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25.11.09 

El delicado sonido del trueno


(Publicada hoy en Página/12)

A la hora de considerar a Catupecu Machu surge un inevitable lugar común, fundado desde los lejanos tiempos del incendiario Dale!, la difusión masiva que significó Cuentos decapitados y, claro, su demoledora expresión en vivo: de la banda que encabeza Fernando Ruiz Díaz se espera una explosión de energía, caballos desbocados que conducen hacia una feliz catarsis. Pero desde Cuadros dentro de cuadros y también gracias al notable Laberintos entre aristas y dialectos, está claro que hay más que eso en el universo de CM. Para la banda de Villa Luro, saber cultivar nuevas formas más allá de lo energético ha supuesto una forma de sabiduría.

Catupecu es, también, una banda resistente, tanto como para sobrellevar la partida del histórico Abril Sosa y sobre todo la tragedia de Gabriel Ruiz Díaz, víctima de un grave accidente en marzo de 2006 y aún en recuperación. Esa cualidad también interviene en su capacidad de reinvención, quizás el detalle más relevante de Simetría de Moebius, su nuevo disco. Ruiz Díaz, el tecladista Macabre, el guitarrista Sebastián Cáceres y el baterista Herrlein consiguen en su sexto disco de estudio un efecto magnético, gracias a la decisión de permitirse el desborde sólo de vez en cuando, un paquete de canciones bien inspiradas y una lírica que crece disco a disco. Dicho de manera más sencilla: da ganas de escucharlo una y otra vez.

Aquello de la dosificación de energía encuentra rápidamente un buen ejemplo en la apertura de “Confusión”, cuya introducción hace suponer que vendrá una inevitable tormenta. Pero no: el tema no explota sino que implosiona, con una batería deliberadamente contenida, en un giro doblemente efectivo. Algo similar sucede con “Piano y RD”, donde sólo el final permitirá que el asunto se desmadre con ese grito de “Fuera de mí, cambié la piel”. Ese par de canciones alcanzan para fijar una certeza, no tan fácil de hallar en muchas bandas limitadas a la repetición de gestos propios o ajenos: Catupecu Machu posee una identidad que le permite jugar con sus propios parámetros sin desvirtuarse. Y, sobre todo, persigue ideas bien definidas, no sólo por los conceptos gráficos con los que gusta juguetear. Curiosa paradoja, el grupo que pedía pisar sin el suelo tiene los pies bien plantados en la tierra.

Sobre todo, lo que más se agradece, es la capacidad de Catupecu para construir canciones delicadas y sólidas como una roca a la vez, paisajes sonoros de tanta belleza como “Cosas de goces” o “Abstracto”, de oscuridad tan sugerente como “Nuevo libro”, “Víbora vientre” o “Juego sagrado” –uno de los puntos más altos– o de urgente electricidad como “Anacrusa” y “Alter ego... Grito alud”. En apenas once canciones, la banda hace honor a la cinta de Moebius: su disco cierra por todos lados. Con el sonido trabajado hasta la obsesión, exudando una envidiable cohesión grupal, tan capaces de apelar a la guitarra hiriente como a la cuerda de nylon y con Ruiz Díaz explotando al máximo su personalidad vocal, Catupecu Machu, aquellos que alguna vez se dedicaron exclusivamente a reventar amperímetros, entrega uno de los grandes discos argentinos de 2009. A morir.

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De las pocas bandas actuales, y de nuestro país, que me genera expectativa cuando saca un disco. Aplaudo su forma de concebir discos.

Recuerdo claramente que una vez Indio Solari dijo en una entrevista que le le hubiera encantado haberlos producido.

Que es lo que hace un boludo como yo en ese caso?
Exacto: escucharlos con otros oídos.
Actitud decadente de un fanático confeso.
De todos modos no deja de tener una raíz comprensible, de hecho no creo ser el único que lo hace.
Recuerdo que Richards dijo que llegaba tarde a todos lados porque no podía dejar de escuchar a Chopin... imagínense el final.

Bueno, volviendo al tema cuando escuche a los Catupecu con un oído mas sincero me di cuenta que

Hola! Somos Frida y El Grito y estamos contando nuestra experiencia en los telos de Buenos Aires!!!

Pasate por http://criticatelos.blogspot.com!

Saludos!!

La verdad te puede gustar o no lo que hacen es más cuadro dentro de cuadros no me gustó ni un poquito (aunque si mecerraron los temas una vez que los ví en vivo), pero no podés dejar de reconocer que es una de las pocas bandas nacionales que se preocupan por hacer algo original y que cada disco es bien diferente del otro. Y sobre simetría: la primera vez que lo escuche no me cerró demasiado pero ahora se me hizo totalemte adictivo y pegadizo voy por la vida cantanado los estribillos.

Edu, me gustó mucho tu crítica. Sin dudas estamos frente a un gran disco. Se cae el mito urbano que decía que tras el accidente de Gabriel, Catupecu había perdido la creatividad musical.
Saludos.
Ct.

El miércoles hablábamos de eso con mi hermano: él también hizo referencia a esa "verdad" que se decía de CM, que el creativo era Gabriel y Fernando solo un loco de mierda cargado de energía.

Igual, yo sigo escuchando hoy "Elevador", de Dale!, y me sigue dando ganas de darle cabezazos a las paredes de puro shot de adrenalina. Termino descubriendo que es una banda que me gustó siempre. Y que cruza los géneros: contra lo que podría sugerir el prejuicio de las bandas ruidosas, es una de las favoritas de mi mujer, en disco y en vivo.

Catupecu hizo un cover de la banda mas épica, adrenalínica, lisérgica, pasional, sincera, espiritual, poética, emocionaly liberadora en la historia del rock en habla hsipana: los míticos Héroes del Silencio.
Sí señor.
Y si no me falla la memoria los Catupé empezaron a empalagarse en las mieles infalibles de la fama cuando hicieron justamente ese tema: Hechizo.
Claro que sin la vos dionisíaca de el maestro de ceremonias Sir Bunbury, la voz que atestiguó un rock salvaje, conciliador entre las vertientes poéticas mas luminosas y los estatutos de los acordes menores y su consiguiente oscuridad medieval.
Para escuchar a la banda Zaragozana hace falta valor, no es una banda para escuchar mientas aceitamos las bujías del auto, es mas bien una experiencia que se asemeja mas bien a cierta especie de autoconocimiento y sus inevitables efectos liberadores, o acaso alguien duda del fuerte componente simbólico que supo canalizar el grupo en su obra?
Podría seguir hablando de Héroes (acaso a alguien le cuesta hablar de sus experiencias mas eróticas entre pares?) pero no es el caso.
Solo quiero dejarte como pregunta final, estimado Eduardo, si compartís mi admiración por la eterna agrupación española.



P/D: Excelente nota

Edu: entonces, según los dichos de tu hermano, se trataba de una verdad a medias... Porque Fernando sigue siendo un "loco de mierda cargado de energía" (y vaya qué energía que tiene ese muchacho, en vivo es extenuante, te agota seguirle el tren, no para, es un desquiciado, cuasi-demoníaco) pero parece que, además, hay que acreditarle bastante creatividad para hacer un discazo como éste.
Un abrazo.
Ct.

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Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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