31.5.08 

El testigo

"El rock fue expropiado por los intereses masivos, las corporaciones discográficas, los grandes productores y los vendedores de gaseosa, cerveza y teléfonos celulares, que están promoviendo todo lo que el rock fundacionalmente combatió: la masificación, la idolatría y el consumismo. Entonces, yo entiendo que ahora haya que cagarse en el rock, porque lo que se hace en su nombre es mentira, y tiene una faceta contraproducente." Lo dice Miguel Grinberg en la entrevista realizada por Cristian Vitale en el Página/12 de hoy por la reedición de Cómo vino la mano. En la nota, además, pusimos un fragmento de la "Carta a los músicos de 1980" de Claudio Gabis, que tiene una actualidad escalofriante.

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28.5.08 

Crustáceos en celo

Amigos del Ultimo Momento de Clarín: la última vez que miré en el diccionario, las ballenas eran mamíferos del orden de los cetáceos.


 

Calenturas

A veces me olvido de que en este blog nunca tuve intención de darle prioridad a temas políticos: es la agenda y la coyuntura, y la calentura que a veces te agarra mirando la tele, viendo ciertas cosas, teniendo que tragarse ciertos sapos, lo que hace que se terminen colando. Me basta leer los comments del post anterior, saber que van a seguir, que va a haber varias peleas cruzadas y más de un insulto, para tenerlo presente y recordar que la próxima calentura mejor la descargo en reuniones privadas. Siempre va a ser mejor discutir sobre música...

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27.5.08 

El bien del país

Dijo Alfredo de Angeli: "Lo hacemos por el bien del país".

No, grandísimo hijo de puta. A partir de mañana, otra vez, a mí me van a salir más caros un montón de alimentos mientras mi sueldo se queda en el mismo lugar. Enarbolá las razones que quieras y hasta alguna en la que podemos coincidir, pero el "lo hago por el bien del país" metételo profundamente en el orto.

(Update del 29 de mayo: para bajar un poco los decibeles, recomiendo leer esta columna de Mempo Giardinelli)

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Plagio conceptual

Los tipos se llaman The Hoosiers, son de Reading y su disco debut, The Hoosiers & the trick of life, está bastante bien. Pero en estos días escuché un par de veces el nuevo single, "Cops and robbers", y su título no solo me hizo recordar al clásico de The Clash "Police and thieves" sino que además no pude evitar pensar una y otra vez en "The lovecats" de The Cure. No es que el tema sea igual: podría decirse que es como un aire de familia.

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26.5.08 

31 años atrás

"Yo veo esto desde dos ángulos. Por un lado me parece bárbaro que hoy en día sean aceptados normalmente los recitales y que los pibes entiendan que eso no es perder el tiempo, ir a un recital en vez de ir a bailar con una mina. Por otro lado, lo que no me parece bárbaro es un montón de cosas informativas que hay, hijas de puta. Las cosas que se dicen en las revistas me parecen tremendas, en Pelo, en Expreso Imaginario... me parecen terribles. Esas revistas son formativas, no son informativas como Antena. Esta no es un peligro porque solo cuenta que la vedette tal salió con este tipo esta semana. Pero cuando una revista pone una escala de valores respecto al arte y encima escriben tipos que no entienden un carajo de música y que hasta tienen mala información de las cosas que le dicen, eso es muy jodido. No te olvides que una revista como Pelo sube o hunde a un tipo como se le canta. El año pasado era una cosa increíble con Espíritu, que hizo tres recitales en su vida. El primero y el segundo eran el mejor conjunto que había en todo el mundo. En el tercer recital decían que 'ya empezaban a andar mal'. ¿Ya en el tercero tocaron mal? ¿Ya ahí eran fríos? ¿O siempre fueron fríos? Y se los bajó, nunca más se habló de esos chicos. Ni siquiera te hablo de la música de Espíritu, que no viene al caso. Y en la época que le empezaron a dar manija a La Pesada del Rock'n'roll, fue terrible. Nunca escuché yo una cosa peor que esa. Y en la época en que lo inventaron a Pappo... no sólo en esa revista, en mil lados. Lo de Pappo, fue tan terrible cómo lo subieron, como tan terrible cuando lo bajaron, que de un número al otro empezaron a decir que era un turro, un mentiroso. No hay que darle tanto castigo al asnto, después de todo hay mucho tiempo para darse cuenta qué tipo es una mierda o no. ¿Para qué hacer tanta bandera de ponerlo primero como un dios, lo que encima hace comprar discos, hacer comparaciones? (...) Me da odio cuando hablan y no entienden un pito, cuando no fundamentan lo que dicen. Pelo, en siete años de vida que tiene, nunca en su vida hizo un comentario ni mencionó a un tipo que se llama Piazzolla. La mayoría de los músicos de rock no tiene un solo disco de Piazzolla en su casa, ni conocen la obra de él, nadie. Entonces, un día -hace un año- les dije a los de Pelo: '¿Por qué no ponen a Piazzolla en la tapa, que está acá?' Y Ripoll me dijo: 'Yo la revista la hago para los boluditos'. Entonces, ahora de repente Piazzolla apoya al rock, y salen todos hablando..."


El párrafo pertenece a Litto Nebbia, entrevistado por Miguel Grinberg en 1977, y demuestra que ciertas discusiones en el ambiente no son precisamente nuevas. Está incluido en el libro Cómo vino la mano, que acaba de ser reeditado por la editora Gourmet Musical, y podría decirse que es de lectura obligatoria.

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22.5.08 

Un Oscar para Sala




(Publicado hoy en el Suplemento NO. Se recomienda, además, leer la nota de tapa sobre los sobrevivientes de Cromañón)




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21.5.08 

Medidas extremas

Bien en su estilo, la noticia del UM de Clarín encabeza con "Afirman que si es necesario derribarán el tramo que une la 9 de Julio y la autopista 25 de Mayo". En la nota, el director de transportes de la Ciudad Guillermo Krantzer dice que si los estudios que se están haciendo determinan que ese tramo -donde primero cayó una tonelada de limones, luego rollos de chapa galvanizada y ayer, láminas de aluminio- "no es apto para vehículos pesados, se tomarán las medidas que sean necesarias, incluso tirarlo abajo". La pregunta me parece bastante idiota, pero debo hacerla: ¿no es menos complicado prohibir el tránsito de vehículos pesados?

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20.5.08 

Sana envidia

No vale. El tipo compone canciones preciosas, se escapa del estereotipo uruguayo, gana un Oscar, edita un disco en vivo en el que desarma sus propias canciones y samplea al público en tiempo real para darles nuevas facetas y colores, y encima, como demuestra en esta entrevista que hizo Karina Micheletto en el Página de hoy, es inteligentísimo. No tengo problemas en confesarlo: envidio a Jorge Drexler.

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Unas fichas a Cerati - Páez

(Publicado hoy en Página/12)

El rock argentino no ha sido muy pródigo en cuanto a obras en colaboración. Existen, sí, infinidad de casos de artistas invitados, músicos que dan un aporte desinteresado a la canción del colega. Pero lo otro, el dúo que trabaja cabeza a cabeza en pos de un disco, deja apenas un puñadito de ejemplos: el La La La de Luis Alberto Spinetta y Fito Páez, los Colores santos de Gustavo Cerati y Daniel Melero, los dos volúmenes de Tango paridos por Charly García y Pedro Aznar, el Peso argento de Flavio Cianciarulo y Ricardo Iorio, ese Palacio de las flores que cranearon Andrés Calamaro y Litto Nebbia, pero al cabo sólo firmó el Salmón.

La reflexión viene a cuento de lo sucedido el sábado por la noche en Costanera Sur: a pesar de los esfuerzos por rebuscar en la memoria, este cronista sólo puede exhumar el brevísimo “Vietnam” (parte dos) de Nadie sale vivo de aquí para encontrar otro cruce Cerati-Páez. Una combinación que, dada la estatura de ambos y la naturalidad con la que se encontraron, termina llevando a la pregunta de cómo no sucedió antes: ya había sido una agradable sorpresa reencontrarse con un Fito electrizado, por añadidura recuperando perlas de su repertorio como “Lejos en Berlín”, “Gente sin swing” y “Taquicardia”, pero la intensidad con que el dúo abordó “Crimen” y “Puente”, y ese apoteósico cierre de “Ciudad de pobres corazones” no pudo menos que encender la fantasía, ponerle unas fichas a Cerati-Páez o viceversa.

¿Por qué no? Es probable que Fito y Cerati se hayan planteado lo del sábado sólo como un aporte más a la causa de ALAS, un golpe de efecto en uno de esos eventos hechos de golpes de efecto, necesarios para llamar la atención sobre un tema tan preocupante como la desprotección infantil en América latina. Pero... ¿por qué no soñar con un intercambio creativo entre dos tipos que han demostrado ser altamente creativos de por sí? En los albores de sus respectivas carreras, Fito Páez y Gustavo Cerati parecían correr por carriles bien distintos: uno venía del riñón de la segunda trova rosarina, integrando la banda de un Baglietto de look indisimulablemente hippie; el otro encarnaba una modernidad que venía a cambiarle la cara y el sonido a Buenos Aires. Cualquier diferencia se fue licuando con el correr del tiempo, a medida que uno y otro edificaban una obra en la que ya no había lugar para estereotipos. Hoy, Cerati y Páez suben a un escenario y ofrecen un set breve y contundente, prestándole los versos a la garganta del otro con apreciable espontaneidad y excelente resultado.

¿Por qué no reservar unas horitas en la sala de ensayo, y ver qué pasa?

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17.5.08 

El dúo

Lo mejor del festival ALAS, lejos, fue reencontrarse con un Fito Páez guitarrero y eléctrico, pero sobre todo con un Fito guitarrero, eléctrico y tocando "Lejos en Berlín", "La ciudad de los pibes sin calma", "Gente sin swing" y... ¡¡"Taquicardia"!! La combinación Fito Páez - Gustavo Cerati no ha sido muy habitual en la historia (un ligerísimo repaso me recuerda "Vietnam" de Calamaro, y creo que un show en la 9 de Julio por la lucha contra el sida), con lo que esa preciosa versión de "Crimen" y el tremendo cierre de "Ciudad de pobres corazones" ya debería estar colgándose en internet.

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14.5.08 

Convicción en diez canciones

(Publicado hoy en Página/12)

“No tengo interior para mostrar / tampoco soy espontáneo / Y por más que me bañe en humildad / se evapora al rato.” No importa si en “Yo anuncio” Adrián Dárgelos habla de sí mismo o si recurre a las conocidas mentiras del escritor: lo que importa, al cabo, es que sus letras siempre tienen algo. En rigor, el concepto debe extenderse a Babasonicos en su totalidad, una banda que nunca siente la urgencia de reflejar coyunturas de la realidad externa –lo que no significa que vivan adentro de un frasco–, sino que compone y ejecuta sus obras con su propia convicción artística y estética como único norte. Y así, los discos del sexteto siempre tienen algo. En este caso Mucho, que es el nombre de su noveno álbum (sin contar lanzamientos paralelos y alternativos, cosas en vivo y remixes), y una buena síntesis de la sensación que dejan diez canciones muy Babasonicas, al menos en el sentido de los caminos ensayados desde Miami o Jessico.

Mucho es un disco conciso y rotundo, de personalidad bien afirmada y con algunos títulos que se pegan de inmediato a la oreja del oyente: no puede decirse otra cosa de esa apertura con humildades que se evaporan al rato de “Yo anuncio”, la relajada invitación al baile de “Microdancing”, la preciosa, delicada “Cómo eran las cosas”, el pequeño himno pop de “Pijamas” o el eléctrico rockito “Estoy rabioso”, que hace honor a su nombre y deja otro par de versos que podrían ser autobiográficos o no (“A la mierda lo que piensen de nosotros/ a la mierda lo que digan los demás/ voy a escupirte entre los ojos/ te vaticino un futuro cojo/ y no vuelvo atrás”). Babasonicos, que viene remontando la cuesta anímica que significó la larga enfermedad y muerte de Gabo Manelli, prefiere exorcizar el dolor a través del mero y natural acto de hacer música y sin explicitar nada, aunque el cierre de “El ídolo” hable de fiestas a la hora de la muerte y regresos “en la piel de una canción”.

Si de canciones se trata, entonces, este disco lanzado primero a través de una marca de telefonía y luego en CD y formato digital no necesita más defensas que dejarlo sonar. Un método en rigor aplicable al grupo que a comienzos de los ’90 se animó a cuestionar –desde la música y desde la actitud– el estado de las cosas en el rock argentino, y que hoy puede celebrar el camino recorrido y la habilidad para reinventarse sin perder un ápice de personalidad. Es, precisamente, mucho.

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13.5.08 

Los padres del esperpento

Anoche, en el zapping previo al comienzo de Peter Capusotto, me crucé con un diálogo entre Moria Casán y Marcelo Tinelli. Ella se ufanaba de que su personaje Rita Turdero ya defendía hace veinte años a la cumbia. El se ufanaba de que ya en Videomatch, hace una punta de años, hacían no sé qué a favor de la cumbia. Me quedé tranquilo, la supervivencia de la cultura está asegurada.

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11.5.08 

Bruno

Tremenda, desgarradora contratapa de Osvaldo Bayer en el Página/12 de ayer.

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6.5.08 

Fiebre de lunes por la noche

Nicolino Roche y los Pasteros Verdes con su hit "Dame dame la zanganlaga"; Maxi Pequenino, pequeño emprendedor, echando luz sobre el secreto para triunfar en el rock ("No ser músico"); Tic Jagger, el nervio del rock, artista exclusivo de Pumper Nic; Quiste Sebáceo, el satanista que fracasa por zezeoso; Aarón Mastrodonato (a) El Loco Daisy May Queen; los inefables Bonzo Dog Doo-Dah y "Canyons of your minds", Deep Purple tocando "Hush" en la Playboy Mansion (de dónde sacás los videos, Iconomidis?); y el increíble, inolvidable, majestuoso Bombita Rodríguez, El Palito Ortega Montonero.

Capusotto: gracias por existir.

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5.5.08 

Charly 1982

Imposible olvidar ese 1982, aun para un artista con tantos años intensos: en marzo, Seru Giran se despidió en Obras. Apenas un par de meses después, en plena guerra de Malvinas, fui a mi disquería favorita de Flores y compré No llores por mí, Argentina, ese disco todo negro, con una fotito al pie y un poster de regalo que fue a parar a la pared de mi pieza adolescente: había salido ese mismo día, y ese mismo sábado por la noche escuché "No llores por mí" y "Popotitos" en el baile de Sport Time, el gimnasio de Carabobo al 500 que improvisaba fiestas a las que iba todo el piberío del barrio. Después, como si nada, con la rapidez y la fluidez con la que trabajaban los músicos entonces, ya estaba en las disquerías Pubis angelical/Yendo de la cama al living: que fuera un disco doble lo hacía especialmente caro (tengo la sensación de haber pagado la barbaridad de 45.000 pesos de la época, aunque la memoria podría estar engañándome), y además... ¿a quién le interesaban los instrumentales del film de Raúl de la Torre?

Yendo de la cama al living es casi perfecto. Es evidente que García alternó a propósito un tema fuerte / un tema tranqui, un balance si se quiere obvio pero que le da al disco ese equilibrio y ese encanto. Y cada vez que lo vuelvo a escuchar recreo la sensación de sorpresa auditiva que me produjo el rotundo tambor y la guitarrita de "Yendo...", el resumen-Malvinas de "No bombardeen Buenos Aires", la intensidad de "Puedo subir al cielo / puedo morir haciéndote el amor / pero me voy", el inesperado encuentro con Spinetta y Aznar y "Ese es tu walkman? / qué moderno que es..." de "Peluca telefónica", la pequeña coincidencia filosófica que encontrábamos con mis amigos en "Yo no quiero volverme tan loco". Hoy vuelvo a escuchar a García cantando (¡García cantaba!) "Ya no quiero vivir así, repitiendo las agonías del pasado" y me sigue emocionando. Todos consideramos a Clics modernos como el primer disco moderno de Charly (tanto que en un principio lo odié), pero en realidad Yendo de la cama al living cierra el 1982 de García con un salto al más allá, demasiadas cosas en doce meses.

En diciembre Charly presentó el disco en Ferro, pero no fui. Una lástima.

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1.5.08 

After nicotina

Me vuelve al recuerdo todo el tiempo el gran Lloyd Bridges en Airplane!, una de las mejores comedias idiotas de la historia, diciendo: "Mal día para dejar de fumar", "Mal día para dejar el alcohol", "Mal día para dejar las pastillas", "Mal día para dejar de aspirar gas"... ningún día parece bueno para dejar una adicción de años.

Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
Prontuario
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