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3.3.09 

Tizona

El boliche quedaba en Pedernera 58 -es decir, Artigas del otro lado de Rivadavia- y se llamaba Tizona: un local que hoy recuerdo similar al Vía Cerino de Floresta, aunque seguramente más chico. Los grupos tocaban de espaldas a la calle, quizá para que el despelote que salía de los parlantes se disparara lo mejor posible hacia el interior. Por el "escenario" de Tizona pasaba de todo, pero había cierta predilección por el heavy metal... o quizá era que nosotros solíamos caer ahí cuando la oferta era ésa. Enquistado en el corazón de Flores, el bar operaba como una burbuja que nos aislaba del exterior: cuando todo arrancaba, en apenas dos minutos las escasas ventanas quedaban empañadas, y el que pasaba apenas podía adivinar, en base al rumor y al vaho, que algún aquelarre se desarrollaba adentro. El afuera desaparecía.

Me acuerdo de Tránsito Pesado, pero sobre todo de Punto Rojo: un trío demoledor, con un baterista -el Turco- que te pasaba por encima, y a quien mi amigo Mauro una noche le prestó su pedal de bombo: al final del show, le fue devuelto un fierro todo doblado que terminó operando como souvenir. Punto Rojo no solo contaba con un arsenal de temas pesadísimos y un guitarrista excepcional, lo más cercano a nuestros guitar heroes que podíamos apreciar en vivo y en directo, llamado Walter Giardino: su público parecía salido de la cantina de Star Wars, y en esos shows trabé contacto con personajes que al día de hoy, aunque nunca los volví a ver y con tanta agua corrida bajo el puente, me siguen pareciendo extrañísimos.

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Tacuarembó, Fabregat....
Slds!

Excelente texto papá!!!
Que Giardino formaba parte de la banda queda en completo segundo plano cuando uno se imagina el lugar.
Ves que tambien se puede escribir lindo sin demostrar la amargura que implica ser de izquierda... (No te lo tomes a mal por favor)

Qué bueno leer de tu pluma (bue, de tu teclado) un elogio pa' con el sr. Giardino, muchas veces leí cómo menosprecian su trabajo con eso de que "le roba a éste o a aquel" sin mirar lo bien puesto que estuvieron desde siempre los shows que dió, sea con Rata o Temple, me parece que Walter se preocupa por algo más que el "tocar" (sabiendo que cuando toca, lo hace y muy bien). No sé el porqué real de la agresión o el poco valor que se le dá a lo que hizo/hace, ¿Tiene que ver su postura contra el "caretaje metalero"?, ¿Porque en su trayectoria Rata pasó por distintas "paradas", desde su barroca onda Tolkien a algo más crudo, pero con sinceridad en lo que hacían? ¿Será envidia nomás?...
Siento que a Rata o a Walter (que es casi lo mismo) no le perdonan nada...
No sé... por ahí es una sensación mía nomás o no, y lo que en verdad pasa es que me perdí de algo que "justifique" al poco valor que se le da a la carrera del tipo.
El ver que vos Eduardo, tipo al que recontra respeto como profesional cuyo blog está al top de mis favoritos hacés un mínimo comentario de Giardino, me da esperanzas de que por ahí yo no soy el que está equivocado.
un abrazo!

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