un sector vulnerable y cuando se puede, se lo joroba. Saludos

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  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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