<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807</id><updated>2012-01-25T11:31:40.547-03:00</updated><category term='parís'/><category term='argentina'/><category term='gráfica'/><category term='radio'/><category term='teatro'/><category term='libros'/><category term='Nueva Saturnia'/><category term='cromañón'/><category term='mundo'/><category term='tele'/><category term='cine'/><category term='10 canciones'/><category term='música'/><category term='Audiobiografías'/><category term='página/12'/><category term='blogs'/><category term='industria'/><category term='fútbol'/><title type='text'>Pan y circo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>999</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-822153426474225652</id><published>2011-11-27T01:40:00.002-03:00</published><updated>2011-11-27T01:47:05.104-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Albañiles y colegialas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-8rFzo-Zvfu8/TtHAvMxXCKI/AAAAAAAAAhQ/SyZMOpjP868/s1600/tapa-frontal-contra-la-pared-viejas-locas.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 238px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-8rFzo-Zvfu8/TtHAvMxXCKI/AAAAAAAAAhQ/SyZMOpjP868/s320/tapa-frontal-contra-la-pared-viejas-locas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5679532522205546658" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-182172-2011-11-27.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;“Soy un  albañil que se levanta cuatro y media/para marcar la tarjeta a las  seis/ vivo de mi rutina mezclando materiales/ pegando ladrillos,  construyendo una pared. // Y cuando se hacen ocho y media/ los chicos se  van a la escuela/&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt; las nenas pasan de pollera/ y yo las imagino... /contra la  pared, contra la pared./ Trato de pensar que no debo imaginar/ esas  cosas que no pueden suceder/ pero no puedo evitar que esas ideas/ vengan  a mi mente una y otra vez.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción se llama &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Contra la pared”&lt;/span&gt; y aparece en el disco del  mismo nombre. Su tapa muestra a una “colegiala” contra la pared. Detrás  de tan elevada exhibición artística está &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pity Alvarez&lt;/span&gt;, una campaña  ambulante: basta verlo y escucharlo para comprobar el devastador efecto  que tienen ciertas drogas, y utilizarlo como ejemplo de lo que es  recomendable evitar. El disco acaba de aparecer en el mercado y es  probable que sea un éxito: &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Viejas Locas&lt;/span&gt; es una banda con arrastre  popular y viene de un hiato producido por los problemas judiciales de su  líder, que cuando no anda baleando a su representante o amenazando con  meterle un tiro en las piernas a la madre de una fan toma su guitarra y  enaltece de esta manera al rock argentino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las últimas semanas se ha hablado bastante de la violencia contra  menores de edad. El jueves y el viernes, las actividades relacionadas  con el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer volvieron a  poner sobre el tapete un problema siempre presente. Y entonces aparece  el Pity a cantar sobre poner a una adolescente en pollerita contra la  pared. A instalar ese estribillo en boca de miles de pibes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no fuera tan peligroso, uno podría cerrar el asunto en la  comprensión de que se está hablando de un pobre pibe que nunca tuvo  demasiadas luces, agravado por un cerebro quemado por los excesos. Pero  uno ha escuchado y escucha mucho rock argentino, y cuando un salame que  la va de rocker estigmatiza a un albañil (ese negro que sólo piensa en  voltearse a las pendejitas del colegio) y estimula la imagen de atacar  sexualmente a una menor, ya no hay “código” ni supuesta pacatería que  pueda esgrimirse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es probable que Pity defienda su cancioncita diciendo que todo es un  chiste, pero las cifras de ataques a mujeres de toda edad, la  persistencia de los hechos en el tiempo, inhabilitan los chistes. No  asombra, claro. En un show de Viejas Locas en Vélez, en 2009, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Rubén  Carballo&lt;/span&gt; (19) fue muerto a golpes y su cadáver fue escondido, en un  episodio aún no aclarado. Lo único que hizo Pity fue emitir un cobarde,  incoherente comunicado en el que se abrió de gambas y evitó asumir  cualquier responsabilidad de la banda que había convocado al show, y pasó  de página. Tampoco asombra que el mismo disco incluya una foto con toda  la iconografía del consumo de merca: es lo esperable en un tipo que  viene de una internación para frenar la adicción.    &lt;p&gt;Que quede claro: aquí no se está pidiendo que se ponga un freno o se  censure una obra artística. Pity Alvarez y Viejas Locas tienen todo el  derecho del mundo de editar su disco y sus canciones, aunque éstas  hablen de un albañil con fantasías de abuso sexual a menores o un frasco  lleno de cocaína. Del mismo modo, este que firma tiene todo el derecho  del mundo a opinar que el rock argentino ha encontrado en Pity Alvarez  su pozo más profundo de estupidez.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-822153426474225652?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/822153426474225652/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=822153426474225652&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/822153426474225652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/822153426474225652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/11/albaniles-y-colegialas.html' title='Albañiles y colegialas'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-8rFzo-Zvfu8/TtHAvMxXCKI/AAAAAAAAAhQ/SyZMOpjP868/s72-c/tapa-frontal-contra-la-pared-viejas-locas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-91840656540105461</id><published>2011-11-23T08:28:00.004-03:00</published><updated>2011-11-23T08:41:21.143-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>"No hay que quedarse en el confort"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-GNaXhVzCX68/Tszb0r7nsAI/AAAAAAAAAhE/WJb0mDypF3I/s1600/tapachtungbaby.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 273px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-GNaXhVzCX68/Tszb0r7nsAI/AAAAAAAAAhE/WJb0mDypF3I/s400/tapachtungbaby.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5678154928399822850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-23596-2011-11-23.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Eso es el  sonido de cuatro tipos tirando abajo el árbol de Joshua”: así respondió &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; U2 &lt;/span&gt;a las preguntas que aparecieron cuando la deforme intro de &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“Zoo  Station”&lt;/span&gt; sorprendió a todo el mundo, e inauguró oficialmente la década  del ’90. En el mismo año en que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Primal Scream &lt;/span&gt;redefinía el sonido de las  pistas con &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Screamadelica&lt;/span&gt;, los irlandeses indicaban el camino para el  rock. Hartos de ellos mismos –de allí la referencia a &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;The Joshua Tree&lt;/span&gt;,  el disco que fue una consagración y una cruz difícil de cargar–, al  borde de la separación, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bono, The Edge, Larry Mullen Jr.&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adam Clayton&lt;/span&gt;  huyeron hacia adelante con una experiencia que resultaría en el mejor  disco de U2. El disco que ahora celebra veinte años y no ha envejecido  ni un poco, el disco de título inexplicable: &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Achtung Baby&lt;/span&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mientras hacíamos el disco, lo que realmente estaba en juego era la  confianza mutua que nos había mantenido unidos. Eso nos podría haber  llevado a una espiral descendente, algo mucho más triste que la imagen  de uno de nosotros pegando un portazo”: hace poco, en la presentación en  Toronto de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;From the sky down&lt;/span&gt; (el film de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Davis Guggenheim&lt;/span&gt; que indaga en  el proceso creativo de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Achtung Baby&lt;/span&gt;), The Edge no endulzó nada. Como  suele suceder con las grandes obras, &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;AB &lt;/span&gt;significó una caja de Pandora  llena de dolores, angustias, pases de factura y momentos límite. Allí  estuvieron &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Brian Eno&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Daniel Lanois&lt;/span&gt; para mediar y evitar que la sangre  llegara al río, para lidiar con esos cuatro tipos necesitados de  reinventarse y convertir esa explosión de ideas en algo coherente.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ver esa película me resulta un poco humillante –dijo Bono en  Toronto–. Darme cuenta de que éramos muy ineptos. Hoy somos una banda  mejor, aprendimos nuestro arte, y aun así hay un gran peligro, que es la  enorme distancia entre lo muy bueno y lo grandioso. Pero en esa  época... estábamos tratando de hacer una música que no entendíamos, y la  banda parece conseguir sus mejores trabajos en ese ambiente. Cuando  todo es confortable no es interesante. Y en esos intentos que hacíamos  hubo mucha, mucha mierda.” Resulta curioso escuchar a Bono y The Edge  analizar, con la frialdad que dan dos décadas de distancia, gemas hoy  indiscutidas como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Even better than the real thing”, “Until the end of  the world”, “One”&lt;/span&gt; (“¿Cómo alguien puede casarse con esa canción? ¿Es que  no &lt;span style="font-style: italic;"&gt;escuchan &lt;/span&gt;las letras? Es la canción más amarga del disco”, señala el  cantante), &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Ultra violet”, “The fly”&lt;/span&gt;... ir a Berlín en plena caída del  Muro, meterse en el legendario estudio Hansa Ton y sacar afuera los  demonios era la manera de “tirar abajo el Joshua Tree”, lo que  significaba sacarse de encima el ya intolerable peso agravado por &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Rattle  and Hum&lt;/span&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harto de su propia corrección política, U2 abrazó el cinismo. Le dio un apasionado beso de la muerte a su anterior encarnación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Estoy listo, listo para el gas hilarante/ Estoy listo, listo para  lo que venga”:&lt;/span&gt; los dos primeros versos de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Zoo Station”&lt;/span&gt;, el sonido de  motosierra de The Edge, fijan el tono de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Achtung Baby&lt;/span&gt; y el futuro (que  hoy es pasado) de la banda irlandesa. En Canadá, el guitarrista retomó  el hilo de “lo confortable” para encontrar una explicación a la extraña  clase de magia que se produjo entre Berlín y Dublín: “Hace poco  conocimos a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;John McLaughlin&lt;/span&gt; y le preguntamos por su trabajo con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Miles  Davis&lt;/span&gt;, y nos contó que a veces Miles entraba al estudio sin saber  realmente qué iba a hacer. Cuando ves &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;From the sky down&lt;/span&gt; te das cuenta de  que nosotros hicimos lo mismo, y lo hicimos –y aún lo hacemos– para  sacarnos de la zona de confort, porque no hay otra opción. Si estás en  una zona donde confiás en tus mañas, en lo que aprendiste,  inevitablemente vas a crear... música confortable. Lo menos interesante  del mundo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veinte años después, y con todo el clasicismo adquirido con los  años, &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Achtung Baby&lt;/span&gt; sigue estando lejos del confort. Sigue interpelando.  Ha envejecido, seguro, mucho mejor que sus autores y sus oyentes. Y  amerita la cadena de reediciones remasterizadas que llegan a la caja de  ultra lujo, que incluye el capricho de las gafas de mosca que Bono  utilizó en el &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;ZOO TV Tour&lt;/span&gt; para enterrar al pelilargo de la bandera  blanca y la mirada honesta. La más modesta versión de dos discos  habilita igualmente un disfrute especial. No solo por un inédito  absoluto como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Blow your house down”&lt;/span&gt; o una versión poco conocida de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Lady with spinning head”&lt;/span&gt; (Frankenstein del cual salieron dos canciones  diferentes del disco), sino también por la preciosa versión de estudios  de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Satellite of love”&lt;/span&gt; –que fue lado B de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“One”&lt;/span&gt;– y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Paint it black”&lt;/span&gt;  (lado B de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Who’s gonna ride your wild horses”&lt;/span&gt;), o los remixes de varios  títulos del disco original. Pero también, y no deja de ser  sorprendente, seduce a través de ese original, cuando se comprueba que  no solamente los discos de los ’60 y ’70 pueden experimentar un pulido  sonoro que revela matices inesperados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Fuimos a Berlín porque estábamos interesados en lo que en alemán  llaman &lt;span style="font-style: italic;"&gt;zeitgest&lt;/span&gt;, las fuerzas que modelan el mundo. Pueden venir de todos  lados, de lo cultural, lo político, lo espiritual, la ciencia y la  tecnología. Siempre tendemos a querer estar donde eso sucede. Somos  curiosos, no solo por la cultura. Es un poco lo que hicieron &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The  Beatles&lt;/span&gt;, que son el molde de cualquier banda”, se explayó Bono en el  Festival de Toronto. En el libro &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;U2 at the end of the world&lt;/span&gt;, el  periodista estadounidense &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bill Flanagan&lt;/span&gt; hace un pormenorizado relato de  esa zambullida del cuarteto en un mundo que estaba cambiando para  siempre, y que –no podía ser de otra manera– los cambió a ellos. “U2 ha  esquivado la irrelevancia durante los últimos veinte años, pero siempre  estamos en riesgo –dice el cantante–. Podemos seguir haciendo gran  música en grandes estadios o hacer cosas pequeñas, eso se verá. Pero  tendremos que volver a ese lugar para sobrevivir.” La frase disparó  luces de alarma y titulares catástrofe sobre una posible separación.  Pero si hay algo que, de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Achtung Baby&lt;/span&gt; para acá, quedó bien claro, es que  con U2 nunca hay que dar nada por sentado. Nunca se sabe cuándo pueden  volver a sacar la motosierra, y empezar a tirar abajo los árboles que le  daban sombra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;* &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La edición aniversario de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Achtung Baby&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; ya está en las bateas argentinas. El DVD&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt; From the sky down&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; saldrá el 12 de diciembre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;El disco de versiones Q, un hallazgo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vigésimo aniversario disparó una locura de resultados contundentes:  para festejar la vigencia de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Achtung Baby&lt;/span&gt;, la revista británica &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Q&lt;/span&gt;  encargó a varios artistas la tarea de versionar todas las canciones del disco. El  resultado acompañó la edición de octubre del magazine: &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Ahk-Toong Bay-Bi  Covered&lt;/span&gt; es un festín en el que ese playlist demoledor encuentra una  nueva savia, otro clima, siempre sostenido por la calidad compositiva  del original. Y que produce curiosos juegos: ya que el original era tan  abrasivo, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Zoo Station”&lt;/span&gt;, de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Nine Inch Nails&lt;/span&gt;, no busca redoblar la  apuesta sino cubrirse con un clima ominosamente relajado. Es,  precisamente, la primera estación de un viaje que alcanza cumbres como  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Patti Smith&lt;/span&gt; erizando la piel con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Until the end of the world”&lt;/span&gt;, guitarra  acústica, piano y esa voz capaz de derrumbar cualquier pared emocional. O  la podredumbre electrónica de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Depeche Mode&lt;/span&gt; para &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“So cruel”&lt;/span&gt;, el pulso  bailabe de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“The fly”&lt;/span&gt; en manos de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Gavin Friday&lt;/span&gt; y el ataque barroco de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Glasvegas&lt;/span&gt; para &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Acrobat”&lt;/span&gt;. Quizá &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Killers&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Ultraviolet”&lt;/span&gt;) y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Fray&lt;/span&gt;  (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Tryin’ to throw your arms around the world”&lt;/span&gt;) prueban arreglos menos  encantadores, pero allí está también &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Garbage &lt;/span&gt;para revisitar en plan  melancólico &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Who’s gonna ride your wild horses” &lt;/span&gt;(y hay que bancarla a  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Shirley Manson&lt;/span&gt; en ese plan), una melancolía con raptos de potencia que  evitan la monotonía. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Damien Rice&lt;/span&gt; elude con garbo los posibles lugares  comunes de atreverse a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“One”&lt;/span&gt;, y como meta-chiste, no luce nada mal la  versión que entrega de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Even better than the real thing”&lt;/span&gt; una banda que  conoce el paño: los mismos &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;U2&lt;/span&gt;. Para quien quiera tener la estantería  irlandesa siempre completa, la revista y su disco se consigue en los  habituales kioscos importadores a lo largo de Corrientes o Florida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-91840656540105461?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/91840656540105461/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=91840656540105461&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/91840656540105461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/91840656540105461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/11/no-hay-que-quedarse-en-el-confort.html' title='&quot;No hay que quedarse en el confort&quot;'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-GNaXhVzCX68/Tszb0r7nsAI/AAAAAAAAAhE/WJb0mDypF3I/s72-c/tapachtungbaby.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-2406564723317941403</id><published>2011-05-29T16:49:00.002-03:00</published><updated>2011-05-29T16:55:38.582-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>La revolución de Gilbert</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-_1MvPWPzUDg/TeKkmt9lXNI/AAAAAAAAAgs/-H00GfUl8q0/s1600/Gil%2BScott%2BHeron-0029.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 219px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-_1MvPWPzUDg/TeKkmt9lXNI/AAAAAAAAAgs/-H00GfUl8q0/s320/Gil%2BScott%2BHeron-0029.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5612229070736940242" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="display: block;" id="formatbar_Buttons"&gt;&lt;span onmouseover="ButtonHoverOn(this);" onmouseout="ButtonHoverOff(this);" onmouseup="" onmousedown="CheckFormatting(event);FormatbarButton('richeditorframe', this, 8);ButtonMouseDown(this);" class="" style="display: block;" id="formatbar_CreateLink" title="Enlace"&gt;&lt;img src="http://www.blogger.com/img/blank.gif" alt="Enlace" class="gl_link" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Todo empezó en una esquina de Harlem, a pocas cuadras  del mítico  Apollo Theatre, pero lo que allí se dijo tuvo alcance  planetario. En  1970, el sello estadounidense Flying Dutchman Records  presentó, bajo el  título de “A new black poet”, a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Gil Scott-Heron&lt;/span&gt; y su&lt;strong&gt; &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Small talk at 125th. and Lenox&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;.  Dentro de esa portada en orgulloso  blanco y negro, contenido en un  círculo de vinilo, reposaba un himno  generacional, piedra de toque de  un movimiento que llega hasta hoy. &lt;em&gt;La  revolución no va a llegar a vos gracias a Xerox, en cuatro partes y sin  cortes comerciales&lt;/em&gt;, decía Scott-Heron en una hipnótica letanía de menos  de tres minutos que enumeraba que &lt;em&gt;la  revolución no irá mejor con  Coca-Cola, la revolución no nos dará fotos  de los cerdos baleando a  nuestros hermanos, la NBC no podrá anunciar  los ganadores a las 8.32.&lt;/em&gt; Con apenas un sostén percusivo a esa  formidable acción poética, el  “nuevo poeta negro” suscribió el primer  rap de la historia. Una frase  que resonó entonces y a través del  tiempo, que pudo aplicarse a decenas  de situaciones sociopolíticas, que  se volvió contraseña y que fue  sistemáticamente utilizada, parodiada,  parafraseada, citada, por el  mundo de la cultura y por periodistas  tituladores en todo el planeta.&lt;p&gt;&lt;em&gt;La revolución no será televisada,&lt;/em&gt; escribió, dijo, cantó, postuló  Gilbert Scott-Heron en 1970, legándonos una frase universal. &lt;em&gt;La  revolución te va a poner en el asiento del conductor. La revolución será  en vivo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El viernes, a los 62 años y en la misma Nueva York donde empezó la  &lt;em&gt;cháchara, &lt;/em&gt;Gil Scott-Heron se despidió de Harlem y de todos los demás  barrios.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hacía años que lidiaba con el VIH, pero también con la cocaína y el  alcohol. En esos fundacionales años ’70, &lt;em&gt;el padrino del rap&lt;/em&gt; lanzó en  rápida sucesión obras esenciales como &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Pieces of a man, Free will&lt;/strong&gt; y &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Winter in America&lt;/strong&gt;,  se convirtió en portavoz de la épica urbana negra... y  pagó el precio.  Se le perdió el rastro apenas iniciados los ’80, cuando  el movimiento  rap empezó a explotar y predicadores como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Public Enemy&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; NWA &lt;/span&gt;tomaban la  posta (anoche en Twitter, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Chuck D&lt;/span&gt; señaló que “hacemos lo  que hacemos, y  del modo en que lo hacemos, gracias a Gil Scott-Heron”).  La merca lo  puso en problemas, lo alejó de los estudios de grabación y  en última  instancia lo llevó a la cárcel; a mediados de los ’90 grabó un  disco en  el que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Messenger to the messsengers”&lt;/span&gt; vino a poner en caja a  los  gangsta rappers que propiciaban la masacre del enfrentamiento entre  las  costas Este y Oeste, a recordarles que la revolución era otra cosa,  no  fusilarse unos a otros para beneplácito del hombre blanco. Volvió a   desaparecer en una nube de problemas legales y centros de   rehabilitación: Scott-Heron podría haber terminado del modo oscuro en   que terminaron varios próceres de los ’70. Pero contra la mayoría de los   pronósticos, en 2010 volvió con el notable &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;I’m new here&lt;/strong&gt; y poco después  con &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;We’re new here&lt;/strong&gt;,  remixado junto a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Jamie XX&lt;/span&gt;. Con la voz dramáticamente  estragada pero la  pluma igualmente afilada, el primer rapper demostró  tener el fuego  necesario para seguir enseñándoles cosas a los &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Kanye West&lt;/span&gt;  de esta era.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;* * * *&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y  la frase de Scott-Heron a veces parece exacta y otras veces no  tanto,  porque si hay algo que la era de la hiperconexión y la  multiplicación  de pantallas garantiza es que, suceda lo que suceda allá  afuera (o  adentro), seguramente será televisado. Es por eso que levantó  tanta  polvareda la no transmisión del más reciente asesinato selectivo  de los  guardianes de la democracia mundial: hasta el ahorcamiento de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Saddam  Hussein&lt;/span&gt; terminó siendo televisado, pero la ausencia de imágenes  de la  muerte de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Osama bin Laden&lt;/span&gt; –y las sentidas declaraciones al  respecto de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Barack Obama&lt;/span&gt;, ese tipo tan televisado, tan televisivo–  dispara asombros  y debates. Incluso se mostró una animación computada,  que está lejos  de ser lo mismo. Y el concepto de revolución a veces es  bien maleable, y  conviene atender a quienes estudian en profundidad  Medio Oriente y  Africa antes de admitir que eso que nos está mostrando  el canal de  noticias Equis Equis es efectivamente una revolución, o un  contragolpe  de Estado, uno de esos quilombos periódicos porque subió el  pan o se  superpusieron los horarios de lapidaciones, o qué.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Quizá  la revolución no sea televisada o quizá sí, lo seguro es que a  veces la  televisión tira unos mensajes que llaman tanto la atención  como una  turba volteando estatuas en alguna republiqueta. La semana  pasada, en  los cortes publicitarios de la transmisión del Martín Fierro,  pudo  verse la publicidad del nuevo sistema High Definition de El Trece.   Tomando el modelo de &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Nikita&lt;/strong&gt;, una bella mujer de  portaligas negro armaba  un rifle de alta precisión para liquidar a un  presidente vagamente  soviético. Y uno sabe que suena paranoico apuntar  la curiosidad de un  aviso del Grupo Clarín representando un magnicidio,  pero es imposible  guardarse el apunte. Por suerte (o por la  incomodidad de encarar esas  misiones en portaligas), la killer no le da  al presidente sino a una TV  de alta definición, así de fiel es la  imagen de El Trece HD.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo cual lleva a otro ítem  inevitable: con una apertura que fue un  apilamiento de números  efectistas sin mayor concierto artístico, &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Marcelo  Tinelli&lt;/span&gt; inauguró su &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Showmatch/Bailando por un sueño 2011&lt;/strong&gt; en un HD  novísimo y revolucionario, que mostró con lujo de detalles la vulgaridad  y las, ejem, &lt;em&gt;ideas &lt;/em&gt;de  siempre. Al rato nomás, el alien que abdujo y se  metió bajo la piel de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Graciela Alfano&lt;/span&gt; ya estaba poniendo en escena una  “pelea” con el señor  de la galera, Marce ensayaba su primera cara de  sorpresa de la  temporada y en camarines se preparaban el felino  importado &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pamela  Anderson&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mike Tyson&lt;/span&gt;, boxeador y golpeador de mujeres  al estilo &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Hiena  Barrios&lt;/span&gt; (a quien Tinelli alguna vez calificó de  “campeón” entre chistes  sobre su mano pesada). Nuevas caras para el  acostumbrado desfile de  talentos de Ideas del Sur.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por suerte está el Martín  Fierro para registrarlo todo y empezar a  sumar porotos para la  glamorosa ceremonia del año próximo, a la que sólo  el canal emisor y el  más ganador –que siempre, oh casualidad, vienen a  ser el mismo–  insisten en presentar como la quintaesencia del  reconocimiento  artístico, la gloria, el lustre necesario para acceder al  Olimpo de la  TV. Faltando aún un año, conviene que los directivos de la  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Asociación  de Periodistas de la Televisión y Radiofonía Argentina&lt;/span&gt; tomen  debida  nota de lo ocurrido este año, cuando los asistentes al Hilton  Madero  recibieron la revista oficial de la 41ª edición: un lindo  magazine con  su tapa dominada por una gran estatuilla del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Oscar &lt;/span&gt;de la  Academia de  Hollywood. Así de certeros son los rumbos de Aptra.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Quizás el viejo Gil tenía razón: la revolución no será televisada. La idiocia sí.&lt;/p&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-21844-2011-05-29.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-2406564723317941403?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/2406564723317941403/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=2406564723317941403&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2406564723317941403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2406564723317941403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/05/la-revolucion-de-gilbert.html' title='La revolución de Gilbert'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-_1MvPWPzUDg/TeKkmt9lXNI/AAAAAAAAAgs/-H00GfUl8q0/s72-c/Gil%2BScott%2BHeron-0029.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-947524834573172133</id><published>2011-05-08T11:16:00.004-03:00</published><updated>2011-05-08T11:21:18.794-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cromañón'/><title type='text'>Iluminados por el fuego</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-6aiixnob-_Y/TcamZVO_lhI/AAAAAAAAAgk/_QjzJG2gbWI/s1600/Bengalas.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 235px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-6aiixnob-_Y/TcamZVO_lhI/AAAAAAAAAgk/_QjzJG2gbWI/s320/Bengalas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5604349740436133394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Ahora se entendió?&lt;p&gt;En los días posteriores al 30 de  diciembre de 2004, en los debates que suscitó el uso de pirotecnia en  recitales de rock y en los meses que siguieron, hubo que escuchar la  misma, estúpida teoría: “En los recitales al aire libre no pasa nada”.  No es lo mismo que Cromañón, sostuvieron quienes sostienen contra toda  lógica la idea de que el espectáculo se conforma de un grupo arriba  del escenario y una proliferación de fuegos y banderas en el público. De  nada servían los múltiples testimonios de personas quemadas por  chispas, medio ahogadas por el humo, molestas por el peligro latente,  ofendidas por la falta de respeto a los muertos de Once. Al aire libre  no pasa nada, repetía el coro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El 30 de abril, en el show  de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;La Renga&lt;/span&gt; en el Autódromo de La Plata, al aire libre, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Miguel Ramírez&lt;/span&gt;  recibió un bengalazo en el cuello. El viernes 6 de mayo, los médicos que  lo atienden diagnosticaron “muerte cerebral”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Ahora sí se entendió?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Han  pasado apenas unos días desde el anuncio de la Cámara de Apelaciones y  las sentencias del TOC 24 sobre las muertes de Cromañón. Y aquí estamos,  hablando otra vez de las mismas cosas. De quién estaba a cargo de la  seguridad y el cacheo de los asistentes, que en este caso y para  profundizar las sensaciones lleva el pintoresco nombre de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Chacal  Producciones&lt;/span&gt;. De por qué el público de rock tiene tantos problemas para  tomar conciencia y aprender a cuidarse más allá del cuidado que deben  tener los otros. De por qué no hay una actitud integral del medio hacia  el tema de la pirotecnia: La Renga supo parar sus shows cuando apareció  una bengala, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Indio Solari&lt;/span&gt; deja que el público “se exprese” libremente  y hasta defendió el fuego en una entrevista de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Rolling Stone&lt;/span&gt;. El  viernes, un comunicado atribuido al Indio señaló: "Mi posición frente al  juego de bengalas en los conciertos al aire libre siempre se sostuvo en  entender que si esos fuegos de artificio se entendían como de extrema  peligrosidad aún fuera de los locales cerrados, lo correcto y  conveniente sería la prohibición de su venta al público y no el traslado  del deber policial a los organizadores de los eventos. El control en  éstas reuniones multitudinarias se hace prácticamente imposible por el  hecho de que el público no concurre al estadio sino hasta un momento  cercano al inicio del show y en tan corto tiempo, entonces, se torna muy  difícil el revisar exhaustivamente a los concurrentes. De cualquier  manera y tomando en cuenta los accidentes que pueden ocasionar les pido a  quienes se acerquen a mis conciertos que se abstengan de su uso.”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Otra  vez, la aparición de una víctima es lo único que viene a despertar  conciencias. ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué nueva visión irresponsable vendrá a  reemplazar ese “al aire libre no pasa nada”? Ya habrá quien se apropie  de esas palabras del Indio y enarbole un “bueno, si el Estado no las  prohíbe la culpa no es nuestra”, reciclando de paso ese maravilloso  deporte de echarle la culpa de todo a los gobernantes sin hacerse cargo  de lo que a cada uno le toca.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuesta creerlo, de verdad.  Desde diciembre de 2004, las discusiones alrededor de este tema fueron  contaminadas por esa clase de conceptos engañosos, que no ayudaron a  aclarar la cuestión de fondo. Ahora que hay otro joven en una cama de  hospital, ahora que hay otra familia destrozada, ¿podremos discutir de  verdad lo que hay que discutir? ¿Podemos dejar de lado, de una buena  vez, las teorías que defienden lo indefendible, que disculpan lo que no  puede disculparse, que se cagan en la historia reciente? ¿Podemos  recordar y subrayar que el rock es otra cosa, que las bengalas, candelas  y tres tiros son el entretenimiento de imbéciles que babean ante el  fuego y no ante una creación artística?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora que tenemos otro muerto, ¿se entendió?&lt;/p&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:trackmoves/&gt;   &lt;w:trackformatting/&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt; 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margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-9aO1QxUp6Eg/TZr4KckQPSI/AAAAAAAAAgc/HTwLX5qW_BQ/s320/bonogieco.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5592054745684524322" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-21282-2011-04-05.html"&gt;hoy &lt;/a&gt;en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas  no habían terminado de cuajar, la escena que tendría lugar un rato  después aún no cristalizaba: en la tarde del domingo, cuando este  cronista se cruzó con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;León Gieco&lt;/span&gt; en el backstage, la conversación giró  sobre las cualidades de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Muse&lt;/span&gt;, que estaba a punto de tocar, y la  enormidad de lo que se vería después. León ni siquiera dejó entrever la  posibilidad de ese inolvidable momento en el que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bono &lt;/span&gt;le hizo la segunda  en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Solo le pido a Dios”&lt;/span&gt;, con&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; The Edge&lt;/span&gt; lanzando sutiles arreglos de  guitarra y el Estadio Unico coreando. Apenas dos días después del  aniversario de Malvinas, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;U2 &lt;/span&gt;y Gieco cantando eso de que la guerra no nos  sea indiferente, justo antes de que La Garra estallara con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Pride (in  the name of love)”&lt;/span&gt;. Si la velada despedida del &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;360º Tour&lt;/span&gt;, el cierre de  tres noches excepcionales en un estadio excepcional, ya tenía una  recarga emotiva, el combo agregó una épica inesperada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo ni siquiera iba a ir a La Plata –recordó León ayer en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Rebeldes,  soñadores y fugitivos&lt;/span&gt;, en la &lt;a href="http://www.radioam750.com.ar/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;AM 750&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;–. Había hecho un show para Hijos en  Chaco, venía con ese quilombo en la cabeza y sabía que me los iba a  perder, pero hubo un llamado de la producción que querían que fuera, así  que llegué a casa a las 17, agarré el auto y me fui a La Plata.” Allí,  Gieco descubrió que Bono quería algo más que saludarse y recibir una  copia de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Mundo Alas&lt;/span&gt;: “Toquemos esa canción que quise cantar en River y  no me salió bien”, propuso el cantante, y así Gieco terminó ensayando  con los cuatro U2 en el camarín principal. “Al principio me quedé  helado, yo había ido a disfrutar, me había tomado un par de vinos en el  VIP y de repente se me pasó toda la tranquilidad, era todo un  compromiso, subir a ese escenario, con esa gente... no es un recital en  el Gran Rex. A veces cuesta que venga la adrenalina, si te dicen dos o  tres días antes te vas preparando, pero así... el mismo Bono se reía, me  decía ‘¿Vos te creías que venías a tomarte unos vinos y nada más?’.”    &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;–En el momento, ¿tuviste conciencia de lo que estaba pasando, o simplemente te dejaste llevar por la música?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–A veces las cosas son tan fuertes que se convierten en algo normal,  como que todo tiene que pasar así. El análisis lo hacés al día  siguiente. Porque si estás con los nervios de “estoy tocando con estos  tipos” en un estadio como el del domingo... es lo mismo que en Amnistía,  que tenía a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Peter Gabriel &lt;/span&gt;en la mano izquierda y a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bruce Springsteen&lt;/span&gt; en  la derecha, todos cantando &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Get up, stand up”&lt;/span&gt;, y yo estaba pensando que  Gabriel tenía la mano caliente y Springsteen la mano fría. Al día  siguiente reaccionás: al cabo, es gente, loco. Y Bono es una persona que  te tiene muy en cuenta, tiene muy en cuenta todo lo que está pasando en  el lugar, y ya estará estudiando con quién se va a juntar en Brasil.  Como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;David Byrne&lt;/span&gt;, que lo fui a ver y me hacía señas en el escenario que  me quería regalar un disco... Estos tipos no tienen ninguna necesidad,  podía mandar a un tipo.    &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;–Imposible olvidar que son superestrellas, pero también son personas de carne y hueso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Todos hacemos caca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;* * * * &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Los irlandeses y los argentinos tenemos mucho más en común de lo  que parece. A los dos nos gusta hablar. A los dos nos gusta discutir.  Somos religiosos, pero nos la pasamos discutiendo con Dios... y cuando  dejamos de discutir con Dios, nos ponemos a discutir con los ingleses y  con el Fondo Monetario Internacional. Les acepto que en el fútbol son un  poquito mejores que nosotros, pero en el rugby les pateamos el culo. Y  ustedes tienen un país grande y nosotros tenemos un país chiquito, pero  nuestros egos son igual de grandes.”&lt;/span&gt; El párrafo de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bono&lt;/span&gt; enciende aún más  a un estadio rendido a los pies de U2: el ramalazo de lluvia que  sacudió a La Plata veinte minutos antes de la hora fijada para el  comienzo ya es recuerdo y no le importa a nadie. En el relajado almuerzo  del lunes pasado, Bono dijo que cuando hay dos shows seguidos su  garganta sufre pero la banda mejora. Una de las partes se cumple, la  otra no: efectivamente, en la noche del domingo &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;The Edge, Larry Mullen&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adam Clayton&lt;/span&gt; exhiben –si se permite la redundancia– una garra especial,  están más lanzados que el miércoles y el sábado. Pero si a Bono le  molesta la garganta, basta que vuelva a conmover las paredes con &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“Miss  Sarajevo” &lt;/span&gt;para desmentir su teoría. Quizá tenga menos voz, pero gana en  efecto dramático, y clava las notas que hay que clavar. Para los  reincidentes, el último show de la serie queda en la memoria como el  mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The Claw, que el sábado tuvo un desperfecto que dejó la pantalla a  media asta, está nuevamente encendida a tope: haber pisado el escenario  durante la tarde, en una visita guiada por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Frances McMahon&lt;/span&gt; (la  encantadora publicista de la banda) le da aún más irrealidad a la escena  en la que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“City of blinding lights”&lt;/span&gt; despliega todo el poderío. En el  corazón de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;La Garra&lt;/span&gt;, levantar la vista devela las entrañas de un ovni,  coronado por ocho columnas in-line de parlantes que garantizan un sonido  demoledor. Cuando Frances revela que esa estructura se desarma en solo  seis horas el asombro es mayor, como resulta asombrosa –aunque esperable  en una producción de estas características– la sala de dirección de  cámaras y la consola digital de sonido, justo frente al escenario. “La  gente aquí está loca –-comenta Frances, que está contenta porque la  noche anterior al fin pudo ir a tomar unos tragos y disfrutar algo de  tango–. El show de anoche fue increíble.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el sábado fue increíble, difícil encontrarle parangón al delirio  que desata el combo &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Vertigo”/ “I’ll go crazy if I don’t go crazy  tonight”/ “Sunday bloody Sunday”&lt;/span&gt;. Difícil medir el temblor que recorre  la ciudad desde el epicentro de&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Elevation”&lt;/span&gt;, o el desmadre general  cuando el grupo se embarca en ese final a toda orquesta de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“When the  streets have no name”&lt;/span&gt;. Al pie de la consola de sonido, el manager &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Paul  McGuinness&lt;/span&gt;, relajado, sin necesidad de correr a ningún lado, no oculta  la sonrisa de satisfacción. Es un buen momento para acercarse,  estrecharle la mano y decir simplemente “gracias”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;–¿Y el show, León?        &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Me encantó, aunque no estaba en un lugar privilegiado. Fui invitado  a un lugar para ver y escuchar perfecto... ¡y este tipo nos jodió la  noche! &lt;span style="font-style: italic;"&gt;(se ríe a carcajadas)&lt;/span&gt; Me quedé en un lugar donde me fueron a  buscar para tocar, y después mis lugares estaban ocupados. Me dijeron de  ir al mangrullo pero había que atravesar toda la gente: si no hubiera  tocado me iban a pedir fotos dos o tres nada más, pero después de  tocar... me gastaban. Así que lo vi desde un lugar no privilegiado, pero  estuvo muy bueno. Es un show muy grande.    &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;–Pero a pesar de toda la monstruosidad no dejan de ser una banda.    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No, porque todo viene más atrás de ser una banda de músicos. Son  cuatro amigos que siguen manteniendo esa cosa campesina irlandesa, que  tiene mucho que ver con los argentinos. Yo creo que somos parecidos, un  país medio sufrido...    &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;–El dijo algo así.    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿En serio? No lo escuché... Y sí, hay una cosa de sangre, de lucha,  y eso no lo abandonaron. Bono actúa igual que cuando yo voy al interior  y me viene a ver un luthier, y voy a su casa y veo el revuelo que se  arma, pero me gusta tener ese contacto. El hace lo mismo, cuando repite  tres shows le gusta una adrenalina rara, eso de un chabón como yo que  suba al escenario, un agregado que te hace funcionar en el escenario.    &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;–Para hacer lo que hacen tiene que haber pasión.    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Uno ve a Bono arriba del escenario, tiene una energía y una voz  increíbles. Ya estoy yendo a un profesor de vocalización, porque como lo  escuché cantar el domingo... tremendo. Dos shows intensos sábado y  domingo, y el tipo tuvo la voluntad de venir a hablar, sacarse fotos con  otra gente. Podía estar tranqui, no necesita nada, no tiene nada que  agregarle a lo suyo. ¿Acaso necesita que yo suba a su escenario?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-2602837554542405247?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/2602837554542405247/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=2602837554542405247&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2602837554542405247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2602837554542405247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/04/vos-creias-que-venias-tomar-un-par-de.html' title='&quot;¿Vos creías que venías a tomar un par de vinos?&quot;'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-9aO1QxUp6Eg/TZr4KckQPSI/AAAAAAAAAgc/HTwLX5qW_BQ/s72-c/bonogieco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-4542406843486791358</id><published>2011-04-02T08:55:00.002-03:00</published><updated>2011-04-02T09:02:00.348-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Y todo empezó con dos tenedores</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-4DqrAP0o64k/TZcPAeUjLYI/AAAAAAAAAgU/-Ss9NsWJ3mQ/s1600/TheClaw.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-4DqrAP0o64k/TZcPAeUjLYI/AAAAAAAAAgU/-Ss9NsWJ3mQ/s400/TheClaw.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5590953963217431938" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-21243-2011-04-01.html"&gt;ayer&lt;/a&gt; en&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt; Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;p&gt;La  excitación inicial creciendo al compás de la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Space Oddity”&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Bowie&lt;/span&gt;,  nada menos. La chica a la que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bono &lt;/span&gt;le cantó &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“In A Little While”&lt;/span&gt;,   mientras la paseaba de la mano por el escenario, y que todavía no debe   haber pegado un ojo. El desfile de las figuras con logos de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Amnesty&lt;/span&gt;   celebrando la liberación de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Aung San Suu Kyi&lt;/span&gt;, la líder birmana por la   que el grupo pidió una y otra vez. El mareo colectivo de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“City of   Blinding Lights”&lt;/span&gt;, cuando la pantalla se convirtió en una explosión de   poliedros mágicos. El veneno sonoro de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Hold Me, Thrill Me, Kiss Me,   Kill Me”&lt;/span&gt;, con el cantante reformulando al &lt;em&gt;Mirrorball Man&lt;/em&gt; del &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Zooropa  Tour&lt;/strong&gt;,  esta vez con un traje de láseres rojos, colgado de un volante con   micrófono incorporado. El Estadio Unico de La Plata moviéndose –sí,   moviéndose, en el sentido sísmico del término– al compás de 58 mil   personas saltando con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Elevation”&lt;/span&gt;. El coro general de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“I’m Still Haven’t   Found What I’m Looking For”&lt;/span&gt; y Bono, ese tremendo frontman, clavando  las  notas en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Miss Sarajevo”&lt;/span&gt;, capitalizando la pasión operística de su   padre. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Edge&lt;/span&gt;, gran chamán de la exploración sonora aplicada a la   guitarra. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Larry Mullen&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adam Clayton&lt;/span&gt;, una base que puede ser granítica   sin perder el groove. Flashazos de una noche que continúa en la  memoria,  que no terminó, que efectivamente sigue mañana y pasado en la  preciosa  cancha platense. Una explosión sensorial en 360 grados.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; Y todo, como ejemplificó Bono el lunes tratando de replicar aquella  génesis del &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;360º Tour&lt;/strong&gt; junto a &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Willie Williams&lt;/span&gt;, empezó &lt;span style="font-style: italic;"&gt;con dos tenedores&lt;/span&gt;.  De dos tenedores enganchados a&lt;em&gt; La Garra&lt;/em&gt;  recorriendo el mundo,  asombrando a propios y extraños: si eso no es la  cabal demostración de  cuánto puede evolucionar una simple idea, hasta  dónde puede llegar con  imaginación (y dinero, claro), difícil encontrar  un ejemplo mejor.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se agradece que Bono haya estado menos  arengador que en 2006, que  haya mencionado a San Telmo, Cañitas y  Palermo, y a Higuaín, al Apache,  La Pulga y Zanetti (¿Zanetti? ¿The  Edge, &lt;em&gt;Zanetti?)&lt;/em&gt; pero desde un lugar  sin tanta impostación,  desde cierto conocimiento y comodidad con Buenos  Aires. Que haya  sorprendido a la multitud con la inesperada dedicatoria a  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Gustavo  Cerati &lt;/span&gt;(¿cuántas veces se ve a una estrella extranjera  mencionar a un  argentino que no sea deportista o político?) en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Moment  of Surrender”&lt;/span&gt;,  delicado cierre a lo que fue una tormenta de adrenalina.  Pero, por  sobre todo y como se dijo en la edición de &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-21235-2011-03-31.html"&gt;ayer &lt;/a&gt;de &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/strong&gt;,   se agradece que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;U2 &lt;/span&gt;juegue la baraja del gran espectáculo pero no deje  de  poner a la música por encima de todas las cosas. Que tenga momentos  de  pura magia sonora, generada por la misma química grupal que comenzó  hace  una eternidad en Dublín. Que en la cabeza quede, sí, la imagen  ardiente  de The Claw, estallando en luces y en imágenes. Pero que lo  que queda  sonando sea, siempre, una canción. O dos, tres, catorce.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-4542406843486791358?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/4542406843486791358/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=4542406843486791358&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/4542406843486791358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/4542406843486791358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/04/y-todo-empezo-con-dos-tenedores.html' title='Y todo empezó con dos tenedores'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-4DqrAP0o64k/TZcPAeUjLYI/AAAAAAAAAgU/-Ss9NsWJ3mQ/s72-c/TheClaw.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-5458948346328620173</id><published>2011-03-31T09:13:00.004-03:00</published><updated>2011-03-31T22:22:07.223-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Garra de campeón</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-ZtWPcWg6JZk/TZRxuPr5FlI/AAAAAAAAAgM/sIsWneTRU54/s1600/tapau22.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 269px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-ZtWPcWg6JZk/TZRxuPr5FlI/AAAAAAAAAgM/sIsWneTRU54/s400/tapau22.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5590218076772177490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-21235-2011-03-31.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La idea es llegar a un punto en el que la gran  estructura desaparece”, dijo Bono en el almuerzo del lunes con  periodistas argentinos. Bien, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;U2 &lt;/span&gt;ha llegado al punto: cerca de la  medianoche, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Claw&lt;/span&gt; es un aquelarre de luces, destellos y movimientos,  pero lo único que importa es el círculo sagrado que forman cuatro tipos  en el núcleo de toda esa parafernalia. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bono, The Edge, Larry Mullen Jr.&lt;/span&gt; y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adam Clayton&lt;/span&gt; están lanzados al épico final de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Where the streets have  no name”&lt;/span&gt;, justo allí donde las calles no tienen nombre (o más bien sí,  pero nadie los recuerda). La multitud está en éxtasis, 58 mil pieles de  pollo, un nudo en el alma que se concentra allí, en el medio, donde todo  sucede.    &lt;p&gt;El público argentino está ante la estructura más descomunal puesta  jamás al servicio de un concierto de rock. Y lo único que importa es una  guitarra, un bajo, una batería y una voz que invita al coro general que  canta, grita que sí, que las calles no tienen nombre y estamos  construyendo e incendiando. Y ahí vamos de vuelta, llevados por el  viento.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Prendidos fuego.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Está terminando el primer show de la tercera visita de U2: ¿alguien  podía dudar que todo iba a terminar así? A los cínicos y a los  superados, los que gustan jugar el juego de estar más allá de todo, les  encanta ningunear a una banda capital en la historia de la música  contemporánea. Está bien, cada cual tiene el derecho de quedarse en los  pasillos de ciertas cosas. Pero otra vez, como en el &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;PopMart&lt;/span&gt;, como en el &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt; Vertigo Tour&lt;/span&gt;, el cuarteto irlandés dio lecciones de cómo conjugar gran  espectáculo y sensibilidad musical, cómo hacer que el megashow conforme  la expectativa del público de rock de estadios, pero al cabo prime la  sensación de que nada de eso tendría sentido si no fuera por las  canciones.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Y U2 tiene &lt;span style="font-style: italic;"&gt;algunas &lt;/span&gt;canciones. El arranque de la noche fue la  perfecta amalgama entre su primera etapa de honda ruptura estética y  musical (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Even better than the real thing”&lt;/span&gt;, suerte de nave insignia de  &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Achtung Baby&lt;/span&gt;), la prehistoria de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“I will follow”&lt;/span&gt; y la ardiente  actualidad de la banda: si hubo algunos críticos que enarcaron las cejas  con el material de &lt;span style="color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;No line on the horizon&lt;/span&gt;, la potencia y coherencia de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Get on your boots”&lt;/span&gt; (donde la banda se lanzó a recorrer con elegancia el  territorio exterior de la puesta) y la épica &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“Magnificent”&lt;/span&gt; borró toda  duda. No resultó nada casual que fuera &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Moment of surrender”&lt;/span&gt;, otra de  las canciones más recientes, la que liquidara la faena un par de horas  después: melancólico moño, recargadísimo emocionalmente por la sentida  dedicatoria de Bono “con nuestro amor, para &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Gustavo Cerati&lt;/span&gt;”: se cerraba  una montaña rusa de emociones contenidas en los hitos que la banda ha  sabido atesorar.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En algún pasaje, incluso, ese concepto de “montaña rusa” es  tremendamente gráfico: : promediando la velada, Bono lanzó ese  celebérrimo absurdo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“uno, dos, tres... catorce!”. &lt;/span&gt;Y cuando todos  estaban ganados por ese clima rockerísimo, la discotequera versión de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“I’ll go crazy If I don’t go crazy tonight”&lt;/span&gt; irrumpió y modificó el clima  del estadio con una naturalidad ciertamente increíble para semejante  combinación. Y todo parece una gran disco, pero la versión –radicalmente  diferente a la del álbum– termina con el redoble más conocido de la  carrera del grupo, y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Sunday bloody Sunday”&lt;/span&gt; hace retemblar La Plata.  Como si nada, la banda se mueve entre aguas tan diferentes y lleva a  todo el mundo de las narices.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El Estadio Unico que se estrenó como sede de grandes citas ayudó a  que el natural poder de las cancions del grupo se multiplicara. Al  comienzo incluso en exceso, cuando hubo que trabajar un sonido que se  ensañaba con el techo y la estructura metálica. Pero a medida que los  melones se acomodaban, la explosión de otra tanda de clásicos llevó a  una conclusión natural: a los 25 minutos de show, U2 tenía el partido  dominado, ganado y jugaba a voluntad.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En el show hay momentos clave, que no varían en toda la gira: el  núcleo duro de un concierto en el que hay modificaciones todas las  noches, entran y salen diferentes piezas del cancionero irlandés. Está  claro que no puede faltar ese mortífero bloque que arranca con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Mysterious ways”&lt;/span&gt; (¡Qué bien envejece, o mejor dicho &lt;span style="font-style: italic;"&gt;añeja&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Achtung  baby&lt;/span&gt;!), sigue con un &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;"Elevation"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; que hace sentir a todos que sí,  efectivamente flotan un metro sobre el piso, y cierra con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Until the end  of the world”&lt;/span&gt;. Ese otro clásico del disco que abrió los ’90 y reformuló  el sonido del rock y las puestas de estadio propicia el momento en el  que Edge y Bono se torean, uno cantando y el otro punteando, ya no a  través del escenario sino desde dos puentes móviles que se acercan hasta  dejar sus manos a unos centímetros.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Tampoco puede faltar la emoción inenarrable de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“One”&lt;/span&gt; –que enciende  un mar de pantallitas de celular– y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“I still haven’t found what I’m  looking for”&lt;/span&gt;; ya no está la preciosa versión acústica que hacían de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Stuck in a moment”&lt;/span&gt; en la primera parte de la gira,  pero sí el arranque operístico de Bono para &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;"Miss Sarajevo"&lt;/span&gt; e &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“In a little  while”&lt;/span&gt;, gran momento de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;All that you can’t leave behind&lt;/span&gt;, la última  canción que escuchó &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Joey Ramone&lt;/span&gt; antes de morir, y que en la capital  provincial detiene los relojes, la rotación de la tierra, todo: recién  cuando termina y el grupo se embarca en la cabalgata de&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “City of  blinding lights”&lt;/span&gt;, con la pantalla estirándose en prismas hasta casi  alcanzar a los músicos, la gente parece volver a respirar.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;No se trata solo de canciones. En escena, donde se ven los pingos,  el cuarteto demuestra que cuando hay talento los años no pasan en vano.  Presentados por “&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Carlitos Tevez Bono&lt;/span&gt;” como “el más joven en U2, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;La Pulga  Larry Mullen Jr.&lt;/span&gt;; el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pipita Adam Clayton&lt;/span&gt;; el hombre sin nombre, el que  está en todos lados y siempre en el lugar justo, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pupi Zanetti The  Edge&lt;/span&gt;”, los cuatro U2 transitaron ese sauna de lava eléctrico con la  sapiencia de viejos zorros y la presencia de una banda de rock sin  fisuras, cuatro usinas de carne y hueso en medio de tanta tecnología.  Ese tremendo cierre con las calles sin nombre, esa sensación de estar  viendo, escuchando, experimentando algo que no tiene nombre, tuvo su  justo complemento en una tanda de bises que hiló la furia de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Hold me,  thrill me, kiss me, kill me”&lt;/span&gt; con la altísima emoción de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“With or without  you”&lt;/span&gt;, con el estadio hecho una sola voz.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;U2 puso en La Plata algo más que la maquinaria de The Claw. Puso el  fuego de los grandes de verdad, garra de campeón. Como sus admirados  Clash, vino a reclamar en el siglo XXI el título de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La única banda que  importa ver&lt;/span&gt;. Nada menos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;U2&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; 360º Tour&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Músicos&lt;/strong&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;: &lt;/span&gt;Bono (voz, guitarra), The Edge (guitarra, voz), Adam Clayton (bajo), Larry Mullen Jr. (batería, coros).&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Director de la puesta&lt;/strong&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;:&lt;/span&gt; Willie Williams.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Público&lt;/strong&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;:&lt;/span&gt; 58 mil personas.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Duración&lt;/strong&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;: &lt;/span&gt;150 minutos.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Banda invitada&lt;/strong&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;:&lt;/span&gt; Muse.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Estadio Unico de La Plata, miércoles 30. Repite el sábado 2 y domingo 3.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-5458948346328620173?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/5458948346328620173/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=5458948346328620173&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5458948346328620173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5458948346328620173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/03/garra-de-campeon.html' title='Garra de campeón'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ZtWPcWg6JZk/TZRxuPr5FlI/AAAAAAAAAgM/sIsWneTRU54/s72-c/tapau22.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-4206388385184241034</id><published>2011-03-29T07:56:00.004-03:00</published><updated>2011-03-29T08:04:49.537-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>"Eramos amigos antes de tener una banda"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-5eqAYlEGorA/TZG79lvTQaI/AAAAAAAAAgE/zirD2kdbqN4/s1600/tapau2.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 261px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-5eqAYlEGorA/TZG79lvTQaI/AAAAAAAAAgE/zirD2kdbqN4/s400/tapau2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5589455279320416674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-21212-2011-03-29.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;De pronto,  la callecita de Palermo hierve, los autos frenan en seco,  una cabeza se  asoma por la ventanilla y se le dibuja la incredulidad. &lt;em&gt;¿Pero ése no  es...? ¿Y ése no es...?&lt;/em&gt;  A medida que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bono, The Edge, Larry Mullen Jr.&lt;/span&gt; y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adam Clayton&lt;/span&gt; desfilan  rumbo a sus autos, la mandíbula del conductor se  desencaja más y más,  manotea el celular para conseguir la instantánea  pero no llega, los  cuatro tipos ya están yéndose. Sí, sabe que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;U2 &lt;/span&gt;está  en Buenos Aires.  Pero jamás hubiera imaginado que los iba a tener tan  cerca.&lt;p&gt;Hay  que decir las cosas como son: el cronista tampoco. El show  business de  los últimos tiempos no es muy pródigo en contactos directos,  y menos  aún cuando se trata de leyendas como el cuarteto irlandés. El  mero  hecho de que se trate de esa banda y del &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;360º Tour&lt;/strong&gt;  alcanzó para  atiborrar tres funciones en el Estadio Unico de La Plata,  mañana, el  viernes y el sábado. No puede decirse que U2 &lt;em&gt;necesite &lt;/em&gt;hacer  promoción,  perder con los periodistas tiempo que pueden invertir en  paseos por la  ciudad otoñal. Pero la consigna fue otra. En la movida  que empezó a  gestarse el jueves pasado, la propuesta de la banda fue  compartir un  almuerzo relajado con sólo cinco periodistas. No poner en  marcha un  operativo publicitario, una rueda de prensa: charlar,  alimentarse y  alimentar la sobremesa con un diálogo y no con la esgrima  verbal, el  acartonamiento de &lt;em&gt;yo pregunto-usted responde&lt;/em&gt; que a  veces aqueja a la  entrevista con estrellas internacionales. Un  almuerzo con cuatro tipos  que llevan juntos más de 30 años, y no  parecen haber perdido ni un ápice  de la pasión necesaria para salir a  la ruta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;“Hacemos esto para buscar una química, para salir  de esa cosa de la  entrevista de quince minutos, para entender cómo se  dan las cosas”, dirá  Bono sin abandonar la ensalada y la “emergency  beer” que combate la  resaca de su salida la noche anterior. “Nos gusta  salir de esa mecánica,  estar menos autoconscientes de lo que decimos y  cómo lo decimos. Hay  algo horrible en eso de la estrella de rock sola  en su habitación de  hotel, que responde de acuerdo con la calidad del  room service, le  preguntan por Rusia y dice &lt;em&gt;‘bueno, Rusia... no estoy muy seguro’.&lt;/em&gt; ¿Y por  qué?&lt;em&gt; ‘Bueno, ¡¡porque me sirvieron fríos los huevos!!’.” &lt;/em&gt;En  las dos  horas largas de conversación, la mesa estallará en carcajadas  varias  veces: uno de los momentos de auténtica diversión, sin fronteras  entre  periodistas y rock stars, es cuando toda la mesa imagina a U2  volviendo a  la vida hogareña tras una larga gira. Eso que sucederá en  julio, cuando  el &lt;strong style="color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic;"&gt;360º&lt;/strong&gt; liquide su recorrido en Estados  Unidos: “Es bueno tener dónde  volver, pero es cierto que es difícil”,  arranca The Edge, y Bono comenta  que es “como un rehab, acostumbrarse a  estar en casa sin subirte a la  mesa para cantar...; ¡lo peor que me  sucedió fue meterme al asiento  trasero de mi propio auto!”. De allí a  imitar al cantante gritando&lt;em&gt; “Helllooooo family!!! How are you tonight???’”&lt;/em&gt; hay un paso, y otra  vuelta de risas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El  concierto que hará temblar La Plata, claro, ocupa el comienzo del   diálogo. Bono intenta replicar el momento en que explicó su idea de &lt;em style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;The  Claw&lt;/em&gt;  a los diseñadores de escenario con unos tenedores; fracasa, se  rinde y  alega que “es peligroso estar en una banda de rock, porque les  salís  con estas cosas y te hacen caso..., de todos modos hay un punto en  el  que esa estructura enorme tiende a desaparecer, y lo que realmente   importa es este power trío tocando”. De hecho, el gigantismo del   escenario contrasta con un hecho que ya podía apreciarse en el &lt;strong style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Vertigo  Tou&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;r&lt;/span&gt;:  en esa enormidad, los cuatro músicos están siempre cerca, rara vez   pierden el contacto visual. Edge admite que es uno de los ingredientes   necesarios para que la química funcione, Bono señala que el diseño “no   deja de ser un regreso a un formato clásico del rock and roll: si ves a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;  The Beatles&lt;/span&gt; en el Shea Stadium, están tocando en un escenario en el   medio, con toda la gente alrededor”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Sí, pero con The Beatles no  se escuchaba un carajo –apunta el  manager &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Paul McGuinness&lt;/span&gt;, que se dio  el lujo de ver a los Cuatro de  Liverpool en un cine de Bournemouth en  1964.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Y este show está diseñado para que hasta el tipo de la última fila vea y escuche bien –dice Bono.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Amistades genuinas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Alrededor  de la mesa y a pesar del atípico clima, no deja de  comprobarse cierto  juego de roles. Bono pasea por temas tan diversos  como la planificación  urbana, el show de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Clash&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Who&lt;/span&gt; que le voló  la cabeza o las  inolvidables noches en la mansión Sinatra y los  diferentes significados  que puede adoptar la frase “I did it my way”. De  hablar pausado y  metódico, The Edge puede extenderse en una apasionante  explicación de  cómo se comporta el sonido analógico en contraste con lo  digital. Con  una sonrisa cortés, Clayton sigue atentamente la charla,  pero casi no  interviene. Larry Mullen sí lo hace, pero en un tono que  apenas se  escucha al otro lado de la mesa: sólo después, a la hora de la   despedida, habrá oportunidad de que señale al cronista que “a pesar de   que somos una banda con muchos años y todo eso, para nosotros es   importante hacer tres fechas acá. Y deberíamos haber tomado la decisión   de hacer esta clase de encuentros antes, porque es mucho más   disfrutable. Divertido, de verdad”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;“¿Cómo se hace para,  en una gira como ésta, subirse al escenario  cada noche sin que se note  si están bien o mal, cansados, de mal  humor?”, pregunta alguien, y el  guitarrista no tiene dudas: “Como  instrumentista, en cada concierto  apunto a perderme en la música. Ese  momento es así: ni siquiera pensás  en vos, en el antes y el después del  concierto. Sólo pensás en las  canciones, en la banda. Si te podés dejar  llevar, listo”. Buena ocasión  para que Bono recuerde las cosas que le  disparó ver a los Clash, el  contraste que eso significó con una época en  la que “las estrellas de  rock dejaron de ser personas..., los músicos  eran vistos como alguien  del espacio exterior, que se materializaba en  el concierto. No  conectaban con el público: si estaban de buen humor  hacían un buen  show, si estaban de mal humor hacían uno horrible. Bandas  como The  Clash cambiaron eso, vinieron a recordar que el rock and roll  tiene que  ver con el sentimiento, y con la idea de poder cambiar las  cosas”. El  cantante también recordará que en esos cambios de paradigma,  el segundo  disco de U2 hizo arquear muchas cejas: “Podías escribir de  cualquier  cosa, podías escribir de pegarle a tu madre si querías, pero  no sobre  religión. ¡Estaba prohibido! La gente negra, o &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bob Dylan&lt;/span&gt;,  podían hacer  eso, pero para el rock and roll blanco eso era impensable.  Tuvimos la  suerte de estar en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Island&lt;/span&gt;, donde &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Chris Blackwell&lt;/span&gt; decía ‘OK,  como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marvin  Gaye&lt;/span&gt;, como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bob Marley&lt;/span&gt;, pero blancos’...”&lt;/p&gt;&lt;p&gt; El tiempo  transcurrido desde entonces, claro, amerita un racconto y  una búsqueda  de razones para el hecho de que aquí estén, tres décadas  después, en un  coqueto hotel de Palermo, consumiendo la espera de tres  conciertos  multitudinarios. “Eramos amigos antes de tener una banda”,  señala Edge.  “La amistad es importante, y la nuestra es una amistad  genuina...,  muchas veces estamos en reuniones, en Los Angeles o Nueva  York, donde  hay mucha gente y la pasamos bien, pero al final de la noche   descubrimos que estamos otra vez charlando nosotros cuatro.”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Edge, no entiendo, ¿por qué no querés hablar con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Penélope Cruz&lt;/span&gt;? –señala Bono entre risas.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt; &lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Brindis&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Contra  lo que podría pensarse dado su personaje público, Bono no se  extiende  demasiado en temas políticos. Los toca, sí, y cuenta que  invitaron a  las &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Madres de Plaza de Mayo&lt;/span&gt; para los shows, pregunta si hay  un  monumento a los desaparecidos, indaga sobre la política de derechos   humanos del Gobierno y se interesa especialmente en el potente sentido   de las palabras “Nunca Más”. Traerá sobre la mesa la fuerte carga que   supuso en Irlanda el pedido de disculpas de Cameron por la masacre del  &lt;em&gt;Bloody Sunday&lt;/em&gt;,  y la investigación balística que permitió aclarar unas  cuantas cosas  sobre el hecho: el relato de esa pericia permite volver  sobre masacres  conocidas aquí, sobre el trabajo del Equipo de  Antropología Forense, y  habrá coincidencia general en el alivio que  supone para los familiares  de víctimas conocer el destino, aun horrendo,  de sus seres queridos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y  mientras las copas y platos se vacían y aun con el peso de ciertos   temas, resulta que Bono, Edge, Clayton y Mullen tienen razón: a pesar   de ser estrellas planetarias, de la cantidad de discos vendidos y la   cantidad de shows para centenares de miles de personas, U2 puede   despojarse de la autoconciencia y tener simplemente un almuerzo con   personas acostumbradas a un juego a veces demasiado previsible. Y el   brindis tiene un gusto inolvidable.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-4206388385184241034?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/4206388385184241034/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=4206388385184241034&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/4206388385184241034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/4206388385184241034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/03/eramos-amigos-antes-de-tener-una-banda.html' title='&quot;Eramos amigos antes de tener una banda&quot;'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-5eqAYlEGorA/TZG79lvTQaI/AAAAAAAAAgE/zirD2kdbqN4/s72-c/tapau2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-9201215411962567000</id><published>2011-03-27T09:52:00.004-03:00</published><updated>2011-03-27T09:58:10.419-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='industria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo'/><title type='text'>Adiós, 45 RPM</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-vMAaXfkyXew/TY8zXF45lBI/AAAAAAAAAf8/VZh_eqvbFg4/s1600/winco.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 244px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-vMAaXfkyXew/TY8zXF45lBI/AAAAAAAAAf8/VZh_eqvbFg4/s400/winco.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5588742134400914450" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-21195-2011-03-27.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="color: rgb(51, 255, 51); font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces sucede que noticias que terminan teniendo  enorme peso específico pasan casi inadvertidas. Como quien no quiere la  cosa, como quien deja caer una simple data burocrática, esta semana el  sello &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Mercury &lt;/span&gt;informó que deja de fabricar singles en CD y vinilo, que  ahora sólo editará las “canciones sueltas” en formato digital. El hecho  representa unas cuantas paradojas, la primera de las cuales tiene que  ver con eso que tanto excita a los ejecutivos de las discográficas: es  precisamente Mercury la compañía que ostenta el record de singles  vendidos, por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Candle in the Wind ’97”&lt;/span&gt;, la canción de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Elton John&lt;/span&gt; que  superó los 40 millones de unidades e ingresó al &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Libro Guinness&lt;/span&gt;. Lejanos,  dorados tiempos: según lo indicado por el subsello de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Universal&lt;/span&gt;, el  simple se vende cada vez menos, y de ahora en más sólo se editarán  simples “físicos” en casos “muy excepcionales” y, fundamentalmente,  “cuando estén garantizados los beneficios”.    &lt;p&gt;Es una síntesis bien ajustada. Cada vez más, la industria musical  quiere todo garantizado, y así se ha metido en callejones sin salida.  Pero la decisión, que de acuerdo con el estado de las cosas pronto  podría ser imitada por otras compañías, llega curiosamente en un momento  de revalidación del single. Desde su aparición en 1945 y hasta fines de  los ’60, el “sencillo” fue una de las armas más rentables, no sólo por  su uso en fonolas y cabinas de discos sino por su tremenda penetración  en todas las capas del público consumidor, desde el que debía juntar las  monedas para comprarse un disquito hasta el que coleccionaba los 45 RPM  con fruición y los utilizaba como guía para adquirir el álbum completo.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En los ’70, la explosión del rock, la aparición de grupos que  pensaban sus discos no sólo como un paquete de canciones sino como una  unidad conceptual, llevó a que el single perdiera un poco de  protagonismo. Pero nunca dejó de ser un pilar de ventas. Sobre todo en  países de economía inestable como la Argentina, el rito del disquito  tuvo con qué sostenerse. Fue, también, el origen de una tiranía que se  extiende hasta hoy, aquí y en el mundo: cuando el juego entre las radios  y las discográficas le dio al single la etiqueta “de difusión”, las  cosas en la música se pusieron algo... burocráticas. Basta prender la  radio, hacer zapping y encontrar la misma canción del disco más reciente  del artista X para entender cuán nocivo puede ser un formato en esencia  valioso.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Está claro que la desaparición del soporte está lejos de significar  la desaparición del formato: la revolución digital, las transformaciones  que ha producido en el modelo de negocios hacen del single una variable  de enorme vitalidad. El ocaso del compact disc hace que los músicos se  planteen un nuevo uso de la canción; hace poco, en el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Suplemento NO&lt;/span&gt;,  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Sebastián Carreras&lt;/span&gt; explicó por qué su banda &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Entre Ríos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; se despide del  soporte con &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Era&lt;/span&gt;. No es que Carreras vaya a dejar de hacer canciones,  pero sí descubrió que ya no tiene mayor sentido perder tiempo y energía  en un envase que usa cada vez menos gente.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Curioso rulo el que ha hecho el consumo de música: hace apenas  quince años, todos estábamos terminando de pasar nuestras colecciones de  vinilo a CD. Pronto comenzaron las reediciones remasterizadas, y las  reediciones remasterizadas con bonus track, y las reediciones  remasterizadas Especial Aniversario. Todo mientras la lectora de CD  languidece, los archivos digitales vienen con el plus multimedia y hasta  el download, con la aparición del sistema “nube” que permite escuchar  canciones a distancia, empieza a dejar de ser una costumbre. Los músicos  siguen planteándose el álbum, pero la realidad insiste en llevarles la  contra.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En un futuro no tan lejano, será difícil explicar ciertas manías del  melómano. Con el concepto de álbum diluido por el random y el objeto  palpable convertido en pieza de museo, con la naturalización de la  música envasada en el artículo que realmente la industria quiere vender  (“¡comprá el nuevo celular Sandanga X38 con cuatro canciones, dos  remixes y acceso a material exclusivo en el sitio de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Shakira&lt;/span&gt;!”),  transmitir la extrañeza sonora de equivocarse y poner un simple de 45  revoluciones por minuto a 33 1/3 se parecerá a lo que significó a  mediados de los ’90 el “automático” que hacía caer los discos en el  plato del Wincofón. Todo se construye y se destruye tan rápidamente, que  no queda más remedio que sonreír.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-9201215411962567000?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/9201215411962567000/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=9201215411962567000&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/9201215411962567000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/9201215411962567000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/03/adios-45-rpm.html' title='Adiós, 45 RPM'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-vMAaXfkyXew/TY8zXF45lBI/AAAAAAAAAf8/VZh_eqvbFg4/s72-c/winco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-8308978022865608821</id><published>2011-03-23T08:10:00.005-03:00</published><updated>2011-03-23T08:20:09.703-03:00</updated><title type='text'>El helado en la frente</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-8YC0nozNKNk/TYnXYB1RufI/AAAAAAAAAf0/9hleCBDtND8/s1600/Placidomingo.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 158px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-8YC0nozNKNk/TYnXYB1RufI/AAAAAAAAAf0/9hleCBDtND8/s400/Placidomingo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5587233620538538482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/21148-5756-2011-03-23.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;. Se recomienda también la &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-21148-2011-03-23.html"&gt;nota principal &lt;/a&gt;sobre el conflicto Colón - GCBA)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Producto de  tantas ficciones y tanto preconcepto, uno tiende a creer que los  políticos tienen sus pasos meditados, que la cosa se mueve un poco como  el ajedrez, que cada jugada responde a una estrategia y a veces un  movimiento está sutilmente provocado por otro. Otras veces, la realidad  demuestra que algunos políticos tienen menos cintura que un barril de  pólvora. Y pueden ser igualmente peligrosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál fue la estrategia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en  este entuerto? Suena, más bien, a una escalada en la táctica que se  lleva a cabo desde que el conflicto con los trabajadores del Colón llegó  a punto muerto. El plan de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mauricio Macri&lt;/span&gt; es presentar a los  huelguistas como delincuentes que obturan el acceso de la población al  Coliseo Mayor; poner en juego a una figura de los kilates de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Plácido  Domingo&lt;/span&gt; es dar un salto en ese sentido, buscar la indignación pública  porque los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;delincuentes &lt;/span&gt;impiden la actuación del enorme tenor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ya esa táctica resulta endeble –y ante todo abandona toda  intención de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;resolver &lt;/span&gt;el conflicto–, los funcionarios terminaron de irse  al pasto con una nueva burrada. Plácido Domingo llegó a la Argentina y  pasó horas reunido con los músicos del Colón, mientras los funcionarios  del Gobierno y del Teatro hacían la plancha. Bastó que se interiorizara  de la situación real del conflicto para que, en la conferencia de prensa  del lunes, lanzara una serie de párrafos que deben haber dejado lívido  al jefe de Gobierno. “Me gustaría hablar con las autoridades  gubernamentales, con el director del Teatro Colón”, dijo el cantante,  evidenciando el modo en que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;durmieron &lt;/span&gt;aquellos que querían dejar en  offside a la Orquesta Estable y la Filarmónica. Aun comprendiendo el  punto de vista de todas las partes en conflicto, Domingo se puso del  lado de los músicos, sin que en el lugar hubiera un solo funcionario  dispuesto a dar la cara, rebatir o por lo menos tratar de introducir un  matiz. De pronto, el escenario soñado –les trajimos a Plácido Domingo  pero vean, estos huelguistas irracionales no les permitirán disfrutarlo–  trocó en pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, Mauricio Macri habló de “papelón internacional” como si fuera  un analista externo, como si no fuera uno de los responsables del  disparate. No es de extrañar, suele hacer esas cosas. De sobrepique,  durante la tarde la combinación músicos delincuentes-tenor díscolo  volvió a tirarle el achique, anunciando la concreción del concierto  “para el pueblo” y negándose a aparecer en el escenario que es centro de  todo el escándalo. Los reclamos gremiales no han cedido un centímetro y  hasta encontraron una nueva fuerza en el apoyo de una figura de  renombre mundial: el concierto en la 9 de Julio tiene ahora un signo  opuesto al que imaginaban en Bolívar 1. Y este nuevo episodio de la puja  entre los trabajadores del Colón y la concepción PRO de la gestión  cultural bien podría resumirse en una opereta titulada &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;El helado en la  frente&lt;/span&gt;.&lt;div style="font-size: 13px;" id="cuerpo"&gt;         &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-8308978022865608821?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/8308978022865608821/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=8308978022865608821&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8308978022865608821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8308978022865608821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/03/el-helado-en-la-frente.html' title='El helado en la frente'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-8YC0nozNKNk/TYnXYB1RufI/AAAAAAAAAf0/9hleCBDtND8/s72-c/Placidomingo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-119610304955059686</id><published>2011-03-20T09:07:00.003-03:00</published><updated>2011-03-20T09:14:27.152-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gráfica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='radio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><title type='text'>¿Por qué no hay saqueos en Japón?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-9q9HfElYUcc/TYXvafuwaXI/AAAAAAAAAfs/1eLpgVHQAGw/s1600/Jap%25C3%25B3n.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 239px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-9q9HfElYUcc/TYXvafuwaXI/AAAAAAAAAfs/1eLpgVHQAGw/s400/Jap%25C3%25B3n.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5586134151296215410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="margen0"&gt;&lt;span&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-21111-2011-03-20.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="margen0"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;No news, good news:&lt;/span&gt; aplicada a la vida cotidiana, la  frase, eso de “si no hay novedades es que está todo bien”, es un  concepto que tranquiliza. Pero es el infierno del productor de noticias,  en radio, en televisión o en la gráfica. Sobre todo en los dos primeros  medios de comunicación, donde la necesidad de alimentar el aire de  forma permanente convierte al fárrago informativo en un picadillo en el  que se cuelan elementos de toda especie. Si no hay noticias la cosa está  jodida, se recurre una y otra vez a la nota de color, al videíto de  Internet, al reciclaje, a los “informes especiales” que tienen más de  lugar común que de cosa especial.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;La pesadilla del productor es el silencio de radio, la pantalla con  barras de colores, la estática. Hay días y semanas especialmente duros,  en los que hay que batallar por obtener ese material que llega y se va,  que como mucho conseguirá una sobrevida en los programas de archivo, que  quizá cause un pequeño runrún en una sociedad hiperconectada, pero ni  siquiera le deparará una palmadita del jefe satisfecho por un buen  trabajo. Hay días en que hay que conseguir las noticias con sacacorchos.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Estos &lt;/span&gt;días no han sido de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;esos &lt;/span&gt;días.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Se sabe, en términos informativos no hay nada que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;garpe &lt;/span&gt;más que una  buena tragedia. Quien no haya transitado los pasillos de los medios  encontrará la frase demasiado cínica y habrá quien, en nombre de la  corrección política, se escandalice y pretenda rebatirla. Lo cierto es  que, desde que la tierra empezó a temblar en Japón, las ruedas de la  maquinaria informativa ganaron el dinamismo ideal, eso que lleva a los  productores a encontrar rápidamente todo un panorama de variantes para  desplegar la noticia y a los gerentes a observar las planillas de rating  y a todos en el ambiente periodístico a permitirse pensar, en la  soledad de su conciencia,&lt;span style="font-style: italic;"&gt; “Aaaaah, si tuviéramos una de éstas todos los  días...”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Japón vino a comerse a Libia, que era un tema periodísticamente muy  rentable pero con arideces que expulsaban al consumidor medio. Pero a  pesar de la enormidad del hecho y su aptitud para el consumo masivo, no  tardaron en aparecer las distorsiones. Sobre todo en la tele, que se  ceba más fácil; sobre todo en los informativos-24-horas, obligados por  definición a continuar los temas, obtener otros ángulos, encontrar  nuevos espesores, desarrollar la noticia tratando de ganarle al otro.  Desde el día del terremoto y el tsunami, desde que trascendió la primera  preocupación nuclear, surfear los canales de noticias se convirtió en  una experiencia inenarrable, adictiva por momentos, vomitiva en otros,  ejemplificadora casi siempre. Al principio, el palpable fastidio de los  pisos por el loop casi idéntico de las imágenes: las entrelíneas de lo  que se decía al aire llevaban un aire de esperanza, un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“éstos son los  primeros materiales que nos llegan, pero tratándose de un país como  Japón seguramente tendremos acceso a muchas imágenes conmocionantes”.&lt;/span&gt;  Las primeras 24 horas no fueron tan pródigas como esperaban los  productores, que esa misma noche agotaban los canales de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;YouTube&lt;/span&gt; para  encontrar algo diferente a ese techo que caía en el aeropuerto o la ola  que convertía a autos de verdad en miniaturas Hot Wheels y metía un  barco abajo de una autopista, o esa marea negra avanzando sobre la pista  de aviones en Sendai.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Y después, lo que suena: el musicalizador de tele es a veces la  encarnación de todos los horrores del musicalizador, la quintaesencia  del lugar común y la elección ramplona. Alguna vez alguien entenderá que  el subrayado de música dramática para imágenes que ya tienen suficiente  drama provoca instintos asesinos en el televidente, pero hasta que ese  día llegue, todos, todos los canales acuden al banco de grandes  orquestaciones y ominosas cuerdas que vienen a decir horror, vea usted  qué gran tragedia, conmuévase, hombre, mujer, conmuévase como sólo puede  conmoverse aquí en nuestra pantalla. Si se agrega el comentario, esa  innecesaria necesidad que tienen algunos conductores de piso de relatar  lo evidente, queda claro el enorme valor que tienen los canales de  ficción en ciertas circunstancias.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Y las imágenes pasan y las novedades se estancan, los bomberos y el  ejército siguen tirándoles agua a los reactores y la tierra se mueve  pero menos y el agua se retiró y ya se agotó la exhibición de  devastaciones y la gente que huye se aburre en los aeropuertos y ya se  encontraron a todos los argentinos a entrevistar en Japón (incluyendo a  ese que, síndrome del exiliado en un país “más avanzado”, estuvo cinco  minutos explicando cómo funciona un GPS, como si sólo existieran  dispositivos GPS en Japón) y sigue habiendo aire para ocupar. Entonces, a  agarrar la agenda y convocar a los especialistas, a acercarse a otro  círculo del infierno en pantalla chica.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Esta semana desfilaron por los estudios una serie de personas que  jamás imaginaron estos minutos de fama: profesionales que incendiaron su  cerebro con carreras de pocos graduados al año, a quienes muy pocas  veces se recurre a la hora del comentario sobre la actualidad. Doctores  en ciencias durísimas y titulares de posgrados de investigación nuclear  que pusieron su mejor cara de diplomáticos ante las preguntas de  conductores que en el bloque anterior se pretendían también expertos en  esta clase de temas, y ya en papel intentaban charlar de tú a tú con el  licenciado. Diálogos rayanos en el surrealismo, pero con atisbos de  auténtica enseñanza cuando el invitado podía hablar por fuera de la  lógica del circo mediático.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Pero los expertos de verdad son pocos y tienen otras obligaciones –y  otros canales y radios los reclaman–, por lo que con el correr de los  días el status se fue degradando, y llegó primero al psicólogo, luego al pastor de una religión que en Japón es seguida por el 0,8 por ciento  de la población, después al por demás ambiguo “especialista en seguridad  nuclear” y finalmente al “experto en estudios orientales” sacado de las  páginas barriales (entre avisos de shiatzu, reiki y bonsai), no en el  estudio sino por teléfono, explicando ya no las particularidades de la  piscina de enfriamiento en Fukushima, sino la estructura mental del  japonés medio. Porque la preocupación ha derivado y sí, hay que  encontrar nuevos ángulos: se sigue dando cuenta de los muertos y  desaparecidos, cada tanto hay alguna explosión, pero el foco ya no es la  catástrofe. Argentinos hasta la médula, ahora campea la incomprensión  de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;por qué los japoneses son tan...:&lt;/span&gt; hay una desesperación casi palpable  en el conductor al que picanean todo el tiempo con que estire, estire,  que ya no hay un carajo para mostrar, que se acabó el drama visual. Hay  una velada amenaza en ese interrogatorio de por qué los orientales no  salen a pedir la cabeza del emperador que no sale a decir nada en  semejante momento. Y ya no hay disimulo en esa pregunta que es pura  impotencia disfrazada de interés periodístico: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Y dígame, ¿por qué no  hay saqueos en Japón?”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Por suerte llega el paro y el paro del paro, y Obama amenazando a  Khadafi, Gadafi o como cornos se escriba, y los misilazos sobre Libia y  mientras tanto en otro lugar del planeta se está incubando el próximo  tsunami real o simbólico, ese que se lleve puestas unas cuantas cosas,  sea filmado por mucha gente para meterle muchos bronces y cellos y, un  par de días después, termine en una buena tanda de saqueos que garantice  la continuidad informativa. Que sea una catástrofe, pero seria, en toda  la regla, con la de-sesperación a la vista y la sangre bien caliente. Y  adelante, estudios centrales.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-119610304955059686?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/119610304955059686/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=119610304955059686&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/119610304955059686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/119610304955059686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/03/por-que-no-hay-saqueos-en-japon.html' title='¿Por qué no hay saqueos en Japón?'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-9q9HfElYUcc/TYXvafuwaXI/AAAAAAAAAfs/1eLpgVHQAGw/s72-c/Jap%25C3%25B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-1139521735008744559</id><published>2011-02-20T10:03:00.004-03:00</published><updated>2011-02-20T10:10:59.162-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='industria'/><title type='text'>La libertad de Radiohead</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-WRPwld_y4qg/TWESkiYbJZI/AAAAAAAAAfk/6iKOqvyrKQo/s1600/RADIOHEAD.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 214px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-WRPwld_y4qg/TWESkiYbJZI/AAAAAAAAAfk/6iKOqvyrKQo/s320/RADIOHEAD.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5575758232575223186" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Imagen: &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Alejandro Elías&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-20827-2011-02-20.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una de esas noticias que rebosan de significados: después de   varios meses luchando con las cifras, el conglomerado financiero &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;Terra   Firma&lt;/span&gt; debió ceder el control del sello &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;EMI &lt;/span&gt;a su principal acreedor, el&lt;span style="color: rgb(51, 204, 255);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;  Citigroup&lt;/span&gt;. Con ello limpió algo las alicaídas finanzas de la   discográfica, que aun así sigue acosada por deudas y rojos varios, y la   sospecha de que cuando TF compró el sello hubo algunos numeritos   inflados. La compañía que supo tener bajo un mismo techo a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Beatles,   The Rolling Stones, Queen&lt;/span&gt;, en manos de un banco: sin dudas, el siglo  XXI  trajo movimientos sísmicos a la industria musical, y algunos no  dejaron  un paisaje agradable. Poco después de esa noticia, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Warner Music&lt;/span&gt;  anunció  pérdidas del 18 por ciento en el último trimestre de 2010,  aunque  manifestó su confianza en que una vez que convenza al 43 por  ciento de  sus artistas que aún no firmaron para la comercialización  digital de sus  obras las cosas comenzarán a encarrilarse.&lt;p&gt;Hace  un par de semanas, la  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;International Federation of Phonographic  Industry&lt;/span&gt; dio a conocer el  &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Digital Music Report 2011&lt;/span&gt;. Aunque el informe  reconoce un volumen de  negocios de 4600 millones de dólares en la  comercialización digital de  la música, el reporte abunda en cifras de  pérdidas escandalosas, caída  de puestos de trabajo y de inversión en  nuevos artistas. Para la  federación de compañías discográficas, ese  panorama tiene un único  responsable: la piratería. Allí es donde los  ejecutivos demuestran una  estrechez de miras similar a la que llevó a  los grandes sellos a algunas  de sus crisis. No caben dudas de que la  piratería significa una sangría  y un lucro cesante de proporciones para  la producción musical, pero el  pecado del informe de IFPI es ni  siquiera considerar datos como la  crisis financiera internacional o la  descontrolada alza de precios de  ciertos productos; aunque se señala la  buena salud de un mercado de  comercialización digital que creció  enormemente en los últimos años,  nunca se termina de poner blanco sobre  negro que al CD puede estar  languideciendo, pero la variedad de  soportes que reconoce la música  digital hoy garantiza una múltiple  entrada de dinero por otras vías.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cierto, sin la piratería  el negocio tendría un viento de popa aún  más enérgico. Pero centrar la  discusión exclusivamente en ese monstruo  grande que pisa fuerte es un  buen recurso para no discutir otras cosas.  En algún caso, porque no  procede: la visión que impera en esos informes  es que los discos debut  venden poco porque los usuarios se los bajan de  manera ilegal. Es  comprensible. Pero quienes observan la música con  otras ópticas no  pueden dejar de preguntarse si no será que esas  propuestas nuevas son  artísticamente endebles, y la gente no las compra  porque &lt;em&gt;no le gustan&lt;/em&gt;.  El ejecutivo generalmente ve cifras, no cuestiones  artísticas: si su  compañía invierte equis en tal artista, es justo y  necesario que el  artista recaude equis equis, si no el negocio se va al  tacho. No quiere  revolucionarios musicales, quiere empleados rendidores.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo  otro que nunca se discute, claro, es el rol de ese artista, o más  bien  lo que le toca. Una de las causas de la crisis de EMI es que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Paul   McCartney, Mick Jagger&lt;/span&gt; y la dupla &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Brian May/Roger Taylor&lt;/span&gt; se hartaron de   hablar con burócratas regidos por el numerito, y se fueron con catálogo  y  todo a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Universal&lt;/span&gt;. El material de&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; The Beatles&lt;/span&gt; tardó tanto en  desembarcar  en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;iTunes&lt;/span&gt; porque &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;McCartney&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ringo Starr&lt;/span&gt; y las viudas de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Lennon &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Harrison &lt;/span&gt;decidieron por una vez exigirles a las compañías un  beneficio  mayor. Algo similar sucedió con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pink Floyd&lt;/span&gt;: la banda llevó a  juicio a  EMI alegando que su obra en Internet debía ser preservada y no  venderse  fragmentada en canciones, pero lo primero que hizo una vez  ganado el  juicio fue... vender las canciones, con un beneficio  sensiblemente mayor  obtenido directamente de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Apple&lt;/span&gt;. He ahí la discusión  que la industria se  resiste a dar, aquella que le conviene ocultar  detrás de la guerra  contra la piratería. Esa guerra es justa y  necesaria, pero también lo es  la que los músicos deben entablar para  ganar un dinero más justo por  sus creaciones. Los “contratos 360”, que  integran grabaciones, shows y  merchandising, abrieron una ventana  interesante.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace algunos años, el productor &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Steve Albini &lt;/span&gt; realizó un legendario  informe en el que concluía que en la industria  musical se llevaba más  dinero el abogado que el guitarrista. Las cosas  no han cambiado  demasiado.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Según la revista &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Prensario&lt;/strong&gt;,  en la Argentina durante 2010 se  vendieron once millones de unidades,  la misma cifra que en 2009. La  comercialización digital creció un 80  por ciento, y uno de los grandes  interrogantes sobre el futuro no es  tanto si se seguirá vendiendo  música, sino cuál será la orientación del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; Musimundo &lt;/span&gt;ahora manejado por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; Megatone&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El  estado de las cosas, las dificultades con las que los músicos  chocan a  la hora de pelear su propia batalla, ha llevado a proyectos e  intentos  que establecen nuevas reglas de juego. Otra de las grandes  bajas de  EMI fue uno de sus grupos más vendedores en los ’90, pero en  realidad  más de un ejecutivo respiró con alivio. Es que, de&lt;strong&gt; &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Kid A&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; para  acá, &lt;em&gt;marketear &lt;/em&gt;esa  propuesta artísticamente retorcida en que se  convirtió &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Radiohead &lt;/span&gt;fue  una pesadilla. Por ello, el sello respondió a la  partida del grupo con  un &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Best of&lt;/strong&gt; no autorizado, y a cantarle a Gardel.  El quinteto de Oxford ensayó entonces una apuesta revolucionaria, la de  ofrecer &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;In rainbows&lt;/strong&gt; “a la gorra”. Y la banda sumó un nuevo capítulo esta  semana, con el lanzamiento de &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;The King of Limbs&lt;/strong&gt;: otro hecho que viene a  desarticular la lógica del negocio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desde  hace un par de meses, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Thom Yorke&lt;/span&gt; y sus muchachos venían  despistando a  sus seguidores, pero también a la patria pirata: en sus  declaraciones  señalaron que su disco nuevo disco no estaba listo, que  habían  descartado el material, que estaban lejos de concretarlo. De  pronto, el  lunes anunciaron que el sábado ofrecerían el download de su  nuevo  disco. Y el viernes lo pusieron online, a un precio muy inferior  al que  le hubiera puesto EMI. No hubo filtraciones previas, no hubo un  gasto  sideral en promociones y pagos a publicistas y expertos de  marketing. Y  aun así, el viernes el planeta musical no hablaba de otra  cosa que de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Radiohead&lt;/span&gt;. Seguro, a media mañana ya circulaban copias  piratas, pero en  marzo y mayo habrá versiones físicas con un arte  especialmente creado  para quienes conservan el amor a la música envasada  en un objeto  artísticamente valioso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En la operación de Radiohead, en  la repentización de anunciar y  lanzar y convertir en un éxito un disco  en sólo cinco días, hay una  libertad tan enorme que supera todo el otro  debate, el que llega  después, el que tiene que ver con esas ocho  canciones, si son demasiado  tristes, si están bien o mal. Habrá quien  le guste más y quien le guste  menos, pero difícilmente surja la  sensación de estafa que flota sobre  muchos sectores de la batea  oficial. En la música de Radiohead hay tanta  personalidad como en el  modo en que han elegido desarrollar su carrera,  sin pedir permiso a  nadie y sin extenderle cheques a gente que no tiene  la más puta idea de  música.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Habrá quien prefiera reírse del feo video de  &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;"Lotus Flower"&lt;/span&gt;, o jugar  al cínico superado tachando a las canciones del  nuevo disco de alimento  para depresivos. Ni siquiera eso podrá  esconder el valor de un grupo que  tomó las riendas de su destino, y ya  no baila al ritmo de un gordo  tramposo detrás del escritorio.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-1139521735008744559?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/1139521735008744559/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=1139521735008744559&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1139521735008744559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1139521735008744559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/02/la-libertad-de-radiohead.html' title='La libertad de Radiohead'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-WRPwld_y4qg/TWESkiYbJZI/AAAAAAAAAfk/6iKOqvyrKQo/s72-c/RADIOHEAD.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-4873743150893845664</id><published>2011-02-20T09:37:00.003-03:00</published><updated>2011-02-20T09:45:30.141-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>La guerra como pieza de arte</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-_TsV-0jEy94/TWEM3xJ-F9I/AAAAAAAAAfc/67qdqnQeqHk/s1600/pjharvey.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 152px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-_TsV-0jEy94/TWEM3xJ-F9I/AAAAAAAAAfc/67qdqnQeqHk/s400/pjharvey.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5575751965888878546" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p&gt;(&lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-20785-2011-02-16.html"&gt;Publicada &lt;/a&gt;en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pasaron  casi 20 años: en 1992, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;PJ Harvey&lt;/span&gt; sacudió a la nación alternativa con&lt;span style="color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;strong style="color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic;"&gt; Dry&lt;/strong&gt;,  un disco de canciones en carne viva que iban más allá de las   comparaciones de la cantante con Patti Smith. Es 2011 y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Polly Jean   Harvey&lt;/span&gt; edita &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Let England shake&lt;/strong&gt;, un disco de canciones  en carne viva que  no se parecen a nada, que son un viaje emocional de  esos que dejan  marca. Pasaron casi dos décadas, y PJ Harvey sigue  siendo una de las  propuestas más personales e interesantes que se puede  encontrar en las  bateas. Eso dice bastante sobre el estado de las  cosas en la industria  musical, pero en primer lugar dice todo sobre la  cantante, guitarrista  y, desde hace poco, pianista inglesa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Let England shake&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;marca a la vez una continuidad y una ruptura con  el anterior &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;White chalk&lt;/strong&gt; (en el medio estuvo &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;A woman a man walked by&lt;/strong&gt;,   soberbio disco junto a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;John Parish&lt;/span&gt;). Continuidad en la atmósfera   acústica y plena de matices, en vocalizaciones más juguetonas que las   del pasado, y ruptura en la temática: por primera vez, PJ se aleja de la   introspección y la lectura de sus propias emociones para fijar la   mirada en la historia guerrera de Inglaterra. Y no lo hace desde la   tesis política o la canción de protesta, sino indagando en el alma de   los peones en cualquier guerra, los soldados que –como dice la hermosa &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;  “The words that Maketh murder”&lt;/span&gt;– pueden convertirse en miembros que   vuelan por los aires. Harvey se traslada al campo de batalla no para   denunciar el horror, sino para retratar la humanidad que sobrevive aun   en la demencia del humo de pólvora. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Busco el punto de vista humano,   porque no me siento calificada para cantar desde un lugar político”&lt;/span&gt;,   dijo hace poco en la BBC.&lt;span style="font-style: italic;"&gt; “Canto como un ser humano afectado por la   política, que me parece mejor para mí. A menudo siento que las canciones   de protesta están predicando, y no quiero eso.”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Es  entonces lo nuevo de PJ Harvey una larga letanía de  desesperanza?  Curiosamente no. No es quizá lo más recomendable para un  domingo a la  tarde, pero hay tal belleza en esas pinturas sonoras, tanta  vibración  positiva, que es imposible encontrar en todo&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Let England  shake&lt;/strong&gt;  algo que se parezca a un lugar común. Para concretar un nuevo  logro en  su fértil carrera, Harvey cuenta con el aporte de habituales   compañeros de ruta como el mismo Parish, el productor &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Flood&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mick “Bad   Seed” Harvey&lt;/span&gt;: juntos van modelando un paquete de canciones que   magnetiza, que tiene liviandad pop en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Let England shake”&lt;/span&gt;, experimentos   como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“The glorious Land”&lt;/span&gt; (con una fanfarria de ataque de Infantería que   se mezcla en un paisaje hipnótico), momentos de emocionante belleza  como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Hang on the wire”&lt;/span&gt; o&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Written in the forehead”&lt;/span&gt;, y pincelazos que   recuerdan a la primera PJ Harvey como&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “In the dark places”&lt;/span&gt;. Y más aún.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como  acostumbran los artistas que se resisten a quedar encajonados  en un  lugar unidimensional, PJ Harvey, 41 años, nacida y crecida en un   relajado paisaje de la campiña inglesa, sigue desafiando. En un universo   de tontas chicas pop fabricadas a repetición en las luminosas  factorías  de la industria, su mera existencia, su empeño en seguir  componiendo un  material imposible de clasificar, es una certeza a  agradecer cada vez  que suena una canción. En la guerra y en la paz.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-4873743150893845664?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/4873743150893845664/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=4873743150893845664&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/4873743150893845664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/4873743150893845664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/02/la-guerra-como-pieza-de-arte.html' title='La guerra como pieza de arte'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-_TsV-0jEy94/TWEM3xJ-F9I/AAAAAAAAAfc/67qdqnQeqHk/s72-c/pjharvey.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-7317375543898908522</id><published>2011-01-12T10:37:00.005-03:00</published><updated>2011-01-12T10:41:13.613-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>El túnel del tiempo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TS2uv3Kl2VI/AAAAAAAAAfQ/uhI9Wf85jrA/s1600/TapaWalsh.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 209px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TS2uv3Kl2VI/AAAAAAAAAfQ/uhI9Wf85jrA/s320/TapaWalsh.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561293252157888850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;, dentro de la &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-160245-2011-01-11.html"&gt;producción &lt;/a&gt;sobre &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;María Elena Walsh&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuanto más  antiguos, los recuerdos tienden a ser más caprichosos, más maleables,  más susceptibles a cambios sutiles pero significativos. Pero algunos  quedan fijos, no necesitan embellecimiento ni se dejan alterar. Sí  suceden cosas extrañas, como el recuerdo monocromático: de manera casi  invariable, mis recuerdos de los ’70 son en blanco y negro. Quizás ayuda  el tono de las fotos familiares de la época, pero hay cosas que no  poseen ningún registro fotográfico y, sin embargo, asoman a la  superficie de la memoria sin colores. Lo que, aunque parezca una  contradicción, no significa que no tengan &lt;span style="font-style: italic;"&gt;color&lt;/span&gt;.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;María Elena Walsh&lt;/span&gt; trajo color a esa realidad blanco y negro. En una  época oscura, pesada, mi madre tenía la invalorable costumbre de, el día  de cobro, a comienzos de mes, volver a casa con un par de vinilos.  Podía ser &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Zitarrosa &lt;/span&gt;o &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Beatles&lt;/span&gt;, &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Les Luthiers&lt;/span&gt; o &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Julio Iglesias&lt;/span&gt; (en  nuestra discoteca llegaban a convivir esas cosas), pero lo que nos  encendía a los menores del hogar era cuando anunciaba –a través del  mostro de baquelita al que llamábamos “teléfono”– que había un nuevo  disco de María Elena Walsh y que lo tendríamos esa tarde.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Manuelita, el Mono Liso, el Reino del Revés&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Perro Salchicha&lt;/span&gt;  conectaron con el pibe que fui, y con mis hijos, de todas las edades, en  diferentes momentos históricos. Ya no hay teléfonos de baquelita y a  veces parece que María Elena canta sobre un mundo extraterrestre, pero  el milagro se sigue produciendo: a los pibes les gusta. A cualquier  edad, en cualquier época. Uno solo lamenta no poder transmitirles a los  hijos el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;misterio &lt;/span&gt;que tenía la ceremonia del vinilo, el encontrarse con  ese objeto tan querible y mirarlo y leerlo y escucharlo con fruición, y  desarrollar de una vez y para siempre un vínculo con esa voz que cantaba  cosas que abrían un universo de imaginación. María Elena, también,  contribuyó al amor por la música: frente a tantos ladri que han hecho  uso y abuso de máquinas de ritmo y berretadas sonoras, las canciones de  ella son no solo bellas en su concepción, sino también rotundas en la  instrumentación, en el arreglo, en la vestimenta. Tener claro cómo podía  sonar una canción ayudó a que evitáramos los engaños más arteros y, en  la pila de homenajes y revisitas a su obra, saber distinguir entre el  artista honesto y el que solo quiere aprovechar el efecto Walsh haciendo  la fácil.    &lt;p&gt;No vale decir que con la muerte de María Elena Walsh murió un poco  la infancia: la infancia que construyen sus canciones seguirá  atravesando las eras.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-7317375543898908522?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/7317375543898908522/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=7317375543898908522&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/7317375543898908522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/7317375543898908522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2011/01/el-tunel-del-tiempo.html' title='El túnel del tiempo'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TS2uv3Kl2VI/AAAAAAAAAfQ/uhI9Wf85jrA/s72-c/TapaWalsh.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-7142512904634292178</id><published>2010-12-30T09:46:00.003-03:00</published><updated>2010-12-30T09:55:28.569-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>El truco de juntarse a tocar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TRyAaw6JxqI/AAAAAAAAAfI/EETm4HpIDl8/s1600/blackdub.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 112px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TRyAaw6JxqI/AAAAAAAAAfI/EETm4HpIDl8/s400/blackdub.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556457237562115746" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada en &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-20368-2010-12-29.html"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Black Dub&lt;/span&gt; es esencialmente una banda de tres instrumentos con un  alto nivel de musicalidad. No operamos en un nivel tecnológico ni  estamos atados a una página de notas prefijadas. Nuestras canciones son  fluidas, a menudo registradas tocando en vivo. Una sola toma, sin  sobregrabaciones, sin cortes ni edición. Una banda que toca. Una idea  bastante anticuada.” El autor del párrafo es alguien especialista en  ideas, del tenor que sean: se llama &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Daniel Lanois&lt;/span&gt;, integra junto a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Brian  Eno&lt;/span&gt; una dupla productora que dejó su sello en un generoso puñado de  discos fundamentales, acaba de producir &lt;strong style="color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic;"&gt;Le Noise&lt;/strong&gt; para &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Neil Young&lt;/span&gt; y es, además, un músico excepcional. Lo demostró en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic;"&gt;Acadie &lt;/span&gt;(1989), en &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Shine &lt;/strong&gt;(2003) y sobre todo en el formidable &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;For The Beauty of Wynona&lt;/strong&gt; (1993), su disco solista más logrado.&lt;p&gt;Pero  parece que el guitarrista y cantante se cansó de ser solista y quiso  ver qué pasaba si ingresaba en una dinámica de grupo, junto a algunas  amistades que fue haciendo de tanto trajinar estudios. Así se sumaron el  bajista &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Daryl Johnson&lt;/span&gt;, el baterista &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Brian Blade&lt;/span&gt; y la cantante &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Trixie  Whitley&lt;/span&gt;, hija del difunto bluesman &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Chris Whitley&lt;/span&gt; y heredera del alma  necesaria para insuflarle algo especial a una canción. Así tomaron forma  las canciones de &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Black Dub&lt;/strong&gt;, el disco que –¡milagro!–  acaba de editarse en la Argentina, y que todo Papá Noel o Rey Mago  amante de la música debería llevar en su bolsa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;“Esta música  demanda respeto y humildad”, dice Lanois, que toma el ambiente sonoro y  ciertos patrones rítmicos del dub jamaiquino, y sobre ese lienzo estampa  motivos del gospel, el soul y el jazz. Resulta enormemente adecuado que  el single de difusión sea &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“I Believe in You”&lt;/span&gt;, allí donde el experimento  encuentra su ejemplo más potente, donde la banda da cuenta de su  solvencia y Trixie genera pura magia. Pero es sólo la carta de  presentación: para que no queden dudas, hay que decir que, de la  climática apertura con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Love Lives”&lt;/span&gt; al oscuro cierre de &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“Sirens”&lt;/span&gt;, con  esa guitarra arrastrada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tan Lanois&lt;/span&gt;, todo en &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Black Dub&lt;/strong&gt;  es sencillamente encantador, atrapante, la expresión de un grupo con una  personalidad bien afirmada, eso que escasea en un medio que gusta de la  repetición de fórmulas y sonidos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con el simple, viejo recurso de  mirarse las caras y tocar, el cuarteto deja caer una perla tras otra,  que puede tener la angustiada épica de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Ring The Alarm”&lt;/span&gt;, el toque reggae  de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Silverado”&lt;/span&gt;, la cadencia y el calor soul de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Nomad”&lt;/span&gt; y la relajada  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Surely”&lt;/span&gt;, donde Trixie brilla en ese difícil arte de atrapar al oyente  aunque no entienda una palabra, emoción pura. Será por eso que Lanois  recién asume francamente la voz principal en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Canaan”&lt;/span&gt;, pero con la  apoyatura de esos coros gospel que, como corresponde al género, llevan  la cosa a un plano celestial. Todo, al cabo, excede al mismo Daniel, que  se da el gusto de dedicarse a un trabajo en grupo que deja cosas como  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Last Time”&lt;/span&gt;, única canción firmada por los cuatro, nacida en la sala: se  recomienda echar un vistazo a &lt;a href="http://www.blackdub.net/"&gt;&lt;em&gt;blackdub.net&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, donde hay varios videos que confirman que a veces alcanza con una idea anticuada para generar cosas inolvidables.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-7142512904634292178?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/7142512904634292178/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=7142512904634292178&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/7142512904634292178'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/7142512904634292178'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/12/el-truco-de-juntarse-tocar.html' title='El truco de juntarse a tocar'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TRyAaw6JxqI/AAAAAAAAAfI/EETm4HpIDl8/s72-c/blackdub.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-1534567588751935260</id><published>2010-12-19T09:11:00.003-03:00</published><updated>2010-12-19T09:31:11.390-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><title type='text'>La era de la boludez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TQ322D6CrCI/AAAAAAAAAeo/rCFT45y4LM0/s1600/granher.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TQ322D6CrCI/AAAAAAAAAeo/rCFT45y4LM0/s320/granher.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5552365324239809570" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-20285-2010-12-19.html"&gt;hoy &lt;/a&gt;en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;“Un ciclo no se evalúa sólo por los resultados de rating. Si caemos  en eso, son muy pocos los programas que se pueden hacer: dejaríamos de  hacer la TV que nos gusta para hacer la que vende.” &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bernarda Llorente&lt;/span&gt;,  productora, socia de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Claudio Villarruel&lt;/span&gt; en la empresa On TV y, como él,  ex responsable de la programación artística de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Telefe &lt;/span&gt;durante diez años,  definió así una de las claves de lo sucedido con &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Caín &amp;amp; Abel&lt;/span&gt;. El  caso fue diferente al levantamiento de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Secretos de amor&lt;/span&gt;, otra ficción de  la misma productora que capotó este año. En la entrevista publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/8-20258-2010-12-16.html"&gt;el  jueves&lt;/a&gt; por &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;, la dupla no pudo dejar de expresar su decepción  por la decisión unilateral de levantar la tira a sólo tres meses de su  inicio. Lo hizo con diplomacia, porque aún hay un vínculo que contempla  dos años de coproducciones. Pero también es cierto que hubo un  intercambio de cartas documento, y que de hecho toda negociación futura  estará condicionada por este quiebre: con bastante lógica, los  productores sostienen que el canal debería haber respetado el acuerdo  inicial de mantener el programa en el aire hasta el 31 de enero, que las  ficciones necesitan un sostén, que el final de ese gran cuco del rating  llamado &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;ShowMatch&lt;/span&gt; le daría a &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Caín &amp;amp; Abel&lt;/span&gt; otra perspectiva de  público. Como al Chavo del 8 –esa ficción que Telefe repite una y otra  vez—, no le tuvieron paciencia.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Caín &amp;amp; Abel&lt;/span&gt;, hay que recordarlo, contaba en su elenco con&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt; Luis  Brandoni, Virginia Lago, Fabián Vena, Joaquín Furriel, Julieta  Cardinali, Juan Gil Navarro&lt;/span&gt;. Desde el estilo y el tempo de la narración,  desde la dirección de cámaras y la puesta, buscó diferenciarse, incluso  dentro de ese terreno de tiras comprometidas que abonaron &lt;span style="color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Montecristo &lt;/span&gt;y  &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Vidas robadas&lt;/span&gt;. Una encuesta del sitio television.com.ar la premió como  “mejor novela 2010”. En la misma semana en que se le otorgaba una  distinción por poner sobre el tapete la cuestión de la violencia de  género, su (mala) suerte quedaba sellada. Los directivos del canal  propiedad de Telefónica ya habían decidido su jugada desesperada para  mejorar los números de rating, aunque a esta altura del año ya no haya  nada que salvar, aunque El Trece (para hablar con propiedad, habría que  decir “El Marce”) se encamine a ganar el año. Una jugada conocida: &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Gran  Hermano&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El notable &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/8-20287-2010-12-19.html"&gt;balance&lt;/a&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Emanuel Respighi&lt;/span&gt; es  bastante claro sobre las tendencias que imperaron en la televisión de  2010, pero esta movida de fin de año viene a oficiar de broche  simbólico, de irrefutable síntesis. Como viene sucediendo desde hace  (demasiado) tiempo, la TV argentina vuelve a apostar a la idiocia.  Apuesta, otra vez, por la madre de todos los realities, esa máquina de  cortar boludos (gracias, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Tato&lt;/span&gt;) a la que se alimenta con dieciocho  aspirantes a famosos que protagonizarán largas jornadas de conversación  vacía, escandaletes de convivencia, exhibicionismo full time y teatrito  de miserias; serán famosos por un rato y luego desaparecerán, salvo por  dos o tres afortunados (como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Silvina Luna&lt;/span&gt; desde el mismo &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;GH &lt;/span&gt;o &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pamela  David&lt;/span&gt; desde &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;El Bar&lt;/span&gt;). En el medio, el canal aprovechará el rating fácil,  actores que no cobran cachet y ponen el cuerpo a una telenovela  rendidora, disfrazará de “fenómeno” a un programa vacío de contenido e  intentará emular el efecto Tinelli de que un ciclo trascienda las  fronteras de su horario y se convierta en comidilla de otros programas y  canales, realimentando la expectativa por ver el prime time.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Negocio redondo. ¿Quién necesita a la ficción? ¿Para qué complicarse  la vida con eso de tener actores de talento, guiones respetables,  puestas en escena creativas? Sí, es cierto, a veces una de esas  ficciones triunfa en los números, y otras veces pasan a formar parte del  acervo políticamente correcto de las emisoras, que señalan públicamente  que lo suyo es entretenimiento, pero también tienen conciencia social.  La conciencia social se termina cuando un programa se clava en 9,5  puntos, pero no vamos a andar deteniéndonos en sutilezas.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Para sutileza, la de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Laura Ubfal&lt;/span&gt;, que señaló en algún piso  televisivo que a ella también le llama la atención que todos los  participantes de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Gran Hermano&lt;/span&gt; tengan ese aspecto tan de modelo, tan  estéticamente atractivos. “Esperá un mes”, dice que le dijeron en  producción, delatando que el posible derrumbe físico dentro de la casa  forma parte de la ecuación morbosa que atrae público.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;¿Censurable? Quizá, pero la cuestión es que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sí &lt;/span&gt;atrae público. &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Gran  Hermano &lt;/span&gt;debutó con 23,9 puntos, y en su primera semana, sin mayores  “conflictos” en la casa y todavía compitiendo con &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Showmatch&lt;/span&gt;, redondeó 13  puntos de promedio. Dos gays –una chica y un chico– y una chica que  parece varón y quiere tener cuerpo de hombre garantizan el pincelazo  siglo XXI. Lo demás es lo de siempre: cuerpos y caras bonitas,  conversaciones insustanciales, confesionario, “complots”, historias de  amores y odios, fiestitas que buscan provocar calenturas, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Jorge Rial&lt;/span&gt;  jugando a que todo eso tiene una lectura social muy trascendente y los  “debates” de rigor, galas de eliminación. El paquete funcionó en el  pasado, no tiene por qué fracasar ahora y puede darle a Telefe un verano  con otro sustento, que augure mejor suerte para &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;El elegido&lt;/span&gt;, su próxima  ficción. Nunca se sabe. Hasta la dupla de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Montecristo&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pablo Echarri &lt;/span&gt;y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Paola Krum&lt;/span&gt;, y un elenco que incluye a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lito Cruz, Leonor Manso&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Patricio  Contreras&lt;/span&gt;, podrían terminar obligados a dar examen de arrastre popular  frente a un perfecto desconocido que dice “boludo” cada seis palabras.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Entre sus muchos efectos virtuosos, la Ley de Servicios de  Comunicación Audiovisual incluye el de impulsar producciones locales en  la pantalla de aire. Pero hace poco, un grupo de profesionales de la TV  salió a alertar que la nueva norma no contempla específicamente la  ficción: por ello impulsan una ley de ficción que regule cuotas de  pantalla (dos telenovelas y dos unitarios de producción propia anuales  por canal de aire, en ciudades de más de un millón y medio de  habitantes) y la formación de una suerte de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Incaa &lt;/span&gt;televisivo. Habrá que  ver cuánto prospera la idea en un Congreso influido por el año electoral  y siempre tan expuesto a los lobbies empresarios, que –como las brujas–  no existen pero los hay. A los canales les sirve más y les cuesta menos  hacer otras cosas. La ficción no es una prioridad.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;De nuevo: mirando la cuestión con las gafas de un directivo de TV,  todo tiene su lógica. Producir ficción puede costar cuatro o cinco veces  más que un programa de entretenimientos, de archivo o periodístico. Y  por sobre todo flota eso que es innegable, y que es la piedra en el  zapato de quienes defienden una TV con menos olor a basura, una TV que  no consagre tantas horas y tanto dinero a la glorificación y  glamorización de la boludez: al público le gusta. Al público le &lt;span style="font-style: italic;"&gt;encanta&lt;/span&gt;.  Los millones de personas que consumen el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;música-maestro–vamoooooos!!&lt;/span&gt;,  los que seguirán las apasionantes instancias de diecinueve homínidos  dedicados a la nada misma le dan la razón al ejecutivo y no a esta  columna. Ojalá fuera ficción.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-1534567588751935260?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/1534567588751935260/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=1534567588751935260&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1534567588751935260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1534567588751935260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/12/la-era-de-la-boludez.html' title='La era de la boludez'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TQ322D6CrCI/AAAAAAAAAeo/rCFT45y4LM0/s72-c/granher.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-8405609427187470876</id><published>2010-12-15T11:07:00.002-03:00</published><updated>2010-12-15T11:12:40.576-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>La calma antes de la tempestad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TQjMsfRKlYI/AAAAAAAAAeg/TOnI-OSNeHo/s1600/indioso.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 156px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TQjMsfRKlYI/AAAAAAAAAeg/TOnI-OSNeHo/s400/indioso.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550911605413942658" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-20249-2010-12-15.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzar  por el final es algo extraño, pero corresponde: acaba de terminar &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Una  rata muerta entre los geranios”&lt;/span&gt; y, al fin, la tormenta se desencadena,  los truenos conmueven los parlantes, se perciben las gotas golpeando y,  milagros de la sugestión auditiva, si uno se esforzara hasta podría  sentir el olor de la lluvia. Es el final de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;El perfume de la tempestad&lt;/span&gt;,  el disco de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Caballo Loco y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado&lt;/span&gt;,  esa cadena de alias tras la cual vibra el instinto de un tal &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Indio  Solari&lt;/span&gt;, y de una banda que sabe cómo conjurar climas de alto impacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como corresponde, la crónica periodística de estos días ha sido  generosa con el desembarco del Indio en Tandil, donde debutó el pogo más  grande ya no del mundo sino del universo. Pero el mismo Solari admite  que sería un exceso alimentar la lista de su show con su último álbum  completo, por lo que zambullirse en el disco supone experimentar otra  faceta del músico, y no sólo por las obvias diferencias entre lo grabado  y el vivo. Este es el Solari de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Luzbola&lt;/span&gt;, rodeado por músicos del  calibre de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Baltasar Comotto&lt;/span&gt; –sin vueltas, uno de los guitarristas más  talentosos de la nueva generación– o la granítica base del bajista  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marcelo Torres&lt;/span&gt; y el baterista &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Hernán Aramberri&lt;/span&gt;. Este es el Indio que, a  lo largo de tres discos en solitario, ha ido construyendo una nueva  identidad, en la que ya casi no caben las comparaciones ricoteras y  donde hay lujos que pemiten seguir señalando al calvo cantante como un  artista &lt;span style="font-style: italic;"&gt;necesario&lt;/span&gt;, más allá de toda consideración sobre su increíble  impacto popular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Indio Solari se hace necesario, disfrutable, por canciones como  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Black Russian”&lt;/span&gt;, donde desde el juguetón arpegio inicial hasta la  potencia de los estribillos se permite paseos estilísticos de absoluta  libertad. Pero, claro, no es solo por eso. &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;El perfume de la tempestad&lt;/span&gt; (A  propósito: ¿no es otro gran título en un tipo que acostumbra tirar  grandes títulos?) abre con el tono apocalíptico de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Todos a los botes!”&lt;/span&gt; y  entre sus doce canciones deja caer momentos de alta intensidad, pasajes  como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Torito es muerto”&lt;/span&gt;, el rotundo &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Chante noire”&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Submarino  soluble”&lt;/span&gt;, nubarrones sonoros donde la voz del Indio se pasea por un  paisaje ideal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solari sabe aludir también, aunque sea solo levemente, a la última  etapa redonda, como en la arrastrada rítmica de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“No es dios todo lo que  reluce”&lt;/span&gt;, o el arranque adrenalínico de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Satelital”&lt;/span&gt;. Pero &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;El perfume...&lt;/span&gt;  es especialmente interesante ahí donde el Indio solo remite a sí mismo,  en la lírica tan reconocible de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“ZZZZZZZ...”&lt;/span&gt; o en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Vino Mariani”&lt;/span&gt;, un  tema donde adopta un tono mucho más directo que el habitual en él para  ironizar sobre las rutilantes entregas de premios y “el mundo de plateas  de hoy”, con “tipas y cronistas muy mal pagos”, con “luces y el mejor  DJ atronador”. Todo, hasta la progresión de fotos intervenidas del libro  que cierra con el mismo Indio junto a uno de sus perros, va llevando a  esos momentos cumbre, ese subidón de intensidad que supone el combo de  ese “Negro Ruso” de alta graduación y el cierre con la rata muerta entre  los geranios. Y la tempestad que al fin llega y se desvanece en el fade  out, pero deja un perfume de esos que perduran.&lt;div style="font-size: 13px;" id="cuerpo"&gt;         &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-8405609427187470876?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/8405609427187470876/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=8405609427187470876&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8405609427187470876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8405609427187470876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/12/la-calma-antes-de-la-tempestad.html' title='La calma antes de la tempestad'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TQjMsfRKlYI/AAAAAAAAAeg/TOnI-OSNeHo/s72-c/indioso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-8505271483249584228</id><published>2010-12-12T18:59:00.004-03:00</published><updated>2010-12-12T19:07:54.053-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>No lo soñé</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TQVHkwiBBpI/AAAAAAAAAeQ/qMafCSCsiH8/s1600/tapagradar.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 269px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TQVHkwiBBpI/AAAAAAAAAeQ/qMafCSCsiH8/s400/tapagradar.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5549920812632442514" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/6689-1275-2010-12-12.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Radar&lt;/span&gt;, como parte de la &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-6689-2010-12-12.html"&gt;producción&lt;/a&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Spinetta y las Bandas Eternas&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;p&gt;La leyenda y  la carnadura, el objeto de lujo en el que lo más  valioso es el  contenido y no la presentación: desde que sonó el último  acorde de &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“No  te alejes tanto de mí”&lt;/span&gt; en la madrugada de aquel Vélez,  tras cinco horas y  cuarto de cabalgata, el spinettófilo insaciable  empezó a soñar con esta  instancia. Con las emociones aún a flor de  piel, sabía que iba a  necesitar una prueba física de que todo eso había  sucedido en la  realidad: tantos años esperando los pocos momentos en  que el Flaco  exhumaba algo del pasado, y ahora acababa de poner en el  escenario a&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;  Jade, Invisible, Pescado Rabioso&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Almendra&lt;/span&gt;, y a cruzarse  en duetos con &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt; Fito &lt;/span&gt;y con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Charly&lt;/span&gt;, y con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mollo &lt;/span&gt;y con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Cerati&lt;/span&gt;, a soltar   cincuenta-canciones-cincuenta que incluyeron pasajes de hondísima   emoción.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Había sido cierto? ¿No habría sido un extraño  caso de espejismo, de  alucinación colectiva, una Matrix para rockers de  las pampas?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Exactamente un año después, la caja  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic;"&gt;Spinetta y las Bandas Eternas&lt;/span&gt;  viene a dar testimonio, a confirmarles a  los 37 mil de Vélez que todo  eso sucedió. Ahí están los libracos con  las tremendas fotos de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Dylan  Martí&lt;/span&gt;, en las que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Almendra &lt;/span&gt;e &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Invisible  &lt;/span&gt;demuestran que no solo pueden  sonar como los dioses en 2009, sino que  además pueden posar con una  añejada elegancia que les agrega encanto.  Ahí están las fotos de  concierto de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Hernán Dardick&lt;/span&gt;, para que no queden  dudas de que esa noche  en Liniers no hubo fútbol sino otra cosa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y  están, claro, las canciones. El registro. No está todo (en los  discos  de audio faltan un par de temas, al set de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Almendra &lt;/span&gt;se le  recortaron  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 204, 204);"&gt;“Fermín”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Hermano perro”&lt;/span&gt;) y en los dvd hay una molesta  pausa cada vez  que termina una canción, pero lo que hay sirve para  volver a erizarse y  asombrarse por todo lo que generó esa delgada  humanidad en 40 años de  carrera sin dobleces. Si hay algo que queda  claro en esta caja que  sirve como celebración y resumen (porteño) es que  en esas cuatro  décadas &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Luis Alberto Spinetta&lt;/span&gt; solo ha negociado consigo  mismo, o en  todo caso consigo y con los enormes músicos que compartieron  su camino.  En cada etapa hizo la música que le dictó su alma, sin  distraerse con  lo que fuera aconsejable o conveniente. Para Spinetta lo  único  conveniente fue no mentirse, el mejor método posible para no  mentirles a  los demás.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y así como el concierto permite revivir esa  noche legendaria, esas  canciones inoxidables, el dvd con los extras  trae a la gente de carne y  hueso. Incluso es hasta recomendable  arrancar por allí, por ese  documental en el que las Bandas Eternas van  ejercitando sus músculos  mientras Spinetta narra los días previos a  diciembre. Luis sacando sus  propios temas, buscando los acordes con  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Guille Vadalá, Claudio Cardone&lt;/span&gt; y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Nerina Nicotra&lt;/span&gt;; &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Invisible &lt;/span&gt;ensayando  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Los libros de la buena memoria”&lt;/span&gt; y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Encadenado al ánima”&lt;/span&gt;, dos que no  sonaron en Vélez y que vuelven a  estimular el deseo de que ese trío  siga en activo; &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Gustavo Spinetta&lt;/span&gt;, tan  pero tan parecido a su hermano,  sentado a la batería para volver a 1973  con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Cementerio Club”&lt;/span&gt;; el cruce  de dos bajistas excepcionales como  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marcelo Torres&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Javier Malosetti&lt;/span&gt;,  pero con el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bebote &lt;/span&gt;honrando al &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Tuerto  Wirtz&lt;/span&gt; en una incendiaria &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Nasty  people”&lt;/span&gt; (“¡Que pase el siguiente!”, se  enfervoriza Luis al terminar);  el desfile de músicos, las relajadas  performances en la sala de ensayo,  los matices, los pequeños pasajes que  dicen mucho del cuadro general,  los diálogos de entrecasa, el  inenarrable placer de ver a los cuatro &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Almendra &lt;/span&gt;repasando armonías  vocales. Ser un intruso en la cocina de  tanto reencuentro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esos casi cincuenta minutos en la  trastienda del universo  spinetteano cierran con la llegada al  Amalfitani para la prueba de  sonido, con Charly probando el teclado y  Cerati y el Flaco testeando sus  voces en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Bajan”&lt;/span&gt;, los saludos y los  abrazos. Y entonces sí, se apagan  las luces y Luis Alberto Spinetta  vuelve a decir “Buenas noches”, y el  estadio ruge, y el alma vuelve al  cuerpo: esas cinco horas llenas de  milagritos musicales pueden ser  revividas en casa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No fue un espejismo, no fue una alucinación: parece mentira, fue de verdad.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-8505271483249584228?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/8505271483249584228/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=8505271483249584228&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8505271483249584228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8505271483249584228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/12/no-lo-sone.html' title='No lo soñé'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TQVHkwiBBpI/AAAAAAAAAeQ/qMafCSCsiH8/s72-c/tapagradar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-1138458451960183698</id><published>2010-12-11T22:57:00.001-03:00</published><updated>2010-12-11T22:58:49.967-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><title type='text'>El hombre de la papa en la boca (catarsis)</title><content type='html'>&lt;p&gt;El hombre de la papa en la boca es un niñobián al que el papi lo  apartó de los negocios por inútil, y pensó que era el momento de  inaugurar la nueva política.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre de la papa en la  boca no sabe un corno de política, nueva o vieja, y cree que todo, hasta  una ciudad,  se puede manejar como una empresa o como una estancia.  Pero recordemos, al hombre de la papa en la boca el papi lo apartó de  los negocios por inepto, y eso no ha cambiado con los años.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El  hombre de la papa en la boca lleva tres años mandándose cagadas  indisimulables, pero es un tipo de buena suerte y tiene una Legislatura  que lo banca y un par de medios que creen que puede y debe ser  presidente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre de la papa en la boca hizo un montón  de promesas que no cumplió y sigue hablando en futuro, repite muchas  veces “vamos a”, “vamos a” y no hace nunca un carajo y es curioso pero  la sigue zafando.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre de la papa en la boca se gasta  la guita en pelotudeces, desatiende la cultura, se caga en la  educación, ningunea a la salud y le importa un carajo el bienestar de  los ciudadanos. Y sin embargo ahí está, y puede henchirse de cinismo  para decir barbaridades que se contradicen notoriamente con lo que hace,  y las sigue diciendo y es raro, pero raro de verdad, que no se le caiga  la jeta al piso o al menos que no se ruborice un poquito.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El  hombre de la papa en la boca es responsable de un sistema de escuchas  ilegales y de una patota que salía a reventar pobres y negritos en la  madrugada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre de la papa en la boca porfió para fundar una nueva policía y la llenó de corruptos expulsados de las otras policías.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El  hombre de la papa en la boca hace bicisendas mientras se caen los  techos de las escuelas y hay gas donde no hay estufas y hay estufas  donde no hay gas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre de la papa en la boca subejecuta los presupuestos de salud, educación y vivienda, y dice que no tiene plata.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El  hombre de la papa en la boca es capaz de hacer pavimentar cuatro veces  la misma calle del norte de la ciudad, mientras el sur se convierte en  un desierto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre de la papa en la boca tiene el  atrevimiento de hablar con desprecio del mejor gobierno que ha tenido la  Argentina desde la recuperación democrática y le echa la culpa de cada  cosa que sucede a causa de su ineptitud.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre de la papa en la boca es un fascista que llama a cerrar las fronteras y azuza el pensamiento de reventar al diferente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre de la papa en la boca tiene patotas que se encargan del trabajo sucio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El  hombre de la papa en la boca a veces aparece ante las cámaras de TV con  un pelado que le dice al oído lo que tiene que decir, y él lo repite  como un lorito y el pelado disimula como si nadie pudiera verlo, y uno  tiene la sensación de que es un sketch, una performance, pero no.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El  hombre de la papa en la boca es un inútil a tiempo completo, un  imbécil, un incapaz, un botarate capaz de tragarse un bigote falso  mientras hace una pésima imitación de una estrella del rock que si  pudiera le haría juicio por denigrar su recuerdo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El año próximo, el hombre de la papa en la boca volverá a presentarse a elecciones.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; Será hora de mandarlo de vuelta al country.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-1138458451960183698?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/1138458451960183698/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=1138458451960183698&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1138458451960183698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1138458451960183698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/12/el-hombre-de-la-papa-en-la-boca.html' title='El hombre de la papa en la boca (catarsis)'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-1792420600599098785</id><published>2010-11-12T23:44:00.000-03:00</published><updated>2010-11-12T23:45:43.543-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cromañón'/><title type='text'>Noticia intrascendente</title><content type='html'>Che, qué cagada, se separó &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ca$hejeros&lt;/span&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-1792420600599098785?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/1792420600599098785/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=1792420600599098785&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1792420600599098785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1792420600599098785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/11/noticia-intrascendente.html' title='Noticia intrascendente'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-7001999899843675306</id><published>2010-11-11T08:34:00.003-03:00</published><updated>2010-11-11T08:44:39.554-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Todo lo que necesitas es a Paul</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TNvXF32ObQI/AAAAAAAAAeA/0ljglgtZlaI/s1600/tapapaul.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 215px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TNvXF32ObQI/AAAAAAAAAeA/0ljglgtZlaI/s320/tapapaul.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5538256662672862466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-19885-2010-11-11.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="margen0"&gt;Cuestiones de números, de fechas: el martes se  cumplieron 49 años del mediodía en que un tal &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Brian Epstein&lt;/span&gt; bajó a ese  “sótano lleno de ruido” y se encontró con la banda a la que ayudaría a  convertirse en leyenda. Este año se cumplieron 40 años de la separación  de aquella leyenda, cuyas canciones conservan una vitalidad asombrosa.  Ayer se cumplieron 16 años y once meses de la primera visita de un  Beatle a la Argentina, aquel &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;New World Tour&lt;/span&gt; que conmovió al estadio de  River. Y anoche, también, toda cifra y toda fecha quedó reducida a nada  cuando &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Paul McCartney, Paul ‘Wix’ Wickens, Brian Ray, Rusty Anderson&lt;/span&gt; y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Abe Laboriel Jr.&lt;/span&gt; pisaron el escenario del Monumental de Núñez bañados  por la estremecedora ovación de una cancha agotada desde el mismo día en  que se pusieron en venta las entradas. El contexto lleva a esta clase  de alegorías: puede decirse que el Beatle tenía ganado el partido desde  el vestuario. Pero la conmoción de comprobarlo tuvo, aun así,  proporciones épicas.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Macca, viejo zorro de este asunto, sabe qué es lo que quiere su  gente. Por eso se dio el gusto de abrir la fiesta honrando a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Wings &lt;/span&gt;con  el medley de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Venus and Mars/Rock show/Jet”&lt;/span&gt;, canciones que a pesar de  sus valores fueron el aperitivo, el trago inicial antes del primero de  los muchos temblores colectivos que anoche recorrieron Núñez: bastó que  Paul se acercara al micro y largara &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Close your eyes and I’ll kiss you/  tomorrow I’ll miss you...”&lt;/span&gt; para que todas las piezas encajaran en su  lugar, para que la multitud se dejara ganar por el inenarrable placer de  tener enfrente a un Beatle cantando a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Beatles&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“All my Loving”&lt;/span&gt; fue  como el verdadero puntapié inicial de una velada que quedará clavada en  la memoria por siempre, y no solo por las dudas que abre la posibilidad  de alguna visita futura de Macca, no solo por una lista en la que 22 de  las 32 canciones pertenecen al universo Beatle. Para quien vio el show  de 1993 y el de anoche, hubo también una diferencia sustancial: este  quinteto tiene en sus espaldas más de 200 conciertos, algo que se  traduce en un labor sólida como una roca, una cohesión que es el  perfecto vehículo para esas canciones inoxidables. Y que tiene, sin  dudas, un espíritu más rockero, más visceral que aquella banda.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Y el zurdo lo sabe. Apoyado en ese impecable sostén instrumental y  con una puesta en la que las imágenes sirven como pinceladas emocionales  –sean de los años dorados de Liverpool o de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Wings&lt;/span&gt;–, el músico de 68  años transita el escenario con la sapiencia de los años. Dedica una  parte de la lista a &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Band on the Run&lt;/span&gt;, el disco que está reeditando en  estos días en lujosa versión remasterizada, y que sirve tanto para  rescatar canciones como&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Nineteen Hundred and Eighty-Five”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Let ‘Em  In” &lt;/span&gt;(donde, lógicamente, el público se tomó un respiro) como para  arrancar con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Let Me Roll It”&lt;/span&gt; y cerrarlo con una rendición al &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Foxy  Lady”&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Jimi Hendrix&lt;/span&gt;. Se permite incluir un par de canciones de  &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Electric Arguments&lt;/span&gt;, de su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;side project&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Fireman&lt;/span&gt; (como la fogosa  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Highway”&lt;/span&gt;), dedicando esa primera parte del show a saldar cuentas con el  material si se quiere menos “esperado” antes de ir al hueso de su  carrera.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“Hola Buenos Aires, hola porteños”, había saludado antes del primer  clásico, coloreado por imágenes de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;A Hard Days’ Night&lt;/span&gt;. Apelando a un  ayudamemoria en el piso, después señalaría que “estamos muy contentos de  estar aquí de nuevo”, y elevaría un poco la temperatura de ese segmento  no–Beatle informando, antes de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“My Love”&lt;/span&gt;: “Escribí esta canción para  Linda, pero esta noche es para todos los enamorados”. En el medio, el  pase al piano para &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“The Long and Winding Road”&lt;/span&gt; dejó a algún veterano  lagrimeando.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Pero ése fue sólo el arranque de un paquete de emociones fuertes, la  seguidilla de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“I’m Looking Through You”, “Two of Us”&lt;/span&gt; y una versión de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Blackbird”&lt;/span&gt; con Paul solo y su guitarra, en la que el paso del tiempo  agrega algo de dramatismo a su voz, galvanizando la noche. Mientras otro  veterano mira el reloj, se percata que apenas se acaba de arribar a la  primera hora de concierto y no puede dejar de preguntarse cómo hará para  resistir lo que vendrá, el protagonista está presentando &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Here Today”&lt;/span&gt;,  la canción que imaginó como “un diálogo que nunca tuve con mi amigo  John”. Por eso, seguramente, la banda vuelve para &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Dance Tonight”&lt;/span&gt;, de  ayer nomás, del &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Memory Almost Full&lt;/span&gt; de 2007. Y de allí nuevamente a &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Band  on the Run&lt;/span&gt; con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Mrs. Vanderbilt”&lt;/span&gt;... solo como preparación del terreno  para el primer momento en el que, de verdad, la cosa se pone espesa.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;¿Habrá algún tipo de explicación posible para las miles y miles de  pieles erizadas porque explotan esos violines y esas voces, cuando  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Eleanor Rigby”&lt;/span&gt; convierte a River en un caldero de emociones, tal que la  gente ni se acuerda de levantar sus pantallitas de celular? &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Once a  Beatle, always a Beatle&lt;/span&gt;: toda frontera temporal desaparece y todos  vuelven a ser jóvenes, y los que son jóvenes hoy se encuentran  mágicamente transportados al primer momento en que escucharon una de las  más soberbias canciones de la banda que lo cambió todo. Y para  coronarlo, Macca toma el ukelele y la pantalla que sirve de telón de  fondo es un enorme &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;George Harrison&lt;/span&gt;, y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Something”&lt;/span&gt;, la canción que alguna  vez &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Frank Sinatra&lt;/span&gt; presentó como “la más hermosa de Lennon y McCartney”,  viene a recordar el rol nada menor de “Georgie” en el cuarteto.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El clásico de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Abbey Road&lt;/span&gt; es, podría decirse, la puerta de entrada a  la segunda mitad del show, la hora y media final. Y esa última hora y  media del &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Up and Coming Tour&lt;/span&gt; es, sin vueltas, un desafío al corazón.  Otra enérgica canción de Fireman (“&lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;Sing the Changes”&lt;/span&gt;) y el mejor  caballito de batalla de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Wings&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Band on the Run”&lt;/span&gt;, dejan todo material  “extra” detrás, y el estadio se prende fuego. Ese fuego será literal con  el infierno desatado de &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“Live and Let Die”&lt;/span&gt; (qué vivos estuvieron los  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Guns N’ Roses&lt;/span&gt;...), pero lo demás será a todo Fab Four. La cabalgata  Beatle que todos vinieron a buscar, que sólo se detiene para las pausas entre las dos series de bises. El momento en que McCartney adopta  un gigantismo que nada tiene que ver con las pantallas: es su estatura  musical presentada de la manera más contundente posible. Con las ganas  intactas a pesar de tantos años y tanta carretera, Macca encara el  homenaje a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;John Lennon&lt;/span&gt; encerrado en el combo &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“A Day in the Life / Give  Peace a Chance”&lt;/span&gt;, y ya no parece dispuesto a dar respiro. La banda se  desboca en la festiva&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Paperback Writer”&lt;/span&gt;, en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Back in the USSR”&lt;/span&gt; y una  rockerísima versión de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“I’ve Got a Feeling”&lt;/span&gt;. Y la pólvora de los fuegos de artificio de aquella banda de sonido  de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;James Bond&lt;/span&gt; todavía flota en el aire cuando &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Hey Jude”&lt;/span&gt; convoca a ese  momento épico por excelencia, mil veces escuchado y sin embargo incapaz  de hartar: basta hacer un lento paneo, ver ese mar de gente de pie,  elevando los brazos para un coro inmortal. No puede ser otra cosa que el  primer final. Hay más. Todavía hay más.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Y así, Núñez estalla una y otra vez con mas leyendas musicales, con  la potencia pop de&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Day Tripper”&lt;/span&gt; y la furia de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Helter Skelter”&lt;/span&gt;, con el  galope de&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Get Back”&lt;/span&gt; y ese final apoteósico de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Sgt. Pepper’s Lonely  Hearts Club Band Reprise”&lt;/span&gt; y el adecuado final de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“The End”&lt;/span&gt;, en el que ya  no importa si Paul a veces se pasa de “comprador”. A esa altura, en  rigor, ya no importa nada. Ni el pasado ni el futuro: todo es puro  presente. McCartney conquistó Buenos Aires, otra vez. Una noche en la  vida.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-7001999899843675306?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/7001999899843675306/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=7001999899843675306&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/7001999899843675306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/7001999899843675306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/11/todo-lo-que-necesitas-es-paul.html' title='Todo lo que necesitas es a Paul'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TNvXF32ObQI/AAAAAAAAAeA/0ljglgtZlaI/s72-c/tapapaul.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-1079021579666740145</id><published>2010-11-11T08:29:00.004-03:00</published><updated>2010-11-11T09:21:17.946-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gráfica'/><title type='text'>Tío Aquiles</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TNvUqEywboI/AAAAAAAAAd4/CG_BL8tfF24/s1600/eustaquio.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 230px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TNvUqEywboI/AAAAAAAAAd4/CG_BL8tfF24/s320/eustaquio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5538253986088382082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: right; font-style: italic;"&gt;Desde esa infausta noche, le dicen Eustaquio el Descentrado.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Lo saben los miles y miles de personas que la consideraron una  lucecita entre tanta oscuridad: desde 1978, desde aquella primera tapa  con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Menotti de Hoz&lt;/span&gt; afirmando que “el Mundial se hace cueste lo que  cueste”, la &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Humor &lt;/span&gt;fue religión, código compartido, ceremonia en el  kiosco de revistas y guiño secreto en el transporte público, donde todos  se cuidaban muy bien de “leerla de ojito” porque, como advertían los  cabezales de sus páginas, eso provocaba males inenarrables. Pero ese  orgullo intelectual, ese orgullo semipúblico –nada de ese tenor podía  hacerse muy público en la era de los asesinos de uniforme– estaba  acompañado de un orgullo privado, familiar: uno de los que conducía ese  hito periodístico, ese respiro entre el plomo, era &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Aquiles Fabregat&lt;/span&gt;. Mi  tío Aquiles.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Nacido en la República Oriental del Uruguay el 15 de febrero de 1938, mi tío Aquiles murió ayer por la mañana.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Es una extraña, dolorosa instancia. Un trago espantoso, esto de  escribir la necrológica de alguien tan cercano, que tanto tiene que ver  conque, bueno, conque uno esté escribiendo en la redacción de un diario.  La pluma de mi tío Aquiles me inspiró a sentarme frente a una máquina  de escribir, la Olivetti que aún conservo y que quizá termine llevándome  a mi propia tumba. La figura de Aquiles, periodista de la vieja  escuela, reinventor de formas en un tiempo en que nada se reinventaba  sino que se destruía, cristalizó esta vocación, esta necesidad de curtir  el oficio. Y ese registro personal tuvo una satisfacción extra ayer,  cuando empezaron a aparecer los mensajes en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Facebook &lt;/span&gt;y en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Twitter&lt;/span&gt;,  palabras que lo tienen tan presente como si a la &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Humor &lt;/span&gt;no la hubiera  asfixiado el menemato hace casi veinte años. Personas entregando  mensajes de reconocimiento, de amor, de tristeza por la pérdida y a la  vez felicidad por todo lo que leyeron con su firma al pie, por los  cuadritos en dupla con Tabaré, por aquellas mañanas de radio &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;En ayunas&lt;/span&gt;  con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Jorge Guinzburg&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Carlos Abrevaya&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Esta página no es porque Aquiles fue mi tío. Esta página es porque  el que murió es una de las figuras grandes del periodismo rioplatense,  de las que dejan huellas imborrables.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;De pocas pulgas, melómano incurable, coleccionista de vinilos que  cuidaba hasta la obsesión; con un dominio intuitivo del poder del  “mensaje” a través de su experiencia publicitaria en Montevideo, con una  tremenda capacidad para absorber cultura pero no expresar ese  conocimiento con desdén por el otro, Aquiles disparó desde su escritorio  en la calle Piedras artículos en los que su extraordinaria ironía, el  juego con el lenguaje hacían de cada texto una aventura, un placer  siempre renovado. Guardaba meticulosamente los libros y artículos de  predicciones de supuestos adivinos, oráculos y videntes, para hacerse un  venenoso festín cada enero o febrero repasando ese aquelarre para  incautos del año anterior. Deschavaba en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;La ruta de los corsarios&lt;/span&gt; a los  bolichones infectos de Buenos Aires que horadaban el estómago y el  bolsillo del consumidor. Contribuía a la recolección de la lista de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Los  Insufribles&lt;/span&gt; que siempre despertaba nuevos aportes en los lectores. Y de  su Olivetti salía una de las piezas de humorismo más efectivas, en las  que la situación se repetía con leves variaciones, pero era su lenguaje,  la puesta en escena, lo que las convertía en uno de los pasajes más  esperados de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Humor&lt;/span&gt;: el &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Romancero del Eustaquio&lt;/span&gt;, esa saga del  desprevenido ciudadano de atildado aspecto y cuidada verba, que se  aventuraba por los andurriales del conurbano para terminar siempre en  manos de esos negrazos “de dos metros de altura y similar  circunferencia”, cochambrosos, con somorgujos escarbándoles matas de  pelo similares al alambre, de ojos enrojecidos y un “Berp!” como  lacónica respuesta. Algunos años después nació la versión ilustrada por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Tabaré&lt;/span&gt;, pero ya esas treinta líneas de puro texto alcanzaban para  partirse de risa.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Aquiles, el Tío Aquiles, tenía el diccionario como libro de cabecera  y sabía hacer un uso integral de él. No aprendía las palabras para  cancherear, sino porque para él escribir debía ser un acto de riqueza  para el que redactaba y para el que leía. Con semejante vocabulario  disponible, conformarse con sólo un puñado de términos era berreta,  perezoso, pobre. Las palabras eran su tesoro, le permitían un artístico  malabarismo con el lenguaje, una manera siempre elegante de meterse en  el tema que fuera. Amén de darle material para que, en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Humor &amp;amp;  Juegos&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Cruzadas&lt;/span&gt;, brillara como eximio crucigramista, provocando otra  vez la risa con definiciones enigmáticas o delirantes, o exprimiéndole  los sesos con ese &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Dificilongo &lt;/span&gt;con el que, como en sus notas  periodísticas, exigía al lector. Recordándole que la mediocridad es lo  más fácil pero no lo más recomendable, que –como citó tantas veces– la  inteligencia humana tiene límites, pero la estupidez no.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Quiero vivir menos pero más&lt;/span&gt;, escribió una vez.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Desde mis primeras notas publicadas, escuché la frase &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“¿Qué sos de  Aquiles?”&lt;/span&gt; cientos de veces. Y nunca fue una molestia, sino el  recordatorio y el orgullo de tener como iniciador en el periodismo a un  nombre ilustre, a alguien que hizo algo indeleble en un medio donde se  han hecho muchas cosas.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En ésta y en otras redacciones, esa cosa del apócope llevó  naturalmente a que los compañeros a menudo me llamen &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Fabre&lt;/span&gt;. Siempre me  pareció un apelativo razonable pero prestado, porque Fabre hay uno solo.  Pero también, de algún modo, a partir de ahora cada vez que suene el  “Fabre” mi tío Aquiles estará un poco más vivo. Esa interpretación  tampoco es necesaria, claro: todo lo que hizo, las incontables  carcajadas del Eustaquio, el &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Nada se pierde&lt;/span&gt;, las rimas del cacique &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Paja  Brava&lt;/span&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;SexHumor&lt;/span&gt;, la inventiva y la audacia que puso en juego para ser  parte de ese staff legendario que le hizo el aguante a la dictadura,  alcanzan para que su nombre tenga una presencia que ni la muerte puede  diluir.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Adiós, Tío Aquiles. Y gracias por todo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-19877-2010-11-11.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-1079021579666740145?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/1079021579666740145/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=1079021579666740145&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1079021579666740145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1079021579666740145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/11/tio-aquiles.html' title='Tío Aquiles'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TNvUqEywboI/AAAAAAAAAd4/CG_BL8tfF24/s72-c/eustaquio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-6068216986426982090</id><published>2010-11-07T23:54:00.003-03:00</published><updated>2010-11-07T23:58:57.119-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><title type='text'>Cargados de futuro</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TNdmugjGSZI/AAAAAAAAAdw/pMQkWlsq1-U/s1600/futuro.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 232px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TNdmugjGSZI/AAAAAAAAAdw/pMQkWlsq1-U/s320/futuro.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537007216072477074" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;(Publicada el &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-19759-2010-10-31.html"&gt;domingo 31&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;. Estuve de vacaciones, por eso la cuelgo tan tarde...)&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fueron 44 personalidades y podrían haber sido más, pero las cinco  columnas de cuarenta centímetros son materia impenetrable, imposible de  expandir. En el inevitable declaracionismo que disparó la muerte de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Néstor Kirchner&lt;/span&gt; es fácil detectar gestos de hipocresía, frases de  ocasión, la veleta que la semana anterior le dibujaba un bigote nazi y  de pronto apuntó al gesto compungido y el párrafo salpicado de términos  como estadista, animal político, luchador, hombre de convicciones  firmes. También el contrabando de advertencias, el deseo personal  disfrazado de análisis del momento. Nada de eso se advirtió en las  palabras que le dedicó el mundo de la cultura, encarnado en nombres  pesados, en personalidades a las que no les cabe el oportunismo. Pudo  verse en la histórica edición de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt; del jueves 28, puede palparse  en lo que se escucha de boca de ilustres y de desconocidos dedicados a  alguna forma de creación: la partida de Kirchner duele. Y después, el  rebote: ni la muerte va a robar la esperanza de seguir este camino.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;¿Por qué el dolor de la gente de la cultura? Nadie podrá acusarlos  de expresarse &lt;span style="font-style: italic;"&gt;por el chori&lt;/span&gt;, y entre los 44 –y entre muchos otros que no  estuvieron en esas páginas, pero se expresaron en otros lados– pueden  verse nombres que muy lejos están de necesitar alguna prebenda oficial a  cambio. Si artistas y pensadores no dudaron en expresar su pena (sin  fanatismos, con todos los matices de cada caso) no es exclusivamente por  las acciones de Néstor en pos de una mejor educación y cultura, que las  tuvo, sino por todo lo demás también. La agenda del pingüino loco que  agarró un país en llamas y lo dejó encarrilado exhibió una inédita  sintonía con cuestiones que tocan las fibras sensibles de los creadores.  Para el campo artístico está claro que el proyecto de Néstor puso  atención a necesidades conocidas, deseadas, anheladas. Salvo contadas  excepciones, el músico, el escritor, el pintor, el actor, el dramaturgo,  el cineasta, quiere un ser humano al que le cruje el ansia de  conocimiento e ilustración en vez del estómago. Néstor laburó entre  otras cosas para eso. En su proyecto político, que continúa, se busca un  pueblo más entero, más sensible y más digno. Eso alcanza para explicar  el elogio de toda esa gente, y su convicción de que hay que plantarse  para no retroceder un solo paso.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Por allí hay que buscar, también, otra parte de explicación al  enorme protagonismo de la pendejada en estos días de tristeza. En la  recuperación de la militancia, en el nuevo sentido para la palabra  “política” en contraste con el vaciamiento de los ‘90 y la decepción de  comienzos de siglo, también hay una carta fuerte de la cultura. Estos  pibes no crecieron en la era de la pizza con champán sino en su  consecuencia. Ni siquiera llegaron a ilusionarse con la fugaz Alianza,  rápidamente se encontraron en tierra arrasada. Y de pronto vino un tipo  que no hablaba de ajuste y equilibrio fiscal, no seguía rifando hasta a  los bisnietos para pagarle al Gran Banco, hablaba de la dignidad del  trabajo y la educación, bajaba cuadros de genocidas y recuperaba un  espacio del terror para convertirlo en espacio de memoria. Un tipo que  proponía construir otra cultura. Otra vez, todo opera por decantación:  que el mundo artístico/cultural se exprese a favor de las ideas de  Néstor y Cristina es pura lógica. Que los jóvenes tomen la calle para  despedirlo también. El pingüino los invitó a hacer más que gritar  consignas en un recital. Sólo eso se necesitaba: si se le da opción,  casi nadie elige vivir anestesiado. Néstor Kirchner no fue ningún  iluminado. Sólo supo leer tanto hastío y tanto reclamo histórico, tanta  bronca y tanta desesperanza, y tuvo el coraje de hacer algo distinto.  Bastó eso para encender un fuego que los pibes no sabían que existía. Y  ahora no quieren, no van a dejar que se apague. Por eso el espíritu  inolvidable de esa Plaza a la que uno volvió una y otra vez entre el  miércoles y el viernes, por eso ese desfile de todas las edades, pero  sobre todo de caras frescas, tersas, que hacían 25 cuadras de cola para  pasar dos minutos frente al féretro, saludar al que se fue pero también,  como complemento ineludible, tener dos segundos frente a la mujer de  gafas negras para decirle cara a cara que cuente con ellos, que está  bien lejos de quedarse sola. Que además de aprender Historia ahora la  viven en su carne.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Hace nueve años, todos, jóvenes, medianos y viejos, hacíamos cola  para putear con odio y corríamos entre gases. Hoy el odio lo tienen  otros.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Y acá es donde el lector deberá disculpar que se abandonen ciertas  formalidades del oficio periodístico. Algo de eso señaló &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mario Wainfeld&lt;/span&gt;  en la formidable &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155847-2010-10-28.html"&gt;apertura &lt;/a&gt;de ese &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página &lt;/span&gt;del jueves, esa satisfacción de  escribir en un medio que levanta banderas con las que uno coincide, y  vivir un momento histórico en el que la Rosada hace cosas para  honrarlas. Esta semana habilita a las licencias, a satisfacer la  necesidad de hablar desde el yo, desde un yo lastimado, sorprendido por  un hecho que trasciende lo profesional, el de llorar por primera vez en  la vida por la muerte de un político.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Entonces: permitime compartir con vos las memorias de un país en el  que crecí. Un país deforme y garroteado, en blanco y negro y rojo  sangre. Un país de cosas inexplicables e inexplicadas: una noche de  1978, mi madre me encontró cerca de una ventana con una linterna y me  armó un escándalo inolvidable, me recalcó una y otra vez que nunca, pero  nunca, hiciera “señales” en una ventana. El terror que embargaba a  todos le impidió siquiera poder explicar por qué: sólo años después pude  entender ese reto, cuando supe que en esas noches había bandas de  chacales husmeando las calles, chupando gente para torturarla y  asesinarla, secuestrándonos el futuro. Recién entonces tomé conciencia  de que ese era el país en el que vivía, pero no el país en el que quería  vivir.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Quiero recordar que llegué a Tacuarentown cascoteado por gobiernos  debiluchos o corruptos, entregadores o inútiles, ladrones o  desmemoriados. Que voté con asco y me desencanté de todo, me terminé  convenciendo de que la política no servía para nadie más que para los  políticos, me quise ir pero me fui quedando, dejé que la esperanza se me  apagara un poquito cada día. Quiero recordar que fui a una Plaza de  Mayo repleta convencido de que ahí había un sentido, y me desearon  Felices Pascuas y me fui puteando. Que viví días en los que un kilo de  pan tenía un precio a la mañana y otro a la tarde y otro a la noche. Que  vi a mi padre y a mi madre derrotados por una banda de ladrones que  duró diez años, que nos saquearon, nos vendieron baratijas, que hicieron  de la política un arte mafioso. Que vi a un pusilánime entregar lo poco  que quedaba, dejar que todo se prendiera fuego y huir en helicóptero,  dejando un reguero de muertos y un país, el mismo país, sepultado bajo  el fango de la miseria y el descreimiento. Que vi a cinco muñecos  jugando el juego del sillón presidencial, a un advenedizo consiguiendo  lo que nunca pudo conseguir con votos y huyendo él también con más  muertos en la mochila.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Disculpame si uso este espacio para contar cosas que son recuento  propio, rasguños privados en el alma, pero es que me parece que no estoy  solo. No estuve solo esta semana cuando todo fue al revés, cuando  llegué a la Plaza puteando y me fui cargado de sentido. En los últimos  siete años, este país se empezó a parecer más al país en que quiero  vivir. Que algunos de los que están en contra de ese país sean los que  aplaudieron, consintieron, alentaron y hasta ayudaron a tanto asesino,  tanto entregador, tanto pusilánime, tanto inútil, ladrón o corrupto, no  hace más que confirmarlo. Me irritan, sí, los miserables que festejan la  muerte y el dolor ajenos, pero me permito el alivio de pensar que son  ellos los que se están quedando fuera de la Historia, que son ellos los  que están en retirada. Viví mucho tiempo en un país de mierda y en los  últimos años este país no olió a rosas, pero está muy lejos de ser la  misma mierda.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En estos días hay quien se ilusiona conque vuelvan los tiempos del  saqueo. Pero basta revisar las fotos y las vivencias de estos días, este  saludable cuerpo a cuerpo, este encontrarse en las calles, esta  coincidencia general que habilita al debate de los matices, para que el  dolor sea esperanza. Este ya no es el país del cinismo y el individuo  sobre todo, y que todavía quede tanto por construir no es una contra,  sino otra fuente de energía vital. Tanto por hacer, tantos para hacerlo.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El gran saldo de esta semana horrible es la comprobación de que no  estamos solos, que pocas veces la realidad desmintió de manera tan  rotunda los discursos artificiales, interesados. Al fin, por fin, nos  estamos acostumbrando a otra cosa, a otra cultura. Ya no nos preocupan  las linternas en la ventana, porque tenemos luz propia. Y podremos haber  llorado, y podremos sentirnos destrozados, pero no débiles.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Se fue Néstor. Nos dejó cargados de futuro.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-6068216986426982090?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/6068216986426982090/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=6068216986426982090&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/6068216986426982090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/6068216986426982090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/11/cargados-de-futuro.html' title='Cargados de futuro'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TNdmugjGSZI/AAAAAAAAAdw/pMQkWlsq1-U/s72-c/futuro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-2503481233755392705</id><published>2010-10-27T10:08:00.003-03:00</published><updated>2010-10-27T10:14:02.828-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><title type='text'>Que la sigan chupando</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TMglSSvlzJI/AAAAAAAAAdo/yJjkPGvd1gQ/s1600/tinelli.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 154px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TMglSSvlzJI/AAAAAAAAAdo/yJjkPGvd1gQ/s320/tinelli.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532713138423975058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/19734-5401-2010-10-27.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;, junto a una &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/8-19734-2010-10-27.html"&gt;nota&lt;/a&gt; sobre las posibles sanciones de la AFSCA)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es un  asunto que apesta por todos lados, pero el punto que conviene  analizar  es quién sale peor parado. ¿Tiene algún sentido asombrarse de  la  carencia de buen gusto de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marcelo Tinelli&lt;/span&gt;, cuando ha hecho del mal  gusto  una filosofía televisiva? Realmente, ¿alguien puede asombrarse?  El que  avisa no es traidor, y el animador de Bolívar lleva años  avisando que lo  suyo es una búsqueda de popularidad en la que el buen  gusto, la  superación artística o la creatividad suelen quedar fuera de  la fórmula.  La fórmula es buscar efecto, el esfuerzo se pone en la &lt;em&gt;producción &lt;/em&gt;antes  que en el pensamiento o el sentido estético.&lt;/p&gt;Nada  que esperar por allí, entonces: Tinelli es lo que es y no va a  cambiar  porque algunos periodistas opinemos que lo suyo es la  quintaesencia de  la TV basura. Con ese destilado ha hecho fama y  fortuna, y no hay  razón para degollar a la gallinita de oro. Pero si  Tinelli llegó al  punto de mostrar una mujer que se desnuda y a la que le  sorben los  pechos en televisión abierta es porque pudo ir corriendo el  límite cada  vez más sin mayor conflicto. El ex relator de fútbol ya ha  sabido  denigrar a la mujer de mil maneras, manipular a los niños,  fomentar la  industria del chivo, convertir un estudio televisivo en un  corral donde  agitadores profesionales disfrazados de figuras televisivas  alimentan  el morbo, volcar expresiones racistas, glorificar el ojo por  ojo, hacer  del onanismo un arte catódico. Capeó cada escándalo y cada  posible  sanción sin mayor inconveniente, pagando débiles multas y  negociando  salidas elegantes para aberraciones que poco se condicen con  sus  flashazos de presunta conciencia social. El lunes corrió un poquito  más  la línea, siempre con ese gesto de a mí por qué me miran, yo no  tengo  nada que ver. Débil excusa es la del “horario de protección al  menor”:  está claro que si los padres dejan a sus niños frente al aparato   después de las 22, los estarán exponiendo a imágenes poco   recomendables. Pero lo que se discute ya no es eso, sino el contenido   que se genera en una pantalla abierta, en el horario que sea.&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay  que decirlo de nuevo: no hay que sorprenderse, eso es Tinelli,  acabado  exponente de la generación &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Carlos Saúl I&lt;/span&gt;. Lo que hay, la  estrella  indiscutida. Quien sale peor parado no está dentro de la  pantalla sino  afuera, enfrente: el público es el que dibuja el pico de  37.5 puntos de  rating del lunes, que seguramente anoche saltó un poco  más. Es el que  certifica, el que permite y el que alienta. No se trata  de ponerse en  el lugar de los iluminados y estigmatizar a los  espectadores que gustan  de ese compendio de afrentas al buen gusto. Sólo  tomar conciencia de  que, aunque duela y mal que nos pese, esta clase de  denigración en  forma de “entretenimiento” es lo que agrada al grueso  del público. Que  una mujer convertida en cacho de carne manoseable,  chupable, pasible de  exhibición y burla aviesa, sea el gancho para el  top one del rating,  no está hablando de Tinelli. Está hablando del modo  en que se modeló y  cristalizó el gusto del televidente medio argentino.  Que, signo de los  tiempos, quiere que la sigan chupando.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-2503481233755392705?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/2503481233755392705/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=2503481233755392705&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2503481233755392705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2503481233755392705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/10/que-la-sigan-chupando.html' title='Que la sigan chupando'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TMglSSvlzJI/AAAAAAAAAdo/yJjkPGvd1gQ/s72-c/tinelli.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-6067294112519566388</id><published>2010-10-10T10:25:00.004-03:00</published><updated>2010-10-10T10:34:07.149-03:00</updated><title type='text'>El arte de combinar las protestas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TLHAhbv2qlI/AAAAAAAAAdg/BJf4Dr7rAoQ/s1600/DSC04808.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TLHAhbv2qlI/AAAAAAAAAdg/BJf4Dr7rAoQ/s320/DSC04808.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5526409898376997458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-19561-2010-10-10.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: right; font-style: italic;"&gt;Los gobiernos pasan, las sociedades mueren. La policía es eterna.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Honoré de Balzac&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En diciembre de 1980, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Almendra &lt;/span&gt;hizo oficial su retorno a la escena  con un show en Obras Sanitarias. En el programa de la reunión podía  leerse el siguiente texto: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Necesitamos una región de poesía y música  que desbarate, que confunda. Que inflame, que derroche. Que ilumine, que  desborde, que enceguezca. Necesitamos hacer sonar una campana, para que  su sonido nos sacuda y nos inunde. Para recordar, para evaluar, para  emerger. Para seguir estando aquí y cantar por una generación  fumigada... La música popular argentina de raíz no tradicional seguirá  existiendo a pesar nuestro, porque el arte frontal existe desde los  comienzos de la vida”&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;A comienzos del año siguiente,&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Luis Alberto Spinetta, Edelmiro  Molinari, Rodolfo García&lt;/span&gt; y &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Emilio del Guercio&lt;/span&gt; tuvieron una respuesta a  su carta: en La Plata, la Policía Bonaerense cargó sus camioncitos  celulares con más de 200 personas para averiguarles los antecedentes.  Los fumigadores seguían trabajando.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Todo empezó mucho antes, pero hay símbolos que sirven como punto de  ebullición del caldo. El miércoles 22 de septiembre, &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Diego Schissi&lt;/span&gt;  estaba actuando en &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;Café Vinilo&lt;/span&gt; cuando apareció la policía y le indicó  que se bajara, que el show quedaba suspendido: por orden de un inspector  del Gobierno de la Ciudad, el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;escenario &lt;/span&gt;quedaba clausurado. Que el  disco más reciente del notable pianista se titule &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Tongo &lt;/span&gt;pone una nota de  humor, pero es la única gracia que puede hallarse en esta historia.  Pocos días antes, la tragedia de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Beara &lt;/span&gt;había inaugurado una nueva  cacería en la ciudad: la ineptitud y la negligencia del Gobierno para  realizar un control eficaz de las condiciones de seguridad en los  boliches debían ser pagadas por todos. Como en los días posteriores a  Cromañón, a Buenos Aires se le impuso una veda de música en vivo, como  si el peligro fuera la música y no los empresarios y funcionarios  corruptos que miran para otro lado mientras en un boliche se amontona  gente en un entrepiso de durloc. Un boliche que figuraba en la página  oficial “Salí Seguro”. Un boliche cuyo relacionista público, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Maximiliano  Fratino&lt;/span&gt;, repartía el tiempo con su otro trabajo en el Ministerio de  Justicia y Seguridad del Gobierno de Buenos Aires.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El grupo de uniformados interrumpiendo un show fue el último empujón  para vencer la inercia. El lunes 27 de septiembre, los Músicos  Autoconvocados esperaban un buen puñado de gente a las puertas de  Avenida de Mayo 575, pero apareció una multitud que cortó la avenida.  Eran rockers indignados por la persecuta, pero también trabajadores del  amplio arco que depende de la música en vivo y personas que nada tienen  que ver con la producción pero gustan de conservar su derecho a ir a un  local a ver espectáculos musicales. Músicos tan diversos como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Leopoldo  Federico, Teresa Parodi, Liliana Herrero, Raúl Carnota, Lidia Borda,  Alfredo Piro, Cristian Aldana, Diego Frenkel, Liliana Vitale, Marcelo  Moguilevsky, Tukuta Gordillo, Mariano Otero&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lisandro Aristimuño&lt;/span&gt; hacían  uso del micrófono que se acercara para dejar claro que quien atenta  contra el semillero de la música (de cualquier estilo y raíz) atenta  contra la cultura en general. Nunca los cánticos de una manifestación  sonaron tan afinados. Pero lo más destacable del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;No al silencio. Sí a la  música en vivo&lt;/span&gt; es haber puesto a la luz un inédito estado de  movilización entre los artistas, que reciben el apoyo de la Camuvi  (Cámara Argentina de Espacios con Música en Vivo), la Unión de Músicos  Independientes, el Sindicato de Músicos, la Asociación de Intérpretes,  representantes de centros culturales: cada cual tiene sus prioridades,  pero ante todo los une el espanto, la convicción de que limitarse a  cuidar la quintita propia es la peor estrategia frente al estado de las  cosas en la ciudad PRO.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Históricamente, a los músicos más jóvenes les cuesta encarar  acciones colectivas. En esto no hay crítica: bastante deben lidiar con  sus propias cuitas, las dificultades para ensayar, grabar, conseguir  algo de difusión, salir a tocar, como para además invertir aún más  tiempo y energía en las complejidades de organizar una acción que  coordine a cientos de otras voluntades. Es conocido el chiste de que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El  arte de combinar los sonidos&lt;/span&gt; es también &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El arte de combinar los  horarios&lt;/span&gt;, ni hablar del arte de combinar las protestas. Pero los cambios  de los últimos años han ido arrinconando al músico. Cuando había  encontrado en la labor en vivo la solución a esa imposibilidad de hacer  buen dinero por medio de las grabaciones, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Cromañón &lt;/span&gt;significó un golpe de  nocaut. Lo sucedido en Beara vino a cortar de raíz lo poco que estaba  funcionando, eliminando “permisos especiales” (¿La música necesita un  “permiso especial”? Los cinco prostíbulos que figuraban en el sitio  “Salí Seguro” tenían “permiso especial”?), convirtiendo nuevamente a la  música en vivo en un paria peligroso. Frente a una situación terminal,  frente a un panorama de “quédense todos en casa, salvo para grandes  festivales e iniciativas oficiales” queda claro que la única solución es  salir a la calle y exigir cambios.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;(&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Los médicos, los maestros, se ven las caras todos los días en el  hospital o la escuela, discuten permanentemente sus problemas y cómo  resolverlos en conjunto”&lt;/span&gt;, le dijo hace poco &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Andrés Ciro&lt;/span&gt; a este cronista. &lt;span style="font-style: italic;"&gt; “Los músicos nos cruzamos en los festivales cada tanto, no tenemos esa  oportunidad de juntarnos todo el tiempo y coordinar acciones. Por eso a  veces parece que fuéramos individualistas, que cada uno se dedicara a  cuidar lo suyo y nada más”&lt;/span&gt;.)&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;La primera reacción del Gobierno de la Ciudad fue aprovecharse de  esas presunciones de desmovilización e individualismo: aunque hace un  año y medio que la Ley 3022, sancionada en la Legislatura incluso con  votos del PRO, duerme un sueño injusto y sigue sin reglamentar, en la  primera manifestación bajó a parlamentar un funcionario-cuatro de copas  con las promesas de rigor. Los representantes de los Músicos  Autoconvocados no compraron, y exigieron una reunión con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Hernán  Lombardi&lt;/span&gt;. El ministro de Cultura los recibió el jueves 30, con la  promesa de “poner en marcha la ley”. Otra vez, los interlocutores de la  protesta dijeron no conformarse con palabras: Lombardi debió escribir a  mano y firmar una nota en la que se compromete a realizarlo en el  término de un mes, y tener reuniones semanales con los autoconvocados.  No es lo que se dice un documento de enorme poderío legal, pero al menos  es símbolo de que esta vez no alcanza con decirles a esos molestos que  no se preocupen, que todo se va a arreglar, mientras se prepara la  kilométrica alfombra bajo la cual el macrismo intenta esconder toneladas  de basura.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Los músicos se hartaron del guitarreo y salieron a cantar algo que  no es serenata. El patético resultado del micropogo en River, cuando  doscientos jóvenes empezaron a saltar al grito de “Macri, basura, vos  sos la dictadura”, debería servir como indicador de algo, aun para un  gobierno que acostumbra echarle la culpa de todo al matrimonio Kirchner o  a la infiltración chavista.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;* * * * &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El martes por la noche, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Cristian Ritondo&lt;/span&gt;, presidente del bloque PRO  en la Legislatura porteña, twitteó el siguiente mensaje: “Si es  necesario modificar la ley de seguridad interior, hagámoslo para que se  permita utilizar elementos de la FF.AA. en el combate del delito”.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Pasan las generaciones. La fumigación es eterna.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-6067294112519566388?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/6067294112519566388/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=6067294112519566388&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/6067294112519566388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/6067294112519566388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/10/publicada-hoy-en-pagina12-los-gobiernos.html' title='El arte de combinar las protestas'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TLHAhbv2qlI/AAAAAAAAAdg/BJf4Dr7rAoQ/s72-c/DSC04808.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-1522601765328212473</id><published>2010-09-25T11:53:00.002-03:00</published><updated>2010-09-25T11:54:08.235-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='radio'/><title type='text'>En la calle</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TJ4M_03cjKI/AAAAAAAAAdY/IWzZMpV1Jzs/s1600/IMG00152-20100924-1629.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TJ4M_03cjKI/AAAAAAAAAdY/IWzZMpV1Jzs/s400/IMG00152-20100924-1629.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5520864483865300130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-1522601765328212473?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/1522601765328212473/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=1522601765328212473&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1522601765328212473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1522601765328212473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/09/en-la-calle.html' title='En la calle'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TJ4M_03cjKI/AAAAAAAAAdY/IWzZMpV1Jzs/s72-c/IMG00152-20100924-1629.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-3521677168882983373</id><published>2010-09-19T09:30:00.004-03:00</published><updated>2010-09-19T09:45:09.841-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>"Esto es el comienzo de un viaje"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TJYCkD7GlGI/AAAAAAAAAdQ/1QEf-KC7JaM/s1600/ciro.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 235px; height: 344px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TJYCkD7GlGI/AAAAAAAAAdQ/1QEf-KC7JaM/s320/ciro.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518601211940869218" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-19317-2010-09-19.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;) &lt;p&gt;¿Qué es más  difícil, arrancar de cero o iniciar un proyecto con la  mochila de haber  liderado una banda que reventó estadios con sus  rituales? En mayo del  año pasado, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Los Piojos&lt;/span&gt; reventaron River por  última vez, el último acorde  de una historia más que fecunda que visitó  todas las estaciones, del  barcito al teatro, del teatro a Obras, de  Obras al rock de masas. Pero  todo eso empieza a virar al sepia, un tono  que contrasta con los mil  colores de la tapa de &lt;strong style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Espejos&lt;/strong&gt;,  el primer disco de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ciro y Los Persas&lt;/span&gt;. Un  debut que consigue el milagro  de desmarcar a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Andrés Ciro Martínez&lt;/span&gt; de su  propia mochila, sin  despreciar su esencia de rock, rhythm’n’blues,  reggae y blues. Un disco  capaz de recalentar parlantes con &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“Banda de  garage”, “Rockabilly para  siempre”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Blues del gato sarnoso”&lt;/span&gt; o el funk  de&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Servidor”&lt;/span&gt;, pero  también visitar un terreno cancionero (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Espejos”,  “Ruidos”&lt;/span&gt;) no tan  habitual en él y encontrar en el folklore un vehículo  para su tributo a  Prodan (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Malambo para Luca”&lt;/span&gt;). Un álbum que logra  borrar presunciones y  prejuicios.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Junto a los guitarristas &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Juan Gigena  Abalos &lt;/span&gt;y &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Juanjo Gaspari&lt;/span&gt;, el  bajista &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Broder Bastos&lt;/span&gt;, el baterista &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lulo  Isod&lt;/span&gt; y el tecladista &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Chucky de  Ipola&lt;/span&gt; –único nexo con el pasado–, Ciro  ya inició la otra faceta de todo  proyecto musical: en Córdoba, Mendoza y  San Juan, el frontman pasó la  prueba de fuego demostrando la pasión  intacta; este miércoles, jueves y  sábado en el Luna Park será el  reencuentro con el público porteño. Hay  algo de ansiedad, Andrés la  admite, pero su rostro no lo trasluce.  Tampoco se altera demasiado  cuando se toca el delicado tema de las  agrias declaraciones de sus ex  compañeros de ruta: “No coincido con la  forma ni con lo que se dijo. No  se respetó a la gente ni a una historia  de 20 años llena de cosas  maravillosas. Pero no quiero cometer el mismo  error y seguir hablando  del tema. Yo estoy tranquilo y feliz por lo que  le di y me dio la banda  que fue mi vida. Ahora estoy en otro viaje  similar pero distinto,  disfrutando cada paso”, dice. Basta de pasado,  hora del presente.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–No  es estrictamente así, siempre habrá gente interesada en  lo que hagas,  pero... ¿cómo es arrancar de cero para el tipo que cantó en  Los Piojos?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Fue  no quedar en la inercia de no hacer nada, o de poner la energía  en  otros proyectos... alguna vez le di una mano a Mex con un programa  de  TV, y también estudié dirección de teatro: podría haberme puesto a   hacer una cosa y otra, derivar la energía hacia otros lugares. Pero no   quería que pasara eso, entonces arranqué tocando la guitarra con Juan   Abalos, empecé a mostrarle cosas, a zapar. Y un día me dijo “si querés   yo conozco mucha gente que toca, podemos buscar un lugar para tocar”...   de esa banda al final me quedé solo con Broder. Pero estuvo bueno  porque  mi primera sensación era salir de gira a los tres meses, pero no  me  hubiera sentido cómodo si tocaba 24 temas de Los Piojos con otra  banda,  por más que fueran temas míos. Tenía que empezar algo.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–Aunque no quieras, aunque esas canciones también sean tus “hijas”, hay una presión.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Si  todo el proyecto dependiera del pasado no me hubiera sentido  cómodo.  Empecé a laburar más a conciencia, arranqué con cosas que habían   quedado fuera de discos de Los Piojos, ideas sueltas y temas que   salieron, como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Espejos”&lt;/span&gt;, el último que llevé a la sala. Empecé zapando,   escapándole a la inercia, a la depresión, a la ansiedad, buscando  tocar  y detrás de reencontrarme con la gente, de hacer lo que me gusta,  al  cabo. Eso fue un impulso para hacer rápidamente catorce, quince  temas.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–¿Algo te condicionaba cuando agarrabas la viola? Aunque fuera algo mínimo, una secuencia de acordes...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Lo  que pasa es que en Los Piojos yo compuse mucho, hice la gran  mayoría  de las melodías, de las letras, muchos temas solo... Los Piojos  no eran  una banda definida, qué sé yo, de hard metal, tenía de todo, y  tuvo un  poco de lo que a mí siempre me gustó hacer. Yo soy muy variado  para  escuchar, y ubicando las cosas un poco, siempre llevándolo para el  lado  del rock, nunca me cerré en un estilo, compuse libremente, e  incluso  con cosas con las que no me sentía muy cómodo, que tenían que  ver más  con el gusto de la banda o de alguien de la banda, pero estaba  abierto.  Entonces, si agarro la guitarra y sale algo que tiene un cierto   sello... y hay cosas que suceden misteriosamente: &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Antes y después”&lt;/span&gt; era   un valsecito, y la melodía de viola es de Juan, y él me propuso   llevarlo de 3x4 a 4x4, más rockero. Con un estribillo nuevo y una mano   que me dio Chucky, el tema terminó pareciéndose a Los Piojos... a partir   de la intervención de Abalos. Pero traté de no preocuparme. Es como si   fueras un arquitecto con un estilo propio, que trabaja con un equipo  de  gente y todos hacen cosas, y el día que se termina la sociedad...&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–Uno sigue siendo uno.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Claro,  y no vas a negar quién sos. Hubo un pensamiento que me  sobrevoló, que a  veces en una nueva etapa uno desea hacer lo contrario a  lo que hizo.  Pero termina ganando la naturaleza. Cuando arranqué mi  pensamiento era  tocar con Chucky, con un teclado, en bares, y en cuanto  nos juntamos y  empezó a pintar el sonido del rock and roll, el sonido de  las guitarras  rrraaannn... se acabó la cosa intimista.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–Sí  hay cosas en las que parece que pisaras terrenos nuevos,  como &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Ruidos”&lt;/span&gt;.  Sin necesidad de ponerse en “voy a hacer electrónica para   diferenciarme”...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Es no dejarse llevar por la paranoia.  Cuando decidí dedicarme a  esto, mi búsqueda tuvo que ver con la  libertad. Yo cambié al teatro por  el rock por una cuestión de  adrenalina y de libertad, de sentir que  escribía la obra en la que  actuaba, de enfrentarse a la gente de un modo  distinto al teatro, donde  se es un personaje. En el rock uno habla más  de frente y es otra la  comunicación con el público, además de la  posibilidad de crear. Pero lo  que me determina es el grado de libertad:  por eso buscamos la  independencia y no un tipo que nos dijera qué hacer.  Eso no me lo  trago, me hace sentir en una oficina, mal. Por eso, la  composición  tiene que ser libre. A pesar de eso es una lucha, a veces  encuentro  letras alternativas que me gustan más que lo que quedó. A  veces hay que  luchar con el dejar salir, eso le pasa a cualquiera que  escribe, lo de  limitarse y decir “esto no, se parece a algo que escribió  tal”. Es  autolimitarse y autojuzgarse, es el primer escollo que hay que  salvar y  quizá uno de los más difíciles, porque no sé quién pone los  límites de  la libertad.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–Imagino que escuchás las ideas  de los músicos, pero  seguramente en este proyecto tenés mucha más  libertad. En una banda se  negocia mucho más, el solista negocia más  consigo mismo.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Es un aprendizaje. Pero ojo, en la banda  uno negocia todo el tiempo  pero siendo solista también. En un grupo  humano uno negocia, en una  pareja negocia, porque si no es un  despotismo que al final es de una  inmensa soledad: si el otro siempre  va a hacer lo que vos quieras al  final no hay nadie. Yo quiero una  banda que esté feliz de tocar, y para  eso contemplo un montón de cosas.  Tengo que aprender justamente a  escuchar más mis pretensiones, mis  gustos. Hay cosas que tengo que  hacerme caso a mí aunque me equivoque. Y  muchas veces me pasó de pensar  algo y por un productor, la banda o lo  que fuere, no insistir, y darme  cuenta de que no estaba tan errado.  Pero tampoco me sentiría cómodo  parándome al frente y poniendo la banda  en penumbras, como otros  solistas que siempre encararon su trabajo de  esa manera, y me parece  perfecto pero no me divierte, prefiero chocarme  con la guitarra, tener  otra comunicación, que la música sea de la  banda.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–Que haya una mística.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Totalmente.  Y todo eso es una enseñanza, y encontrar el equilibrio,  pero es  también una comodidad la energía que hay, de ganas de hacer.  Antes  había un productor que decidía, quizá el día de mañana habrá un   productor y también decidirá. Pero los roles son distintos. A mí me   gusta que la banda participe, hay temas en los que participa en la   composición, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Antes y después”, “Banda de garage”, “Ruidos”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Chucu   chu”&lt;/span&gt;, que salió de una zapada.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–Y es un momento  de riqueza muy especial, ¿no? Porque son  dos nacimientos, el que se  produce cuando se juntan en la sala, y el que  se produce cuando salen a  tocar en vivo.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Cada show es un descubrimiento, me gusta  mucho la energía que tiran  los pibes, cómo la encaran, lo que le  transmiten a la gente. En Córdoba  fue un poco romper el hielo, pero en  estos dos últimos shows surgieron  cosas de todo el grupo muy conectado,  y eso habla de una energía que  fluye que está buenísima y que hace que  cada show sea un interrogante.  Son tipos que tocan mucho y bien, con  mucha onda, no son virtuosos al  pedo, tienen mucho groove.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–Y  en ese contexto, ¿vos cómo te sentís? Son veinte años  arriba del  escenario, pero igual... e incluso cosas físicas, como ese  viejo tema  de las operaciones de rodilla.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Estoy contento con la  última operación porque viene todo bien, y  espero que sea definitivo.  En cuanto a tocar, yo lo siento como una cosa  de acá para arriba, el  comienzo de un viaje, y hay un par de horizontes  que están asomando. Lo  bueno es que tiro y hay respuestas, siento que  el límite está para  arriba, tocamos un tema de Los Piojos y suena de una  manera distinta,  fresca.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–No es un cover.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Muy  poderoso, casi que es otro tema, da para jugar cuando ya era  una cosa  que sentías como muy esquemática. El toque es distinto, cosas  como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Te  diría”, “Pacífico”, “Manjar”&lt;/span&gt;, es como redescubrirlos.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–¿Extrañás algo a lo que ya es muy difícil que accedas, la pequeña escala?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Ojo,  ahora son tres Lunas y es un gran logro, porque no es un  momento fácil  para el rock. Pero con Los Piojos hacíamos seis Lunas sólo  con  avisarlo en la web. En Mendoza y San Juan, aunque es un buen  número,  fueron unas 2 mil, 3 mil personas. Era un escenario chico y  siempre me  encantó lo caliente que lográs ahí, transpirar, estar con los  músicos  pegados, pelando, es único. Un estadio es bárbaro, pero  completamente  distinto. Mientras pueda bancar la gira con la mejor  puesta en  escena... pero ya poder tocar, salir de gira, es impagable. Y  tengo  confianza en el disco, veo la repercusión en la gente. Las cosas  se  irán dando como se tengan que dar, pero mientras pueda tocar y   viajar...&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;–Acá nadie te extiende un cheque en blanco.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Absolutamente.  Y sería muy triste como compositor tener que basarme  en lo que hice  ayer. Uno vive situaciones de angustia, y yo soy medio  vago. Por eso  también quería tener una banda: necesito tener a alguien  frente a quien  responder, alguien que me hinche las pelotas, si no hago  cualquier  cosa menos sentarme. Yo podría vivir, quizá no tan bien pero  zafar,  haciendo fiestas, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“El farolito”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Verano del 92”&lt;/span&gt;, pero por  suerte no  me interesa eso. Puedo seguir componiendo y me interesa hacer  cosas  nuevas. A pesar de que comienza una etapa, este disco también la   cierra: saldo deudas que tenía conmigo. Pero lo mejor es que no sé lo   que será el próximo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cromañones latentes&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;-- En 1999 en  Atlanta, al comienzo del show pegó un bengalazo cerca de la batería de  Dani, paraste el show y les advertiste a los pibes que tuvieran cuidado.  Con el tiempo, sin embargo, la conducta en shows de rock terminó  desmadrándose hasta el punto de considerar los fuegos artificiales una  parte "necesaria" del espectáculo. A casi 6 años de Cromañón, que  reflexión te merece ese fenómeno?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-- Me parece que es  parte de nuestra identidad jugar al límite. A mí no me gustaban las  bengalas porque me parecia una forma de buscar protagonismo equivocada.  Llenaban todo de humo y podían quemar a alguno que estuviera cerca. Pero  si bien tampoco fue una bengala, no creo que nadie haya imaginado que  algo así podía pasar. Pero vivimos rodeados de cromañones latentes, no  sólo en el rock.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-3521677168882983373?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/3521677168882983373/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=3521677168882983373&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3521677168882983373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3521677168882983373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/09/esto-es-el-comienzo-de-un-viaje.html' title='&quot;Esto es el comienzo de un viaje&quot;'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TJYCkD7GlGI/AAAAAAAAAdQ/1QEf-KC7JaM/s72-c/ciro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-2227918096381381487</id><published>2010-09-17T09:27:00.002-03:00</published><updated>2010-09-17T09:28:48.573-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><title type='text'>Sobre ruedas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TJNe2dvZrAI/AAAAAAAAAdI/oHh4ZZl7McQ/s1600/Bicisenda.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TJNe2dvZrAI/AAAAAAAAAdI/oHh4ZZl7McQ/s400/Bicisenda.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5517858258248379394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¡Qué suerte que Macri se gastó la guita de las escuelas en bicisendas!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-2227918096381381487?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/2227918096381381487/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=2227918096381381487&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2227918096381381487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2227918096381381487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/09/sobre-ruedas.html' title='Sobre ruedas'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TJNe2dvZrAI/AAAAAAAAAdI/oHh4ZZl7McQ/s72-c/Bicisenda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-5634571659309062861</id><published>2010-09-12T09:16:00.007-03:00</published><updated>2010-09-12T15:15:17.451-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cromañón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Destino circular</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TIzFFcXjDtI/AAAAAAAAAdA/5lHih-uOTCQ/s1600/Beara.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 281px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TIzFFcXjDtI/AAAAAAAAAdA/5lHih-uOTCQ/s400/Beara.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5516000340926992082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: right; font-style: italic;"&gt;Es un destino circular / que gira en el mismo lugar.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Federico Moura&lt;/span&gt;, 1986.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A uno lo empiezan a acosar el aburrimiento, el hartazgo, la sensación  de que no se puede estar machacando al lector siempre con las mismas  cosas. Pero es que la realidad se empeña: ni siquiera se cumple un mes  de la publicación de la columna &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“Controles”&lt;/span&gt;, y ya hay  que volver a barajar los mismos conceptos. Sabíamos que la Buenos Aires  de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mauricio Macri&lt;/span&gt; no estaba buena, pero además es repetitiva hasta la  exasperación.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;La exasperación, y la indignación. &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Leticia Provedo&lt;/span&gt; tenía 20 años.  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ariana Lizarraga&lt;/span&gt;, 21. Según &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Horacio Rodríguez Larreta&lt;/span&gt;, el tipo que tiene  que salir a dar la cara mientras su jefe disfraza de “actividad  oficial” el paseo europeo con su prometida, las chicas hicieron un “mal  uso de las instalaciones”, con lo que además de víctimas son  responsables de su propia muerte. Porque el Gobierno de la Ciudad, según  lo presenta el funcionario, hizo todo bien: &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Beara &lt;/span&gt;estaba habilitado,  repitió una y otra vez. Había sido inspeccionado nueve veces, remarcó,  sin darse cuenta de que esas afirmaciones son el más crudo testimonio de  la ineptitud del Estado ciudadano. Alguien miró para otro lado, alguien  no supo advertir el peligro de un entrepiso de durlock, alguien se  llevó un billete, alguien no constató que lo que aparecía en la página  de Internet del gobierno como “salón de fiestas privadas” se  autodenunciaba en la misma página del boliche vendiendo entradas para  eventos abiertos al público.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Y aquí estamos de vuelta, contando muertos y heridos.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“No se le puede exigir al gobierno que chequee cada ascensor de los  edificios de la ciudad para ver si es correcto su funcionamiento”, dijo  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marcos Peña&lt;/span&gt;, secretario general del Gobierno de la Ciudad, mientras en  Roma su jefe pensaba los 140 caracteres de pésame a los familiares de  las víctimas. Es curioso: cuando &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Aníbal Ibarra&lt;/span&gt; dijo algo muy parecido,  los representantes del PRO se indignaron muchísimo y exigieron,  impulsaron, el juicio político que se llevó puesto al jefe de Gobierno.  En uno y otro caso, tampoco se pide tanto: no se pide que lo observen  todo, quizá alcance con que alguna vez hagan bien el trabajo de  controlar boliches o edificios (y ya que hablamos de ascensores, que le  pongan un ojo a los del Centro Cultural San Martín, que además depende  directamente del GCBA). Bueno, en tren de pedir también &lt;span style="font-style: italic;"&gt;estaría bueno&lt;/span&gt;  que, ante la repetición de “desastres evitables”, dejaran de lado el  modus operandi de intentar lavarse el culo en público en vez de hacerse  cargo de las cosas.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;* * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Bienvenidos, entonces, al túnel del tiempo circular, que no viaja a  diferentes lugares sino que vuelve una y otra vez al mismo punto. Como  en enero de 2005, la luz pública vuelve a revelar tramoyas que tienen  que ver con la habilitación de locales bailables “clase C”. Una de las  enseñanzas de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;República Cromañón&lt;/span&gt; fue que había un esquema corrupto de  inspecciones, controles y habilitaciones que debía ser desmantelado. Los  actuales gobernantes cosecharon votos prometiendo que sería una de las  muchas tareas que desempeñarían con eficiencia, pero seis años después  el esquema parece intacto. Es la única inferencia posible ante un local  que fue inspeccionado nueve veces pero se vino abajo. Los funcionarios  pretenden que hubo un mal uso de las instalaciones, pero en rigor hay un  mal uso de las inspecciones. Se clausuran locales porque no hay máquina  de preservativos en los baños, pero permanecen abiertos los que tienen  un encargado que le indica a su empleado en negro que ponga las mesas en  el medio del entrepiso, para que no se junte allí la gente porque todo  está atado con alambre.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Un par de semanas atrás, el gobierno anunció con pompa y boato que  se les entregaban habilitaciones a veinte salas de teatro independiente.  Hay al menos 130 que siguen esperando que alguien les dé pelota, que  destrabe un poco la maraña legal en la que fueron enredados: será que  los teatristas se resisten a transitar los caminos de la viveza criolla  que conducen al permiso fácil que disfrutan otros.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;(Si las mirara con ojos de inspector, ¿habilitaría el Gobierno de la Ciudad tantas escuelas al borde de la ruina edilicia?)&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Con las orejas aún ardiendo por el papelón del micropogo en River,  los funcionarios pretendieron tomarse revancha: el entrepiso de Beara se  vino abajo por culpa de los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pogueros&lt;/span&gt;, esos infiltrados chavistas K que  saltan al grito de “Macri, basura, vos sos la dictadura”. El derrumbe en  Palermo, estas dos nuevas muertes jóvenes vienen a certificar que los  problemas de fondo permanecen, y el arte de la excusa también. ¿De qué  sirvió la ola de clausuras que barrió con infinidad de lugares de  trabajo de artistas y su entorno, si al retirarse el agua quedó la misma  resaca de siempre? ¿Quién puede garantizar que hoy Cromañón no tendría  “todo en regla”, de acuerdo con las reglas con las que juega esta  administración? Si el túnel circular nos depositara en el 30 de  diciembre de 2004, ¿no diría Rodríguez Larreta que en la discoteca de  Once se hizo un “mal uso de las instalaciones”, no diría el sitio  &lt;a href="http://www.saliseguro.gob.ar/"&gt;saliseguro.gob.ar&lt;/a&gt; que “el lugar no registra clausuras por incumplimiento  de medidas de seguridad ni por haber realizado actividades sin permiso  en el último año”?&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Flaco consuelo: al menos en 2004 no había &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Twitter&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;* * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Sí, uno se harta de machacar con las mismas cosas. Más inexplicable  aún debe resultar para los familiares de Leticia y Ariana, a quienes les  vendieron que esta ciudad ahora sí es segura, ahora sí vigila los  lugares donde los jóvenes entretienen su tiempo, y de pronto todo se  viene abajo y les dicen que estaba todo bien y que en realidad la culpa  es de las pibas que se pusieron a saltar donde no se debía, y les mandan  un pésame en 140 caracteres desde la bella Italia. Y todos volvemos a  leer las palabras Agencia de Control, boliche clase C, inspección,  habilitación, y volvemos a ver funcionarios con cara de piedra  practicando el innoble arte de tirarle la pelota envenenada a otro.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Un destino circular, girando en el mismo lugar.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-5634571659309062861?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/5634571659309062861/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=5634571659309062861&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5634571659309062861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5634571659309062861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/09/destino-circular.html' title='Destino circular'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TIzFFcXjDtI/AAAAAAAAAdA/5lHih-uOTCQ/s72-c/Beara.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-385054484327278319</id><published>2010-08-29T11:07:00.003-03:00</published><updated>2010-08-29T11:14:06.254-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='industria'/><title type='text'>Vida y muerte de Brian</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/THpqF32VSTI/AAAAAAAAAcw/uXNBy_TuGTg/s1600/Epstein.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/THpqF32VSTI/AAAAAAAAAcw/uXNBy_TuGTg/s400/Epstein.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5510833743164950834" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-19109-2010-08-29.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;“¿Qué puede haber más grande que esto?”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Brian Epstein&lt;/span&gt;, 1962.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;El sábado 26 de agosto de 1967, el mundo elevó una ceja con  extrañeza: en Bangor, al norte de Gales, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;John Lennon, Paul McCartney,  George Harrison&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ringo Starr&lt;/span&gt; convocaron a una conferencia de prensa en  la que anunciaron que se habían convertido en miembros del Movimiento de  Regeneración Espiritual del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Maharishi Mahesh Yogi&lt;/span&gt;. Como tales, no sólo  renunciaban a las drogas sino que además en adelante donarían a esa  comunidad una semana por cada mes de ingresos económicos. Era el  comienzo de un trip místico que continuaría en Rishikesh (India), hasta  que Lennon comenzó a desconfiar del gurú al punto de abandonar  intempestivamente el centro indio de meditación, declarar que el  Maharishi no era lo que había supuesto en su primer deslumbramiento y  dedicarle el agrio &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Sexy Sadie”&lt;/span&gt;, que sólo por la insistencia de Harrison  no comenzó diciendo “Maharishi, qué hiciste / Nos dejaste en ridículo a  todos”.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El universo Beatle, que acababa de pintarse con los mil colores de&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;  Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band&lt;/span&gt;, estaba cambiando para siempre.  Pero no sólo por la aparición del pequeño e hirsuto líder religioso:  mientras el cuarteto se dedicaba a ese raro fin de semana galés, en una  residencia londinense llegaba a su epílogo un atormentado drama privado.  En la tarde del domingo 27, el mayordomo español de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Brian Epstein&lt;/span&gt; debió  pedir ayuda para tirar abajo las puertas del dormitorio de Chapel  Street. El hombre que había ayudado a que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Beatles &lt;/span&gt;llegaran a la cima  estaba enroscado en posición fetal en la cama, fulminado por una dosis  excesiva de pastillas para dormir.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“No existe la muerte, solo en el sentido físico”, dijo Harrison a la  prensa apostada en Bangor. “Sabemos que él está bien ahora. Volverá,  porque luchaba por la felicidad y ansiaba la buenaventuranza.” Según  contó luego &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Peter Brown&lt;/span&gt;, colaborador muy cercano de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;the boys&lt;/span&gt;, “pocos  días después, ya disipada la emoción, hacían bromas estúpidas sobre  Epstein”.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;* * * * &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;La figura del manager ya existía antes de Brian Epstein: el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Coronel  Parker&lt;/span&gt; era tan célebre como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Elvis&lt;/span&gt;. Pero el repaso de la historia de la  banda de Liverpool permite advertir cuán influyente fue ese joven de  familia acomodada en el triunfo planetario de la Beatlemanía.  Lógicamente, ante todo estuvieron las canciones. Pero desde que se cruzó  con el single &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“My Bonnie”&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Tony Sheridan and the Beat Brothers&lt;/span&gt;, y  sobre todo desde que vio a John Lennon en ese “sótano lleno de ruido”  llamado &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;The Cavern&lt;/span&gt;, Epstein se propuso llevar The Beatles al mundo. Y lo  logró. Y lo hizo por amor: Brian estaba enamorado del guitarrista y  cantante, que manejó como pudo –a veces con crueldad– esa pasión que no  quería ni podía corresponder. Epstein había aprovechado la mueblería  familiar para montar una subsidiaria que se había convertido en el más  próspero negocio de música de Liverpool. Desde allí y con sus contactos  gestionó la legendaria sesión fallida para Decca Records, y luego el  encuentro con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;George Martin&lt;/span&gt; que selló la suerte de&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Pete Best &lt;/span&gt;y el camino  de gloria de la banda a través de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Love me do”&lt;/span&gt; y aquel &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Please, please  me” &lt;/span&gt;que mereció el comentario de Martin de “Caballeros, acaban de grabar  su primer número uno”.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Epstein tenía la confianza, los contactos y la perseverancia... pero  no el&lt;span style="font-style: italic;"&gt; know how&lt;/span&gt;. El primer contrato de la banda con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Parlophone &lt;/span&gt;fue  usurario: el grupo recibía un penique por cada single vendido. La venta  de derechos de merchandising para los Estados Unidos puede ser  catalogada como el mayor negocio despilfarrado de la historia: mientras  fabricantes e intermediarios nadaban en dinero vendiendo artículos con  una ganancia neta de cincuenta millones de dólares en un solo año, The  Beatles recibían un 10 por ciento que a Epstein le había parecido  “justo”. Lo que disculpa al manager, claro, es la inevitable ignorancia.  A comienzos de los ’60 todo estaba por hacerse y nadie sabía a ciencia  cierta cómo se cerraban ciertos negocios. Sobre todo, nadie podía  imaginar que esos pibes iban a llegar a donde llegaron.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Las decisiones de Epstein fueron una colosal fuerza impulsora para  la banda pero también su perdición, el prólogo a ese funesto fin de  semana. Los muchachos no eran del todo felices con esos trajes Mao que  habían venido a reemplazar su atuendo de teddy boys, pero era innegable  que el cambio de look los había hecho trascender fronteras. Brian impuso  una agenda de trabajo demoledora, pero en la interminable cadena de  conciertos – grabación – conciertos – grabación (¡y películas!) del  período 1962/1966 se cristalizó la leyenda Beatle. Hasta que llegó el  show del 29 de agosto de 1966 en el Candlestick Park de San Francisco:  la noche en que, tras 33 minutos de exposición al intolerable alarido de  la multitud, el cuarteto dijo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no va más&lt;/span&gt;. Ese día, Brian Epstein comenzó  a morir.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;* * * * &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Brian pudo haber sido posesivo hasta la obsesión con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;the boys&lt;/span&gt;, pudo  haber cometido errores que en retrospectiva parecen infantiles, pero  nunca fue deshonesto. Antes y después de él, la historia del rock dio  varios ejemplos de personajes que estafaron a sus representados. Vivió  por y para ellos, pero cuando The Beatles se liberaron de la actividad  en vivo para reinventar el estudio como instrumento creativo, dejaron en  la zanja a su manager. Epstein ya no tenía nada que hacer. Sus otros  representados no significaban el mismo desafío. La banda pareció pasarle  factura por los cinco años anteriores, los desastres de la gira  filipina y el último tour estadounidense, el look de buenos chicos, la  omnipresencia del atildado jovencito. Brian, que desde la adolescencia  había sufrido el rechazo y los prejuicios por su homosexualidad y su  judaísmo, no pudo tolerar los nuevos tiempos. La espiral descendente de  pastillas y autohumillación fue conduciendo a ese domingo encerrado en  el dormitorio, mientras sus muchachos reconocían como guía espiritual a  un sospechoso hindú que pedía dinero a cambio.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Los &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Fab Four&lt;/span&gt; hicieron de cuenta que su manager ya no era necesario,  pero como banda no lo sobrevivieron demasiado. El 20 de agosto de 1969,  los cuatro Beatles se juntaron en un estudio por última vez. A comienzos  de 1970 implosionaban, tironeados por tiburones del negocio como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Allen  Klein&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lee Eastman&lt;/span&gt;. A esa altura, en el seno de la banda ya casi nadie  hablaba de Brian. Ni de su vida ni de su muerte.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-385054484327278319?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/385054484327278319/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=385054484327278319&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/385054484327278319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/385054484327278319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/08/vida-y-muerte-de-brian.html' title='Vida y muerte de Brian'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/THpqF32VSTI/AAAAAAAAAcw/uXNBy_TuGTg/s72-c/Epstein.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-8981736383911752636</id><published>2010-08-15T09:48:00.004-03:00</published><updated>2010-08-15T13:49:14.247-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='industria'/><title type='text'>Controles</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TGfjq3JML-I/AAAAAAAAAco/fFYLp5s3DN8/s1600/Derrumbes.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 251px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TGfjq3JML-I/AAAAAAAAAco/fFYLp5s3DN8/s400/Derrumbes.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5505619394980229090" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: right;" class="margen0"&gt;&lt;em&gt;“Aníbal Ibarra debería sentirse muy incómodo si  lo procesan, ¿no? Pero obviamente la conciencia de Ibarra es distinta a  la mía. Yo seguramente me hubiera ido mucho antes si me pasa un desastre  totalmente evitable.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mauricio Macri&lt;/span&gt;, 7 de septiembre de 2005.)&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;La sensación aparece cada tanto: la historia de la Argentina parece  moverse en círculos. Se muerde la cola. Hace casi seis años, un desastre  evitable truncó la vida de casi doscientas personas y dejó secuelas  perdurables en otros cientos. Las investigaciones posteriores  demostraron que el gerenciador de &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;República Cromañón&lt;/span&gt; había cometido  negligencias graves, que la banda que tocaba esa noche había practicado  una peligrosa manera de entender el “espectáculo”, que el Gobierno de la  Ciudad había fallado en los mecanismos de control de lo que sucede en  Buenos Aires. En agosto de 2010, un repaso de los últimos  acontecimientos permite avizorar que pocas cosas han cambiado. Otra vez,  sobre el tapete se ubica la cuestión supuestamente superada de los  mecanismos de control. Borrando con el codo lo escrito en los días  calientes de la destitución de &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Aníbal Ibarra&lt;/span&gt;, los actuales responsables  de que el ciudadano no esté indefenso ante la negligencia de terceros  prefieren poner cara de sota y echarle la culpa al otro. El avestruz  vuelve a hundir la cabeza en el suelo.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En el derrumbe de Villa Urquiza murieron tres personas. La única  diferencia es matemática. Como en el espantoso enero de Cromañón, el  ciudadano medio vuelve a preguntarse en manos de quién está su destino,  quién decide lo que es seguro y lo que no, qué turbios manejos se  combinan para que el mero acto de pisar la calle sea una aventura. Se  pregunta cómo es posible que el principal responsable de la Agencia de  Control reparta su tiempo con las ardientes discusiones alrededor de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Riquelme &lt;/span&gt;en la comisión directiva de Boca Juniors. Y arriba a la  dolorosa conclusión de que todo tiene su lógica: es evidente que después  de Cromañón cambiaron los nombres pero no el funcionamiento. Y así como  no se buscó diseñar un control racional de lo que sucedía en los  boliches, sino apelar a una histérica ola de clausuras que dejó a la  ciudad con escasos espacios de música en vivo, el resto de las  actividades no parece tener mejor control. No se eligió hacer las cosas  mejor, se eligió no hacerlas.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Uno se pone escéptico y supone que difícilmente se clausuren todas  las obras en construcción. Uno se pone cínico y ve en la apertura de  gambas de los funcionarios del actual gobierno una demostración de que  es fácil hablar de afuera, prometer el oro y el moro en materia de  seguridad ciudadana y luego llegar al edificio de Plaza de Mayo y hacer  la plancha y desear que la suerte no sea adversa.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Pero la suerte no es algo que pueda manejarse así nomás. Y el sentido común sigue brillando por su ausencia.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;* * * * &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El fin de semana pasado, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adrian Belew&lt;/span&gt; se presentó en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Samsung Studio&lt;/span&gt;,  un hermoso local que alguna vez fue &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Michelangelo &lt;/span&gt;y albergó a un tal  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Astor Piazzolla&lt;/span&gt;. El guitarrista actuó sábado y domingo por la noche,  pero también ofreció una clínica de guitarra el domingo por la tarde en  el mismo lugar. A las 18.30, todos los asistentes y el músico estaban  preparados, pero un inspector del Gobierno de la Ciudad indicó que el  encuentro no podía comenzar: no estaba presente el agente policial de  consigna que la actual reglamentación exige para desarrollar actividades  de música en vivo. Hubo que esperar una hora, hasta que la comisaría de  la zona enviara al agente en cuestión. Llama la atención lo  quisquillosos que se ponen los funcionarios cuando se trata de música.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“Yo no puedo dejar de pensar que, si fuera por el impacto ambiental,  los colectivos no podrían circular, los aviones no podrían sobrevolar  Aeroparque, y muchas otras cosas más no deberían hacerse. Pero a lo  único que se le ponen impedimentos es al rock”, le dijo a este cronista  el empresario &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Roberto Costa&lt;/span&gt;, responsable de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Popart&lt;/span&gt;, la semana pasada en  la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;AM 750&lt;/span&gt;. Tras las prohibiciones de realizar shows en Obras, en el Club  Ciudad y en el Parque de los Niños, finalmente los festivales &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Pepsi  Music&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Personal Fest&lt;/span&gt; se realizarán en Costanera Sur. Si no se quejan  los vecinos de Puerto Madero, o si alguien no recuerda que la Reserva  Ecológica también está protegida contra el impacto ambiental.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El jueves, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Viejas Locas&lt;/span&gt; anunció una nueva reprogramación de los dos  shows que iba a realizar este fin de semana en el estadio Malvinas  Argentinas. La razón fue la misma de la primera cancelación: “Nuevamente  con un solo día de anticipación, hemos recibido la negativa de la  Policía Federal Argentina, donde nos informa que no disponen del  servicio de policía adicional”. Ni el grupo ni la Policía ni el Gobierno  terminan de detallar el porqué de esa negativa. La nebulosa alienta la  suposición del ciudadano medio, que cita la oscura frase de&lt;span style="font-style: italic;"&gt; por algo  será&lt;/span&gt; y cambia de canal, a ver si se está cayendo otro edificio.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Ayer por la tarde, en Bonpland y Gorriti, se realizó un festival que  busca llamar la atención sobre lo que está sucediendo con el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Espacio  Cultural Bonpland&lt;/span&gt;. Allí funciona un comedor y una biblioteca, se ofrece  apoyo escolar a los pibes del barrio y diversas actividades culturales y  educativas. Alegando una supuesta deuda de 26 mil pesos, el Gobierno de  la Ciudad –el mismo que impulsa un plan de exenciones impositivas a la  zona donde están radicadas grandes productoras televisivas– procedió a  clausurarlo, y pretende expropiarlo para instalar allí una comisaría de  la Policía Metropolitana. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Diego Capusotto, Las Pelotas, Luis Alberto Spinetta, Rodolfo García,  Gabriel Schultz, Sebastián Wainraich, Alejandro Dolina, Botafogo,  Victoria Mil, Ronnie Arias, Claribel Medina, Norman Briski, Nonpalidece&lt;/span&gt;  son sólo algunas de las muy diversas personalidades que están  registrando &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=oWcooLgDiC8&amp;amp;feature=related"&gt;videos&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;YouTube&lt;/span&gt; y ofreciendo su apoyo para torcer la  decisión de quisquillosos responsables del control ciudadano.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Desde siempre, en esta historia que se muerde la cola abundan los personajes que prefieren la policía antes que la cultura.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Cuando los controles se vuelven selectivos, es imposible no  preguntarse por la intencionalidad. Mientras algunos señalan al rock  como responsable de ataques de pánico y rajaduras en el Barrio River, la  desidia de un Estado permite que se vengan abajo edificios en otros  lados.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;¿Quién controla a los que controlan?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-8981736383911752636?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/8981736383911752636/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=8981736383911752636&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8981736383911752636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8981736383911752636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/08/controles.html' title='Controles'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TGfjq3JML-I/AAAAAAAAAco/fFYLp5s3DN8/s72-c/Derrumbes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-1071923961716472309</id><published>2010-08-12T22:40:00.000-03:00</published><updated>2010-08-12T22:41:37.248-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><title type='text'>Derrumbe</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TGSivdzDaUI/AAAAAAAAAcg/1pId-otDf-c/s1600/derrumbe.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 239px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TGSivdzDaUI/AAAAAAAAAcg/1pId-otDf-c/s320/derrumbe.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5504703580889901378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así: allí donde algunos ven una tragedia y el dolor de las familias, y  otros ven la desidia de un gobierno porteño que le importa todo un  carajo, y otros el descontrol de la construcción a lo pavote... la  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Librería Distal&lt;/span&gt; ve una oportunidad comercial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-1071923961716472309?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/1071923961716472309/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=1071923961716472309&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1071923961716472309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1071923961716472309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/08/derrumbe.html' title='Derrumbe'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TGSivdzDaUI/AAAAAAAAAcg/1pId-otDf-c/s72-c/derrumbe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-5379281613527854913</id><published>2010-08-10T09:22:00.005-03:00</published><updated>2010-08-10T11:14:40.923-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Tres de un par de veladas perfectas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TGFGcZWEe0I/AAAAAAAAAcY/RaA1Pwvjtkk/s1600/Belew.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 203px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TGFGcZWEe0I/AAAAAAAAAcY/RaA1Pwvjtkk/s400/Belew.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5503757673277193026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-18889-2010-08-10.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="margen0"&gt;Todavía resonaban los últimos armónicos de esa  crimsoniana andanada final de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Three of a Perfect Pair”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Thela Hun  Ginjeet”&lt;/span&gt;, y la gente se desparramaba por las callecitas de San Telmo  unificada por el mismo sentimiento de incredulidad. No puede ser, se  repetían unos a otros. Son extraterrestres, comentaba uno. Quien esto  escribe, con la piel aún erizada, le comentaba a un perfecto  desconocido: “No puedo escuchar música hasta mañana, cualquier cosa que  ponga me va a parecer una bosta”. Ojos de par en par, mandíbulas  desencajadas, las costillas doloridas de tanto codazo del vecino: ¿Fue  para tanto? ¿Fue tan así?&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Fue para tanto. Fue más. Aun los avezados, los que vieron a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adrian  Belew&lt;/span&gt; con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bowie&lt;/span&gt;, y con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Crimson&lt;/span&gt;, y en su show acústico, no lograban salir  de su asombro. ¿Cómo hacen los tipos como Belew, que han superado toda  barrera, para seguir superándose? Bueno, así: se juntan con una bajista  de sonido monolítico y dedos mágicos y un baterista capaz de reinventar  su instrumento, lustran una guitarra que les permite ampliar aún más su  paleta sonora y salen a volar cabezas. En un lugar ideal para el consumo  de música como el bolichito del pasaje 5 de Julio, la combinación es  impecable. Porque además el guitarrista se pone a repasar perlas añejas  como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Young Lions”&lt;/span&gt; y rarezas como&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Of Bow and Drum”&lt;/span&gt; (de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Op Zop Too Wah&lt;/span&gt;),  y –obviamente– revisita el universo &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;King Crimson&lt;/span&gt;. Y se luce solo, y les  da rienda suelta a esos dos salvajes que lo rodean: &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Julie Slick&lt;/span&gt; es una sola  entidad con su instrumento, para acariciarlo, para masajearlo y (si es  preciso) para reventarlo a trompadas. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marco Minnemann&lt;/span&gt;, el gigantón de la batería, da una  clase magistral de precisión y musicalidad, y cuelga en la pared un  cuadro en forma de solo que incluye un uso sorprendente de los platos,  algo de malabarismo en el buen sentido y hasta &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“La cucaracha”&lt;/span&gt; en suite  para parches. La gente estalla, y Belew sonríe sin canchereada. El  también disfruta de una legítima sorpresa por el perfecto funcionamiento  de la maquinaria.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El término “maquinaria” es ineludible. Este trío de Belew es un  artefacto musical de alta precisión, en el que cada instrumento apoya e  ilustra el otro, encajando piezas hasta conformar un bloque macizo en el  que el virtuosismo y la deformidad rítmica no anulan la melodía. Puede  volver con total soltura a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Neurotica”&lt;/span&gt;, uno de los grandes pasajes del &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Beat&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;KC&lt;/span&gt;, y embarcarse en ese viaje al más allá que significa  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Guitar Box”&lt;/span&gt;, donde un simple leit motiv de guitarra va disparando  segmentos cada vez más deformes. Puede apoyarse en las canciones de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Side  One&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Side Two&lt;/span&gt;, salir a todo gas con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Writing in The Wall”&lt;/span&gt; y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Ampersand”&lt;/span&gt;, pasar por el Crimson modelo ’94 con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Dinosaur”&lt;/span&gt;, rescatar la  perla de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Here &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Futurevision” &lt;/span&gt;(las dos últimas, en la función del  sábado) y hacerse puro presente con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“E”&lt;/span&gt;, de su disco más reciente. Y  cada final despierta una nueva explosión en un público cada vez más  asombrado, cada vez más entregado.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Belew, además, no se deja seducir por el basquetbolismo que empalaga  en otros &lt;span style="font-style: italic;"&gt;guitar heroes&lt;/span&gt;. Es un virtuoso, sí, pero en sus construcciones  no hay onanismo, sino una apasionada búsqueda de la musicalidad y el  riesgo. “Nunca toqué tanto como con esta banda”, le confesó a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Leonardo  Ferri&lt;/span&gt; en el &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-18821-2010-08-03.html"&gt;reportaje &lt;/a&gt;publicado la semana pasada en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;, y es  rigurosamente cierto. Su guitarra a medida concentra toda clase de  sonidos, y el recurso de autosamplearse en tiempo real le permite ir  dibujando capas y capas melódicas que van formando un paisaje  progresivamente detallado, siempre impredecible, a veces inquietante. O  de enorme belleza, como cuando se queda solo en escena y entrega una  hipnótica versión del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Within You Without You”&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Beatles&lt;/span&gt;. A veces  dulce, a veces chirriante, a veces embarcado en una tormenta de  distorsión, el señor de las cuerdas le da otra dimensión al instrumento  pero no pierde de vista la canción, aunque venga en un envase pocas  veces visto.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Por las calles de San Telmo, la gente salió pellizcándose, sin  ponerse de acuerdo consigo misma en quién la descosió más. A esta  altura, apenas pasadas unas horas, empieza a primar la sensación de si  no habrá sido un sueño. Belew, Slick y Minnemann, dos noches de  excepción: tres de un par perfecto.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Un Zappa en miniatura&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento del show del domingo, Belew se quedó sin sonido en su  monitor. Mientras arreglaban el desperfecto, el guitarrista accedió a un  pedido del público: “¿Que cuente algo?... Bueno, les voy a contar algo.  Una tarde estábamos hablando con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Frank Zappa&lt;/span&gt; en su casa y entró su hijo &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Dweezil&lt;/span&gt;, que tenía 4 años, andando en triciclo. Dweezil tenía un  cabello abundante, con unos bucles hermosos, el tipo de pelo con el que  yo solo puedo soñar. Al verlo, dije ‘Frank, qué lindo pelo tiene tu &lt;span style="font-style: italic;"&gt; hija&lt;/span&gt;’. Y Dweezil dio otra vuelta con el triciclo, paró delante mío, me  miró, elevó el dedo medio y me dijo: ‘Fuck you!’. Ya era un pequeño  Zappa”. Las carcajadas del público retumbaron en el salón, los monitores  se arreglaron y el show pudo seguir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-5379281613527854913?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/5379281613527854913/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=5379281613527854913&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5379281613527854913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5379281613527854913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/08/tres-de-un-par-de-veladas-perfectas.html' title='Tres de un par de veladas perfectas'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TGFGcZWEe0I/AAAAAAAAAcY/RaA1Pwvjtkk/s72-c/Belew.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-6708180110976914715</id><published>2010-08-03T07:52:00.002-03:00</published><updated>2010-08-03T08:00:05.875-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>El regreso de Dedos de Oro</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TFf2rnv_OUI/AAAAAAAAAcQ/N1ewB68xKl0/s1600/Adrian.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 231px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TFf2rnv_OUI/AAAAAAAAAcQ/N1ewB68xKl0/s400/Adrian.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5501136699121416514" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/18821-5173-2010-08-03.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era 1990,  cuando la Argentina no existía en el mapa de la industria musical, y los  shows internacionales se contaban con pocos dedos. Que la productora &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt; Rock &amp;amp; Pop&lt;/span&gt; anunciara en una sola serie a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Eric Clapton&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;David Bowie&lt;/span&gt; y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Laurie Anderson&lt;/span&gt; –el &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Derby Rock Festival&lt;/span&gt;– era un sueño hecho realidad.  Un sueño que, para quienes gastaban en su bandeja de vinilos el  exquisito trío de discos del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;King Crimson&lt;/span&gt; de los ’80 (&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Discipline&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Beat &lt;/span&gt;y  &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Three of a perfect pair&lt;/span&gt;), traía un plus de oro: para su gira &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Sound +  Vision&lt;/span&gt;, el Duque Blanco había reclutado nada menos que a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adrian Belew&lt;/span&gt;.  Belew no sólo nos dejó de boca abierta tocando los clásicos de Bowie,  también incendió River con&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Pretty pink rose”&lt;/span&gt;, de su disco solista &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Young  Lions&lt;/span&gt;. Era demasiado, dijimos. No viene nadie, y vino Belew.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas cuatro años después, lo que era sueño se convirtió en  delirio. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Uno a uno&lt;/span&gt; mediante, Buenos Aires ya era plaza fuerte, pero ni  el espíritu más imaginativo podía darle forma a lo que fue primero rumor  y luego gozosa confirmación: &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;King Crimson&lt;/span&gt; se reunía, y se reunía en  Argentina. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Robert Fripp, Belew, Bill Bruford, Tony Levin, Pat  Mastellotto&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Trey Gunn&lt;/span&gt; se instalaron en el estudio &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;El Pie&lt;/span&gt; y le dieron  forma al “doble trío” que descerrajaría una tremenda serie de shows en  Prix D’Ami, el teatro Broadway, Córdoba y Rosario. Fripp y Belew  cruzando armas en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Red”&lt;/span&gt; y en&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Dinosaur”&lt;/span&gt;, Belew cantando cosas como  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Matte Kudasai”&lt;/span&gt; y “One Time”, el grupo todo desencadenando una furiosa  tormenta eléctrica en&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; “Thrak”&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Esto &lt;/span&gt;es demasiado, dijimos esa vez.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres años más tarde, el milagro era cosa cotidiana. En el Teatro Del  Globo, Adrian –se podía tutearlo, ya era de la casa– trajo un Acoustic  Tour que combinaba sus canciones con diálogos con el público. Hablar de  “sus canciones” es hablar del formidable corpus artístico de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Lone Rhino,  Twang Bar King, Desire caught by the tail, Mr. Music Head, Young Lions,  Inner Revolution, Here &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Op Zop Too Wah&lt;/span&gt;: relajadamente sentado,  descalzo, con un par de libros antiguos y una calavera como  escenografía, Belew entregó otro show delicioso, en el que primaba su  gusto por las melodías antes que los retorcimientos del planeta Crimson.  Acostumbrados a que pasara por Ezeiza, ya no decíamos “es demasiado”.  Puestos a soñar cosas posibles, le pedíamos que reuniera y trajera a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The  Bears&lt;/span&gt;.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vinieron los Osos ni se produjo otro encuentro. Los años se  acumularon y para el apasionado público argentino Adrian Belew empezó a  ser, otra vez, una deuda. Los múltiples &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;ProjeKCts &lt;/span&gt;de Crimson no  vinieron. Hubo que seguir desde lejos las gloriosas deformidades  plasmadas por el guitarrista en los discos&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt; Side One, Side Two, Side  Three&lt;/span&gt; y su correspondiente &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Side Four Live&lt;/span&gt;. Encontrar en YouTube el  demoledor set que lleva a cabo con su actual trío –primero con los  hermanos &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Eric &lt;/span&gt;y&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Julie Slick&lt;/span&gt;, ahora con Julie al bajo y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marco Minnemann&lt;/span&gt;  en batería– hacía que se piantara un lagrimón, el calendario volviera a  la era pre-1990, cuando estos tipos sólo eran posters y grabaciones.  Hasta ahora.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve Belew. La espera se convierte en festín.&lt;div style="font-size: 13px;" id="cuerpo"&gt;         &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Aquí, la &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-18821-2010-08-03.html"&gt;entrevista&lt;/a&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Leonardo Ferri &lt;/span&gt;a Belew)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-6708180110976914715?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/6708180110976914715/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=6708180110976914715&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/6708180110976914715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/6708180110976914715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/08/el-regreso-de-dedos-de-oro.html' title='El regreso de Dedos de Oro'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TFf2rnv_OUI/AAAAAAAAAcQ/N1ewB68xKl0/s72-c/Adrian.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-1621721759182400296</id><published>2010-08-01T09:14:00.005-03:00</published><updated>2010-08-02T08:05:59.338-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cromañón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>La estrategia del silencio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TFVnACvKQ0I/AAAAAAAAAcI/Uv_22oJsR3c/s1600/Duisburgo.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 287px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TFVnACvKQ0I/AAAAAAAAAcI/Uv_22oJsR3c/s400/Duisburgo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5500415770335265602" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-18794-2010-08-01.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="margen0"&gt;Se suponía que iba a ser una fiesta, terminó en  muerte. Suena conocido. El sábado pasado, la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Love Parade&lt;/span&gt; realizada en  Duisburgo, Alemania, terminó con una avalancha en un túnel que era el  único acceso: 21 muertos hasta la fecha, más de 500 heridos, 25 de ellos  aún en el hospital. Aún no se sabe cómo sucedió, qué fue lo que falló,  quién se equivocó más, si los organizadores, el dispositivo de  seguridad, la policía, la alcaldía. Hay una investigación en curso. Y  hay una estrategia judicial.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Suena conocido.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“Los defensores de procesos penales aconsejan siempre a sus  defendidos mantener silencio y esperar a escuchar cuáles son los cargos.  Cualquiera puede interpretar una explicación o una disculpa como un  reconocimiento del derecho a reclamar resarcimiento. Es posible que eso  genere indignación en la opinión pública, pero en términos jurídicos es  lo más razonable que puede hacerse”, dijo esta semana &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ekkehart Schöfer&lt;/span&gt;,  vicepresidente de la Cámara Federal de Abogados de Alemania. El boga  intentaba explicar la actitud que está levantando ronchas de furia,  sobre todo a causa de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adolf Sauerland&lt;/span&gt;, alcalde de la ciudad, que se  limitó a decir que “hubo fallas individuales”, y solicitó “comprensión”  por no hacer más declaraciones, “por protección a mis colaboradores”.  Sauerland prefirió ni aparecer en el homenaje realizado ayer en la  iglesia Salvador: dijo que era “por respeto al dolor de familiares y  amigos”, pero es fácil adivinar que quiso evitarse el escarnio público.  En los días posteriores a la tragedia, todos los involucrados buscaron  pasarle la responsabilidad al de al lado, olvidando expresar algún tipo  de solidaridad con las víctimas y sus familiares. Yo no fui, la culpa la  tuvo él. De ninguna manera, señor, yo tampoco fui, la culpa es de  aquél. Cómo se le ocurre, si la culpa es del que está allá, ése, sí,  ése. Yo no.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Suena conocido.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El viernes, sobrevivientes y familiares de las víctimas del incendio  en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;República Cromañón&lt;/span&gt; llevaron a cabo una nueva marcha, de Plaza  Miserere a Plaza de Mayo. Reclamaron lo mismo de siempre: justicia. Les  duele lo mismo de siempre: la indiferencia. El silencio. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;José Iglesias&lt;/span&gt;,  padre de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pedro Iglesias&lt;/span&gt;, anunció esta semana que el grupo que representa  interpondrá un recurso ante la Corte Interamericana de Derechos  Humanos, que buscará establecer la responsabilidad del Estado argentino  en el cúmulo de hechos que llevaron a tanta muerte en la noche del 30 de  diciembre de 2004. La presentación apunta que de los 150 funcionarios  incriminados directa o indirectamente por el hecho sólo se condenó a  dos. En las palabras de Iglesias, y de muchos otros familiares, sigue  resonando el estupor por las condenas de hace un año, que se focalizaron  en el gerenciador&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Omar Chabán&lt;/span&gt; y el manager &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Cristian Argañaraz&lt;/span&gt;, pero  dejaron libres a los músicos que le daban las órdenes al manager y los  funcionarios que hicieron la vista gorda ante las irregularidades del  boliche. La Cámara de Casación aún no se expidió sobre las apelaciones.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;¿Cuántas veces habrá que escribir la misma historia?&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El próximo 28 de agosto, lo que queda de &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Ca$hejeros&lt;/span&gt; volverá a tocar,  esta vez en San Pedro. Ya no están&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Maximiliano Djerfy, Eduardo Vázquez&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Elio Delgado&lt;/span&gt;, quienes en los últimos tiempos salieron a apuntarle a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Patricio Fontanet &lt;/span&gt;por sus desmanejos y su dictadura dentro de la banda, el modo  en el que lo jurídicamente razonable se impuso sobre la verdad. Mejor  tarde que nunca, alguno de ellos confirmó (en una entrevista en el  &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Suplemento Sí&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Clarín&lt;/span&gt;) que la banda, tal como se señaló en estas  páginas muchas veces, escondía pirotecnia en su equipamiento para  pasarla lejos de cualquier control. Alguna deuda habrá quedado para que  empiece a resquebrajarse la estrategia del silencio, quizá la conciencia  esté haciendo su trabajo: como sea, a medida que el tiempo pasa y el  polvo de las pasiones se asienta las cosas quedan cada vez más claras.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Silencio, también, es lo que quieren los vecinos del Barrio River.  El informe privado que difundió el jueves el ingeniero &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Jorge Linlaud&lt;/span&gt;  pareció ponerle la faja de clausura definitiva al &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Monumental&lt;/span&gt;. Pero esa  misma noche, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Javier Corcuera&lt;/span&gt;, de la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Agencia de Protección Ambiental&lt;/span&gt;,  salió a relativizar lo que se daba como resolución definitiva y detalló  que hay otro informe de impacto ambiental, realizado por la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;UBA&lt;/span&gt;, que es  menos drástico aunque también señala problemas de vibraciones. El  problema no es el sonido sino el público, que tiene la maldita costumbre  de ir a los recitales a divertirse, gozar y saltar, provocando ataques  de pánico (de los cuales no se han presentado aún los correspondientes  certificados médicos) y derrumbes en varios cientos de metros a la  redonda. El problema no es sólo ése, sino la invasión que sufre el  barrio con cada show, esos feos, sucios y malos que no saben divertirse  sanamente y en familia.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;(Por otra parte, la medición de Linlaud se realizó la noche que tocó  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;AC/DC&lt;/span&gt;. Que es como proponerse investigar si los seres humanos son  buenos corredores y estudiar a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Usain Bolt&lt;/span&gt;.)&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;De a poco pero sin pausa, los que aseguran estar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;haciendo Buenos  Aires &lt;/span&gt;demuestran que lo suyo es hacer silencio. Los músicos que tratan  de ganarse la vida en la ciudad saben bien lo que ha sucedido con los  espacios de música en vivo, asediados por histéricas legislaciones que  asfixian lugares de expresión y condenan a los artistas a acatar reglas  de juego abusivas. A nadie parece importarle el impacto laboral y  cultural de eso, como a nadie parece importarle el impacto ambiental de  los árboles talados en la plaza Las Heras –entre gallos y medianoche–  para construir un estacionamiento.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Hay que hacer silencio. Es lo jurídicamente razonable.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;La ola de clausuras, la mordaza generalizada, no parece casual. Tras  la avalancha en Duisburgo, una de las primeras cosas que se anunciaron  es que nunca más se realizará la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Love Parade&lt;/span&gt;, como si la culpa fuera del  evento y no de quienes debían velar por su buen funcionamiento. En  lugar de hacer las cosas bien, se opta por no hacerlas. Se entierra  todo, los muertos, los hechos, la cabeza bajo el suelo. En vez de  aprender y mejorar, se cierra todo. El mensaje implícito es que lo  peligroso es el acto artístico, es salir a la calle, hacer acto de  presencia, poner el cuerpo en aquello que nos apasiona. La orden  implícita es que se queden todos en casita, seguros, sin molestar al  vecino, saliendo solo a festivales oficiales con afiche amarillo,  saltitos sin vibraciones molestas, decibeles controlados.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Habrá que decidir qué queremos. Saltar de pura vida, o vivir atornillados al piso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Update del lunes: &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-150570-2010-08-02.html"&gt;novedades en la causa&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-1621721759182400296?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/1621721759182400296/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=1621721759182400296&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1621721759182400296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/1621721759182400296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/08/la-estrategia-del-silencio.html' title='La estrategia del silencio'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TFVnACvKQ0I/AAAAAAAAAcI/Uv_22oJsR3c/s72-c/Duisburgo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-3952940899843436530</id><published>2010-07-31T13:45:00.001-03:00</published><updated>2010-07-31T13:46:51.310-03:00</updated><title type='text'>El abandono</title><content type='html'>No es que me aburrí del blog, lo dejé tirado o algo así. Entre el diario, la radio, el maldito FB y la vida, postear se convirtió en algo casi imposible...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-3952940899843436530?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/3952940899843436530/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=3952940899843436530&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3952940899843436530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3952940899843436530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/07/el-abandono.html' title='El abandono'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-7105909621358587371</id><published>2010-07-14T09:46:00.002-03:00</published><updated>2010-07-14T09:48:00.670-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='radio'/><title type='text'>En la radio</title><content type='html'>De lunes a viernes, de 14 a 16: &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Rebeldes, Soñadores y Fugitivos&lt;/span&gt;, en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;AM 750&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.radioam750.com.ar/"&gt;Para escucharlo, aquí.&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-7105909621358587371?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/7105909621358587371/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=7105909621358587371&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/7105909621358587371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/7105909621358587371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/07/en-la-radio.html' title='En la radio'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-5702692509297696311</id><published>2010-07-11T09:36:00.003-03:00</published><updated>2010-07-11T09:45:55.416-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='teatro'/><title type='text'>Paisas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TDm85GVL01I/AAAAAAAAAcA/9qrazRs29r0/s1600/DSC04488.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TDm85GVL01I/AAAAAAAAAcA/9qrazRs29r0/s320/DSC04488.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5492628909693064018" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-18562-2010-07-11.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="margen0"&gt;El momento llegó. En el acto de apertura, el Gran  Salón del Palacio de Exposiciones Plaza Mayor luce atestado, una  multitud electrizada por lo que significa tener a la ciudad de Medellín  ganada por el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;III Congreso Iberoamericano de Cultura&lt;/span&gt;. Habla un  funcionario, habla una invitada. Hay más discursos. Todos realzan el  poder y la necesidad de la cultura, se retiran entre aplausos. Le toca  el turno a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Alvaro Uribe Vélez&lt;/span&gt;, presidente de la República de Colombia.  Habla del Bicentenario y de las revoluciones, de pasados oscuros, de  presentes renovados. “Medellín es hoy una ciudad en paz”, dice, y  entonces la electricidad se convierte en furia. En la bellísima sala  retumba la rechifla, un abucheo universal que viene a poner una nota de  agria realidad en este aparente idilio que vive la ciudad que alguna vez  fue de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pablo Escobar&lt;/span&gt;. Los periodistas extranjeros se miran: algo ha  venido a romper el protocolo.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Lo único que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Carlos Uribe&lt;/span&gt; comparte con el mandatario es el apellido.  No lleva traje ni se expresa en términos absolutos. Es historiador de  la Universidad Nacional de Colombia, artista visual, docente e  investigador. Es un hombre apasionado: en la terraza del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Centro de  Desarrollo Cultural de Moravia&lt;/span&gt;, su tono hasta entonces relajado se  transforma. “Lo que dijo Uribe es una enorme mentira. Hemos conseguido  muchas cosas, pero esta ciudad no está en paz. Allí hay una guerra, se  siguen matando todos los días”, dice y señala el faldeo de la Comuna 4,  la villa que nació sobre un basural, el principal objetivo del CDCM que  dirige, al que consagra su alma. Aquí las cosas suceden al revés: no es  la Alcaldía de Medellín la que le impuso un centro cultural a la  comunidad, fue la comunidad la que, al mismo tiempo que asumía la  responsabilidad de discutir un presupuesto participativo, exigió que se  hiciera algo más que apilar fuerzas de seguridad para modificar la  realidad social.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pelados &lt;/span&gt;necesitaban algo más que la guita fácil y el fierro en  la mano.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El presupuesto de Cultura de Medellín supera al del gobierno  nacional.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El CDCM es un edificio que destaca entre la precariedad circundante.  No se construyeron tres salitas mugrientas para conformar a los  desharrapados, se erigió un sitio grande y cómodo, funcional, con un  gran auditorio, un patio central con un escenario donde se realizan  espectáculos, salas de estudio, un salón espejado para prácticas de  danzas de todo tipo, 23 cubículos insonorizados para repasar rutinas de  canto y expresión corporal, un jardín infantil. Doscientos treinta niños  y jóvenes asisten allí a una de las sedes de la Red de Escuelas de  Música de Medellín. Se ofrecen cursos, talleres, seminarios, foros,  películas, clínicas y charlas de toda clase, gratis. No hay un banco  roto ni una pintada en las paredes. “Ellos lo pidieron, y ellos se  apropiaron del lugar, lo cuidan como suyo. La violencia sigue, muchos  siguen trabajando para el narcotráfico, pero aquí vienen a practicar la  esperanza de otra cosa”, dice Uribe.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El patio central está ganado por representantes y fans de una de las  expresiones más potentes de los jóvenes paisas. Esta tarde, la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Crew  Peligrosos&lt;/span&gt; dará un show para visitantes del Congreso, que antes que un  turismo de la miseria viven un encuentro con el arte nacido en las  callejas de Nororiente y Noroccidente. Sí, en los taxis suenan el  reggaetón y la llanera, la bachata y el vallenato, pero uno de los  grandes símbolos del Medellín de base es el hip hop. No es casual. En la  violenta realidad de los barrios bajos de New York sucedió algo  parecido, cuando los jóvenes afroamericanos encontraron en sus cuatro  ramas artísticas –el MC que rapea, el DJ que gasta bandejas, el B Boy  que deslumbra con el baile y el grafitero que despliega todo eso en arte  visual– un escape a las drogas, las armas, el acoso policial, la muerte  temprana.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;(En 1986, el promedio de edad de los muertos por violencia en  Medellín estaba entre los 35 y los 45 años. En 1987 bajó a la franja de  25 a 35, y al año siguiente, de 20 a 25. En 1989, el 70 por ciento de  los fallecidos estaba entre los 14 y los 21 años. 1991 fue el año record  del reinado de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Escobar Gaviria&lt;/span&gt;: 7 mil asesinatos en un año. Esos pibes  eran más que bombas pequeñitas.)&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El CDCM de Moravia puso a disposición de los hip hoppers lo  necesario para grabar y editar &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Barriología-Manifiesto contra el  silencio&lt;/span&gt;, un CD cuyos 21 tracks sirven como recorrido por la vida de los  barrios pobres a través de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Blaze One&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;El Fizkal&lt;/span&gt;, de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lupa &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Explicitos&lt;/span&gt;,  de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;La Cofradía de los Bardos&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;El Mocho&lt;/span&gt;. Ellos despliegan sus rimas en  Moravia y en Santo Domingo, de barrio en barrio y de Comuna en Comuna,  pero también en el coqueto restaurant &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;El Cielo&lt;/span&gt;, en la carrera 40 de El  Poblado, donde la estrella es&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Juan Manuel Barrientos&lt;/span&gt;: un joven de 27  años que en vez de empuñar un chumbo tomó las cacerolas, convirtiéndose  en el chef más reconocido de la ciudad. Eso no lo hizo renegar de sus  orígenes: en el restaurant, que ofrece “cocina experimental”, extraños  pero deliciosos platos moleculares con cosas como “sandía de ósmosis  acelerada”, a veces actúan &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;El Jeque&lt;/span&gt; y otros de la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Crew Peligrosos&lt;/span&gt;. Las  balas pican cerca, los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pelaos &lt;/span&gt;aprenden a esquivarlas.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El hip hop tiene en Colombia una historia de más de treinta años,  pero sólo recientemente los gobernantes parecen haber comprendido que el  arte puede ser una herramienta tanto o más efectiva que la  supervigilancia que se traduce en uniformes por todos lados. Al menos  los que ocuparon en los últimos seis años la Alcaldía de Medellín, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Sergio Fajardo&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Alonso Salazar Jaramillo&lt;/span&gt;, que fue secretario de  gobierno de Fajardo y luego alcalde. Salazar conoce el paño: antes que  político fue periodista, y como tal investigó y escribió contundentes  retratos de la Colombia de Escobar, como &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;La cola del lagarto&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Profeta  en el Desierto. Vida y Muerte de Luis Carlos Galán&lt;/span&gt;, que ganó el Premio  Planeta de Periodismo en 2003.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Será por ese conocimiento profundo que Fajardo y Salazar se  empeñaron en cambiar el relato de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Vallejo&lt;/span&gt;. Será por eso que allá arriba,  el caserío de Santo Domingo, en la Comuna 1, hoy aparece quebrado por  un trío de trapezoides que albergan los 3 mil metros cuadrados de la&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;  Biblioteca Parque España&lt;/span&gt;, una de las cinco que existen en la ciudad.  Para llegar a lo que antes era región inaccesible está el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;MetroCable&lt;/span&gt;,  eficiente sistema de funiculares que no sólo sirve para que los  habitantes de la zona se sientan menos aislados, sino que además regala  una impactante vista de lo que antes era tierra de nadie, reino de  sicarios, territorio disputado por narcotraficantes y paras, campo de  batalla de barrios enfrentados. Otra vez: no es que las balas no sigan  silbando, pero algo ha cambiado.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;(“En los casi cuatro años que lleva funcionando la biblioteca no ha  habido un solo hecho violento en el interior ni en la explanada”, cuenta  con orgullo la amable señora que guía al visitante, en el mismo  auditorio en el que los vecinos se reúnen a discutir el presupuesto, a  pelear por más inversión estatal, por dejar de ser desangelados.)&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Afuera, un peladito ofrece su relato de los tiempos viejos y los  tiempos nuevos. Espera unas monedas, pero no lo hace sólo por eso. Por  momentos los nervios lo traicionan y se frota las manos, pero se le nota  un auténtico orgullo porque en su barrio aún se muere pero también se  vive. El cable le dio trabajo a mucha gente, el cable permite que muchos  más puedan ir a trabajar, dice. En la Comuna 1 aún viven sicarios y  gente que vive del tráfico, bandas en guerra, pero sobre todo hay  obreros de la construcción y madres solas, mujeres que cocinan sus  arepas con lo que obtienen del trabajo doméstico. Esa lucha día a día  por el billete no les impide acceder a la cultura: están las actividades  y los conciertos en la Biblioteca, sus 20 mil libros y acceso a  Internet. Están los libritos &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Palabras Rodantes&lt;/span&gt; (27 autores, una  producción anual de 70 mil ejemplares) que se toman gratuitamente y se  pueden devolver en cualquier punto del Metro. O no: algunos los dejan,  otros los atesoran. Y están las múltiples propuestas sin costo que se  ofrecen en toda la ciudad, que con esas cabinas cada 10 segundos está  más al alcance.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Hay políticos que entendieron que la cultura no es un gasto sino una  inversión, un bien común. Y no pierden el tiempo diciendo que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;va a  estar bueno Medellín&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El viernes 2 de julio, dos sicarios entraron a la discoteca &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Gurú&lt;/span&gt;, en  Envigado. Buscaban a alguien apodado “El Gordo”, mataron a ocho e  hirieron a dieciséis.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El sábado 3, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Andrés Felipe Medina Palacio&lt;/span&gt;, de 25 años, cofundador y  coordinador de teatro del colectivo artístico &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Son Batá&lt;/span&gt; de la Comuna 13,  se dirigía a una reunión con la ministra de Cultura &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Paula Moreno Zapata&lt;/span&gt;.  Nunca llegó: cayó bajo las balas de otro sicario. Al parecer fue una  confusión, no lo buscaban a él, pero le tocó a él.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Medellín no está en paz. La música no puede con ciertas cosas, la  cultura no lo resolverá todo.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Pero aún entre el olor a pólvora, los paisas se permiten respirar  algo parecido a la esperanza.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-5702692509297696311?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/5702692509297696311/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=5702692509297696311&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5702692509297696311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5702692509297696311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/07/paisas.html' title='Paisas'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TDm85GVL01I/AAAAAAAAAcA/9qrazRs29r0/s72-c/DSC04488.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-3272204015407058869</id><published>2010-06-13T12:56:00.001-03:00</published><updated>2010-06-13T12:58:55.022-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fútbol'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><title type='text'>La jungla de los medios (II)</title><content type='html'>(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-147523-2010-06-13.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Página/12&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida online con &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Sudáfrica&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; deja muchas enseñanzas. Entre ellas queda la algo absurda convicción de que el campo del comentarismo futbolístico es una ciencia inexacta relativamente fácil de dominar. Se arranca de un principio básico: no es necesario tomar las características más serias del comentarista con experiencia. Hay que ser frescos, instalar un estilo nuevo, aunque en ese estilo no haya mucho espacio para el conocimiento futbolístico y a veces la cosa derrape hacia la payasada. Uno puede no saber si el diez de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Grecia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; es diestro o zurdo, pero tirar un dato del estilo “el derrame de petróleo en el Golfo de México produce una merma en el plástico necesario para fabricar vuvuzelas, con lo que para cuartos de final el ambiente de cancha será más soportable” salva el traje. Los datos de color, dicen, destacan una cobertura entre el pelotón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El análisis previo de un partido, del mismo modo, es un ítem que no debería ofrecer demasiadas complejidades. Uno de los recursos más extendidos es enarbolar un mismo concepto, aplicándolo a ambos equipos. Por ejemplo: “Si el equipo A mete un gol en los primeros diez minutos, el equipo B deberá adelantarse en el terreno de juego y A sacará partido del contraataque. En cambio, si el equipo B mete un gol en los primeros diez minutos, el equipo A deberá adelantarse en el terreno de juego y B sacará partido del contraataque”. Con adornos y florituras, esta pieza de sabiduría bien puede ocupar unos cinco minutos de previa, dejando de paso la impresión de que el comentarista se ha incendiado las pestañas frente a un pizarrón con forma de cancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por último: quien domine la estadística dominará el mundo. Decir con total soltura corporal que “al comienzo de su carrera, en 2002, el ocho de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Eslovenia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; metió seis goles en un partido de ascenso, el sexto de ellos olímpico” puede llegar a darle al comentarista de turno la posibilidad de una carrera fulgurante en los medios. Después de todo, quién va a andar investigando el archivo a estas horas, todavía gritando el inesperadísimo gol del &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Gringo Heinze&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-3272204015407058869?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/3272204015407058869/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=3272204015407058869&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3272204015407058869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3272204015407058869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/06/la-jungla-de-los-medios-ii.html' title='La jungla de los medios (II)'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-996252495699410316</id><published>2010-06-12T09:25:00.001-03:00</published><updated>2010-06-12T09:27:28.433-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fútbol'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><title type='text'>La jungla de los medios</title><content type='html'>(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-147430-2010-06-12.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Página/12&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El futbolero de alma lo sabe: durante un Mundial, nunca se tiene tal afán exploratorio como el primer día. Después de meses de espera y últimos días de ansiedad irresistible, la ceremonia inaugural y el primer par de partidos se viven en un estado de zapping enfermizo, un chequeo intensivo de qué es lo que ofrece cada transmisión cuando la cosa importante realmente empieza. Hay casos clavados, claro –cuando solo hay una opción de visionado–, pero los usuarios de &lt;span style="color:#33ccff;"&gt;&lt;strong&gt;DirecTV&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;, por caso, se enfrentan a disyuntivas difíciles de ignorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, ayer más de uno vivió &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Sudáfrica-México&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; en estado de esquizofrenia. El deportista electrónico en modo satelital es capaz de aprovechar jugadores caídos y saques de esquina que se demoran para apretar botones y realizar absurdas comparaciones entre las intensidades de color de la &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;TV pública&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y el de &lt;span style="color:#33ccff;"&gt;&lt;strong&gt;Telefe&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;, o para chequear en qué emisora resulta menos hiriente ese maldito zumbido reconcentrado de miles de vuvuzelas. O para &lt;em&gt;switchear&lt;/em&gt; entre la cámara común, las carulas de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Francescoli&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Latorre&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; –lejos, uno de los mejores comentaristas del fútbol, por dominio del medio, conocimiento de juego y claridad enunciativa– y la imponente panorámica “táctica” del canal 614, un sucedáneo de cancha que permite soñarse en la tribuna y apreciar eso que la tele nunca da: ver cómo están parados los jugadores, si hay movimiento en bloque o un estilo &lt;em&gt;hormiguero pateado&lt;/em&gt; de camisetas que corren sin ton ni son. Para profundizar el efecto, la “pantalla táctica” ofrece otra ventaja que algunos fundamentalistas apreciarán aún más: la ausencia de relatos y comentarios. Porque al cabo, lo que termina decantando el modo en que uno mirará los restantes partidos del Mundial (todos los que pueda, por supuesto) no es tanto la cábala, que también tiene su peso, sino el grado de hinchazón producido por las cosas que a veces se escuchan en la tele. Que ayer, con la alegría del debut, pueden parecer anecdóticas. Pero al día 15 de la justa deportiva sin igual pueden producir intensos deseos de estrellar la birra, el mate, el gato, lo que haya a mano, contra la tele.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-996252495699410316?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/996252495699410316/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=996252495699410316&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/996252495699410316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/996252495699410316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/06/la-jungla-de-los-medios.html' title='La jungla de los medios'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-2306582699883538908</id><published>2010-05-31T09:26:00.003-03:00</published><updated>2010-05-31T09:35:56.834-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Juremos con gloria vivir</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TAOtDTKtH5I/AAAAAAAAAb4/adWKMqgtY3Q/s1600/bicent.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 150px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TAOtDTKtH5I/AAAAAAAAAb4/adWKMqgtY3Q/s400/bicent.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477411844009041810" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-18133-2010-05-31.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ya ves, no somos ni turistas,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;  ni artistas de sonrisa y frac:&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;  formamos parte de tu realidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: right;"&gt;  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Charly García&lt;/span&gt;, 1982&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Esa escena final erizaba algo más que la piel: erizaba el alma. A las dos de la mañana del 26 de mayo de 2010, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Fito Páez&lt;/span&gt; y un nutrido grupo de invitados –músicos, artistas, colados varios– impulsaban una vibrante versión del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Himno Nacional Argentino&lt;/span&gt;: un océano de gente, cientos de miles de personas, inflaba el pecho y generaba un espectáculo de los que se quedan para siempre en la memoria. El Himno ya no era esa obligación de emocionarse con una marcha militar en el helado patio del colegio: de pronto ganaba un significado integral, una sensación de pertenencia como para ponerse en carne viva con ese “O juremos con gloria morir”, aun sabiendo que bueno, no es para tanto, en realidad no queremos morir sino vivir con gloria.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;No lo consiguió una campaña concientizadora estatal ni una educación rígida, ni la repetición a metralleta de conceptos patrióticos que deben marcarse a fuego, ni las palabras de un educador, un progenitor, un funcionario, un cura o cualquier otro representante de alguna entidad estructuradora de lo social. Lo consiguieron los artistas.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Hubo algo especialmente valioso en los fastos del Bicentenario, algo que va más allá de toda consideración política: el relato más fuerte de la gesta argentina estuvo a cargo de un gremio que en este país fue (demasiado) a menudo perseguido y ninguneado. Como pocas veces, esta Semana de Mayo dejó más patente que nunca el peso específico de la cultura. Si el relato de octubre del ’45 tiene por protagonista al &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Perón &lt;/span&gt;de brazos alzados y las masas, el de mayo 2010 queda con la imagen de las masas y los artistas. Pavada de honor: a ver quién se atreve a discutir ahora el rol de los creadores en la fragua de una sociedad más libre, más plena, más protagonista de su destino.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Acostumbrados a desconfiar de toda bandería, los músicos que participaron del Bicentenario asumieron su rol en el festejo sin contaminarlo de politiquería: subieron y tocaron, hubo un amplísimo arco estilístico de notable calidad, y en esa demostración de fuerza cultural quedó claro que la historia de este país no puede prescindir de ellos. No se puede contar la Argentina sin contar su arte, esas expresiones que sorprenden y seducen al extranjero, que perduran en el tiempo, que dejan marcas que no borra ningún edicto, ninguna lista negra, ninguna quema de libros o persecución. La fiesta fue de todos –mal que les pese a unos cuantos avenegras que predicen el desastre a la vuelta de cada esquina– porque el pulso lo llevaron los artistas, que borran toda frontera ideológica, que hablan un lenguaje universal, sin mezquindades ni prejuicios.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;No fueron sólo los músicos que subieron al escenario de la 9 de Julio, claro. Quienes recuerdan los impactos de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;La Organización Negra, Ar Detroy&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;De La Guarda&lt;/span&gt; sabían de antemano que los &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Fuerzabruta&lt;/span&gt;, herederos naturales de ese teatro de acción surgido en antros porteños, no iban a defraudar. La compañía que encabeza &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Dicki James&lt;/span&gt; ofreció un relato de la argentinidad que no sólo brilló por su calidad performática, sino que también escapó al acartonado discurso que varias generaciones debieron absorber de manera dogmática. Emoción, profundidad artística y enseñanza sin naftalina.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En la suculenta &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-18132-2010-05-30.html"&gt;entrevista&lt;/a&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Karina Micheletto&lt;/span&gt; que este diario publicó ayer, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Fito Páez&lt;/span&gt; dio en el clavo con una apreciación que le costará la crítica berreta de más de un avenegra: “Esto no se podría haber dado en otra coyuntura, eso es innegable. Hay algo allí, de cómo están funcionando las cosas, que lo habilitó”. No es capricho ni kirchnerismo, basta repasar hechos no tan lejanos. En noviembre de 1991, el festival &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic;"&gt;Todos Juntos por la Vida&lt;/span&gt;, organizado por la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Fundación de Ayuda al Inmunodeficiente (Fundai)&lt;/span&gt;, reunió a 100 mil personas en la misma 9 de Julio: la noche terminó con un saldo de noventa detenidos y doscientos heridos, robos, peleas y destrozos a autos y locales comerciales. El 28 de mayo de 1996, el festival &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Por Walter y por Todos&lt;/span&gt;, organizado por la &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;Correpi &lt;/span&gt;en el Parque Rivadavia, no llegó a los titulares de los diarios honrando la memoria de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Walter Bulacio&lt;/span&gt;, sino relatando las peleas, el saqueo a la licorería Vinfiar y la muerte del skinhead &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marcelo Scala&lt;/span&gt; en medio de la oscuridad ordenada por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Jorge “Topadora” Domínguez&lt;/span&gt;, último intendente de Buenos Aires. Eran encuentros planeados en nombre de nobles causas, pero el clima social los convirtió en pequeños desastres.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En un largo, inolvidable fin de semana, seis millones de personas tomaron la calle. No hubo un solo hecho de violencia. No hubo vidrieras rotas, autos volcados o trifulcas partidarias. No brotó el volcán que algunos aseguran que está latente en la sociedad. Hubo nacionalismo en el buen sentido, y una multitud de personas (no “la gente” que venden ciertos medios: personas de carne y hueso) que celebró en compañía de sus mejores aliados. Los artistas. Los creadores. Los que se pelan el culo para darnos lo mejor que tienen sin pedirnos votos a cambio. Los responsables de que nos llenemos de orgullo cuando hablamos de cultura argentina.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Ya se limpiaron las cenizas de nuestro breve carnaval: el desafío será mantener encendido el fuego.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Juremos con gloria vivir.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-2306582699883538908?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/2306582699883538908/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=2306582699883538908&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2306582699883538908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2306582699883538908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/05/juremos-con-gloria-vivir.html' title='Juremos con gloria vivir'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/TAOtDTKtH5I/AAAAAAAAAb4/adWKMqgtY3Q/s72-c/bicent.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-206139573297497226</id><published>2010-05-26T07:58:00.005-03:00</published><updated>2010-05-26T08:09:06.880-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Argentina lo mira por tevé</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S_0BNlpEkTI/AAAAAAAAAbw/ayU1Y-I23cE/s1600/U2360_06.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 419px; DISPLAY: block; HEIGHT: 283px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475534054906695986" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S_0BNlpEkTI/AAAAAAAAAbw/ayU1Y-I23cE/s400/U2360_06.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S_0Ar9XjwOI/AAAAAAAAAbo/wmKTcwq1sgQ/s1600/U2360_06.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(Publicado &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-18083-2010-05-26.html"&gt;hoy &lt;/a&gt;en &lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Página/12&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;¿Habrá que resignarse a que, como en los viejos tiempos, haya que vivir esto a través de una pantalla y nada más? Las señales que llegan del campamento irlandés no son buenas: &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;U2&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; acaba de levantar la gira 2010 y recién saldrá a la ruta de nuevo en 2011, lo que indica que la operación de espalda de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Bono&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; no fue moco e’pavo. Con lo que la esperanza de ver el &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;U2360º Tour&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; a fines de este año se diluye definitivamente, y si a eso se le suma que el gobierno de Buenos Aires puso infinidad de trabas a los shows en River, pocos apuestan hoy por una tercera visita del cuarteto. Es una pésima noticia, y basta sumergirse en &lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;U2360º at the Rose Bowl&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, el DVD que se lanzará a comienzos de junio, para certificarlo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Desde aquel &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;ZooTV&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; de los ’90, U2 consigue el milagro de superarse una y otra vez. Al asumir su condición de banda de estadios, se concentró en darle a esa ceremonia el entorno apropiado y en cada gira subió el listón un poco más. En ese sentido, cuesta imaginar cuál puede ser el próximo paso: la puesta a 360 grados diseñada por &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Willie Williams&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; parece el non plus ultra de un concierto de rock, un escenario circular con una pasarela a la que se accede por puentes móviles, una suerte de gazebo de la NASA cargado de luces y pantallas (bautizado "The Claw"), situado en el centro del campo. Eso posibilitó que, el 25 de octubre de 2009 en Los Angeles, U2 actuara para el público más numeroso de su historia, 97 mil personas que convierten al Bowl en un hervidero.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;No podía ser de otra manera. Es que en este caso la cáscara tecnológica no esconde un vacío artístico, sino todo lo contrario. A la maquinaria de luz y sonido se suma la ajustadísima máquina musical que el cuarteto conforma después de tantos años. No se trata sólo de la posibilidad de armar un setlist infalible, sino también de la amplitud de matices que U2 tiene a su disposición, el sonido que echan a andar cuando salen a la carretera. El todo y las partes: la base monolítica de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Larry Mullen Jr.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Adam Clayton&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y la sapiencia de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Bono&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; para sacarle el mejor partido a su garganta, la marca de identidad que supone tener en sus filas a &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;The Edge&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, presentado con justicia por el cantante como “un visitante del espacio exterior, donde ningún otro guitarrista ha ido antes”. Tocando &lt;em&gt;esas&lt;/em&gt; canciones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Da bronca pensar que la Argentina puede no llegar a vivir este show. Y “vivir” es un término clave. &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;U2&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; apela a los mejores pasajes de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;No line on the horizon, How to dismantle an atomic bomb&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;All that you can’t leave behind&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, revisita &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Achtung Baby&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;(“Until the end of the world”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; es uno de los puntos más altos) y &lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;The Joshua Tree&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, desempolva &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;“The unforgettable fire”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;“MLK”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, no olvida la épica de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;“Sunday bloody Sunday”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Emociona con &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;“I still haven’t found what I am looking for”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y la preciosa versión acústica de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;“Stuck in a moment you can’t get out of”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, rockea a alto voltaje con &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;“Vertigo”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (que cita al &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;“It’s only rock’n’roll”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Stone) y &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;“Elevation”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, arma un megadisco con &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;“I’ll go crazy if I don’t go crazy tonight”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, sorprende una y otra vez con su vitalidad a prueba de burocracias artísticas. Habrá que atesorar este DVD, disfrutarlo, dejarse llevar: quizá sea el único contacto que este país tenga con esta nueva demostración de la clase de grupo irrepetible que es U2. Decir que es una pena es quedarse corto. Muy corto.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-206139573297497226?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/206139573297497226/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=206139573297497226&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/206139573297497226'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/206139573297497226'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/05/argentina-lo-mira-por-teve.html' title='Argentina lo mira por tevé'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S_0BNlpEkTI/AAAAAAAAAbw/ayU1Y-I23cE/s72-c/U2360_06.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-8219251745139303243</id><published>2010-05-23T09:45:00.004-03:00</published><updated>2010-05-23T09:55:58.553-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Una noche en Obras</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S_kli8FLy7I/AAAAAAAAAbg/T7fUSKQIn7s/s1600/Cerati.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 213px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S_kli8FLy7I/AAAAAAAAAbg/T7fUSKQIn7s/s320/Cerati.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474448104219200434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Foto: &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Nora Lezano&lt;/span&gt;)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-18057-2010-05-23.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves 1º de diciembre de 1988, la Argentina vivió  su tercer alzamiento militar en cinco años de democracia. Ya habían  pasado las “Felices Pascuas” de 1987 y la aventura de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Aldo Rico&lt;/span&gt; en Monte  Caseros en enero de ese mismo ’88. Faltaba el inefable nazionalista  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mohamed Alí Seineldín&lt;/span&gt;, que se movilizó de Campo de Mayo a Villa Martelli  para protagonizar otro sainete de caras embadurnadas que terminaría el  domingo 4. O que, en rigor, terminaría con los indultos dictados por  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Carlos Saúl Menem&lt;/span&gt; en octubre de 1989. Fueron días de extrañeza y miedo:  no hacía tanto que los uniformados habían huido del poder, la “mano de  obra desocupada” hacía de las suyas y nadie, en un país acosado por la  alternancia histórica de democracia/golpe militar, se animaba a asegurar  que la influencia milica había terminado. La tensión electrizaba el  aire pesado del verano porteño.    &lt;p&gt;El temor no impidió que, el sábado 3, más de veinte mil personas se  juntaran en las canchas de rugby y hockey de Obras Sanitarias. A 90  australes la entrada anticipada y 120 en la puerta del clásico reducto  rockero de Libertador, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Soda Stereo&lt;/span&gt; presentaba su nuevo disco &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Doble Vida&lt;/span&gt;.  En un momento del show, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Gustavo Cerati&lt;/span&gt; habló de lo que estaba  sucediendo no muy lejos de allí, lo que había puesto en riesgo la misma  realización del concierto: este cronista no recuerda las palabras  exactas, pero sí la reconfortante sensación que produjeron, el  señalamiento de la diferencia entre los personeros de la muerte que se  resistían a salir de escena y esa multitud reunida para celebrar la  música, el arte, la libertad. Las palabras de Cerati, la música de Soda  Stereo, el rito colectivo que permitía que todos se sintieran más  fuertes, hicieron de ese fin de semana un recuerdo menos oscuro.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Hoy uno quisiera poder devolver el gesto.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Las obligaciones laborales hacen que todo sea una carrera por  limpiar datos, averiguar cuál es la situación, informar de la manera más  acertada y mesurada posible, evitar caer en la fácil de preguntarle al  pariente y al amigo qué siente en estos difíciles momentos. Después pasa  el cierre y cae la ficha, y uno se da cuenta de quién se está hablando y  surge esa sensación incrédula. Cuesta imaginar a Gustavo Cerati en la  situación en la que se encuentra. Todos los seres humanos valen lo  mismo, pero aquí estamos hablando de uno de los más grandes creadores  del rock argentino, usina de canciones inolvidables, historia grande en  Argentina y en el continente americano. Cuando un neurólogo señala que  “Cerati nunca volverá a ser el mismo”, algo adentro de miles y miles y  miles de personas queda estrujado. Por eso en estos días la web está  inundada de mensajes de aliento: no importa si eso llega o no al  destinatario, es una necesidad de conjurar la bronca, la angustia, una  manera de devolverle al artista todo lo que éste hizo a través de la  música.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;La noticia que llegó de Caracas fue un baldazo helado en una semana  en la que se hablaba de otras cosas. Se hablaba del Bicentenario y del  Bicentenario, y del Bicentenario también. Se hablaba del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Teatro San  Martín&lt;/span&gt; alquilado por el Gobierno de la Ciudad para que un empresario  celebrara su cumpleaños al estilo &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Las Mil y una Noches&lt;/span&gt;, aunque no se  hablaba tanto como se debería: como señaló &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Rita Cortese&lt;/span&gt; en este diario,  resultó raro no encontrar un mayor rebote de semejante desprecio a la  cultura en los medios. (O quizá no: de todos modos, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mauricio Macri&lt;/span&gt;  pronto debió ocuparse de inconvenientes algo más gruesos). Se hablaba de  la misteriosa aparición en la web del recital completo de &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; en Racing 1998 y se hablaba de lo que allí se  ve, el majestuoso travelling en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Ji ji ji”&lt;/span&gt; –que arranca en mitad de  cancha y termina con el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Indio Solari&lt;/span&gt; señalando al público en “esos  chicos son como bombas pequeñitas”–, el enojo del cantante ante un  bengalazo que casi le prende fuego al escenario, la fría respuesta de un  público habitualmente demostrativo ante el material de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Ultimo bondi a  Finisterre&lt;/span&gt;, las tremendas versiones de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Mi perro dinamita”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Ñam Fi  Frufi Fali Fru”&lt;/span&gt; y el insólito pifie en el arranque de la canción del  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pogo más grande del mundo&lt;/span&gt;. Por suerte no llega a escucharse ese cántico  idiota, rémora de barrabravas, reflejo de una mentalidad degradada, con  el que el público le deseaba la muerte a Cerati. Pero uno, que estuvo en  shows de Soda y en shows de los Redondos, lo recuerda y le suena aún  más absurdo, más cruel.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;(“Quiero aprovechar esta circunstancia para mandarle un gran cariño a  Gustavo. Es un momento difícil que me apena mucho, y me quiero sumar a  todos los que le tiran buena energía”: el párrafo, ricoteros de ley que  levantaron el brazo para cantar tamaña estupidez, fue pronunciado por  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Skay Beilinson&lt;/span&gt; en el estudio &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Norberto Napolitano&lt;/span&gt; de la &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;Rock &amp;amp; Pop&lt;/span&gt;.  Que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Zeta &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Charly Alberti&lt;/span&gt; expresen su pesar es lo esperable, pero el  gesto del guitarrista tiene un gran peso simbólico, necesario en un país  tan de trincheras.)&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Así es como el tema vuelve una y otra vez, se cuela insidioso en el  marote. En el escenario-Bicentenario del viernes están los otros  próceres tocando &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“La balsa”&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Las Pelotas&lt;/span&gt; y los &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Decadentes &lt;/span&gt;dándole manija  a la 9 de Julio, todos juntos en un apropiado final con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Mi bandera”&lt;/span&gt;,  de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Sumo&lt;/span&gt;. Y los músicos le envían su amor a Cerati y esa multitud que lo  llena todo produce un salto en el tiempo, es otra vez diciembre pero de  1991, y Soda Stereo está haciendo historia junto a 250 mil personas. Un  chusco de internet recuerda la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tapa filtrada&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Sandro &lt;/span&gt;y hace un pésimo  chiste, pero el diario aludido no ve un pésimo chiste sino una  conspiración. Otros olvidan que hasta el humor negro tiene un límite y  se hacen los vivos musicalizando segmentos con dolorosos fragmentos de  canciones de Cerati. Como dijo &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Cristián Elena&lt;/span&gt;, corresponsal en Alemania  de este diario, el país de los 40 millones de técnicos estrenó 40  millones de neurólogos. Frente a la inexistencia de grandes novedades,  la obligatoria espera, empieza el momento de las teorías, de la búsqueda  de historias de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;hondo contenido humano&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El hondo contenido humano está precisamente ahí, en lo hondo de cada  humano. Las expresiones externas de eso, la multitud de mensajes en  blogs, en comments, en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Twitter&lt;/span&gt;, en &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;Facebook &lt;/span&gt;y todo lo demás también, son  apenas la necesidad que cada ser impresionado tiene de empatarle a la  tristeza. No se trata de mero fanatismo, admiración/adulación de una  estrella de rock. La enorme mayoría de quienes se expresan no conoce a  Cerati más que por su figura pública. Pero toda esa gente, como este que  escribe ahora, siente que hay algo de injusticia, algo inexplicable en  ese médico que dice que el paciente no será el mismo, que quizá no  hable, que quizá no toque. Está hablando de alguien que hizo de cantar y  de tocar una herramienta para la belleza artística, y con ella nos hizo  un poco más bellos, más felices, más libres. Está hablando de alguien  que, allá lejos y hace tiempo, en algo aparentemente tan banal como un  show de rock, consiguió diluir el miedo y reconfortar el alma.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Fuerza, Gustavo.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-8219251745139303243?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/8219251745139303243/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=8219251745139303243&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8219251745139303243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8219251745139303243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/05/una-noche-en-obras.html' title='Una noche en Obras'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S_kli8FLy7I/AAAAAAAAAbg/T7fUSKQIn7s/s72-c/Cerati.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-2558552443471068339</id><published>2010-05-13T08:08:00.004-03:00</published><updated>2010-05-13T08:40:09.635-03:00</updated><title type='text'>Menemismo explícito</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S-veuJOhPWI/AAAAAAAAAbY/aP0ynAX4RXc/s1600/tapafiesta.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 269px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S-veuJOhPWI/AAAAAAAAAbY/aP0ynAX4RXc/s400/tapafiesta.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470711056703765858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada hoy en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;, dentro de la &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-145592-2010-05-13.html"&gt;producción &lt;/a&gt;por el alquiler del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Teatro San Martín&lt;/span&gt; para una fiesta de cumpleaños)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejar caer  un ente, empresa, institución dependiente del Estado, vaciarla,  subejecutar su presupuesto y no hacer nada con sus urgencias, luego  apelar a la necesidad de un aporte privado y que ingresen los amigos a  hacer negocios. ¿Suena conocido? Hay ejemplos más viejos, pero el modus  operandi podría definirse como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;menemismo explícito&lt;/span&gt;. Tampoco es la  primera vez que se asocia a la administración &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Macri &lt;/span&gt;con los ‘90, y ésta  es una nueva certificación. El hecho es tan notorio que obliga a  preguntarse si es posible: el Gobierno de Buenos Aires permitió que se  alquilara el &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;Teatro San Martín&lt;/span&gt; para una fiesta privada. “Sólo” hubo que  suspender funciones en la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Sala Cunill Cabanellas&lt;/span&gt; y la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Casacuberta&lt;/span&gt;, y a  cambio se obtuvieron 80 mil dólares para invertir en equipamiento.  Negocio redondo, todos contentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Todos contentos? El punto es que –resulta extraño que haya que  recordárselo a los dirigentes– las cosas no funcionan así. No deberían,  al menos. El año pasado, los actores del Complejo Teatral divulgaron  desde el escenario sus dificultades para cobrar, la reducción  presupuestaria que acosaba a los teatros, sus empleados y contratados  artísticos. La solución macrista no fue respetar el presupuesto que la  cultura debe tener, sino generar un escenario en el que la dádiva de un  empresario sea naturalizada, vista como un encomiable aporte a la  cultura, un recurso pragmático a defender. “¿Qué tiene de malo?”, se  preguntará más de uno, amparándose en las cositas que recibió el teatro.  Después de todo, ya sucedió algo similar con el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Centro de  Experimentación del Colón&lt;/span&gt;, alquilado a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Converse &lt;/span&gt;para un show de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marky  Ramone&lt;/span&gt; a cambio de indumentaria para el cuerpo de ballet. Después de  todo, a la plaza de la esquina también &lt;span style="font-style: italic;"&gt;la cuida&lt;/span&gt; una empresa privada, y  el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Opera &lt;/span&gt;sigue llevando el logo del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Citi &lt;/span&gt;en la marquesina aunque diga  “Opera” allá arriba, donde casi nadie mira. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Semejante bastardización de la cultura resulta asombrosa, aun para  un gobierno que se concentra en megaeventos mientras socava las pequeñas  expresiones. La fiesta de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Andrés Von Buch&lt;/span&gt; puede inaugurar una lista de precios  para que un empresario cualquiera (en rigor, no cualquiera: uno bien  relacionado) haga su aporte. A cuánto dos salas del San Martín, una  coreografía del cuerpo de danza y el monólogo de un actor al que se le  deben cuatro meses. Cuánto la función privada en el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Teatro Sarmiento&lt;/span&gt; con  paseo por el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Zoológico&lt;/span&gt;. Cuánto el paquete turístico, visita a la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt; Bombonera &lt;/span&gt;y cena-show en el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Teatro de la Ribera&lt;/span&gt;. Vamos, todo vale, que  hay que salvar a los teatros en peligro. Y, sobre todo, “salvarlos”  dejando en las sombras a los responsables de que esos teatros estén en  semejante peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Macri lo hizo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-2558552443471068339?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/2558552443471068339/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=2558552443471068339&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2558552443471068339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/2558552443471068339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/05/menemismo-explicito.html' title='Menemismo explícito'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S-veuJOhPWI/AAAAAAAAAbY/aP0ynAX4RXc/s72-c/tapafiesta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-3794778555594859034</id><published>2010-05-05T09:19:00.002-03:00</published><updated>2010-05-05T09:29:00.320-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>La sombra de Imelda Marcos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S-Fkeyq_xHI/AAAAAAAAAbQ/W3v6hCk-thM/s1600/Byrnefatboy.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S-Fkeyq_xHI/AAAAAAAAAbQ/W3v6hCk-thM/s400/Byrnefatboy.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5467761902765458546" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-17834-2010-05-05.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Un “ciclo  de canciones” sobre &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Imelda Marcos&lt;/span&gt;, pseudo emperatriz de Filipinas entre  1965 y 1986? ¿Una suerte de musical austero para montar en discotecas?  ¿Un paquete de canciones cantadas por un sindicato de gargantas  privilegiadas, en cuyas letras van cayendo frases célebres de Imelda y  su esposo, el no menos célebre &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ferdinando Marcos&lt;/span&gt;? No extraña que detrás  de semejante proyecto esté un amante del riesgo artístico como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;David  Byrne&lt;/span&gt;. Pero hay aún otro detalle que agrega impacto: para la ocasión, el  escocés unió esfuerzos con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Norman Cook&lt;/span&gt;, más conocido como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Fatboy Slim&lt;/span&gt;,  astro de las pistas que completa &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Here Lies Love&lt;/span&gt;, el doble CD que acaba  de aparecer en la Argentina. Un álbum que ciertamente se podría haber  estrellado en el ridículo, y sin embargo funciona.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ello, a este disco hay que concederle algo de tiempo y  atención. Como dice el guitarrista y cantante en el librillo, el  proyecto nació a contramano de la tendencia global del single, eso que  llama sin vueltas “la muerte del álbum”. Byrne arrancó interesándose en  un reportaje de &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Ryszard Kapuscinski&lt;/span&gt; sobre los asistentes reales del  emperador &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Haile Selassie&lt;/span&gt;, y terminó fascinado por la figura de Imelda,  dueña de un poder absoluto en Filipinas y a la vez habitué de las  discotecas neoyorquinas de los ’70 y ’80. “¿Qué es lo que mueve a una  persona poderosa, qué la hace vibrar?”, se preguntó el músico. Su  investigación, el intercambio con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Fatboy Slim&lt;/span&gt;, le fue dando forma a una  serie de canciones que abreva en aquellas músicas de los ’70 –sin llegar  al revival disco, que hubiera sido insoportable– y en las que  personajes como los Marcos y sobre todo &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Estrella Cumpas&lt;/span&gt;, amiga de la  infancia de Imelda, luego caída en desgracia, van dando cuenta del  ascenso y decadencia del matrimonio, tanto en su historia de amor como  en el escenario político.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para darles voz a los sentimientos de cada personaje (“No hay aquí  canciones que hagan un relato, pero cada una se relaciona con la  anterior y la siguiente”, dice DB), el dúo apeló a gente que sabe lo que  hace, como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Tori Amos&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“You’ll Be Taken Care of”&lt;/span&gt;), una casi  irreconocible &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Cyndi Lauper&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Eleven Days”&lt;/span&gt;, que refiere al tiempo que  tardó Ferdinand en llevar a Miss Filipinas al altar), &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Florence Welch&lt;/span&gt;  (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Here Lies Love”&lt;/span&gt;, la frase que Imelda pide que pongan en su lápida),  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Natalie Merchant&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Order 1081”&lt;/span&gt;, el inicio de la eternización de Marcos  en el poder) y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Kate Pierson&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“The Whole Man”&lt;/span&gt;, sobre el brote  místico-amoroso de Imelda), entre otras. El mismo Byrne asume la voz en  el marchoso &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“American Troglodyte”&lt;/span&gt;, con la banda venezolana &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Los Amigos  Invisibles&lt;/span&gt;, y en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Seven Years”&lt;/span&gt; (junto a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Shara Worden&lt;/span&gt;, una oscura canción  que habla del asesinato de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ninoy Aquino&lt;/span&gt;, principio del fin de la  dictadura marquista). Y, claro, aporta su banda de apoyo habitual (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mauro  Refosco, Paul Frazier&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Graham Hawthorne&lt;/span&gt;), que se relaciona  naturalmente con las programaciones y secuencias de Fatboy, su  inconfundible marca rítmica.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Lauper y Amos cierran la faena con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Why Don’t You Love  Me?” &lt;/span&gt;queda claro que la idea del musical de discoteca dedicado a Imelda  &amp;amp; Estrella, tan delirante en apariencia, con más de una ficha para  el fiasco, resulta otra apuesta coronada por el ex &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Talking Heads&lt;/span&gt;. Es lo  que suele suceder con los que prefieren apostar a los bichos raros, y  tienen con qué respaldarlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-3794778555594859034?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/3794778555594859034/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=3794778555594859034&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3794778555594859034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3794778555594859034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/05/la-sombra-de-imelda-marcos.html' title='La sombra de Imelda Marcos'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S-Fkeyq_xHI/AAAAAAAAAbQ/W3v6hCk-thM/s72-c/Byrnefatboy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-954286871420944197</id><published>2010-05-04T07:50:00.003-03:00</published><updated>2010-05-04T07:57:50.503-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gráfica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='radio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='industria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><title type='text'>Qué noche, Martín</title><content type='html'>(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/17822-4956-2010-05-04.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién dijo  que los &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Martín Fierro&lt;/span&gt; no sirven para nada? Los premios, ya se ha dicho  más de una vez en estas páginas, son una cosa bastante relativa, el  recorte de una realidad, la decisión de un grupo de personas que zanjan  cuestiones artísticas en base a vaya uno a saber qué parámetros. Pero  hay que decir las cosas como son, reconocer que esta nueva edición de  tan glamorosa y espectacular ceremonia (como insistió en definir&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;  Santiago del Moro&lt;/span&gt; mientras sostenía un paquete de pañales) deja muchas  cosas para atesorar, momentos que hacen a la historia grande del medio  vernáculo. Si ya en la previa los miembros de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Aptra &lt;/span&gt;habían desestimado  las cualidades de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Elepé&lt;/span&gt;, nominado a un programa estrenado en 2004  (&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Epitafios&lt;/span&gt;) y otro que en 2009 sólo emitió dos capítulos (&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Socias&lt;/span&gt;), ahora  han desasnado al soberano enseñando que &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Zapping &lt;/span&gt;es un programa  humorístico, e incluso uno mejor que &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Peter Capusotto y sus videos&lt;/span&gt;. Este  Martín Fierro sirvió también para descubrir que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Afo Verde&lt;/span&gt; no es sólo uno  de los productores estrella de la música latina, sino que también le  sobra tiempo para convertirse en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Daniel Barone&lt;/span&gt; y dirigir &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Tratame bien&lt;/span&gt;.  De paso, estos gauchitos se dieron incluso el lujo de premiar a un  programa indiscutiblemente premiable: por lo menos &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Adrián Suar&lt;/span&gt; no rompió  su costumbre de ausentarse del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Hilton &lt;/span&gt;al cuete.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la noche del domingo no sólo produjo esa clase de milagros.  Este Martín Fierro también sirvió para evitar un galardón al morbo de  &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Policías en acción&lt;/span&gt;, que perdió frente al morbo de ver pésimos artistas  amateurs en las primeras etapas de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Talento Argentino&lt;/span&gt;; sirvió para  comprobar que la estatuilla de Platino está reservada a las propuestas  audaces, creativas, revolucionarias, como &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Hola Susana&lt;/span&gt; (y para apreciar  la cara de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Su &lt;/span&gt;cuando le tocó perder con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Verónica Lozano&lt;/span&gt;); sirvió para  que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Humberto Tortonese&lt;/span&gt; hiciera atragantar a todo un salón al responder  al interrogante de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pettinato &lt;/span&gt;de “¿Qué les falta a las telenovelas  argentinas?” con un “Doble penetración anal”; sirvió para que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Alejandro  Fantino&lt;/span&gt; definiera al periodismo como una profesión “durísima”,  provocando una sonrisa tristona en el tipo que miraba la tele  preparándose para iniciar la semana cargando quichicientas bolsas de  cemento por un sueldo basura; sirvió para que casi nadie hablara de la  Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual frenada por un camarista  adepto a la dictadura; sirvió para demostrar que se pueden tener premios  políticamente correctos como en el Oscar, que otorgó estatuillas a &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Rain  Man &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Mi pie izquierdo&lt;/span&gt;, películas en las que profesionales de gran  talento simulaban tener deficiencias mentales (en el caso de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;La cornisa&lt;/span&gt;  sería más o menos al revés, pero el efecto emotivo es el mismo); sirvió  para que varios agradecieran a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Daniel Vila&lt;/span&gt;, conocido guardián de la  democracia, los negocios limpios y el respeto a la libertad de expresión  (como en las radios &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;LT3&lt;/span&gt; y &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;LT8 &lt;/span&gt;de Rosario); sirvió para que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Eduardo  Aliverti&lt;/span&gt;, como en la &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-145021-2010-05-03.html"&gt;columna de ayer&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;, tratara de aclarar un  poco los tantos con uno de esos discursos que se agradecen, que se  salen de la norma glamorosa, lujosa, espectacular de don Fierro. Que a  veces resulta un gaucho, pero a menudo parece portar la vestimenta del  payaso. ¿Quién dice que estas cosas no sirven?&lt;div style="font-size: 13px;" id="cuerpo"&gt;         &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-954286871420944197?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/954286871420944197/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=954286871420944197&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/954286871420944197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/954286871420944197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/05/que-noche-martin.html' title='Qué noche, Martín'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-3323006653780126697</id><published>2010-04-25T09:02:00.003-03:00</published><updated>2010-04-25T09:14:24.450-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gráfica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='industria'/><title type='text'>Sordos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S9QyE5CaZaI/AAAAAAAAAbI/5FaFG7Qzops/s1600/beethoven2.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 266px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S9QyE5CaZaI/AAAAAAAAAbI/5FaFG7Qzops/s320/beethoven2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464047307519059362" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-17734-2010-04-25.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Si no hay canción, ¿cuál es?&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El mundo sordo como un pie.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Divididos&lt;/span&gt;, 1991)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;No es la primera vez que se dice, pero es el informe más reciente.  Esta semana, el profesor &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Peter Rabinowitz&lt;/span&gt;, del Programa de Medicina  Ocupacional y Ambiental de la Universidad de Yale, señaló que el uso  indiscriminado de reproductores de MP3 producirá una generación de  personas con serios problemas de audición, que llegarán a la sordera  lisa y llana. En el &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;British Medical Journal&lt;/span&gt;, Rabinowitz escribió que el  uso y desarrollo de los aparatitos “ha crecido mucho más rápido que  nuestra habilidad de mensurar las potenciales consecuencias en la  salud”. Según los estudios en los que se basó el profesional, más del 90  por ciento de los jóvenes escuchan música por esa vía, a menudo por  varias horas diarias y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;al taco&lt;/span&gt;. “Insertar los auriculares en el canal  auditivo intensifica el volumen hasta llegar a los 120 decibeles,  equivalentes al motor de un jet”, señala, y cita un reporte del Royal  National Institute for the Deaf que afirma que el 66 por ciento de los  usuarios de iPods y gadgets similares escucha música a volúmenes que  superan los 85 decibeles. “Nuestro apetito por nuevas tecnologías  debería ser acompañado por esfuerzos igualmente vigorosos por entender y  manejar las consecuencias del cambio en los estilos de vida”, se  preocupa el profesor.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Desde los tiempos de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Beethoven&lt;/span&gt;, la sordera es un vampiro que  sobrevuela al mundo de la música. En una célebre declaración, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pete  Townshend&lt;/span&gt; señaló hace algunos años que “tengo un serio daño auditivo,  que se manifiesta con el tinnitus que resuena en mis oídos frente a  algunas frecuencias que toco en la guitarra. Es algo doloroso, algo  frustrante”. El guitarrista de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Who &lt;/span&gt;(banda alguna vez incluida en el  libro &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Guinness &lt;/span&gt;como “la más ruidosa del mundo”) no es el único  enfrentado a semejante problema, pesadilla de cualquier músico: &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Sting,  Jeff Beck, Eric Clapton, James Hetfield, Lemmy Kilmister, Ted Nugent,  Mick Fleetwood&lt;/span&gt;, entre muchos otros, han admitido en entrevistas  periodísticas que el oficio les fue taladrando el canal auditivo,  dejándolos al borde de la desesperación... y convirtiéndolos en presa  fácil para chistes sobre la calidad de sus trabajos más recientes.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Que la sordera sea un riesgo cierto para los músicos es una paradoja  del tamaño de una pared de Marshalls, pero se entiende porque lo suyo  es la exposición permanente al volumen en 11. La cosa toma otros visos  cuando los que se ponen en riesgo son los consumidores de música, en un  número alarmante: como bien dice el profesor Rabinowitz, es el cambio en  los estilos de vida, el apetito por nuevas tecnologías, lo que  introduce una variable novedosa. No es que antes del reproductor de MP3  el amante de la música no castigara sus oídos, pero la masificación de  la escucha portátil y el poderío de los nuevos artefactos multiplica al  grupo de riesgo, que para colmo no se detiene mucho a pensar en las  salvajadas a las que somete a los huesos más pequeños de su cuerpo.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Analizar los gráficos de las grabaciones más recientes lleva a la  conclusión de que el grueso de los productores opta por la gran  compresión y los niveles altísimos: para competir en la jungla de las FM  hay que imponerse por prepotencia de sonido. Pero, como dice cualquier  ingeniero de audio con dos dedos de oreja, más alto no significa &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mejor&lt;/span&gt;.  Del mismo modo, mayor volumen no significa escuchar mejor: a menudo es  lo contrario, sobre todo si se tiene en cuenta que el formato MP3 no es  precisamente un dechado de calidad acústica. Uno a veces se descubre  tarareando la canción que sale de los auriculares del que está sentado  al lado en el bondi (o un par de asientos más allá), mientras se  pregunta cuánto tiempo tardará ese individuo en responder a cualquier  frase con un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“¿Qué?”&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Y en estos tiempos en que a cualquier situación se responde con la  teoría del complot: ¿Y si todo es una gran conspiración? ¿Y si los  fabricantes de MP3 players ya tienen cientos de containers llenos de  audífonos para los futuros sordos? El predicamento de artistuchos  horribles de todo género, que hace algunos años solo podrían haberle  lustrado las guitarras a los grandes de verdad, ¿no será un indicativo  de que la sordera es un mal ya enquistado en la sociedad? ¿No habrá un  gordo detrás de un escritorio presionando a los fabricantes de  reproductores para que en el manual de instrucciones pongan el aviso &lt;span style="font-style: italic;"&gt; “Escuchar música a niveles excesivos puede dañar su audición”&lt;/span&gt; en letras  cada vez más pequeñas y marginales, para poder seguir editando basura  bien empacada sin que nadie se dé cuenta? ¿Es Arjona un hijo del  tinnitus?&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;¿A quién le sirve una generación de sordos?&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;* * * * &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“Sí, sí, ya sé que es más fácil bajar música, y probablemente más  barato. Pero, ¿qué están pasando en tu negocio favorito de downloads  cuando entrás? Nada. ¿A quién te vas a encontrar ahí? A nadie. ¿Dónde  está el tablón de anuncios pidiendo músicos para bandas destinadas al  estrellato? ¿Quién te va a decir que dejes de escuchar esto y aquello y  le pongas atención a aquello otro? El ahorro te va a costar una carrera,  un grupo de amigos copados, gusto musical y, eventualmente, tu alma.  Las disquerías no te van a salvar la vida, pero pueden darte una mejor.”  El párrafo pertenece a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Nick Hornby&lt;/span&gt;, autor de maravillas como &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Alta  fidelidad&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;31 canciones&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Fiebre en las gradas&lt;/span&gt;, y fue pronunciado para  apuntalar el Independent Record Store Day que se celebró el sábado 17 en  18 países de cuatro continentes: una celebración de la disquería al  viejo estilo que incluyó el lanzamiento de ediciones especiales en  vinilo con canciones de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Beatles, Bat For Lashes, Pet Shop Boys, Hot  Chip, Babyshambles&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lily Allen&lt;/span&gt; y un nuevo single de &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Blur&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“Fool’s Day”&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Afortunadamente, hay un romanticismo musical que se niega a morir, y  que no se verifica solo en un Primer Mundo donde el público puede  costearse las “inconveniencias” de seguir paladeando vinilos. En Buenos  Aires hay muchas y buenas disquerías “al viejo estilo”, la contracara de  esos McDonald’s de la música donde los dependientes solo saben lo que  dicen los displays de cartón entregados por las discográficas. La  flamante, deliciosa revista &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Alta fidelidad&lt;/span&gt; (para conseguirla, ingresar a  &lt;a href="http://www.altafidelidadmag.com.ar/"&gt;altafidelidadmag.com.ar&lt;/a&gt;) demuestra que el movimiento no reconoce  desigualdades económicas ni geográficas. Si se ha globalizado el consumo  digital, no hay razón para abandonar un planteo de globalización de  otra forma de escuchar música, que tiene muchas más facetas que las  apreciables a través de los parlantitos de la computadora o los presets  de ecualización del iPod.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;*  * * * &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Hablando de globalización: hace un par de semanas se disparó una  áspera polémica con respecto a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Spotify&lt;/span&gt;, que con sus siete millones de  usuarios es uno de los sitios líderes de download y streaming de música.  Un informe de las asociaciones de autores de Gran Bretaña señaló que el  millón de escuchas de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Poker face”&lt;/span&gt; le reportó a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lady Gaga&lt;/span&gt; la fabulosa  suma de... 167 dólares. Al día siguiente, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Paul Brown&lt;/span&gt;, Vicepresidente de  Alianzas Estratégicas de Spotify (ah, las corporaciones y sus  maravillosos cargos ejecutivos con grandes sueldos), salió a declarar  que los datos eran inexactos, que en la empresa se sentían  “decepcionados” y “deprimidos” por tanta ignominia. No dio niguna cifra  específica que rebatiera las versiones, pero sí dijo que “estamos  trabajando duro para hacer crecer un negocio sostenible que compensa  bastante a todos los involucrados y en especial a los compositores y  artistas”. Los centenares de músicos que han sido esquilmados por la  industria a lo largo de la historia sabrán reconocer esa clase de  declaraciones. Hace ya una punta de años, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Indio Solari &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Skay  Beilinson&lt;/span&gt; escribieron una canción que arrancaba con “Quiero impresionar a  ese gordo tramposo...” y señalaba: “De todas tus ofertas, me cago de  risa”.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Entre la industria y los músicos siempre será difícil un acuerdo que  satisfaga a todos. Será porque unos hablan de música y otros hablan de  plata, unos buscan los matices y otros el volumen brutal. Un diálogo de  sordos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-3323006653780126697?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/3323006653780126697/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=3323006653780126697&amp;isPopup=true' title='19 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3323006653780126697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3323006653780126697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/04/sordos.html' title='Sordos'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S9QyE5CaZaI/AAAAAAAAAbI/5FaFG7Qzops/s72-c/beethoven2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-5584315800519202571</id><published>2010-04-21T09:33:00.003-03:00</published><updated>2010-04-21T09:40:54.432-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><title type='text'>Saga del hombre impermeable</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S87ySVrmJTI/AAAAAAAAAbA/a8aQEkgdjfU/s1600/Garluis.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 247px; height: 165px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S87ySVrmJTI/AAAAAAAAAbA/a8aQEkgdjfU/s400/Garluis.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462569794918556978" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-17686-2010-04-21.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Say No  More&lt;/span&gt; es impermeable”, dice el tipo, y refuerza el impacto que produce  ver esas imágenes. Si faltaba algo para agregarle dramatismo a la  rentreé de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Charly García&lt;/span&gt; tras los sonados sucesos de Mendoza, la  internación, la quinta de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Palito Ortega&lt;/span&gt; y toda esa hojarasca, era el  vendaval que azotó a Buenos Aires la noche del 23 de octubre de 2009. No  se trató, entonces, sólo del regreso del bigote: fue un acto heroico  para músicos y público, una épica cabalgata de hits pasados por agua.  Una velada histórica que ahora tiene su necesario registro, el CD + DVD  &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;El concierto subacuático&lt;/span&gt;, retrato del hombre que al fin pudo doblarles  el brazo a los excesos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cajita, entonces, es la pintura en movimiento de una lucha sin  cuartel contra las inclemencias del tiempo. Y eso en más de un sentido:  sólo un ingenuo podía esperar que García saliera al ruedo de Vélez con la voz de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Seru Giran&lt;/span&gt; o la explosión de sus primeros años como solista. Pero en la  tranquilidad del hogar, sin los baldazos empapando la humanidad, ver y  escuchar a este Charly produce una sensación reconfortante. Respaldado  por una banda sólida como una roca, largamente ensayada (eso que en el  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Constant Concept&lt;/span&gt; de los últimos años era un ítem siempre en deuda), el  protagonista de la noche se permite cantar de pe a pa, esforzándose por  estar lo más cerca posible del original, con la evidente mella de tantos  años de drogas y alcohol pero enfocado, atinado, capaz de erizar la  piel. Se comprueba en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Llorando en el espejo”&lt;/span&gt;, donde los teclados del  Z&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;orro Vön Quintiero&lt;/span&gt; parecen decir &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no va más&lt;/span&gt; bajo la lluvia, pero Charly  canta y canta, su aspereza en deliciosa combinación con el terciopelo de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Hilda Lizarazu&lt;/span&gt;. O en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Canción de 2x3”&lt;/span&gt;, o en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Promesas sobre el bidet”&lt;/span&gt;:  clásicos inquebrantables recargados por la emoción del momento,  pincelados por el diluvio. No están todos (quedó afuera, por ejemplo,  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Adela en el carrousel”&lt;/span&gt;), pero lo que está alcanza.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hilda, el Zorro, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Negro García López, Kiuge Hayashida, Antonio  Silva Peña&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Carlos González&lt;/span&gt; propician el sostén. García se da el gusto  de volver a brillar. Se enzarza en una emotiva versión de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Rezo por vos”&lt;/span&gt;  junto a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Luis Alberto Spinetta&lt;/span&gt;, levanta a todo un estadio calado hasta  los huesos con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Me siento mucho mejor”&lt;/span&gt;, le cede el protagonismo a la  cantante en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Buscando un símbolo de paz”&lt;/span&gt;. Y el espectador no puede  evitar la sensación de que en cualquier momento la pantalla comenzará a  salpicar, tan vívido resulta todo. Desde su piano de cola, Charly  evidentemente disfruta del momento histórico, y el efecto es contagioso.  Cuando &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“No toquen”&lt;/span&gt; cierra el show a pura potencia, la faena parece  completa, es el triunfo de un tipo que estuvo al borde del quebranto  total y se dio el lujo de resurgir, dar el primer paso para una nueva  historia que en estos días se enriquece con una serie de shows a sala  llena en el Luna Park.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, hay que oponer estas imágenes, estas versiones de  canciones que forman parte del libro grande de la historia del rock  argentino, con aquello en lo que Charly se había convertido en los  últimos tiempos, representante de un happening en el que la música ya no  parecía central. Y darle la derecha: es cierto, el tipo es impermeable.&lt;div style="font-size: 13px;" id="cuerpo"&gt;         &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-5584315800519202571?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/5584315800519202571/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=5584315800519202571&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5584315800519202571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5584315800519202571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/04/saga-del-hombre-impermeable.html' title='Saga del hombre impermeable'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S87ySVrmJTI/AAAAAAAAAbA/a8aQEkgdjfU/s72-c/Garluis.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-8833682594478634283</id><published>2010-04-17T10:20:00.001-03:00</published><updated>2010-04-17T10:20:40.081-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>Volvió</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.losinconseguiblesdelrock.com/"&gt;Los inconseguibles del rock argentino&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-8833682594478634283?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/8833682594478634283/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=8833682594478634283&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8833682594478634283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8833682594478634283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/04/volvio.html' title='Volvió'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-5431910251296080534</id><published>2010-04-11T01:51:00.003-03:00</published><updated>2010-04-11T02:02:55.207-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><title type='text'>¿The end?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S8FX8rKgn4I/AAAAAAAAAa4/J03S69ql3Xw/s1600/Bitlimo.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 277px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S8FX8rKgn4I/AAAAAAAAAa4/J03S69ql3Xw/s400/Bitlimo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5458740923240324994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-17572-2010-04-11.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;And in the end, the love you take is equal to the love you make.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lennon / McCartney, 1969&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;La historia oficial lo dice así: el 10 de abril de 1970, el mundo se  enteró de que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;The Beatles&lt;/span&gt; ya no existían. Después de romperles las  pelotas a sus compañeros (deporte en el que al parecer se había vuelto  un experto) con la idea de mantener las apariencias, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Paul McCartney&lt;/span&gt; se  cortó solo y anunció el no va más. Hacía tiempo que los otrora Fab Four  apenas se gruñían. Hacía ya unas semanas que, enredados en su propio  caos financiero, sostenían una lucha legal por el desacuerdo sobre quién  debía venir a pasar la escoba, si &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Allen Klein&lt;/span&gt; (sostenido por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;George,  John&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ringo&lt;/span&gt;) o &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lee Eastman&lt;/span&gt;, suegro de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Paul&lt;/span&gt;. El sueño de los sixties y  el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Swinging London&lt;/span&gt; se evaporaba.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Pocas cosas hay tan tristes como el final de The Beatles. Se sabe  que en apenas diez años el grupo cambió la historia pop, pero quizá lo  más impactante es el precio que pagó por ello. Basta ver &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Let it be&lt;/span&gt;, la  película que retrata las sesiones en los estudios &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Twickenham &lt;/span&gt;y en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Apple&lt;/span&gt;,  que se sufre más de lo que se disfruta. Unos Beatles fríos,  desangelados, en un salón enorme que acentuaba el clima. John y su  “mono” japonés, Ringo notoriamente cansado, George dedicándole a Paul  algunas miradas que pueden traducirse inequívocamente: “Cómo te cagaría a  trompadas”. Que después de semejante fiasco el cuarteto regresara a St.  John’s Wood para registrar una obra maestra como &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Abbey Road&lt;/span&gt;, cumbre de  trabajo grupal, sólo puede ser entendido como un milagro. Allí se  juntaron por última vez en agosto de 1969, y su canción final no podía  ser otra que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“The End”&lt;/span&gt;: se realizó otra sesión para &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Let it Be&lt;/span&gt; en enero  de 1970 (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“I me mine”&lt;/span&gt;), pero Lennon estaba en Dinamarca y no participó.  Nunca volverían a ser cuatro, salvo en el artificio de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Free as a bird”&lt;/span&gt; y  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Real love”&lt;/span&gt; para &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Anthology&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Pero hasta allí llega la historia oficial, porque hay que prestarle  atención a una saga alternativa, una saga emocional, que desmiente todo  lo dicho. The Beatles nunca dejaron de existir. No es sólo porque la  industria les sigue sacando el jugo, con las preciosas remasterizaciones  del año pasado, el juego &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Rock Band&lt;/span&gt;, el espectáculo &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Love &lt;/span&gt;del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Cirque du  Soleil&lt;/span&gt; o la película &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Across the universe &lt;/span&gt;de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Julie Taymor&lt;/span&gt;. The Beatles  viven en presente continuo: quien esto escribe se asomó a su obra cuando  ya no estaban juntos, pero ese dato de la realidad nunca significó  nada. La fascinación que producía capturar una repetición de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Help!&lt;/span&gt; en la  tele blanco y negro se repite hoy en dos niños de 5 y 3 años que piden  ese DVD en lugar de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Power Rangers&lt;/span&gt;, y cantan &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“You’ve got to hide your  love away”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Ticket to ride”&lt;/span&gt; con la misma naturalidad con que entonan  canciones infantiles. Que esas canciones registradas hace casi medio  siglo enamoren a niños del siglo XXI es la enésima confirmación de su  valor atemporal. Y sí, el padre recuerda su propia infancia y se hincha  de orgullo y de amor, siente que ha hecho algo importante, necesario, un  legado por la cultura musical de sus hijos: The Beatles siempre serán  una buena vara de medida.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Hoy como en los ’70, un niño puede dejarse llevar por el puro  presente de la banda, esa fantasía de los Beatles viviendo en su loca  casita con camas bajo nivel, un órgano que sale del piso y una máquina  de jugo de naranja, el cuarteto de flequillos embarcado en su aventura  contra la ridícula secta de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Khaili&lt;/span&gt;. Pero no es la ficción la que  sostiene ese andamiaje, sino las canciones: tanta agua corrió bajo el  puente, y The Beatles siguen insuperados con lo que produjeron  exprimiendo al máximo las maquinarias de la alegría de Abbey Road. Pases  de magia con escasos cuatro canales, a lo sumo ocho. Lo único difícil  de explicar al infante es la realidad, que ese hombre mayor de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Good  evening New York City&lt;/span&gt; es el mismo Paul, que el que acaba de editar &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Y  not&lt;/span&gt; es el mismo Ringo al que se le caían los pantalones cuando quería  quitarse el anillo de sacrificio, que hubo un tipo llamado &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Mark David  Chapman&lt;/span&gt; que cometió una atrocidad sin medida, o que George también se  fue antes de tiempo. Tampoco les interesa mucho.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;La efemérides “Hace cuarenta años desaparecieron The Beatles” es una  gran mentira. The Beatles siguen recibiendo hoy el amor que generan  desde hace cincuenta años.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;No es revisionismo histórico: The Beatles están más vivos que nunca.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:130%;" &gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En cuanto a revisiones del pasado, la gente de la &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Asociación de  Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentina&lt;/span&gt; suele tener  lagunas importantes. El jueves se dieron a conocer las nominaciones a  los premios &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Martín Fierro&lt;/span&gt;. Como sucede cada año, la lista deja una serie  de incongruencias y extrañezas, bien detalladas por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Emanuel Respighi&lt;/span&gt; en  su &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/8-17561-2010-04-09.html"&gt;nota&lt;/a&gt; del viernes en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;. Puede decirse que quizá &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Diego  Capusotto&lt;/span&gt; no está nominado en “labor humorística masculina” porque sí lo  está su programa como “humorístico”, pero hay otra rareza que llama  poderosamente la atención: en el rubro “Musical” aparecen &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Al Colón&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Ecos  de mi tierra&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;MP3, gira latina&lt;/span&gt;, tres programas de la Televisión  Pública que tienen sus valores y méritos para estar ternados. Aun así,  resulta inexplicable el ninguneo a uno de los mejores programas que pudo  verse en 2009 en la pantalla de aire. ¿Cómo es que Aptra decidió pasar  por alto, por segundo año consecutivo, a &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Elepé&lt;/span&gt;?&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;No hay novedad en decir que los premios son relativos, que no hay  que volverse loco por una estatuilla más o menos. Pero de todos modos el  asunto huele a injusticia, a ceguera y sordera. El programa producido  por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Lisandro Ruiz&lt;/span&gt;, dirigido por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Javier Figueras&lt;/span&gt; y conducido por &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Nicolás  Pauls&lt;/span&gt;, con realización de los periodistas &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Eduardo Berti, Marcelo  Fernández Bitar&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Sebastián Grandi&lt;/span&gt;, es un más que digno émulo de la  serie documental&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt; Classic Albums&lt;/span&gt;. Si la productora Eagle Rock cuenta con  la ventaja de tener a mano las cintas originales de discos como &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Dark  side of the moon&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Catch a fire&lt;/span&gt; (eso que en la Argentina, tan poco dada a  la conservación de material histórico, es una quimera), &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Elepé &lt;/span&gt;suple la  carencia con un cuidadoso trabajo de investigación, entrevistas  exhaustivas y una buena pintura de época. El programa retrató discos de  toda etapa y estilo, y se dio lujos como tener a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Luis Alberto Spinetta,  Edelmiro Molinari, Emilio del Guercio&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Rodolfo García&lt;/span&gt; hablando largo y  tendido del clásico por excelencia del rock argentino, el primero de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Almendra&lt;/span&gt;. Para los expertos de Aptra, esa labor ni siquiera merece la  palmadita de un Martín Fierro.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;A veces alguien se esfuerza haciendo algo con amor, pero al final lo  que recibe es indiferencia.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-5431910251296080534?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/5431910251296080534/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=5431910251296080534&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5431910251296080534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/5431910251296080534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/04/end.html' title='¿The end?'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S8FX8rKgn4I/AAAAAAAAAa4/J03S69ql3Xw/s72-c/Bitlimo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-8125684155514014844</id><published>2010-04-07T09:40:00.004-03:00</published><updated>2010-04-07T11:10:46.300-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>El trío que sabe boxear</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S7x_lAdMvII/AAAAAAAAAaw/5Z9Km2WeCEY/s1600/Dividi2.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 232px; height: 171px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S7x_lAdMvII/AAAAAAAAAaw/5Z9Km2WeCEY/s400/Dividi2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5457377122220555394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-17535-2010-04-07.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es de verdad inevitable abordar &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Amapola del 66&lt;/span&gt; con la  sobrecarga de expectativa que suponen ocho años de silencio  discográfico? ¿Por qué hay que dejarse llevar por la tentación de  esperar sí o sí una obra maestra, la cumbre que debería significar un  cocido lento de estas trece canciones? Sobre todo, ¿a quién le sirve  tamaña carga? Tras más de cuarenta años de historia de rock argentino e  infinidad de exploraciones estilísticas, resulta ocioso embarcarse en la  escucha de un disco con la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;necesidad &lt;/span&gt;de una epifanía. Y frente a una  banda de identidad tan arraigada como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Divididos&lt;/span&gt;, menos aún debería  esperarse una completa remodelación de su sonido, o que de pronto se  interesen por el reggaetón. Tampoco es que el trío&lt;span style="font-style: italic;"&gt; se guardó&lt;/span&gt; todos estos  años, ya que nunca dejó de tocar en vivo y demostró allí, donde se ven  los pingos, una salud y una sangre en perfectas condiciones. Lo que  mandan, al cabo, son las canciones. Y de a poco se llega al punto:  &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Amapola del 66&lt;/span&gt;, primer disco en estudio desde &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Vengo del placard de otro&lt;/span&gt;  (2002), presenta muy buenas canciones. Que los amantes del gran rótulo  pongan a eso lo que quieran. Lo cierto es que, con expectativa o no,  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ricardo Mollo, Diego Arnedo&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Catriel Ciavarella&lt;/span&gt; certifican aquí por qué  son una banda esencial en la escena argenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un boxeador veterano y mañoso, impredecible, Divididos sabe  cómo golpear duro, pero noquea cuando parece que pega despacito. El  apunte viene a cuento de los dos tracks que abren el disco: &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Hombre en  U”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Buscando un ángel”&lt;/span&gt; abonarán las teorías de quienes quieren  sostener a como dé lugar que “Divididos se repite, hacen siempre lo  mismo”. Es cierto que esa arrasadora apertura tiene la marca registrada  de los paisanos de Hurlingham... pero hasta allí llega la coincidencia.  ¿Por qué la banda debería resignar precisamente esa marca registrada, su  combinación de potencia y musicalidad, esa lava eléctrica que les valió  el mote de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;La Aplanadora&lt;/span&gt;? ¿En nombre de qué supuesto principio el trío  debería &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no hacer&lt;/span&gt; ese rock que incita a rebotar contra las paredes, que  enciende la sangre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como para derribar todo prejuicio, lo dicho unas líneas atrás:  pasado el aluvión, Divididos empieza a abrir el juego y produce momentos  de intensísima belleza, pasajes en los que dibuja pacientemente todo  ese horizonte de variables sonoras que siempre los separó de la simple  catalogación del rock furioso. Hay en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic;"&gt;Amapola del 66&lt;/span&gt; un núcleo de temas  en el que se advierte la serenidad para trabajar cada matiz que el grupo  encontró en el hecho de inaugurar su propio estudio La Calandria. Cosas  como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Senderos”&lt;/span&gt; (con esa batería tan &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Bonzo Bonham&lt;/span&gt;) y &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255); font-weight: bold;"&gt;“Jujuy”&lt;/span&gt;,  enganchados por el magnético decir del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Churqui Choquevilca&lt;/span&gt; en el poema  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Muchacha azul, princesa americana”&lt;/span&gt;: los que se emperran en sostener que  el grupo nunca superará &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51); font-style: italic;"&gt;La era de la boludez&lt;/span&gt; y se babean con los climas  de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Pestaña de camello”&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;"Indio dejá el mezcal"&lt;/span&gt; y &lt;span style="color: rgb(51, 204, 255);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;"Cristóforo Cacarnú"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; deberían poner especial  atención en este combo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la cosa no se queda allí, ni hace falta entrar en el juego de  las comparaciones para analizar o justificar el presente del grupo. El  trío se defiende solo con hallazgos como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Muerto a laburar” &lt;/span&gt;(según  cuenta Mollo en la entrevista con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Alfredo Rosso&lt;/span&gt; del DVD, un tema  especialmente dedicado a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Michael Jackson&lt;/span&gt;), con melodías de guitarra que  erizan la piel. O el viaje en sí mismo que representa &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Amapola del 66”&lt;/span&gt;,  entre la furia y el cuelgue y con la curiosidad de que aparezca pegado a  una chacarera (&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“La flor azul”&lt;/span&gt;, de &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Mario Arnedo Gallo&lt;/span&gt;, con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Peteco  Carabajal&lt;/span&gt; en violín y Arnedo a cargo de la guitarra) y el nexo, tan  marciano en apariencia, resulte enormemente natural. El bajista tiene  incluso un momento de inédito protagonismo, asumiendo la voz principal  para &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Avanzando retroceden”&lt;/span&gt;, una especie de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Artaud &lt;/span&gt;personal que  introduce un relajado clima antes de la furia de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Perro funk”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Todos”&lt;/span&gt;,  dedicado a los pibes del Colegio Ecos que murieron en la ruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo demás es volver a repasar cualidades conocidas. ¿A quién puede  extrañar la sutileza de las bases de Arnedo, un bajista que tanto puede  caer a tierra con un tempo marcado, gordo y preciso, como volar con  fraseos sutiles e inspirados, alejados de todo librito con el ABC de las  cuatro cuerdas? ¿Es necesario decir una vez más que Mollo integra la  selección de grandes guitarristas argentinos, y que ha pulido su voz  hasta el punto de que el cantante de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;40 dibujos ahí en el piso&lt;/span&gt; parezca  otra persona? Por su parte, Ciavarella, cuarto baterista en la historia  del grupo, tiene todo lo necesario para que la maquinaria no pierda  combustión: sabe que las decisiones en Divididos son en dúo, pero aporta  lo que hay que tener para que Divididos siga siendo el trío de  Hurlingham.    &lt;p&gt;Más valdrá dejar a un lado los devaneos sobre la expectativa: la  cuestión es que Divididos hace mucho más que cumplir con el trámite de  entregar un registro discográfico, y exhibe una vida musical que le  falta a unos cuantos. Con eso alcanza. Y sobra.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-8125684155514014844?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/8125684155514014844/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=8125684155514014844&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8125684155514014844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/8125684155514014844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/04/el-trio-que-sabe-boxear.html' title='El trío que sabe boxear'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S7x_lAdMvII/AAAAAAAAAaw/5Z9Km2WeCEY/s72-c/Dividi2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-659671859190138033</id><published>2010-04-04T01:03:00.007-03:00</published><updated>2010-04-04T17:55:07.619-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='teatro'/><title type='text'>Cuestión de números</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S7gSlMDkh0I/AAAAAAAAAao/gftj-cMy3Tg/s1600/teatrociti.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S7gSlMDkh0I/AAAAAAAAAao/gftj-cMy3Tg/s400/teatrociti.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5456131378660017986" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Foto: Jorge Larrosa)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-17491-2010-04-04.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;300&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; son los ejemplares que se imprimieron de cada  uno de los libros que lanzó la editorial independiente Malas Palabras  Buks:&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt; Srtas. de salón - Meretrices&amp;amp;Caftens&amp;amp;Cocó&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;1878: El  puente de los suspiros X2&lt;/span&gt;, de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Nicolás Aguirre Pizarro&lt;/span&gt;, y &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Muere  cucaracha&lt;/span&gt;, segunda parte de la &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Historia general del cerebro&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Artó&lt;/span&gt;.  Detrás de esos seudónimos en realidad está &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Eduardo Ojeda Ortiz&lt;/span&gt;,  responsable de libros felizmente inclasificables, combinaciones de  poesía y dibujo, rescate de archivos de viejos diarios, ficción, fotos y  volantes de putas, párrafos tachados y correcciones “a mano”. Cada  librito es una extraña aventura, una de esas experiencias literarias en  las que uno no sabe muy bien cómo entró, ni está muy seguro de poder  encontrar la salida. Papel magnético.    &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;13&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; son las canciones de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Amapola del 66&lt;/span&gt;, el primer  disco de estudio de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Divididos &lt;/span&gt;en 8 años. Ya hay quien polemiza si la  espera valió la pena, quien dice que “suenan igual” y quien sostiene que  está bien que “suenen igual” porque hay algo que se llama &lt;span style="font-style: italic;"&gt;identidad&lt;/span&gt;,  quien se queja de los 70 pesos del precio (CD + DVD) y otras cuestiones.  Pero lo que este cronista quiere recomendar es algo a contramano de las  costumbres de consumo de estos tiempos. Por lo menos en las primeras  tres o cuatro escuchas, evitar el MP3 y el aparatito reproductor con  miniauriculares: la profundidad, calidez e intensidad del original en la  compactera, los parlantes tamaño natural suponen una diferencia abismal  con respecto al archivo de frecuencias limadas. A la hora de  convertirlo para el consumo fuera de casa, se recomienda el formato FLAC  o WAV.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;8&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; discos acaba de lanzar &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Litto Nebbia&lt;/span&gt; en  combinación con la Secretaría de Cultura de la Nación. &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51); font-weight: bold;"&gt;Una celebración  del rock argentino&lt;/span&gt; es un monumental esfuerzo para rendir homenaje a la  primera etapa 1963-1973. 105 artistas dejan constancia de 196 canciones  del generoso libro de partituras argentas: como en cualquier  emprendimiento de esta clase, hay puntos altos y otros no tanto, pero no  deja de ser un laburo asombroso, en el que participan estrellas  reconocidas y músicos under. Es otra certificación de la potencia  creativa de esos tipos a los que tres cuartas partes de la sociedad  miraban torcido, y hoy cuentan con auspicio oficial.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;860&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; es el número de la avenida Corrientes en el que  se erige una fachada histórica. El 7 de agosto de 1936, el empresario  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Clemente Lococo&lt;/span&gt; se dio el gusto de reinaugurar con pompa y boato una  sala que existía desde 1872, y ya había sido remodelada por un incendio  en 1929: desde entonces, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Teatro Opera&lt;/span&gt; se convirtió en un símbolo de  la vida cultural de Buenos Aires, vértice de un porteñísimo triángulo  que completan el Gran Rex y el Obelisco, sede de incontables noches  excepcionales para el arte. Debe ser por eso que resulta tan chocante  pasar hoy por allí y descubrir a un teatro con marquesina de banco.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;La cuestión del sponsoreo, tan habitual en un Primer Mundo donde  abundan los &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Kodak Theater, Allianz Arena&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;United Center&lt;/span&gt;, viene  levantando ronchas desde que al mundo del rock se le quiso imponer por  decreto comercial que &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Obras Sanitarias&lt;/span&gt; fuera nombrado como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Estadio Pepsi  Music&lt;/span&gt;. Nadie termina de acostumbrarse, sobre todo porque ya casi no hay  recitales allí (y al ritmo que van las cosas en Buenos Aires, uno teme  que pronto no haya recitales en ningún lado). No está mal que grandes  empresas quieran apoyar económicamente emprendimientos culturales: el  problema es cuando en nombre de ese apoyo se &lt;span style="font-style: italic;"&gt;apropian &lt;/span&gt;del lugar, ponen  su marca –literalmente– por encima de todo, desvirtúan el origen. En los  pasillos del Monumental de Núñez, ese caldero de necesidades, se viene  hablando desde hace semanas del proyecto por el cual la cancha pasaría a  tener el fantochesco nombre de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Estadio Claro Antonio Vespucio Liberti&lt;/span&gt;.  Es una pista de lo que podría ser el futuro. A cambio de unos buenos  morlacos, a nadie podría parecerle curioso hablar del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Teatro Mercedes  Benz Colón&lt;/span&gt;, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Obelisco Prime&lt;/span&gt;, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Buenos Aires Lawn Tennis Wilson Head&lt;/span&gt;,  el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Ricky Fort Maipo&lt;/span&gt;, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Everlast Luna Park&lt;/span&gt;, el &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Gran Rex y Kesitas&lt;/span&gt; y el  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Estadio Pedro Viggogain&lt;/span&gt;. Todo debe irse.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;(Al cierre de esta edición, el grupo de Facebook &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Para que le  devuelvan su nombre al Teatro Opera de la calle Corrientes&lt;/span&gt; contaba con  6041 miembros. Es una buena base para seguir moviendo el tema.)&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;1993&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; fue el año en que se editó &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;La jungla del poder  - Volumen 1&lt;/span&gt;. Nunca hubo un &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Volumen 2&lt;/span&gt;, pero al cabo su autor cumplió con  creces: &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Sumo por Pettinato&lt;/span&gt; (Reservoir Books) retoma y amplía aquel  texto en un relato vibrante, por momentos descarnado, en otros  enfurecido, con una rara elegancia para tratar de recordar y describir  el huracán que significó esa banda irrepetible. El músico y conductor  televisivo no trata de dar una “versión definitiva” ni arrogarse la  propiedad de la historia. Entrega párrafos llenos de amor, una memoria  –o, de acuerdo a algunos pasajes, una desmemoria– que vuelve a señalar  que hoy todos hablan de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Sumo&lt;/span&gt;, todos aseguran haber estado en sus shows,  pero en su época el grupo vendía entre 5 mil y 8 mil discos y apenas le  daba el cuero para un Obras Sanitarias. Nadie sabe a ciencia cierta  cuántos discos de Sumo (originales y recopilaciones) se han vendido  desde la muerte de&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Luca Prodan&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Un mundo perfecto&lt;/span&gt;, el programa que  conduce Pettinato en América, promedia seis puntos de rating, unas 540  mil personas.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;422&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; películas, entre largos y cortos, ofrecerá la 12ª  edición del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Buenos Aires Festival de Cine Independiente&lt;/span&gt;, en 21 salas  de 12 sedes. La más larga, &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Vapor trail&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;John Gianvito&lt;/span&gt; (en la sección Trayectorias), dura 264 minutos. Las más cortas, de sólo un minuto, son  &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Composición para goteras en lluvia sostenida&lt;/span&gt; del &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Grupo Humus&lt;/span&gt; (Baficito), &lt;span style="font-weight: bold;"&gt; &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Restricted&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Jay Rosenblatt&lt;/span&gt; (Found Footage) y &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Fire &amp;amp; Rain&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;James  Benning&lt;/span&gt; (Forum). Se puede hacer un promedio y calcular que, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;grosso  modo&lt;/span&gt;, en el festival habrá unas 500 horas de material  cinematográfico. Entre el martes 7 y el domingo 18 de abril  transcurrirán 288 horas.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El Bafici es una misión imposible.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;90&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; minutos les llevan a Miguel, Alan, Verónica y  Annie convertir el coqueto escenario inicial en un campo después de la  batalla, el incesante y por momentos violento intercambio de miserias,  obsesiones, coincidencias y desacuerdos inherentes al tejido social. En  &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Un dios salvaje&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Gabriel Goity, Fernán Mirás, María Onetto&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Florencia  Peña&lt;/span&gt; ponen el cuerpo (nunca tan apropiado el término) para una  performance de altísima intensidad, que confirma una vez más sus dotes  actorales. El espectador se parte de risa, pero en el trasfondo está  siempre esa frase de la autora &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Yasmina Reza&lt;/span&gt; que señala que “mis obras  siempre fueron consideradas comedias pero yo pienso que son tragedias,  divertidas pero tragedias al fin”. Si hubiera que buscar un sponsor, la  cosa podría andar por el lado de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Paseo Amargo Monferrato La Plaza&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;20&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; años cumplen &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Canción Animal&lt;/span&gt; de&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Soda Stereo&lt;/span&gt;,  &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Bang! Bang!! Estás liquidado&lt;/span&gt; (que salió a fines de 1989, pero sonó en  cadena radial durante todo el verano del ’90) de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Tercer Mundo&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Fito  Páez&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Filosofía barata y zapatos de goma&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Charly García&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Volumen 5&lt;/span&gt; de  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Los Fabulosos Cadillacs&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Exactas&lt;/span&gt; de &lt;span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Luis Alberto Spinetta&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;El cielo  puede esperar&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Attaque 77&lt;/span&gt;. Como suele decirse en el medio, siempre se  cumplen años de algo; el año pasado podría haberse hecho una lista  similar, el próximo podrá hacerse otra de análogo impacto. Es un recurso  periodístico que muchas veces permite hacer atletismo nostálgico,  elaborar teorías con cierta lógica o decididamente trasnochadas. Lo que  asombra, en todo caso y para quienes pasaron largamente los treinta, es  cómo algunos discos se recuerdan como editados el otro día, y cuando se  hacen las cuentas... pasaron dos décadas. El calendario es una cosa  rara. O, como dice el colombiano &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Fernando Vallejo&lt;/span&gt; en el flamante &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;El don  de la vida&lt;/span&gt;: “Con la vejez el tiempo se echa a correr y los años se nos  vuelven meses y los meses días”. Cuestión de números.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-659671859190138033?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/659671859190138033/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=659671859190138033&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/659671859190138033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/659671859190138033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/04/cuestion-de-numeros.html' title='Cuestión de números'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S7gSlMDkh0I/AAAAAAAAAao/gftj-cMy3Tg/s72-c/teatrociti.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-6296011629102607322</id><published>2010-03-30T22:09:00.001-03:00</published><updated>2010-03-30T22:12:23.722-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='blogs'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='industria'/><title type='text'>Karma police</title><content type='html'>La policía de la web cerró &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Los Inconseguibles del Rock Argentino&lt;/span&gt;. ¿Se puede saber a quién carajos le jode un sitio donde estaba colgado un show de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Spinetta Jade&lt;/span&gt; en Cruz del Eje en 1982, o que se esforzaba por tener los discos que los sellos argentinos nunca se molestaron en reeditar, o los que le acercaban las mismas bandas?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-6296011629102607322?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/6296011629102607322/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=6296011629102607322&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/6296011629102607322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/6296011629102607322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/03/karma-police.html' title='Karma police'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-3755955350756152650</id><published>2010-03-24T09:07:00.005-03:00</published><updated>2010-03-24T09:17:57.142-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><title type='text'>El plástico también sabe latir</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S6oC5v1Kl-I/AAAAAAAAAag/TKlM90BRkfU/s1600/Drex.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 358px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S6oC5v1Kl-I/AAAAAAAAAag/TKlM90BRkfU/s400/Drex.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5452173490000664546" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-17358-2010-03-24.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Ir y venir/ Seguir y guiar/ Dar y tener/ Entrar y salir de fase:/  amar la trama, más que el desenlace.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;    &lt;p&gt;Tiene la amable sencillez del uruguayo promedio, pero ese cuerpo  flaquito alberga una ambición sin límites: la de buscar siempre nuevos  horizontes para la canción. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Jorge Drexler&lt;/span&gt; es un tipo envidiable. Tiene  canciones inolvidables y una rica capacidad de interpretación, tiene un  Oscar a &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Al otro lado del río”&lt;/span&gt; y tiene a su lado a un bombón de la Madre  Patria como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Leonor Watling&lt;/span&gt;. Cuando parece que ha encontrado el surco  donde transitar sin mayores sobresaltos, pega el volantazo y busca otro  abordaje a un arte sin edad. Y lo hizo de nuevo. El charrúa radicado en  España acaba de editar un nuevo disco, &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Amar la trama&lt;/span&gt;, que no puede  definirse sino como otro tesoro a paladear sin prisa y sin pausa.  Uruguayo, uruguayo, dónde fuiste a parar.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Si en el disco en vivo &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Cara B&lt;/span&gt; Drexler hizo brillar una arriesgada  apuesta, sampleándose a sí mismo en tiempo real y jugando con la paleta  sonora que de eso surgía, manipulando la tecnología para enriquecer la  canción en vez de disfrazarla, aquí el músico cambió la baraja. Para  registrar las doce canciones de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Amar la trama&lt;/span&gt;, Drexler convocó a un  reducido grupo de personas al estudio CATA de Madrid, donde a lo largo  de cuatro días de noviembre de 2009 fue imprimiendo el material en vivo,  con mínimas sobregrabaciones. Más allá del obvio ensayo anterior, esa  decisión le dio al disco una espontaneidad y naturalidad que trasciende  los parlantes (o los auriculares), que hace sentir que hay algo que está  latiendo allí, en un simple cacho de plástico.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En ello, claro, intervienen las páginas que van surgiendo, y el  andamiaje instrumental que les da vida. Ni sequencers ni sintes, ni loops  ni plugins: nobles maderas y parches de percusión, una inspirada y  sutil sección de vientos, marimba, guitarras españolas, acústicas o  eléctricas con caja, serrucho y moxeño, el Hammond de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Ben Sidran&lt;/span&gt;,  componen un audio orgánico, que da aún más profundidad a canciones de  tanta belleza como &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Tres mil millones de latidos”&lt;/span&gt;, las relajadas,  climáticas &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“La nieve en la bola de nieve”&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Aquiles, por su talón es  Aquiles”&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Mundo abisal”&lt;/span&gt; –donde vuelve a jugar con su capacidad para  vulnerar las leyes de la métrica sin afectar a la melodía–, o la  luminosa &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Una canción me trajo hasta aquí”&lt;/span&gt;, de esas que despiertan las  inmediatas ganas de cantar. O, claro, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“La trama y el desenlace”&lt;/span&gt;, uno de  esos ejemplos a los que cualquiera acude cuando tiene que explicarle a  alguien por qué Jorge Drexler ocupa un lugar especialmente estimado en  la discoteca.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Tal como puede verse en el DVD que acompaña la edición doble de  Warner, Drexler se reserva dos momentos de cruce familiar, de especial  goce. Uno es el delicioso dueto con &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Watling &lt;/span&gt;(quien, además de actuar,  encabeza el grupo &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Marlango&lt;/span&gt;) en &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Toque de queda”&lt;/span&gt;, otra cumbre de un disco  lleno de ellas. El otro es &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;“Noctiluca”&lt;/span&gt;, sentido homenaje al bebé Luca  en el que participa su hijo mayor &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Pablo&lt;/span&gt;, agregando ternura con su cajita  musical. “Un día entenderás que habla de ti/ esta canción encandilada”,  canta Jorge, uruguayo sensible, pero el que ya está encandilado es el  que escucha. Felizmente atrapado por una trama de la que ya está claro  el desenlace.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9525807-3755955350756152650?l=eduardofabregat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/feeds/3755955350756152650/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9525807&amp;postID=3755955350756152650&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3755955350756152650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9525807/posts/default/3755955350756152650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eduardofabregat.blogspot.com/2010/03/el-plastico-tambien-sabe-latir.html' title='El plástico también sabe latir'/><author><name>Eduardo Fabregat</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04886671371101381115</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_29Wmza2LxqU/Rcyt2lMBQNI/AAAAAAAAAAw/Q-n2ph6JYyI/s200/100_0706.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S6oC5v1Kl-I/AAAAAAAAAag/TKlM90BRkfU/s72-c/Drex.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9525807.post-2846165399389081961</id><published>2010-03-21T09:49:00.005-03:00</published><updated>2010-03-21T11:04:19.972-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fútbol'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='página/12'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gráfica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='argentina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='radio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tele'/><title type='text'>Puro grupo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S6YZHsBQWZI/AAAAAAAAAaQ/3Z5T9W4a1-o/s1600-h/grupo3.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_29Wmza2LxqU/S6YZHsBQWZI/AAAAAAAAAaQ/3Z5T9W4a1-o/s400/grupo3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5451072018844768658" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Publicada &lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-17326-2010-03-21.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Página/12&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="margen0"&gt;El &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Diccionario Etimológico del Lunfardo&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Oscar  Conde&lt;/span&gt; define “engrupir” como “Embrollar, distraer, atraer con halagos/  Engañar, embaucar, mentir”, y remite a “Grupo”: “Ayudante del ladrón,  cuya misión en la estafa es atraer a la víctima/ Mentira, embuste”. Debe  haber sido esa cercanía cronológica con el lenguaje de los tangueros lo  que llevó a que, en los albores del rock argentino, no se hablara de &lt;span style="font-style: italic;"&gt; grupos &lt;/span&gt;sino de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;conjuntos&lt;/span&gt;. En los programas musicales televisivos de la  época también presentaban muchos “conjuntos beat”, pero sus himnos  pasatistas sí que eran puro grupo. &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Litto Nebbia&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Luis Alberto Spinetta&lt;/span&gt; o  &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Javier Martínez&lt;/span&gt; no hablaban de su grupo sino de su conjunto, y &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Pinap&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt; Pelo &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold; color: rgb(51, 255, 51);"&gt;Expreso Imaginario &lt;/span&gt;reflejaban la actividad con esa terminología.  Sólo con el correr del tiempo se familiarizó lo de “tengo un grupo” o,  más aún, “acá en la esquina toca una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;banda &lt;/span&gt;de blues”. Hoy ya casi nadie  dice “armemos un conjunto”, del mismo modo que se escucha poco que  alguien diga “A mí no me vengas a engrupir”: más de uno lo miraría como  quien siente un penetrante olor a naftalina.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;En cierto punto de la historia reciente, el grupo también dejó de  ser sinónimo de cartón pintado para adquirir una pátina de peligrosidad.  Cuando el sindicato de los asesinos tomó el poder en 1976, se le indicó  a la población que toda reunión callejera de más de tres personas sería  considerada una alteración del orden público, un intento de  conspiración, una célula subversiva, y se actuaría en consecuencia. Este  cronista recuerda aún el terror de ciertas madrugadas, cuando se veían a  la distancia las luces del patrullero y el grupo de amigos debía  desperdigarse, tirarse en el cordón de la vereda al abrigo de un auto,  meterse en un edificio, salir de la vista, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;desaparecer&lt;/span&gt;. Los milicos no  sólo borraban gente en sus campos de concentración, también buscaban  eliminar toda forma de agrupamiento, de coincidencia, de organización,  aunque no fuera más que de una amistad adolescente. Los que se juntaban  en la calle Bogotá al 2300 no eran un grupo de amigos, eran una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;barra&lt;/span&gt;,  un término que hoy se antoja demasiado parecido al barrote.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;Quizá fue a fines de 1983 que el grupo dejó de ser una mentira o una  actividad peligrosa para ser simplemente eso, un grupo. Los recitales  gratuitos de enero y febrero de 1984 fueron una suerte de bautismo de  fuego, un signo de época. En Barrancas de Belgrano podían tocar las  figuras más relevantes de la escena de entonces, pero a los shows se  acercaban grupos moderados de entre cinco mil y diez mil personas: hasta  ese punto la práctica de agruparse se había oxidado, hasta ese punto  había que superar el miedo a que alguien advirtiera que eran más de tres  personas y obrara en consecuencia. Hoy que damos por sentada nuestra  libertad, y que el rock forma parte natural del tejido social, si &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt; Spinetta &lt;/span&gt;o &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;Fito &lt;/span&gt;(dos de los que se subían a esos tablados) se  presentaran allí las Barrancas rebalsarían.&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;* * * *&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;El grupo es, por supuesto y sobre todo, una forma de pertenencia:  nos agrupamos con quienes coincidimos, y hasta en los “grupos de  discusión” hay coincidencia en que hay algo que discutir. Es por eso que  uno de los pilares en los que se apoya el fenómeno &lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 204, 255);"&gt;Facebook &lt;/span&gt;–que acaba  de s
