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9.8.08 

El cinismo hecho escultura

El 22 de mayo pasado, el Suplemento NO de este diario publicó un extenso informe en el que daba cuenta del proceso de malvinización que viven los sobrevivientes del incendio en República Cromañón. “Fueron cinco días con respirador, 18 días con oxígeno en cánula, llegué a pesar 62 kilos”, contó Mariano Cominguez. “Se perdió el yo, perdés a Mariano, no entendés absolutamente nada y los que te rodean tampoco, ¿qué le pasa a este pibe? Hoy estoy mal... tuve una recaída en diciembre. En el laburo me decían: ‘Che, no te entiendo, estás vivo’. Y yo respondía: ‘¿Y vos alguna vez estuviste muerto?’.”

El martes 19 de agosto, en la Sala de Audiencias de la Corte Suprema, el Tribunal Oral Nº 24 dará comienzo al juicio por los hechos del 30 de diciembre de 2004 en el malhadado boliche de Once. En el proceso, que llevará como mínimo seis meses y no se detendrá por la feria judicial veraniega, se intentarán dilucidar las responsabilidades de Omar Chabán y Raúl Villarreal, acusados de estrago doloso seguido de muerte y cohecho activo; los Callejeros Patricio Santos Fontanet, Diego Argañaraz, Juan Alberto Carbone, Maximiliano Djerfy, Christian Torrejón, Elio Delgado, Eduardo Vázquez y Daniel Cardell, por los mismos delitos, figura que se le aplicó también al empresario Rafael Levy, propietario del local; los funcionarios Fabiana Fiszbin, Ana María Fernández y Gustavo Torres, por incumplimiento de los deberes de funcionario público; Juan Carlos López, secretario de Seguridad porteño, por homicidio culposo; el ex comisario Miguel Angel Belay y el ex subcomisario Carlos Díaz, por coautores del cohecho y estrago doloso seguido de muerte.

El juicio por Cromañón concentrará la atención de todos, al punto de que los abogados que intervienen en el juicio al cura Julio Grassi buscaron iniciar las audiencias ese mismo día para atenuar el impacto mediático. Habrá más de 350 testigos, en una causa que ronda las 70 mil fojas: muchas palabras, mucho papel, una enorme cantidad de cuestionamientos de un lado y del otro –y de otro más–, pero al cabo una instancia necesaria para cerrar una parte de la tragedia. Otros aspectos, como queda claro en la frase de Mariano Cominguez, no cerrarán nunca: así lo expresaron varios sobrevivientes en aquella edición del NO, así lo expresan otros como Juan Bazán en el número de este mes de la revista Rolling Stone. Una desesperante realidad que se compone de cuadros de esquizofrenia, afecciones pulmonares, imposibilidad de reinsertarse en el mercado laboral, reducción de subsidios estatales, desatenciones en hospitales destartalados, pesadillas, desconfianza social, ataques de pánico, pastillas, problemas familiares, amigos perdidos, terrores inexplicables. Suicidios. Secuelas.

Frente a esa realidad de los que sobrevivieron, las consecuencias en el medio rockero argentino –un debate que nunca terminó de arrancar, una escena under limitada por las prohibiciones posteriores y la paranoia, etcétera– parecen una estupidez. Frente a esa realidad, las declaraciones de Omar Chabán sobre su cuadro depresivo, o su derecho como persona en libertad a comer en un restó de Palermo, parecen una estrategia frente a una sociedad que ve en el gerenciador de Cromañón un demonio unidimensional. Pero, peor aún, frente a esa realidad de los sobrevivientes malvinizados, el modus operandi de Callejeros alcanza una cota de cinismo que incluso logra superar lo ya visto desde enero de 2005.

* * *

Callejeros acaba de editar un nuevo álbum. A su favor puede decirse que, a diferencia de Señales, esta vez se lanzó al “razonable” precio de 35 pesos (que sigue siendo alto para el promedio de los discos argentinos). Pero ahí se termina toda justificación. Que la música incluida en Disco escultura –se supone que el título es un chiste– no logre superar la mediocridad no resulta sorprendente: basta escuchar la obra completa de Callejeros para no esperar cumbres de la inspiración musical. Lo que produce irritación es el momento elegido, la intención de convertir una obra artística en un alegato previo al juicio en el que, como es usual desde que se produjo la tragedia, Fontanet descarga culpas aquí y allá sin hacerse cargo de sus propios errores. “Se perdió el Sr. Soborno y todos lo están buscando/ allá por los Tribunales hay guiños por todos lados”, sostiene en “Guiños”, el track de apertura. “Tener causa en Argentina es sin duda lo más ruin que te puede pasar/ Será por eso que el rock me alimenta, será por eso que toda esta farsa no lo pudo comprar”, argumenta en “Si querés que sea yo”. “Ignorar nuestra ignorancia fue lo que nos trajo hasta acá”, se justifica en “El ignorante”, así como asegura que Señales sale 60, y yo no cobro una mierda” en “Lo que hay”, donde de paso le dispara a la Bersuit –una de las bandas que se expresó de manera crítica sobre el grupo– llamándolos “bananas en pijamas”. “Así la vida quizá nos pide perdón”, se atreve a cantar en “Canción de cuna para Julieta”.

El librillo de Disco escultura imita un folio judicial, con un sello que reza “Juzgado de Los Invisibles”. Uno de los testimonios recogidos en el expediente pertenece a un periodista que realizó una nota a bordo de uno de los ómnibus fletados para ir a Obras, poco antes de Cromañón, donde un integrante de una barra de seguidores bautizada Los Invisibles le contó cómo arreglaban con Argañaraz el ingreso de bengalas por izquierda dos días antes del show, para eludir los controles. Quizás el expediente incluye también la entrevista realizada en octubre de 2004 por la revista Si se calla el cantor, donde Fontanet señala que prefiere tocar en Cromañón porque allí la organización corre por cuenta del grupo y no hay que tomarse tanto trabajo para armar la fiesta.

Hay evidentes contradicciones entre el historial del grupo pre-Cromañón y el discurso que intentaron imponer después de la tragedia, negando todo aquello que antes sostenían y hacían y que, por ignorancia, descuido, desidia, inconsciencia o como quiera llamarse, contribuyó a que sucediera lo que sucedió. Quizás en esas contradicciones, que el juicio debería poner a la luz, se fundan los entredichos de los integrantes del grupo entre sí y con sus abogados: hoy por hoy no está claro quién representa a quién, y Argañaraz, distanciado del grupo, lleva su estrategia con su propio abogado. En todo este tiempo, los integrantes, sus abogados y el núcleo duro de sus fans enarbolaron una y otra vez el “derecho a trabajar” de Callejeros. Es cierto que, estando en libertad y sin peligro de fuga, la banda no tiene por qué autolimitarse. Pero hasta Chabán, ese demonio unidimensional, dedica en su discurso cierta cuota de respeto y sensibilidad hacia las víctimas, cuota que cuesta encontrar en un producto como Disco escultura, o en la actitud arrogante con la que Fontanet se planta en los escenarios del interior, desde aquel desafortunado y revanchista “chúpenla, por caretas” dedicado a quienes piensan que deberían hacerse cargo.

Se hace difícil predecir un panorama de lo que será el juicio de Cromañón. Hay demasiado dolor, demasiadas pasiones involucradas, demasiadas palabras, demasiada muerte.

Pero unos salen a tocar, y graban un disco en el que cantan que “Los testigos falsos de la injusticia ya la van a pagar”. Otros arrastran la pesada carga de sentirse muertos.

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Callejeros hace todo mal, y en ese camino de torpeza siguen revolviendo el puñal en la herida. Que sean mediocres y malos músicos es un dato menor, pero victimizarse y transferir las culpas es puro cinismo. Ya desde antes de cromañon, cualquiera que hubiera estado al tanto de la forma irresponsable de trabajo de la banda debería haber advertido que si algo salía mal podía ser un desastre. Los tipos arrastraban 3000 personas y seguían haciendo alarde de banda de barrio y así se organizaban, cuando la lógica indica que si te siguen 1000 personas tenés que empezar a moverte como profesional, aunque haya que laburar mucho, aunque los costos se vayan a las nubes. Sospecho que la pose de "muchachos de barrio humilde" era parte del negocio y una buena forma de bajar los costos, y el cinismo y la altanería con la que hoy se mueven, no solo es una estrategia para zafar, también es parte del negocio. Callejeros baila sobre las tumbas de sus propias víctimas.
Solo espero que haya calabozos lo suficientemente fríos, sucios, húmedos y oscuros donde poner a estos tipos durante mucho tiempo para que no puedan seguir haciendo daño.

slds
A

Sinceramente, os compadezco x haber tenido que padecer la escucha de un disco completo de Callejeros -ardua tarea, si las hay- a fines de extraer las citas aludidas... q suplicio!

Sí, bueno,... llega un momento en que es como ruido blanco. Y se le ven los hilitos en el intento de hacer algo "diferente": algo abolerado ("Esa invisible línea"), un reggae ("El ignorante"), un aire folklórico ("Pompeya")... son previsibles hasta en su intento de no ser previsibles.

En el último número de la revista TDI escriben algunos críticos de música jóvenes acerca de las bandas locales e internacionales que les parecen más innovadoras. ¿Cuáles creen, los periodistas de música de este blog (incluyendo, claro, a EF) que son las bandas locales más innovadoras?

Si, para mi que Fabre copiaba textual del librito...nadie se puede tragar esa banda aburrida!!

Un chiste malísimo el de disco escultura, encima viejo...quien de sus fans va a recordar la frase "disco es cultura"? si nunca vieron un disco en su vida...

Gracias Fabre por seguir jugándotela en un medio donde hay demasiada política correcta en etse tema...

Gogui, no creo que sea el único, Mariano Blejman en el NO y Pablo Plotkin en la RS también les pegaron duro y parejo...

Javo, estás pidiendo todo un ensayo. Porque, primero habría que definir a qué nos referimos con "innovador". Innovadores argentinos me parecen los Tremor, que hacen una especie de malambo electrónico que nunca había escuchado antes. Pero en ese sentido hay que tener cuidado porque nos podemos convertir en coleccionistas de rarezas, onda "tengo un grupo que hace thrash metal con dos trombones" o cosas así, innovadoras pero ya en la frontera de la locura lisa y llana. Si vamos al caso, los discos de afuera que más vengo disfrutando en lo que va de 2008 son los de REM, Supergrass, Beck, Weezer, Bauhaus o Elvis Costello, que están más cerca del rótulo "clásico" (salvo quizá Beck) que de la innovación. En rubros más raros puedo citar el último de Sigur Ros -imposible recordar el título-, el rock orquestal de los Last Shadow Puppets (que tampoco es una gran innovación), el de Portishead, Marlango, Death Cab for Cutie y el nuevo de Tricky. De acá me cuesta bastante más. Me cuesta escuchar el de Intoxicados por tercera vez...

Eduardo: el pueblo quiere saber. ¿Escuchaste Banda de Turistas? Caso afirmativo, ¿qué te pareció? Admito que me bajé el disco y le di muy poca bola, y el viernes fui al evento de Rolling Stone en Kika y no me parecieron ni fu ni fa. Sí, son pendejos. Sí, saben recrear la psicodelia naif de "Seremos amigos". Sí, tienen muchísima plata para comprar guitarras, equipos y teclados del año del orto... pero les sacás eso y solo tenés a 5 púberes orgullosos de su primer bigote empecinados en cantar todos los temas mal acentuados (alguiEn, DonovAn, desconocidAs, fangO, por citar algunas de una misma canción). Quizás sin tanto exceso de hype (que Mario Caldato Jr les mezcló el disco, que Jarvis los eligió personalmente para telonearlo, que son los preferidos del enano con cara de viejo llamado Adrián Dárgelos) caerían bastante mejor.
Y el mérito de "pendejos que saben muy bien como releer la psicodelia" se lo ganó de mano The Coral con su debut hace 6 añitos...

No, no escuché a los BdT. Pero frente a estos fenómenos siempre me acuerdo de San Martín Vampires...

Hola,

Alguno escuchó algo de Los Alamos? Hacen un folk "loco", suenan bastante lindo/prolijo (humilde opinión).

Creo que se desvirtuo un poco el tema...

Saludos!

Diego

Siempre está bueno que se desvirtúe. Ese era el tipo de respuesta que quería, Eduardo. Gracias. Abrazo!

muchos de los que arrastran la pesada carga de sentirse vivos van a ver a callejeros toque en cordoba rosario o donde sea, hablo claro esta de sobrevivientes de aquella noche,mas alla de lo bueno o malo que resulte su musica,lo cual es relativo ante tamaña tragedia como señalas es hasta de mal gusto hablar de falta de espacios para tocar ante la muerte del publico,todo se relativiza ,el disco ,el juicio las opiniones ,otra vez la rueda de los que opinan,de los que callan de los que sufren de los cadaveres ,de los periodistas que recien descubren que hay sobrevivientes que sufren,despues de casi cuatro años.Comenzara otra vez la funcion,chaban llorara,cualbussi del musi hall,los padres amenazaran los muertos no resucitaran ,callejeros seguira tocando,las bengalas se seguiran encendiendo como en tandil en el recital del indio,y nadie aprendera nada

Gogui, ¿y quién sos vos para decir que los fans de Callejeros "no vieron un disco en su vida"?

Claro, el chiste lo hace Babasónicos y son re-cool... ¿no?

CT.

Ah y el disco la verdad me gusto.

Hará cosa de dos años, mucho antes que Fontanet adoptara este personaje despreciable, me tocó entrevistar a Melero, personaje que admiro no solo por su música sino por la lucidez de su pensamiento (sobre todo cuando no habla de sí mismo). En esa charla, Daniel dijo algo bastante certero: "Omar no era un empresario. Quien piense eso está más loco que él". No puedo menos que coincidir enfáticamente...

Tofla, traeme diez fans de Callejeros que hayan visto un vinilo con la inscripción "disco es cultura" y te doy la razón. Y quien soy? Un comentarista de blogs. Necesito más autoridad que eso? O me va sa hacer cursar la licenciatura en comentar sobre Callejeros?

Fabre, es cierto, no había visto los comentarios que mencionás, gracias!

jqn... Si Chabán no es un empresario, ¿cómo caratulás a alguien que alquila un local para realizar eventos? ¿un rentista? ¿eso le quita responsabilidad?

CT.

Repito el disco me gusto,y gogui cuando vos saltabas de un huevo a otro y o escuchaba a zappa,crimson alla por el 73' asi que he visto muchos mas vinilos que vos,digo este y no soy fan de nadie,solo de boca,pues este tipo de comentarios se puede trasladar a otros ambitos,el tipico fascistoide ilustrado ,vos seguro saliste con la cacerola,a reivindicar la argentina blanca e ilustrada.

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