« Home | Los hilos de la marioneta » | Tres que vuelven » | See you later alligator » | De regreso... » | Tres postales » | Las Vegas en Retiro » | El misterio del encierro » | La necro » | El silencio » | Massive Attack inaugura la temporada » 

8.3.10 

El poder de una buena historia


(Publicada hoy en Página/12, dentro de la producción Oscar 2010)

En una elección suelen jugar infinidad de factores, algunos no del todo lógicos. En las elecciones que hace la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood juegan algunos que incluso son difíciles de elucubrar, esos que hacen enarcar las cejas ante un premiado discutible. Pero hay algo en lo que suele encontrarse coincidencia, y es en el gusto de los académicos por las buenas historias bien narradas, eso que llevó a que una película como Shakespeare in love, que seguramente no revolucionó el arte del cine, se llevara siete estatuillas.

Eso es lo que hace plena justicia con el Oscar a El secreto de sus ojos: la película de Juan José Campanella tiene muchas virtudes –actorales, técnicas, de puesta en escena, de ritmo, de reconstrucción y recreación fílmica de la vida–, y entre ellas brilla especialmente la potencia de la historia que cuenta, y el magnetismo y el músculo con el que está narrada. La pregunta de sus ojos, el libro de Eduardo Sacheri, ya era una gran novela. Campanella la tomó y supo hacer con ella una gran película, que se merece todo el ruido que generó antes, las multitudes llenando las salas y el escándalo mayor que vendrá ahora. Todo ello, con su peso y su significado, seguirá siendo sin embargo una piedrita frente a la montaña que significan las narraciones que dejan marca. No sólo por el especial color que da cierto momento de la Argentina que retrata la película, sino porque allí no hay cartones pintados sino personas de carne y hueso, movidas por sus pasiones y por ello creíbles, capaces de generar empatía o desagrado, de mover y conmover.

And the Oscar went to... una peli argentina. Pero, mejor aún, el Oscar fue para una obra que cumple por todo lo alto con el honorable arte de contar una buena historia. Todo brindis será merecido.

Etiquetas: , ,

Fabre, yo me pregunto: si tan buena recepción tiene entre el público el buen cine de género, ¿el INCAA se dedicará a solventar más proyectos de este tipo?

Los críticos (incluso muchos que respeto mucho) suelen poner el grito en el cielo ante el 90% de las películas de género argentinas. Pero me parece que es en el hacer, en el ejercicio del género (que Campanella tuvo de sobra) donde se aprende a dominar los tiempos que el policial, el fantástico, la comedia romántica y otros requieren.

Se me hace que si hubiera más guita destinada a estos producos (porque no hay que olvidar que son eso, también, productos industriales además de arte), tendríamos más "secretos de sus ojos", y habría menos espectadores quejándose de que el cine argentino no les dice nada, no los representa, o que directamente no va a las salas "porque es aburrido".

Qué sé yo... capaz cae mal lo que digo, pero son algunas cosas (aún algo inconexas) que vengo pensando hoy, mientras miro a mi alrededor un montón de exitismo por los Oscars.

No, no es tan loco lo que decís. Y sobre todo es cierto que el exitismo nos va a abrumar hasta el grado de explotarnos la paciencia.

Publicar un comentario

Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
Prontuario
Powered by Blogger
Creative Commons License
Este blog está bajo una licencia Creative Commons Argentina.