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21.4.10 

Saga del hombre impermeable


(Publicada hoy en Página/12)

Say No More es impermeable”, dice el tipo, y refuerza el impacto que produce ver esas imágenes. Si faltaba algo para agregarle dramatismo a la rentreé de Charly García tras los sonados sucesos de Mendoza, la internación, la quinta de Palito Ortega y toda esa hojarasca, era el vendaval que azotó a Buenos Aires la noche del 23 de octubre de 2009. No se trató, entonces, sólo del regreso del bigote: fue un acto heroico para músicos y público, una épica cabalgata de hits pasados por agua. Una velada histórica que ahora tiene su necesario registro, el CD + DVD El concierto subacuático, retrato del hombre que al fin pudo doblarles el brazo a los excesos.

La cajita, entonces, es la pintura en movimiento de una lucha sin cuartel contra las inclemencias del tiempo. Y eso en más de un sentido: sólo un ingenuo podía esperar que García saliera al ruedo de Vélez con la voz de Seru Giran o la explosión de sus primeros años como solista. Pero en la tranquilidad del hogar, sin los baldazos empapando la humanidad, ver y escuchar a este Charly produce una sensación reconfortante. Respaldado por una banda sólida como una roca, largamente ensayada (eso que en el Constant Concept de los últimos años era un ítem siempre en deuda), el protagonista de la noche se permite cantar de pe a pa, esforzándose por estar lo más cerca posible del original, con la evidente mella de tantos años de drogas y alcohol pero enfocado, atinado, capaz de erizar la piel. Se comprueba en “Llorando en el espejo”, donde los teclados del Zorro Vön Quintiero parecen decir no va más bajo la lluvia, pero Charly canta y canta, su aspereza en deliciosa combinación con el terciopelo de Hilda Lizarazu. O en “Canción de 2x3”, o en “Promesas sobre el bidet”: clásicos inquebrantables recargados por la emoción del momento, pincelados por el diluvio. No están todos (quedó afuera, por ejemplo, “Adela en el carrousel”), pero lo que está alcanza.

Hilda, el Zorro, el Negro García López, Kiuge Hayashida, Antonio Silva Peña y Carlos González propician el sostén. García se da el gusto de volver a brillar. Se enzarza en una emotiva versión de “Rezo por vos” junto a Luis Alberto Spinetta, levanta a todo un estadio calado hasta los huesos con “Me siento mucho mejor”, le cede el protagonismo a la cantante en “Buscando un símbolo de paz”. Y el espectador no puede evitar la sensación de que en cualquier momento la pantalla comenzará a salpicar, tan vívido resulta todo. Desde su piano de cola, Charly evidentemente disfruta del momento histórico, y el efecto es contagioso. Cuando “No toquen” cierra el show a pura potencia, la faena parece completa, es el triunfo de un tipo que estuvo al borde del quebranto total y se dio el lujo de resurgir, dar el primer paso para una nueva historia que en estos días se enriquece con una serie de shows a sala llena en el Luna Park.

Entonces, hay que oponer estas imágenes, estas versiones de canciones que forman parte del libro grande de la historia del rock argentino, con aquello en lo que Charly se había convertido en los últimos tiempos, representante de un happening en el que la música ya no parecía central. Y darle la derecha: es cierto, el tipo es impermeable.

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¿hay un cambio de opinión con respecto a la recuperación de Charly? (ojo, esto no lo digo en forma sobradora eh).

A mi me paso algo extraño. Fui al concierto subacuático. La banda de puta madre; pero entre la lluvia y la voz del tipo no lo vi como un gran show, y al enterarme del dvd me pareció como mucho para lo que fué; aunque veo que le encontraron la vuelta por el lado de la lluvia y lo heróico.
Me alegro que el tipo SIGA recuperándose. Ojalá a futuro vaya mejorando su voz o le encuentre la vuelta (por nuevos tonos, arreglos, etc) para que sus presentaciones no nos dejen añorando el pasado.

saludos!

Sigo pensando que, para mantenerlo alejado de las drogas ilegales, a García lo tienen atiborrado de drogas de prescripción médica. Pero lo que sorprende gratamente es su intención de volver a darle protagonismo a la música: la banda suena realmente bien y él, en vez de ladrar un poco al micrófono y romper cosas, cumple su rol. Tiene la voz hecha pelota, pero se aproxima lo más posible al tono original, trata de cantar y versionar en vez de hacer una parodia. No estuve en Vélez (hice el cierre del diario), pero sí en algún show previo a la debacle donde dije "esto no da para más", y lo que se ve aquí es bastante más alentador. Eso en el terreno musical. Lo humano ya es otro cantar, cuando lo veo hablar medio perdido y con pinta de abuelito empastillado me dan otras sensaciones...

Eduardo, tu nota es impecable. Yo he ido a los siete shows de Charly en Argentina. Y cada vez suena mejor. Eso no quita que su voz sea aspera, que sus dedos no tenga la agilidad de otros tiempos, pero el show sale muy profesionalmente hecho y los temas de Charly son clásicos de nuestras generaciones.

Sabemos las limitaciones de una persona de 58 años que se ha dado una paliza a si mismo terrible, que ninguno de nosotros sería capaz de sobrevivirla.

Es cierto que Charly ha jugado tanto con ser Dios y el Demonio a la vez que hoy muchos ven que ha perdido su gracia al estar en una actitud más serena. Yo en cambio me alegro de verlo así, porque así yo lo puedo disfrutar.

Pero eso del "empastillado", me parece un argumento de alguien que no cree, que prefiere desconfiar, que se pierde la magia de lo que esta viviendo.

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Responsable

  • Eduardo Fabregat
  • Buenos Aires, Argentina
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