« Home | La importancia de reciclar » | El testigo » | Crustáceos en celo » | Calenturas » | El bien del país » | Plagio conceptual » | 31 años atrás » | Un Oscar para Sala » | Medidas extremas » | Sana envidia » 

7.6.08 

Las deudas pendientes y las vereditas de Fitz Roy

(Publicado hoy en Página/12)

“Que el Teatro Colón no esté funcionando es un indicio de que las cosas no funcionan. Pido a las personas, responsables e irresponsables de esta triste realidad, que se den cuenta de lo que este teatro representa. Los laureles que supimos conseguir no son eternos. Hay que reconquistarlos todos los días”, dijo esta semana Daniel Barenboim, celebrando el centenario del Colón en un estadio de boxeo. El martes, en Caiga Quien Caiga, Gonzalo Rodríguez se metió en el Colón utilizando un estuche de contrabajo como caballo de Troya. Lo que se vio fue espeluznante: grietas en las paredes, valiosísimos libros tirados en un pasillo húmedo. “Un desastre”, dijo después Mauricio Macri como si no le tocara, como si el estado de las cosas hoy fuera también responsabilidad de la gestión anterior: firme en esa actitud tan argenta de descargarlo todo en los predecesores y prometer éxitos resonantes en el futuro inmediato. O no tan inmediato, a juzgar por el panorama en varias escuelas porteñas para el invierno.

El jueves volvió a postergarse el anuncio sobre la licitación para definir qué consultora convocará a cuáles empresas para realizar las nuevas refacciones. Si suena enrevesado y burocrático, es porque así es. Con el Master Plan archivado por irrealizable –no porque no pudiera hacerse, sino porque todos los funcionarios simularon que la suma de dinero necesaria para un trabajo tan preciso iba a aparecer mágicamente–, la perspectiva actual del Colón recuerda a aquellos años en los que la Biblioteca Nacional era un proyecto eterno: la culpa es de la gestión anterior, algún día se retomarán las obras, algún día abrirá. Mientras tanto, a nadie se le ocurre que hay que tomar ciertas precauciones. Por lo menos, no tirar los libros en cualquier lado.

También el jueves, los músicos y empleados del Colón expresaron su preocupación en un comunicado. La experiencia más a mano indica que deberán armarse de una paciencia similar a la que ponen en juego los teatristas independientes, sitiados por vacíos legales y problemas de interpretación de la restrictiva legislación puesta en marcha tras Cromañón. Su constante trajinar por despachos oficiales, sus quejas públicas, su periódico reclamo de que se contemple la importancia de una actividad históricamente fértil, necesitada de una visión diferente a la instalada tras el incendio del boliche de Once, no encuentran el eco que merecen.

A los funcionarios les encanta lustrar la chapa de ciudad culta que tiene Buenos Aires, esa bullente y multifacética actividad que la hace tan atractiva al turismo. Pero poco hacen a la hora de favorecerles las cosas a los verdaderos impulsores de esa identidad, como los teatristas o la Asociación de Coreógrafos Contemporáneos Independientes Cocoa-Datei, que lleva adelante un impactante festival de danza contemporánea con la fuerza de sus propios pulmones: “Los ministros de turno no están al tanto de la problemática de la danza, y siempre hay que repetir lo que necesitamos. Si hubiera una dirección a cargo del área se facilitaría todo”, dijo a este diario Gabriela Romero, presidenta de Cocoa. Ni hablar de la música en vivo, prohibida de hecho tras Cromañón y luego regulada con “permisos especiales” que se pudieron frenar sólo gracias a la tenacidad de la Unión de Músicos Independientes, que finalmente consiguió una declaración de inconstitucionalidad.

Mientras los músicos no tienen dónde tocar, los teatristas no se concentran en sus puestas sino en discutir una y otra vez con inspectores que no saben qué norma aplicar a una sala para setenta espectadores, y el Colón se cae literalmente a pedazos, la ciudad sigue mostrando afiches tan sentenciosos como los de la era Telerman. Ahora en otro color, ahora con la leyenda “Estamos haciendo Buenos Aires”. La frase tiene asidero, aunque cabe preguntarse qué Buenos Aires está haciendo la gestión Macri: en la calle Fitz Roy, a la altura de Palermo Hollywood, el gobierno de la ciudad al fin puso manos a la obra en el tema que de verdad requería resolución urgente, ampliando las veredas para que los boliches tengan más espacio para poner sus mesas. Un verdadero master plan.

Etiquetas: , , , ,

Hola...
nada que ver, no?
Pero ¡Felíz día!


saludos!

Muchas gracias!

muy bueno el blog

Había un lugar vacante en la vuelta olímpica. ¿Te lo guardamos o todavía te dura la bronca?

Feliz día por atrasado, por supuesto..
Y si, las vereditas, y sobre todo las de los importantes y cruciales bares de Palermo, son más prioritarios que la cultura, las escuelas sin gas, las villas miseria (ahora le va a salir el monstruo fascista que la mayoría de la gente de clase media /alta lleva adentro tan celosamente?).
Evidentemente hay una cuestión de prioridades.. parece que su asesor de imagen política, además de decirle que tomar medidas concretas es hacer propaganda, le aconseja que primero se tienen que "ocupar" de lo más visible, para que haya una sensación de cambio...
Esto es política o moda? Se trata, acaso, de generar sensaciones?

Y, entre parentesis, es genial el enfoque que le da canal 5 (o sea, canal 9, o sea Hadad) a la protesta de las frazadas. Escuchaba el otro día a la rubia periodista diciendo que es una verguenza porque "se le quita al ciudadano el derecho a circular libremente por las calles" en referencia al corte de calle. Pero dejate de joder!!! (vulgar o no, es lo que hay que decirle a esa infradotada).

Me gustan los periodistas que en cambio de festejar su propio día con pomposas editoriales (como yo), escriben artículos esclarecedores sobre temas trascendentes. Un abrazo, maestro.

te iba a felicitar por el campeonato de river, pero cierto que no sos más de river.
Avisá después de qué equipo te hiciste hincha.

Juan y Braille, no me chicaneen. La bronca se me pasó cuando levantaron el partido con Gimnasia, el dolor y la vergüenza por aquella gallinada todavía me duran (y no mientan, no hay campeonato que borre ese papelón, solo amortiza un poco... sobre todo porque los cuervos y los bosteros también se quedaron afuera, que si estaban en la final lo del domingo hubiera sido menos disfrutable). Y mi hijo mayor no me aceptó la renuncia, con lo que el domingo festejé con él, que además era su fiesta de cumpleaños.

Con respecto a Macri: en el Página de hoy y hay un par de notas muy interesantes, sobre el superavit fiscal que tiene, el plebiscito sobre la erradicación de villas y el pésimo estado del barrio Piedrabuena...

Gracias a hinchas como vos es que los llamamos gallinas. Todo un ejemplo; tu post anterior y tu renuncia y este comment en el que tratás de explicar lo gallina que sos. No soy de boca y te admiro como periodista, pero das gracia como hincha.

Yo tampoco me olvido (el bochorno no se va a borrar por años o tal vez décadas) pero no alcanzó para abandonar el barco. Welcome back on board.

Que este post despierte más comentarios sobre el campeonato de River que sobre el tema principal demuestra por qué Macri gana elecciones, y hace las cosas que hace sin que a nadie le preocupe demasiado. Discutamos lo importante, Juancito, no pelotudeces del tenor de si una hinchada gana campeonatos o no.

Eduardo, se te nota irritable, disculpame, yo no hablé de hinchadas ni campeonatos, sólo de vos como hincha. Y pensar que es por esto que ganó Macri??? 1 wisky y 1 Rivotril para uno!

No em analices, Juancito. Lo que digo -sin irritación: no me conocés realmente irritado- es que publico en el diario y en el blog una nota que habla del pésimo estado de la cultura mientras Macri le arregla la vereda a los boliches de Palermo Hollywood. Y los comentarios hablan de fútbol. Lo que apunto, y me parece bastante claro, es que mientras Macri hace esas cosas la gente habla de fútbol, y en ese desinterés tiene el campo propicio para seguir haciéndolas.

Deberás disculparme nuevamente, pero, sí, te analizo. Dejemos el fútbol, entonces, ya que ahora (justo ahora) para vos hablar de fútbol es hablar de pelotudeces (unos días atrás el que posteaba cosas sobre fútbol eras vos). Analicemos entonces lo que publicaste en Página sobre Macri: lo que decís sobre el estado de la cultura en la ciudad de Bs As es bastante cierto. Digo bastante porque tampoco creas que has escrito algo genial ni demasiado profundo. Se trata simplemente de una observación periodísitica sobre investigaciones realizadas por otros colegas. Todo demasiado superficial. Si realmente te interesa profundizar el caso, podrías informarte más y ofrecer a tus lectores información propia y completa sobre el asunto. Poner en el mismo plano los desastres del Colón con los problemas de Cocoa me parece que no sólo no aporta sino que genera confusión. ¿No se te ocurrió averiguar el desastre que están haciendo en las obras que aún no empezaron en el Teatro San Martín? ¿Y la incapacidad del GCBA para reactivar la obra del Centro Cultural San Martín (paralizada hace 8 meses)? ¿Y las dudosas vinculaciones entre oscuros funcionarios culturales ex sushi y el polémico concierto de la Fundación Alas?
Si yo fuera periodista y me importase tanto los temas importantes, ínvestigaría. Pero no lo soy. Soy apenas un empleadito cualquiera al que le gusta el fútbol.
Quizás, si hubiera más periodistas comprometidos con su profesión, que se arriesguen, investiguen e iluminen a los mortales como yo de los desastres de nuestros políticos, los chantas como Macri no ganarían elecciones.

Con todo respeto y cariño,

Juancito, si revisás este blog verás que decir "unos días atrás el que posteaba cosas sobre fútbol eras vos" es algo inexacto: en tres años y medio, debo haber posteado cosas sobre fútbol 3 o 4 veces. E insisto: el post era sobre Macri, no sobre River.

Con respecto a la opinión: no creo haber puesto en ningún lado "vean qué genial y profundo es esto". Tampoco "comparé" al Colón con Cocoa, los mencioné en la misma nota porque tenían que ver con lo sucedido en la semana, un informe de CQC y el comienzo del festival de danza. Por otra parte, dirigir una sección de 7 ú 8 páginas diarias, coordinar un equipo de más de 30 personas entre personal de planta y colaboradores externos, no me deja mucho tiempo -ni ganas- para "investigar por mi cuenta" los temas que importan a la sección: es por eso que cuento con un equipo de gente a la que, cuando quiero seguir un tema, le pido que lo siga y se luzca con su firma. Generalmente así funciona una redacción. Y desde que estoy al frente de la redacción de C&E, ya no hago trabajo de campo.

Publicar un comentario

Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
Prontuario
Powered by Blogger
Creative Commons License
Este blog está bajo una licencia Creative Commons Argentina.