30.7.08 

Estreno

Confirmado: este fin de semana, viernes 1 y sábado 2 en el Centro Cultural Provincial Lavardén de Rosario, estrena Don Juan de Acá (El primer vivo), el nuevo espectáculo de Los Macocos, en el comienzo de una gira que pasará por Formosa (Centro Cultural Galpón C, dos funciones el 10, en el Festival de Teatro), San Salvador de Jujuy (Teatro La Vuelta del Siglo, 15 y 16), Corrientes (Teatro Vera, el 23) y Resistencia, Chaco (Teatro Guido Miranda, el 24), para desembarcar en el Salón Dorado del Teatro Nacional Cervantes en septiembre. Protagonizan Daniel Casablanca, Martín Salazar y Gabriel Wolf, en esta ocasión junto a Laura Silva, Mónica D'Agostino y Paula Requeijo, y con los músicos Lucas Ferrara y Pablo Bronzini. Dirige Julián Howard, la dirección de arte es de Marta Albertinazzi, la producción ejecutiva es de Guadalupe Bervih, y el libro fue escrito por Los Macocos y Eduardo Fabregat. El orgullo por un laburo de puro disfrute, la confianza de haber visto varios ensayos, y la ansiedad por ver cómo luce finalmente en el escenario, me dificultan pasar por las puertas.

(update del jueves: hoy salió esta nota en Rosario/12)

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26.7.08 

En llamas



¿Palo sigue haciendo covers?


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24.7.08 

Juicio

Vi la pila en algún mostrador, una revistita alargada de 24 páginas titulada Venid a mí - La Iglesia en tu hogar. Y como esa clase de títulos suele encerrar alguna lectura interesante, me llevé un ejemplar. No me equivoqué: en la nota "Yo confieso...", entre varios párrafos sobre el pecado y la actitud necesaria ante Jesús, me encontré esta perlita:

"Dios ve el corazón. Solo Dios ve el corazón. Salvo Dios, nadie puede penetrar el corazón, ni juzgar. A El corresponde el juicio, pues El puede colocar en la balanza nuestra debilidad y miseria, nuestros esfuerzos y caídas, buena voluntad y malicia. Nosotros apenas logramos ver, más o menos claro, los actos externos. Y ni sqiuiera eso, que tratándose de actos ajenos, particularmente si han sido realizados en tiempo, lugares y circunstancias histórico-culturales distintas a las nuestras, difícilmente logramos ubicarnos en el pellejo del otro, para saber qué hubiéramos hecho nosotros en su situación. Juzgamos desde nosotros y nuestro hoy, y condenamos hechos del pasado, tan sueltos de cuerpo, cuando puede ocurrir que, en aquel entonces y circunstancias, aquel obrar no sólo no haya sido malo a los ojos de Dios, sino bueno y meritorio".

Firma Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano de la Diócesis Castrense, Jefe del Servicio Religioso del Comando de Institutos Militares, Jefe del Servicio Religioso del III Cuerpo del Ejército y, según esta nota de Horacio Verbitsky, ex carapintada.

(Candia se debe llevar muy bien con este tipo)

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21.7.08 

Dos lecturas

Una de Eduardo Aliverti, otra de Juan Sasturain.

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19.7.08 

Don Juan Macoco

El estreno será los días 1 y 2 de agosto en el Teatro Lavardén de Rosario, inicio de una girita que en setiembre llegará al Salón Dorado del Teatro Nacional Cervantes. Estuve en varios ensayos, y aunque por obvias razones no soy muy objetivo, no puedo menos que recomendarla ferviente, honestamente: se viene Don Juan de Acá, nueva puesta teatral de Los Macocos, dirigida por Julian Howard y escrita por el grupo que integran Daniel Casablanca, Martín Salazar y Gabriel Wolf, con la colaboración de... Eduardo Fabregat. No puedo explicar el orgullo que me da laburar con estos capos. Y de verdad, reservate un lugar: te vas a cagar de risa.

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18.7.08 

Rarezas

Agarrarse un sarampión de adulto es tan extraño como escuchar al incinerador de urnas Luis Barrionuevo llenándose las fauces con la palabra "democracia".

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12.7.08 

El encanto de "Wall-E" y el misterio de "Metrópolis"

(Publicado hoy en Página/12)

Hay una escena en WALL-E que parece condensar la idea del film. En el espacio exterior, WALL-E y Eva se dejan llevar por la no gravedad y ejecutan una danza de pura belleza; la inmaculada robot de formas redondeadas se impulsa con sus propios motores, el polvoriento compactador de una Tierra convertida en gran basural utiliza un viejo matafuegos. Mientras tanto, en el puente de la nave Axiom, el Capitán, embelesado por todo aquello que desconoce tras 700 años de vida ultrasedentaria, esa puerta al pasado que una simple plantita acaba de abrir, interroga una y otra vez a la computadora: “Define ‘fiesta’, define ‘baile’...”. Los robots son pura plasticidad, los humanos un mamotreto anquilosado que no sabe mover las patas.

Algo hace pensar que WALL-E no será la película más taquillera de Pixar. Es que el film de Andrew Stanton plantea algunos temas ciertamente incómodos, una visión del género humano nada elogiosa (a pesar de las esperanzas del final), un tono poco Disney que probablemente la deje a la zaga de productos más brillantes, más entradores. No es que no funcione con los chicos: basta observar a la platea infantil para darse cuenta de que Pixar sigue siendo una apuesta segura. A tal punto, que recién promediando la película uno recuerda pensar “¡Pero qué hijos de puta, qué bien hecha está!”. Ir a ver una película del estudio creado por John Lasseter ya supone una base de excelencia que se da por sentada. La construcción del mundo de WALL-E, los impactantes primeros quince minutos con esa ciudad hecha de rascacielos de basura en la que el encantador robot lleva a cabo su faena, es simplemente lo que uno ya sabe que estará allí. Si es Pixar, es bueno.

Y Stanton es un Pixar de la vieja guardia: fue el noveno empleado de la compañía, su segundo animador contratado. Junto a Lasseter codirigió Bichos –opus dos del estudio tras la maravillosa Toy Story–, una fábula de insectos de circo fracasados que tomaba a Los siete samurais como referencia y en la que Stanton ponía la voz del saltamontes mafioso Hopper. Fue el director de la deliciosa Buscando a Nemo, que arrancaba mal, con una muerte muy Disney, pero terminaba conformando una historia excepcional, en la que le daba voz a Crush, la tortuga marina hippie. No es casual que Crush aparezca al final de los créditos de WALL-E: si en Nemo la tortuga operaba como conciencia del mundo, como un recordatorio de que la relación entre el hombre y su entorno debería plantearse en otros términos, aquí es la película toda la que nos pone frente a un espejo. En WALL-E, el hombre vive apoltronado en un sillón flotante, extendiendo la mano para que un robot le dé la comida y enfrascado en la pantalla que tiene ante los ojos, manteniendo una relación virtual con alguien que quizás esté flotando a su lado. Ni siquiera sabe que en Axiom hay una pileta en la cual mojarse los pies. Los niños ya nacen gordos, y las delicias de la vida moderna hacen el resto.

¿Es WALL-E, entonces, un mal trago de hora y media para los adultos? Nada de eso. Pixar nunca alecciona, y todo viene envasado en un film de gran poesía visual, enorme belleza. La historia de amor robótica es emocionante, hay gags desternillantes (sobre todo cuando entran en escena los robots confinados por mal funcionamiento) y WALL-E logra sumar a R2-D2, la máquina de Cortocircuito y E. T. sin empalagar o parecer una mera copia. Y al cabo son ciertas máquinas las que no se animan a la tarea de recolonizar la Tierra, porque finalmente el ser humano... bueno, hay que dejar alguna incógnita flotando. Lo que queda claro es que la nueva de Pixar vuelve a apostar por el riesgo, desdeña todo lugar común. No hay canciones, no hay muletillas rápidas, al final todo está aún por hacerse, el mejor mensaje posible para los locos bajitos. Con eso le basta para ubicarse por encima de la enorme mayoría de lo que bombardeará a los niños en las inminentes vacaciones de invierno, tan pródigas en basura con moños de colores.

* * * * *

Hablando de robots y de humanos en situaciones límite: la semana pasada se conoció la noticia de la milagrosa aparición de una copia original de Metrópolis en Buenos Aires. Al parecer, la película estaba en el Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken desde 1992: cuando un periodista de este diario intentó obtener información más concreta de Paula Félix-Didier, directora del Museo desde enero de este año, la funcionaria no atendió el teléfono. Por eso, la noticia publicada por Página/12 el 3 de julio daba cuenta de las declaraciones efectuadas a la agencia alemana DPA por el experto Martin Koeber, quien en 2001 realizó una restauración de una copia del film de Fritz Lang que se creía definitiva. Koeber confirmaba el hallazgo y daba alguna pista sobre el silencio de Félix-Didier: “Cómo fue a parar a Buenos Aires es algo que no puedo decirle. Es una exclusiva de Die Zeit, una historia misteriosa por la que habrán pagado lo suyo. Lo sabrán usted y todos los lectores en su versión completa en el kiosco”.

Una vez que Die Zeit llegó a los kioscos, Paula Félix-Didier contó con pelos y señales la historia de la recuperación de Metrópolis, en una entrevista publicada por Clarín el 4 de julio. Suponiendo que el secreto de sumario al fin había sido levantado, un redactor de este diario intentó realizar una entrevista con la directora del Museo del Cine, sólo para recibir una destemplada respuesta: “Yo ya conté todo, lea la prensa, entérese de lo que conté y si tiene alguna pregunta puntual llámeme”. Como no es muy elegante encabezar una nota con el prólogo “según contó Félix-Didier ayer en el diario Clarín, pero no quiso repetir a Página/12...”, la entrevista quedó en suspenso.

Ese desinterés por contestar a un medio que no había arreglado ninguna exclusiva impidió que el redactor pudiera preguntar por el film de Fritz Lang... y también por la ambigua situación del Museo del Cine, expulsado de la sede de Defensa 1220 con la excusa de una remodelación y confinado por la gestión Macri a Feijoó 555, un galpón de Barracas donde se arrumban valiosísimas cintas, vestuarios, fotografías, libros y revistas. En su edición de junio, la revista La Mano publicó la historieta ¡Creciendo en público!, donde Ezequiel García da cuenta de la precaria situación de tesoros que quizá no sean Metrópolis, pero exigen cierto cuidado y preocupación. Hace poco, Mauricio Macri informó a los empleados del Museo del Cine que ya no volverán a la sede de Defensa, y el futuro es todo un misterio. Quizá la próxima edición de Die Zeit arroje algo de luz sobre el asunto.

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10.7.08 

Una noche en Chile

(especialmente dedicado a los fans del Flaco que suelen leer este blog)

Los Inconseguibles del Rock es un sitio que suele hacerme feliz, consiguiendo que me reencuentre con músicas que no escuchaba desde la adolescencia. Y además, cada tanto cuelga una de esas perlas que hay que tener sí o sí: es el caso de este post, donde podés bajarte un show de Luis Alberto Spinetta en 1986 en el Café del Cerro de Santiago de Chile: con un sonido impecable, Spinetta hace solito con su guitarra cosas como "Basta de pensar", "Los libros de la buena memoria", "Todos estos años de gente", "Ella también", "Será que la canción llegó hasta el sol", "La bengala perdida", "Los elefantes", "Para ir"...

Sí, ya sé. Me callo. Andá nomás, y que lo disfrutes.

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Me pintaron la cara




(Publicado hoy en el Suplemento NO)

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9.7.08 

38 años después


Una cosita que publiqué hoy en la sección Discos de Página:


Es una historia por lo menos curiosa: Mudcrutch se formó en 1970 y acaba de editar su primer disco... aunque en el medio grabó varios álbumes que fueron ciertamente famosos. La banda que originalmente formaban Tom Petty en bajo, Mike Campbell y Tom Leadon en guitarras, Benmont Tench en teclados y Randall Marsh en batería anduvo trajinando los bares de Florida, se mudó a Los Angeles, consiguió un contrato de grabación pero se separó antes de entrar al estudio. Petty, Campbell y Tench se unirían a Ron Blair y Stan Lynch para convertirse en Tom Petty & The Heartbreakers, aprovechar esas horas de grabación y ganarse el estrellato. Años después, finalmente el quinteto se dio el gusto con Mudcrutch, un disco grabado en apenas diez días “y sin auriculares”, con todo el sabor del midwest americano, canciones entradoras de inmediato como “Shady grove”, “Scare easy” y “Lover of the Bayou”, los slides de “Oh Maria”, y la deliciosa “Six days on the road” que, como su título bien indica, resulta ideal para salir a conducir por la ruta.

(Ah, y a todo esto: ¿Leíste la nota de Casciero a Flavio y Rotman?)

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8.7.08 

Ese violín

Yo quiero fila 4, al centro: Laurie Anderson presenta Homeland, 27 y 28 de agosto en el Gran Rex.

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Indio X 2

¿Me parece a mí, o Clarín dio casi la misma nota el lunes y el martes?

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5.7.08 

Postales de una semana en Cadillac

(Publicado hoy en Página/12)


El Planetario de noche. El Planetario, ese ovni aterrizado en el Parque Tres de Febrero –más conocido como “los bosques de Palermo”–, parece ejercer cierta atracción sobre los rockers argentinos. Allí ha habido más de un memorable show de verano; allí Soda Stereo puso gente a besarse en el videoclip de “Zoom. Allí volvieron Los Fabulosos Cadillacs el martes, y fue una fiesta. Las obligaciones laborales obligaron a este cronista a seguirlo por TV pero, aun a la distancia, se pudo comprobar un nervio en la banda que entusiasma, ganas de tocar y estar a la altura, intención de evitar el autocover mostrando una canción nueva. Se los vio bien, con la soltura de varios Pellegrinis corridos, peinando (en el caso de Rotman, despeinando) canas, pero bien añejados. Y con un setlist que estimula la expectativa por el regreso, expectativa que en México se tradujo en 50 mil entradas vendidas en una semana. Dan ganas de viajar en este Cadillac, que rescata la frescura pre-Fabulosos Calavera, ese álbum que BMG cometió la torpeza de vender como “el disco que cambiará la historia del rock nacional”. Los muchachos de las compañías a veces deberían callarse un poco. O simplemente cantar eso de que “la canción que es valiente, es canción para siempre”, y punto.

Flashazos en La Rural. Jorge Sciacaluga, presidente de la Asociación de Periodistas de Televisión y Radiodifusión Argentina, quiso abrir la entrega del Martín Fierro con un discurso valiente, que echara por tierra las barbaridades que se dicen por ahí de Aptra y ese asunto de los SMS de Jorge Lafauci (tres veces presidente de la Asociación) haciendo lobby para Tinelli. El miedo escénico, el poco ensayo, quizá la falta de costumbre en eso de hilar sujeto, predicado y verbo (¿cuál es el historial periodístico del presidente de esa Asociación de Periodistas?) llevaron a que balbuceara algunas frases no muy convincentes sobre la privacidad de los asuntos de Aptra, las inexictudes que se dicen en los estudios de TV y “las polémicas estériles que buscan confundir a la gente”, como si la transparencia u opacidad de los Martín Fierro fueran una cuestión equiparable al conflicto del Gobierno con las entidades rurales. No hacía falta tanta alharaca: más allá de este diario, algunos programas de radio y un cada vez más tibio Jorge Rial, con los Fierro todos prefieren jugar a que es igual al Oscar, una fiesta de la tevé. Nadie dice con todas las letras que el Martín Fierro es una payasada decidida por 102 personas, de las cuales sólo una treintena ejerce efectivamente el periodismo, a menudo en la subcategoría chimentos.

Como sea, este año hubo un intento de “ponerle el hombro” al galardón que nomina a Alejandro Awada como actor protagónico y de reparto y a Oreiro/Arana por los mismos papeles que les valieron estatuillas el año pasado; que premia a Claudia Lapacó por el resonante éxito artístico y de rating de El capo y a los guionistas que le pusieron el gancho a un cover de Hay una chica en mi cuerpo o Una rubia caída del cielo –sólo para empezar a contar–, y que define a Son de Fierro como “telecomedia” a pesar de su final casi de Eurípides. A La Rural fueron varias figuritas y figurones a poner el rostro (decisión que Susana Giménez y hasta la misma Mirtha Legrand, al ver cómo lucen sus rostros bajo una iluminación diferente a la que acostumbran y sin photoshop, deben haber lamentado): Moria Casán, incluso, puso el rostro y una teta. Hubo tres premios a Televisión por la Identidad, como para maquillar tanta frivolidad con un poco de conciencia social. Hubo dos para Diego Capusotto, para tratar de enamorar al público joven con la ilusión de que el Fierro es del palo. Con el mismo tono culposo antes que convencido, Aptra quiso demostrar interés por la cultura premiando a Ver para leer, aunque Mirtha insistió una y otra vez con que el conductor del programa es Juan Sasturián. Mientras tanto, las mujeres decían que Dolores Barreiro y su muy cultural competencia de “la más elegante” ya cotizaban alto para los Segundo Sombra de 2008. Los hombres veían a Natalia Oreiro con el vestido ganador y, con la ya conocida contaminación que produce el conflicto del campo, sugerían que a esa De la Renta extraordinaria le hubieran hecho unas buenas retenciones.

El oro fue para Lalola, definido por Juan Di Natale en Day Tripper como “el fracaso más premiado de la historia”. A Lafauci le anularon el voto: la Unión de Trabajadores de Prensa debería tomar cartas en el asunto.

Teléfonos sonando en habitaciones vacías. Volviendo a los muchachos de los sellos: el 18 de enero de este año, Página/12 dio pistas sobre la tormenta que se cernía sobre EMI. Guy Hands, cabeza del grupo Terra Firma que compró la legendaria compañía discográfica por 4200 millones de dólares, anunciaba que se recortarían al menos dos mil puestos de trabajo. Ese cambio de mentalidad, la búsqueda de una rentabilidad financiera antes que un desarrollo artístico, provocó la partida de artistas del peso de Paul McCartney, The Rolling Stones (quienes, tras una frustrante reunión entre Mick Jagger y Hands, se fueron a hacer negocios con Universal) y Radiohead, que terminó su contrato, se puso a experimentar con el pagá lo que quieras con In Rainbows y luego lo editó en un sello chico. Esta semana, aquella tormenta se tradujo en un tsunami en Buenos Aires, cuando EMI Odeón Argentina se desprendió de al menos la mitad de sus empleados: las versiones más insistentes indican que los destinos de artistas como León Gieco, Catupecu Machu o Los Nocheros –sin empezar a hablar del catálogo de EMI, uno de los más potentes del negocio– se decidirán en EMI Brasil. Habrá más novedades.

Judíos en Alaska. El mapa mundial tras la Segunda Guerra es radicalmente diferente al conocido: quizá tenga que ver la bomba atómica que cayó sobre Berlín en 1946, o que en agosto de 1948 los judíos fueron violentamente expulsados de Jerusalén. Fue entonces cuando Estados Unidos les abrió las puertas de Sitka, colonia judía en Alaska donde han vivido sesenta años. Pero el Asentamiento es temporal, la radicación definitiva es una quimera y asoma una nueva Diáspora. El presidente J.F. Kennedy (y la primera dama Marilyn Monroe Kennedy) no parecen muy dispuestos a modificar ese panorama. En ese contexto, el detective Meyer Landsman y su compañero Berko Shemets deben investigar el asesinato de un yid que se hacía llamar Emanuel Lasker, pero que podría ser alguien más, alguien muy importante. Alguien relacionado con una secta de sombreros negros que no son sólo los más ortodoxos de todo Sitka sino, también, una organización mafiosa que deja pálidas a la Cosa Nostra y las Tríadas, liderada por el gigantesco rabino Heskel Shpilman.

Sin dudas, El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon, es la lectura recomendada del mes.

El Planetario de día. El pronóstico meteorológico para este fin de semana no es muy auspicioso, pero quizás el sol brille un poco y levante algo la temperatura. No sería mala ocasión para salir a caminar, clavarse el reproductor de música y seguir con el precalentamiento para el River del 12 de diciembre, cantando ese himno de batalla dedicado a un ex manager: “Hablás toda la noche como un boy scout, hablás sobre mi vida como tu papá / los Cadillacs tocando para vos, los Cadillacs tocando para vos”. Y permitirse una pregunta muy, pero muy ochentosa, código de viejos habitués de shows en Cadillac: ¿tocarán “Belcha”?

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4.7.08 

Judíos en Alaska

El mapa mundial tras la Segunda Guerra es radicalmente diferente al que conocemos: quizá tenga que ver la bomba atómica que cayó sobre Berlín en 1946, o que en agosto de 1948 los judíos fueron violentamente expulsados de Jerusalén. Así fue como Estados Unidos les abrió la puerta a Sitka, la colonia judía en Alaska, donde han vivido durante sesenta años. Pero el Asentamiento es temporal y está a punto de terminar, se asoma otra Diáspora y la Radicación es una quimera a la que se dice que solo accederán, con suerte, el 10% de los habitantes. El presidente J. F. Kennedy -y la primera dama, Marilyn Monroe Kennedy- no parecen muy dispuestos a modificar ese panorama. En ese contexto, el detective Meyer Landsman -y su compañero Berko Shemets, judío pero con ancestros indios- deben investigar el asesinato de un yid que se hacía llamar Emanuel Lasker, pero que podría ser alguien más, alguien muy importante. Alguien relacionado con una secta de sombreros negros que no son solo los más piadosos y ortodoxos de todo Sitka, sino también una organización mafiosa que reíte de la Cosa Nostra y las Tríadas, liderada por el gigantesco rabino Heskel Shpilman.

Sí, claro. El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon (premio Pulitzer por Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay) es la lectura recomendada del mes.

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3.7.08 

Peter Fierro

Si no fuera porque los Martín Fierro son una payasada, me alegrarían los dos premios a Diego Capusotto. Bueno, me alegran igual.

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2.7.08 

Fabulosos Planetarios

Las obligaciones laborales me impidieron estar al lado del Planetario, con lo que tuve que seguir el precalentamiento del regreso Cadillac por TV, y ya se sabe que no es lo mismo una pantallita que el calor de estar ahí. Como sea, lucen bien: hasta Vicentico, que solía aparecerse por los shows con una remera agujereada del Che y unos jeanes mugrientos, se lookeó -con guantecito de cuero y todo- y parecería que hasta se bañó. La elección de temas estuvo bien, y estuvo mejor aún que marcaran la cancha desde ya tocando un tema nuevo, "La luz del ritmo", como para que quede claro que no se van a limitar a ser una banda de autocovers. Mientras tanto, Sony BMG, maestros en exprimir catálogos, acaban de reeditar la discografía completa de Los Fabulosos Cadillacs, para que las nuevas generaciones vean en un disquito de plástico todo eso que ya escucharon mil veces vía MP3. Bueno, la "discografía completa" no: Bares y fondas era de otro sello. O les dio un poquitín de vergüenza.

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  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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