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14.12.08 

El silencio convertido en carnaval

(Publicado hoy en Página/12)

LOS FABULOSOS CADILLACS
9 PUNTOS

Músicos: Vicentico (voz, armónica), Flavio Cianciarulo (bajo, voz), Sergio Rotman (saxos, guitarra, voz), Mario Siperman (teclados), Fernando Ricciardi (batería), Daniel Lozano (trompeta).
Músicos invitados: Hugo Lobo (trompeta), Gustavo Martelli (percusión), Matías Brunel (guitarra), Pablo Lescano (teclados), Mimi Maura (voz), Luciano Jr. y Martín “La Mosca” Lorenzo (percusión).
Sonido: Walter Chacón.
Luces: Sandro Pujía.
Duración: 160 minutos.
Público: 65 mil personas.
Estadio de River Plate, viernes 12 (repitió anoche).

“Like a virgin...” se contoneó Vicentico, para después ponerse a saltar la soga como Madonna apenas unos días antes en el mismo estadio. Nada podría ser más diferente: allí donde la rubia puso un espectáculo impactante y nada de emoción, Los Fabulosos Cadillacs hicieron gala de un clasicismo tan natural como demoledor, y ciertamente apasionado. Nada de gran parafernalia: un escenario sin “lengua” ni “pasarela”, dos pantallas bien definidas en blanco y negro, una iluminación sobria para los músicos y con algo de protagonismo para la gente (con el correr de la noche se apreciaría lo atinado del detalle: el mar de brazos en alto con “Matador”, por ejemplo, erizaba la piel) y nada más. ¿Nada más? Mucho más. Treinta canciones más, en un Fabuloso maratón que quizá pecó de excesivo en la primera parte, pero que a la altura de “Demasiada presión” encarriló las cosas para que el único término abarcador posible fuera fiesta. Y no una fiestita de egresados o un ridículo carnaval carioca: Fiesta, con mayúscula.

Cualquiera sabe que los Cadillacs poseen un arsenal de canciones para que un encuentro de este calibre se desmadre. Lo que faltaba comprobar con los propios ojos y oídos es que los años no han pasado en vano y la banda suena mejor que nunca. Cuando “Manuel Santillán, el león” abrió el fuego, lo que sacudió el Monumental no sólo fue un sonido potente y preciso (en toda la velada sólo hubo que lamentar la voz algo empastada de Vicentico), sino el vendaval de un grupo con hambre de gloria a pesar de tanto kilometraje. Y no se trata sólo de avasallar, que eso puede conseguirlo cualquiera con algo de oficio: cuando hubo que apelar a la delicadeza, allí estuvieron la cadencia jamaiquina de “Muy, muy temprano”, el calor caribeño de “Calaveras y diablitos”, el disco funk gustoso de “Wake up and make love to me”, el balance entre la paz y la furia exhibido en “El aguijón” o “Mal bicho”, donde el cantante logró apaciguar y hacer callar a todo un estadio (“Oremos”, dijo de rodillas) antes de la explosión final con toda la gente arengando al grito de “Digo no! Digo no!”. Ni hablar de la enorme belleza de “Siguiendo la luna”, en una versión tan pero tan conmovedora, que la verdadera luna sobre Núñez pareció aún más llena.

Es por eso que el show en River resultó histórico: no sólo por el inédito marco para el grupo, sino sobre todo por la excelente forma artística que éste exhibe, y que va más allá de los ensayos para el Satánico Pop Tour. Los Cadillacs suenan como si en todo este tiempo hubieran seguido trabajando juntos, refinando su identidad y personalidad de escenario, arribando a una notable síntesis de las varias actitudes sonoras que adoptaron en su larga carrera. Pueden convertir al gallinero en un templo de la cumbia con Pablo Lescano pidiendo agitar las manitos (y equivocándose en la primera entrada) en “Padre nuestro”, y luego internarse en las oscuridades de “Los condenaditos”. Pueden conjurar la alegría adolescente de “Mi novia se cayó en un pozo ciego” y homenajear en un rápido pasaje final a los Clash (con el clásico de clásicos “Guns of Brixton”) y los vitriólicos Dead Kennedys con “Let’s lynch the landlord”. Y pueden, cómo no, desatar el festejo más genuino e incondicional con “Demasiada presión”, la poderosa combinación de “Gitana” y “Carnaval toda la vida” y, claro, esa canción que todo el mundo reclama, cuyo coro reemplaza al célebre cantito de Woodstock y, hasta que no suena, no puede darse por terminado el show: “Yo no me sentaría a tu mesa”.

Frente a semejante estado de las cosas, frente a lo que consiguió y lo que demostró el grupo en estos conciertos en River, es difícil imaginar lo que puede deparar el futuro. El año próximo habrá una segunda parte de la gira y otro disco: el material de La luz del ritmo, con canciones tan valiosas como “Nosotros egoístas”, “El fin del amor” y “Hoy”, distancia a este regreso de la “burbuja en el tiempo” con la que Soda Stereo fijó los límites de su propio retorno. Es imposible mirar de reojo, despreciar la genuina alegría con la que más de 60 mil personas volvieron a corear eso de los Cadillacs tocando para vos, se dejaron llevar por la calenturienta combinación de Vicentico y Mimi Maura en una renovada “Vasos vacíos”, sintieron que la adrenalina crecía y crecía en esa declaración de principios que sostiene que si no hay galope, se nos para el corazón. Todo en este regreso de los Cadillacs se resume en esa arenga lanzada hace nada menos que 16 años, pero que no ha envejecido ni un día. Los Cadillacs modelo 2008 convirtieron su propio silencio en carnaval. Y ahora, ¿cómo se hace para volver a callarse?

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yo me fui a ver al flaco
que canta mejor y tiene una banda de la hostia
para cuando un reencuentro de Almendra?? jajaja
A ver si la Pesi cola se copa y les pone la guita

65 mil personas??? qué juntando los dos días? Por que si decís de un día entonces los Stones metieron 114mil
Sonido brillante, solo hubo que lamentar la voz empastada de Vicentico? Por favor, el sonido parecía hecho por un pibe de Tecson.
La banda parecía Lobo y 10 más.
Sergio Rotman tocó menos que con Cienfuegos.
La gente se quedaba callada por que no conocía las canciones. En gallo rojo, no cantó ni el 5% del público. Eso es fiesta?
El Aguijón, la cantó Vicentico y mi mujer nomás.
Estuve adelante de las columnas de sonido del campo y había espacio hasta para bailar. La gente solo se preocupaba en ponerse su merchandising de Personal.
Versión emotiva de siguiendo la luna? Posta me la decís?
Fui el viernes, y el sábado me fui a ver al Flaco a costanera. Bailé más con Spinetta POR DIOS!!! que distancia abismal que hay!

Explicame lo que le dá categoría de histórico, por que la verdad, me lo perdi.

Porteño, no insultes mi capacidad de apreciar un show, que tengo algunos añitos haciéndolo. Desde la ubicación que tuve (platea san martín baja) pude ver perfectamente la cantidad de gente y lo compactada que estaba en el campo, donde no había "espacio para bailar". La gente se desgañitó cantando, y si se habla de algo "histórico" es porque los Cadillacs nunca habían tocado en River. Te doy una lección muy básica de periodismo de música: cuando algo no te gusta, se dice "no me gusta". No se intenta desvalorizarlo mintiendo o ninguneándolo. Te gusta más Spinetta que los Cadillacs? Me parece bien, si hablamos de gustos personales a mí también. Pero esto es una nota periodística, no una arenga desde el gusto propio. Y lo que está puesto allí sucedió en la realidad.

soy omar de uruguay fui al recital del 13 y la verdad es tal cual lo que dice la nota en lo personal fue un sueño cumplido poder ver a los fabulosos en bs as algo inolvidable

El show fue impecable, mejores temas no pudieron haber elegido. Los Cadillacs son más que un baile, es una banda para escucharla. Temas como Saco Azul, Paquito o El Aguijón se disfrutan mucho y la gente que estaba cerca mío lo hizo. Y hubo momentos para fiesta. Ahora que la banda parecìa Lobo más 10 me da mucha gracia, cuando estamos hablando de una banda que son amigos. Sonaron más hermanos que antes. No compares con Spinetta, no tiene nada que ver una cosa con la otra.

Es cierto. Comparar a los Cadillacs con Spinetta es comparar papas con melones.

La papa en la garganta de Vicentico fue lo único flojo de la fiesta, como ya señaló Eduardo. Y los melones estuvieron en el par de pares genitales de Rotman y Flavio.

1. Si en el regreso de Soda hubieron 65 mil; en Cadillacs hubieron al menos 60 mil.

2. LFC hubieran grabado sus primeros discos con alguno de Tecson. Hoy, Martín Loiseau, desde Afro (Lanús), graba a buena parte de los hermanos menores del reggae/ska/alterlatino porteño y conurbano. Exactamente lo que fueron LFC. Lo mismo para Alexis Estiz con la trova independiente y sensible porteña. Amén de este Elogio del Menospreciado, el sonido estuvo muy bien. Los caños brillaron, los parches hacían vibrar hasta el arco contrario, Siperman y Flavio sonaron al palo. Y si se pudo reconocer las canciones más allá de la papa en la garganta de Vicentico, fue porque se escuchó perfecto a la única viola.

3. En todo caso, pareció Rotman/Flavio más diez. Lobo sólo tuvo más protagonismo que Lozano, que no es gran crédito protagónico.

4. Cierto, pero bailó más de lo que nos hizo bailar Mimi Maura.

5 y 6. Si tanto se criticó como negocio la reedición (casi) total de sus discos, ¿le vamos a pedir a los coetáneos de Cadillacs 59 o a la Generación Matador que se fumen la Luz del Ritmo y canten por igual a Clash o a los temas nuevos?

7. "Bailar pegados es bailar".

8. En una fiesta, todo lo que se nos regala se usa. Al menos durante la fiesta. Es coherente.

9. Tengo 22 años, no vi a Cadillacs en vivo antes de su vuelta en el Planetario, pero sí me morfé sus discos, especiales, videos y etcéteras. Y "Siguiendo la Luna" me emocionó, aunque poco menos que el solo virtual de Toto, para mí un completo desconocido.

10. No fui a Spinetta. Pero en LFC bailaron hasta los más Personalizados, si la intención de El Porteño fue señalar caretas. La rubia y el sucedáneo de Rambo que bailaban debajo de mi platea, por ejemplo, casi se fugan a curtir en el baño.

Como en una Fiesta.

Fabregat, los pimpinela llenan el Luna PArk desde hace 20 años seguidos, y no se puede juntar a hablar de música ni con el pibe de Barrios Bajos.
No podés decir que había 65 mil personas ni aunque seas el CEO de Personal.
De paso, si te jode la crítica, por lo menos hacé un esfuerzo e interpretá lo que dice el texto.
Que haya bailado más con Spinetta, es una manera de decir que tuvo más onda. LFC fue la banda de mi infancia y parte de la adolescencia y nunca la ningunearía. Las cosas como son, lejos están de ser virtuosos o músicos destacados, Hacen temas copados que es un mérito enorme. Pero si este show le ponés un 9 puntos, al Experimental Concherto le tenés que poner 34. El 60 % de la gente del show no pagó la entrada. Era un evento, más que un recital.
Posta Eduardo, no saqués a relucir tu pedigrée de crítico con experiencia, por que es más digno no contestarme si te hincha las pelotas lo que pongo a que te fundamentes en los años que tenés. Por que Palma jugó hasta los 40, pero a pesar de eso, también tuvo partidos horribles.

Porteño, a lo que me refiero con mis años de cubrir shows es que no me podés decir que "no cantaba nadie", cuando sé positivamente lo que vi y escuché. Y supongamos que había muchos que no pagaron su entrada: ¿La alegría desenfrenada del que no pagó vale menos que la de quien sí pagó? Yo diría lo contrario: el tipo que pagó XX pesos por un show va a estar más predispuesto a pasarla bien, porque no quiere sentir que tiró la guita. Vos mismo dijiste que estabas en el campo, con lo que no tuviste la vista general del estadio que yo sí tuve. El campo estaba repleto, desde el escenario hasta el borde trasero. No "llenito", repleto, con gente amuchada por todos lados. Y repito, porque veo que no lo entendiste: los Cadillacs nunca tocaron en River. Ergo, los shows de este fin de semana son un hito histórico en su carrera. Y sigo sosteniendo que (como dice en la nota) no son solo históricos por eso, sino por la performance del grupo. Vi demasiados shows horribles de ellos como para no darme cuenta del salto de calidad que pegaron. Pimpinela puede hacer 450 Luna Parks y seguirán siendo horribles. Pero si un día actúan en River, objetivamente... también va a ser histórico. Aunque no te guste, que seguimos hablando de lo mismo. A vos el show de los Cadillacs no te gustó y está bien, pero no pretendas generalizar eso a la enorme masa de gente que evidentemente lo disfrutó, y mucho. Hablé ya con muchas personas que fueron (periodistas y público común y corriente), y todavía no encontré a nadie que coincida con vos. Supongo que eso significa que vos sos un genio y todos los demás unos giles engañados por Personal...

Y esto no es fútbol, flaco. Si el Negro Palma se hubiera dedicado a escribir, hubiera tenido una carrera más larga.

Yo fui el viernes y la verdad, fue una fiesta. La última vez que los había visto fue en un verano que tocaron gratarola en Vicente Lopez (¿verano de 2000?)y 8 años después, parece que el tiempo no hubiese pasado.
La banda sonando ajustadísima. Rotman, luego de haberse ido enojado, se lo veía absolutamente FELIZ. Los invitados, la lista de temas con temas bien populares y clásicos no tan difundidos pero favoritos del público (Saco azul, Gallo rojo, etc.). La mosh pit que se armó ahi adelante de la cabina de sonido en Mal bicho...

Eso sí, en la general donde yo estaba, creo que fui el único que conocía el tema de Dead Kennedys.

Pero son detalles...

No pude ir al show, aunque me hubiese encantado. En particular ahora que dejaron de lado esa especie de necesidad de autolegitimación musical de la época del Experimetal Concherto (a ver si me explico: la etapa piazzoliana no es ni con mucho lo más me gusta de ellos, pero me parece genial que lo hayan hecho, por el simple hecho de que son artistas y así se les antojó; sin embargo la música de LFC que prefiero casi siempre fue de "simples canciones"). (Las comillas viene a cuento de que, a veces, lo más difícil es encontrar la simplicidad.)

Tal vez en la próxima pata del tour se den una vuelta por la Patagonia. Si es así, allí estaré. En esa oportunidad, ojalá toquen "Nº 2 en tu lista".

Salud.

Salud, Chester. Un gusto tenerlo comentando por acá...

El gusto es mío, Eduardo: no vaya a creer que es tan fácil encontrar ámbitos de discusión civilizada, y en este boliche eso suele ser habitual. Brindo por eso.

Kanpai!

Eduardo, tal vez no veas mi comentario porq es un post viejo, pero me colgué leyendo los demás comentarios y me pintó escribir.
Yo iba a ver a los cadillacs siempre antes de su vuelta, y son una de las bandas que más disfruté en vivo. A mi el show me dejó una sensación extraña: por un lado alegría por volver a ver a la banda (muy afliada, y con Rotman!) y escuchar esas canciones que tanto me gustan. Por el otro, me quedó una sensación de que no estaban haciendo aquello por lo que justamente me volví tan seguidor, y era el hecho, por ejemplo, de deformar en vivo las canciones de una manera totalmente desfachatada logrando versiones que me emocionaban, o escuchar a Vicentico improvisar constantemente, o ver una desprolijidad arriba del escenario que quedaba muy bien.
Acá fue todo prolijo, Vicentico siguiendo la cosa muy al pie de la letra y los temas sonaron muy "comunes" (por cierto las versiones de Saco Azul y Gallo Rojo que tanto me emocionaban siempre, esta vez me pasaron desaparcibidas, y disfruté mucho más escuchando y bailando Gitana).
Hablé con varios que también los veían desde antes con gusto, y expresaron algo parecido. Claro que de los 60mil que hubo, esos son 5mil como mucho, algo asi como una aguja en un pajar (el último show en Capital había sido en Hangar ante menos de 3mil personas).

Saludos.

Sergio.

Por cierto, me gustó mucho la crónica.

Sergio, yo creo que teniendo en cuenta que se trataba de un regreso con bombos y platillos, y queriendo aprovechar el hecho objetivo de que la banda hoy suena realmente bien, no quisieron transitar ese terreno de despelote que a veces salía bien y otras veces te dejaba medio atónito. Vamos a ver qué depara el futuro, creo que podrían darle un par de añitos más...

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  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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