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1.9.09 

56 meses

Una sobreviviente me acercó este texto realizado por la Articulación de grupos de familiares, sobrevivientes y amigos de las víctimas de la masacre de Cromañón, y que fue leído en la marcha del domingo.




Documento de los 56 meses: “Otra vez la impunidad”


Tras 5 años de dolor, de terapias psiquiátricas y psicológicas, pastillas, ataques de pánico, pesadillas, recuerdos imborrables y cientos de marchas pidiendo justicia, la corrupción de nuestro amado país volvió a golpearnos con un fallo que lejos de ser justo, nos devolvió el mismo dolor que nos envolvió aquella noche del 30 de diciembre de 2004, la misma impotencia, la misma bronca… Con las manos atadas y cansados de tantos golpes, nosotros, los jóvenes, sobrevivientes y amigos de los 194 chicos fallecidos en Cromañón, queremos hacer llegar nuestro mensaje de repudio hacia LA JUSTICIA, representada por los jueces Llano, Alveró y Maiza, quienes creyeron que con este fallo infame dejarían contentos a la mayoría, sin entender que estamos resignados a no volver a tener PAZ, pero no nos resignamos a no tener JUSTICIA.

Otra vez la impunidad que instala que “el matar es gratis”, “el vale todo” y el “sálvese quien pueda”.

Impunidad con la que un Estado presente, con una clara direccionalidad, viola sistemáticamente los derechos humanos cuando deja de garantizar el derecho a la vida de los jóvenes y los deja librados al cuidado individual.

Impunidad que permitió que Cromañón se convirtiera en la trampa mortal de 200 jóvenes, que existiera abandono de personas por parte del sistema de emergencias, que a más de cuatro años y medio de la Masacre no haya hacia los sobrevivientes una asistencia integral.

Y esta impunidad se entiende (y se sostiene) cuando se conoce el entramado de corrupción; cuando sabemos que López es concuñado de Ibarra; que Fiszbin fuera una compañera de la infancia de Aníbal y Vilma Ibarra; que Vilma Ibarra sea la mujer del ex Ministro coordinador de la Nación, Alberto Fernández; que el Director de Inspecciones Torres haya sido íntimo colaborador de Fernández en su paso por el Banco Provincia y en otras funciones; que Torres haya sido reciclado luego de su procesamiento a similares funciones en la Provincia de Buenos Aires; que el manejo de los fondos de salud estuvieran a cargo de Massa, un primo de Ibarra; que Ibarra haya vivido en el mismo edificio que Chabán y tengan una propiedad en el mismo edificio del barrio de Once; que se hayan desarrollado acciones sistemáticas para destruir los procedimientos, el personal y la idoneidad del poder de policía; que Cromañón fuera incorrectamente habilitado en 1997…

Y es la misma impunidad que en los últimos dos meses permitió que se cerraran las cinco causas conexas a Cromañón, con prescripciones y sobreseimientos que involucraban la habilitación de bomberos, a todos los comisarios de la Superintendencia Federal de Bomberos, y a todos los funcionarios del Gobierno de la Ciudad que intervinieron en la inspección de Republica Cromañón. Que se cerraran la causa de la Asociación Ilícita, en la que había cinco procesados en instancia de juicio oral, y la causa de Emergencia sobre los delitos cometidos durante el operativo de rescate de las víctimas. Por otro lado, la causa “Romagnoli, Gerardo y otros”, una causa macro que juntaba las denuncias por los delitos cometidos durante el juicio político: cohecho y malversación de fondos. Y también la causa de la Morgue por los delitos cometidos con los cuerpos de las victimas.

Y es otra vez la impunidad, la que dejó fuera de este Juicio Penal a Aníbal Ibarra, la que permite que de los sólo 15 imputados de todos los involucrados en la cadena de responsabilidades de la Masacre de Cromañón, se condenara solo a Chabán, Argañaraz y al subcomisario Díaz por estrago doloso y el pago y cobro de coimas; que se castigara a Villarreal con la irrisoria condena a 1 año de prisión en suspenso y la obligación de hacer tareas comunitarias; que las ex funcionarias del Gobierno de la Ciudad – Fabiana Fiszbin y Ana María Fernández- tuvieran la trivial condena a 2 años de cárcel una vez que el fallo quede firme, por el incumplimiento de los deberes de funcionario público; y que fueran impunemente absueltos el ex director general, Gustavo Torres; el comisario de la comisaria 7º, Miguel Belay y todos los integrantes de la banda Callejeros.

Este es un fallo que entendemos inconsistente al no seguir la cadena de mandos, al condenar a Chabán y no de igual manera a su mano derecha Villareal; al condenar al subcomisario Díaz y no de igual forma al comisario Belay para quien estaba destinado el pago de coimas; al condenar a las ex funcionarias Fiszbin y Fernández y dejar absuelto al director general Torres, quien tenía bajo su cargo los inspectores de gobierno.
Un fallo inconsistente que entendió que Argañaraz decidía unidireccionalmente las acciones de la banda.
Atrás quedarán entonces, Callejeros, tus discursos de autogestión y horizontalidad. Te traicionaste y nos traicionaste. Nos traicionaste cuando priorizaste el lucro por sobre la vida y nos trataste como mercancía, porque eras vos quien se llevaba el 70% de las entradas. Tus letras querían enfrentar al sistema pero tus acciones te convirtieron en un bicho de ese mismo sistema. Nos traicionaste cuando te transformaste en funcional al sistema de impunidad y caíste en la nefasta estrategia de culpar a tu público, a quienes te seguíamos, acusando al pibe de la bengala. Nos traicionaste, cuando seguiste lucrando sobre la muerte de los 200 pibes; y nos volviste a traicionar, cuando tu lema solo fue “Basta de culpar a Callejeros”. Jamás te escuchamos pedir Justicia; nunca te vimos luchar por los pibes muertos; jamás te escuchamos exigir “Nunca Más Cromañón”.
Preferiste enfrentarte a los padres; padres de los pibes que te seguían a vos, padres de muchos de los pibes que dieron sus vidas por los que sobrevivimos. Y al ubicar a los padres como tus enemigos, te convertiste en el títere funcional de las “Ratas que Estafan y Zafan”.
Y es entonces, otra vez la impunidad, la que ubica a las víctimas como victimarios e instala el perverso discurso de que los padres no cuidaron a sus hijos, de que los pibes eran unos barderos, remitiéndonos al siniestro “algo habrán hecho”.
Pero si algo hemos aprendido, como movimiento en estos 56 meses, es que la lucha contra la impunidad toma fuerzas en las calles. Se fortalece y sostiene en el acompañamiento de otros casos de impunidad, en un solo reclamo por Memoria, Verdad y Justicia, como el caso Kheyvis, que dejo 17 muertes sin ningún responsable.
Y es por ello, que entendemos, que si bien el fallo no ha reflejado nuestro reclamo, ha sido una conquista de los familiares, sobrevivientes y amigos de las víctimas de Cromañón el haber llegado al desarrollo del juicio, como lo ha sido también la destitución de Ibarra, el denunciar que la lógica Cromañón sigue vigente y fundamentalmente, el construir un movimiento nacido del dolor.
Hoy los sobrevivientes, queremos dar un abrazo fuerte a los padres de nuestros hermanos, amigos y novios masacrados en Cromañón, que estoicamente durante un año escucharon durante el proceso del juicio como habían muerto sus hijos; que lejos están de ser los padres violentos y golpistas!! Somos ejemplo de lucha porque desde hace más de cuatro años y medio venimos luchando contra un sistema corrupto. A ellos, nuestro compromiso de seguir luchando a su lado, de seguir exigiendo Justicia por los que no están y por los que sobrevivimos.
Y porque todos somos sobrevivientes de este país, donde gobierna la impunidad, seguiremos saliendo a la calles a recordarles a todos los responsables de la masacre que POR LOS PIBES DE CROMAÑÓN NO HAY OLVIDO NI PERDÓN.

¡Los Pibes de Cromañón, presentes! ¡Ahora y Siempre!
¡Los Sobrevivientes de Cromañón, presentes! ¡Ahora y Siempre!
¡Los padres muertos en lucha, presentes! ¡Ahora y Siempre!

Justicia.

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CROMAÑON, Mentiras y Verdades.

Para que usted, que siempre (o nunca), se interesó en saber que pasó el 30 de Diciembre de 2004 en Cromañón, escribimos este texto. Porque si tuvimos la suerte de poder contarla, es precisamente eso lo que vamos a hacer. Contarla. ¿Que pasó esa noche?

El Lugar. Todos los asistentes, concurrimos a un lugar, donde era de público conocimiento que se realizaban recitales de rock. Nuestra función esa noche, era ir a ver un espectáculo de Rock. El local fue promocionado por su gerenciador, Omar Chabán, como “un micro estadio para 4 mil personas”. El Periodismo no lo dudó y lo publicó. ¿Por qué iba a dudarlo el público? ¿Por qué iba a dudarlo la banda?

La “Cultura del Rock”. El fenómeno de las bengalas no era exclusivo de Callejeros. Alguien desinformado podría pensar que las bengalas en el rock comenzaron porque algún músico sugirió su uso, pero no fue así, en realidad fue algo parecido a una herencia. Del fútbol al rock. Este modo “festivo” comenzó por cuenta del público, porque a algunos se les ocurrió y otros lo imitaron. El desenlace fatal de las 194 víctimas era casi lógico con las condiciones de seguridad de todos los boliches donde se brindaban recitales. Podría haber pasado antes (de hecho, pasó antes y pasó después, en éste y otros ámbitos) o podría haber sido después, pero no hay que olvidar que si esto pasó es porque las condiciones de seguridad de todos los espacios eran precarias. Y si el propio Estado acusa desconocerlo, con más razón, lo desconoce una banda de rock o su público.

El incentivo de la “bengala”. Tomar una actitud pasiva como incentivo es algo equivocado. Yo incentivo cuando incito a alguien a hacer algo, pero si ese alguien ya tenía la costumbre de hacer algo, “no censurar” esa acción no es lo mismo que “incentivar”. Si el público de rock prendía bengalas hace diez o quince años, no pueden decir que quien no censuró esa costumbre hace cuatro o cinco sea responsable de incentivar dicha costumbre. Trasladar la responsabilidad de que una persona prenda una bengala, a quien está arriba del escenario con un micrófono o un instrumento, es un tremendo error. De esa forma estamos, no solo trasladando esa responsabilidad sino también menospreciando la inteligencia de quienes ya no están, y de quienes sobrevivimos. Aunque el grupo musical, incentive el uso de pirotecnia, cada uno de los asistentes es libre de decidir si quiere hacerlo o no. Esa decisión es personal. Si el vocalista de una banda, dice: “saquen armas y disparen tiros al aire”, el publico no va a hacerlo, por lo tanto la decisión de prender pirotecnia, también, es del público y no de la banda. Aunque algún abogado quiera instalar que Callejeros daba “la orden” de prender bengalas. Eso es completamente MENTIRA.

El Gerenciador del lugar. Omar Emir Chabán. Una persona de una trayectoria sumamente extensa en el mundo del Rock. Quienes lo conocían en ese momento, aunque sea de nombre, suponían que era el dueño del lugar. Segundos antes de que suceda la tragedia, Chabán realizó una advertencia al público: “Negros de mierda, Pelotudos, no prendan pirotecnia, las salidas no van a dar abasto, se van a morir todos como en Paraguay”. Alguien puede tomarlo como advertencia, otros pueden tomarlo como provocación. Lo concreto es que las salidas no iban a dar abasto. Si él lo sabía, también debían haberlo sabido, los funcionarios del Gobierno de la Ciudad, encargados de permitir, o no, que ese lugar funcionara en esas condiciones.

El Gobierno de la Ciudad. Las 3 personas mencionadas a continuación, son las principales responsables de que Cromañón haya estado abierto y no clausurado. Son los únicos que tenían el poder de decidir que ese lugar estuviera cerrado, que ninguna banda tocara ahí y que ningún gerenciador pudiera abrirlo en esas condiciones. Fabiana Fizbin, (Ex Subsecretaria de Control Comunal), Ana María Fernández (Directora Adjunta de la Dirección General de Fiscalización y Control), Gustavo Torres (Director General de Fiscalización y Control). Ellos son, sin ningún tipo de duda, los principales responsables de esta tragedia. Son los únicos que podrían haberlo evitado y NO LO HICIERON. Si el lugar funcionaba sin habilitación y sin ser inspeccionado y la culpa no la tienen los organismos de control ¿quién la tiene? Cromañón no era un lugar oculto, se promocionaba en los medios masivos como un lugar para hacer recitales y actividades culturales con asistencia masiva de público. Nadie, salvo el Estado, podía dudar que el lugar estuviera en condiciones.

La banda “Callejeros”. Una banda de rock, con 8 años de trayectoria hasta ese momento. Su función esa noche, era subir al escenario y brindar un show musical. Es importante aclarar las funciones de cada uno. El gerenciador debía acondicionar un lugar para que toquen grupos musicales. El gobierno y sus inspectores debían controlar que ese lugar este debidamente acondicionado para tal fin. El público debía ir a ver una banda y disfrutar de su show. Ni el público, ni la banda, debían controlar habilitaciones. No saben, ni deben saber, sobre habilitaciones. Ni el público ni la banda debían controlar que el techo fuera ignifugo, hay gente especializada para dicha tarea, ¿Cómo vamos a culpar a un grupo musical por no verificar que un techo es ignifugo o la disposición de una salida de emergencia? ¿Acaso le pedimos a un inspector de seguridad que toque bien un saxofón? Es una locura que un músico que no estudió para eso sino precisamente para ser músico, deba verificar salidas, techos, y demás cuestiones de seguridad, porque NO ESTÁ CAPACITADO para hacerlo. Por lo tanto no es su función, ni debe hacerlo.

Las Amenazas a Sobrevivientes y Testigos. Muchos de nosotros, durante estos casi 5 años, hemos tenido q soportar diversas situaciones. Soportamos que nos ignoren, que nos amenacen, que nos golpeen, que nos deseen la muerte por defender nuestra verdad. “Ustedes se tendrían que haber muerto en Cromañón” se escuchaba de varias bocas en la última manifestación en Tribunales. “Vos no podés hablar porque a vos no se te murió un hijo” escuchamos durante casi 5 años. ¿Qué deberíamos hacer? ¿Efectivamente morirnos para que nuestros padres hablen por nosotros? ¿Callarnos la boca y dejar q sigan ensuciando la causa? Es lo que venimos haciendo. Hasta hoy. Hasta que decidimos escribir este texto y contarle a todo el mundo la verdad. Somos TESTIGOS y sobrevivientes de esa noche, y como decíamos en el inicio, algo hizo que hoy estemos acá para contarla. Sin intenciones económicas ni políticas. Sin nada que esconder. Sin amenazar a nadie. Esta es nuestra verdad. Queremos, Necesitamos y Exigimos JUSTICIA.

TEXTO ESCRITO POR SOBREVIVIENTES DE LA TRAGEDIA DE CROMAÑON.
SE AGRADECE SU DIFUSION

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Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
Prontuario
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